Esta imagen, y tantas otras similares, no podrán ser disfrutadas por esa enorme multitud de rondeños que tienen que sufrir las decisiones demagógicas de un equipo de gobierno lamentable. Suprimir la feria de mayo es un capricho de alguien que pasa por audaz, pero que es solemnemente torpe. A ningún político inteligente se le ocurriría acabar con la diversión del pueblo, y menos, en tiempos de crisis económica. Además, es curioso, nuestro alcalde acaba con esta feria, que es visitada y disfrutyada por la genre sencilla del pueblo; ¿haría lo mismo con la glamourosa feria de septiembre? ¿Ha pensado en la serie de familias que vive del montaje y funcionamientlo de la feria de mayo? ¡Qué desastre! 17 de abril de 2009.