Todo resultó perfecto. Un espectáculo variado, divertido y entrañable. Una magnífica ocasión para mostrar nuestra solidaridad con las personas afectadas por la enfermedad y para colaborar económicamente en la investigación para paliar sus efectos. Un abrazo para todos y muchas gracias. Mi primo, Antonio Tornay, puede sentirse satisfecho. 15 de mayo de 2009.