José María: Te quiero dar las gracias por el tiempo que robaste a otros menesteres para dedicarme esas letras maravillosas y por otro lado inmerecidas.
Sólo gente como tú, con solo decir una palabra nos invitan a viajar por otras zonas y nos hace recorrer toda la magia de esos lugares; empuñas una guitarra y haces una sinfonía; abres la boca y nos llega hasta los confines del alma; alimentas una flor; inventas sueños; haces cantar al vino en las tinajas y queda después como si nada.
Hay gente que es así............. TAN NECESARIA.
Tú eres de esa gente.
La amistad no se agradece, se siembra y se cultiva.
¡Gracias, muchas gracias!
Aurora |