Una vez más me veo en el aprieto de presentarles a ustedes una nueva obra salida de los fogones de ese magnífico equipo de jóvenes rondeños que en su día dieron batalla al aburrimiento, a la apatía, al desaliento y se propusieron crear, pues creativos son, un sin número de actividades que hicieran más grata la existencia y el diario vivir en una ciudad que si bien es de las más bellas que conozco ello no es causa bastante para dar cumplida respuesta a las inquietudes, apetencias y demandas de los años mozos, como antaño se decía.
El miércoles pasado, en una entrevista realizada en la SER (Radio Coca) para hablar de este acto, de este homenaje, le decía a mi entrevistador que ante un hecho de esta naturaleza solo cabían dos preguntas: “Por qué?” o por qué tan tarde. Mucho hemos tardado en reconocer la increíble labor de gente tan querida.
En el año de 1970 en el seno de la comunidad salesiana se crea el TES de Ronda, un poco como actividad paraescolar, pero con un horizonte que, ya desde el comienzo, apuntaba a más largas y ambiciosas distancias.
Por rara coincidencia, mi primer encuentro con el teatro, quién me iba a decir a mí que por culpa, o mejor, por causa del teatro había yo, desterrado de Madrid, de terminar gozosamente en Ronda, como más adelante apuntaremos, Mi primer encuentro digo fue a mis siete años de mano salesiana en Béjar donde nací.
En su magnífico ensayo “La Verdad de las Mentiras” Vargas Llosa nos muestra con la transparencia pedagógica que le caracteriza cómo Las Mentiras, o sea, la ficción poseen una verdad tan cierta y a veces más rica que la de lo cierto, lo real. Los personajes, la trama, hasta el decorado , las tormentas que acaecían en escena iluminaban y excitaban nuestra imaginación con más fuerza y convicción que la propia realidad.
En aquel teatro solo había hombres, jóvenes escolares. Las mujeres no tenían sitio en aquellas representaciones. El teatro japonés “NO” tampoco las tiene, por otras muy distintas razones. En el caso salesiano las obras se amañaban para que los diálogos fueran siempre masculinos haciendo para ello verdaderos equilibrios para salvar en la obra la castración impuesta por la congregación de todo lo femenino. En el teatro Nô los hombres se disfrazan de mujeres con arte insuperable, sin menoscabo de los textos ni de la obra.
Esta limitación, que en la edad adulta habría sido intolerable, no perjudicaba en absoluto la capacidad de emoción contenida en aquellos históricos repertorios.
Como dice un viejo amigo , Gustavo Villapalos, las cosas no se hacen, siempre hay alguien que las hace y el hacedor de aquel vernáculo TES fue Gonzalo Huesa Lope, salesiano culto a quien Joaquín Sabina rinde homenaje en la presentación de su tercer long-play reconociéndole como el perfecto maestro, profesor de literatura del joven Sabina en Úbeda, donde el padre de éste ejercía de comisario de policía.
El TES nos sorprende por multitud de factores, que juntos no se han dado en ningún grupo de Teatro Independiente y no exagero. El primero, no el más importante, su longevidad. La vida de los grupos independientes de teatro es muy precaria, y de resultas, muy corta. El deseo de protagonismo de sus componentes, el sacrificio nunca retribuido de los ensayos, el escaso premio de éstos con una o dos únicas representaciones en la mayoría de los casos, la muy frágil economía, lo parco de sus representaciones y un sinnúmero de otros pequeños incidentes condicionan su existencia de un modo inapelable. Y , sin embargo, el teatro independiente fue el revulsivo que, en España, cambió desde la base el modo de hacer teatro. Los montajes del TEI, Goliardos, La Cuadra, BULULÜ, El Gallo Vallecano y tantos otros fueron el referente obligado del teatro actual.
La ausencia de protagonismo en todos sus componentes es cualidad rara en los grupos independientes. Quien ha sido protagonista en una obra no quiere perder ese privilegio en la siguiente, aunque las características del personaje no se adapten a las del actor. En el TES esto no ha ocurrido nunca y, aunque nos parezca imposible, esta es una de las principales razones de su existencia. La negación del Ego, una contradicción en el pensar y sentir del actor, siempre pícaro.
El Repertorio. Ningún grupo puede reivindicar como el TES un repertorio tan amplio y variado. Más de cien estrenos. Se dice pronto. Sumados ensayos y representaciones son muchas horas, muchos días de trabajo de personas obligadas, por otra parte, a trabajar para su sustento y el de los suyos en otros tajos.
Esta es la dimensión del TES que más me sorprende y admiro: Casona, Benot, Paso, Sastre, Lozano, de Val, Fabri, Mrozek, Calderón de la Barca, Moliere, Valle Inclán Arniches, Bloch, Herrero, Alonso Millán, Moncada, Llopis, Hermanos Álvarez Quintero, Morris West, Mihura Francis Veber, Muñoz Seca, Priestley, Pirandello, Bochert… son solo una muestra de los autores estrenados por el grupo. Clásicos, Modernos. Todas las variantes, todas las formas de expresión teatral, todas las modas, el teatro total. Teatro costumbrista y Teatro de provocación y denuncia, comedia, drama y teatro social en el más estricto sentido. Se han tocado todos los palos con profesionalidad y con humildad, virtud ajena o al menos, muy rara, como antes señalábamos, en la gente de la farándula.
No termina aquí nuestra admiración. El TES se ha atrevido y con fortuna a la realización de producciones propias, y no una sino varias veces, todas con éxito. Sin ir más lejos, la semana que viene se estrena “La Sacristía”, escritas y dirigidas por Antonio Becerra. “La Fuente”,”Cuatro pitos y un tambor”, “ Una taberna en otro Lugar”. Son obras que gozaron de merecido éxito en su estreno y que aún recordamos con agradecimiento. Dios y sus musas sigan inspirando a Antonio Becerra, su autor, siempre inquieto, hambriento de perfección en cuanto hace.
Conviene señalar que en la obra de producción propia que acabamos de citar es donde aparece el teatro en su concepción más plena y total.
El TES ha sabido evolucionar del rudimentario escenario salesiano, ayuno de actrices al Teatro Total, como predicaba Wagner. en el que se dan cita la poesía, la música, la danza, la interpretación. Las artes plásticas. El arte total como él definiría.
El Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid en la década de los sesenta y primera mitad de los setenta fue el reducto donde se estrenaron las obras más comprometidas y comprometedoras en pleno ocaso de la dictadura, por lo que pagé indebido peaje. Allí se afincó el TEI, el grupo más importante de teatro independiente donde Miguel Naharros ejercía de director y Mr Leyton daba clases de interpretación siguiendo, al igual que el Actor Studio de Nueva York, dirigido por Elia Kazan, el método Stanislavsky. José María Tornay, otro miembro señero del TES nos habla de esto en su preciso libro “Las armas del Cómico”, cuya lectura recomiendo a todo aquel que sienta una mínima inquietud por la escena.
Del TEI saldrían actores de todos conocidos y de mérito indiscutible. Enriqueta Carballeira, Ana Belén, Victoria Vera, El Brujo, Juan Diego, Juanjo Margallo y tantos otros, encabezados por el director de teatro más inspirado en este momento, José Carlos Plaza.
El Jony, como familiarmente se nombraba al Colegio se convirtió, por cuanto antecede, en el tribunal más preparado y exigente de Madrid. Allí triunfó el TES de Ronda con la obra “Cuatro Pitos y un Tambor”. No se contentaron con una representación de autor ya consagrado o, al menos, conocido. La osadía fue premiada con el éxito más apoteósico y los aplausos, barómetro fiel, no duraron menos que los que premiaban a grupos con más nombre sobre el papel. Con más cartel, como se dice en el argot. El TES había actuado en todas las capitales andaluzas con merecida fortuna. La actuación en Madrid fue de otro signo. Allí se ratificó, cual si de confirmación de alternativa se tratara, que el TES podía codearse con quien quiera que subiera a un escenario con voluntad de convertir en mágico, en fantástico lo común y ordinario.
La prueba más concluyente de la aceptación del TES en el San Juan es que volvieron. Volvieron otras dos veces. Representaron “Las manos de Eurídice, del brasileño Pedro Bloch. Nuevo desafío que se resuelve con igual éxito que en su presentación…. La obra la había estrenado en Madrid Enrique Guitart, que la paseó en triunfo por medio mundo. La creación que hace Antonio Becerra de Gumersindo Tavares, único personaje de la obra, rozó la perfección, si perfecto sólo es Dios. Terminaron su personal trilogía en el templo del teatro con Los Emigrados. De Slawomik Mrozec. Representaron “Los Emigrados” con acento andaluz, que tanto sabe de emigraciones. El Corral de Comedias, que así se llama el teatro del Colegio aún conserva la huella testimonial y callada de vuestro paso valiente por marco tan singular.
Y nos preguntamos: ¿Quién es el culpable de todo esto? Podríamos decir, remedando la ya famosa calumnia, que, como en la Ilíada, fue la tradición popular, el boca a boca quien compuso los cantos que la integran y que Homero fue un mero recopilador. Ninguna canción por popular que se tenga ha sido obra de muchos y anónimos autores. Toda obra de arte tiene un autor, un nombre propio. Sin embargo, el mejor homenaje a la grandeza de éste es cuando su obra se hace rabiosa y eternamente popular quedando el autor diluido oculto y anónimo entre los versos y notas de la canción.
José María Ortega de la Cruz, he ahí el culpable de tanta desmesura. José María es un hombre encantador y empleo el adjetivo con toda propiedad porque no se le puede aplicar otro de buenas a primeras. Tiene el don de la amabilidad natural, arma de la que se ha servido para aglutinar un equipo donde no hay ni tú ni yo. El es el responsable primero, responsabilidad compartida y protagonizada por un equipo joven en la plenitud de su madurez.
Digamos que ésta, la actividad teatral es la más importante del TES, la que ha sobrevivido a cuantos avatares, y no fueron pocos ni exiguos, los que fueron apareciendo en el tiempo.
El TES No se agota en su actividad teatral . Tiene hambre de cultura de recuperar tiempo perdido, para lo que se autorreceta una dieta rica y generosa en todos los nutrientes del espíritu . la Casa de D.Bosco, espacio natural,hoy desposeído, fue la sede donde, siguiendo el símil culinario, se cocinó toda una filosofía del buen hacer. El Concurso Juvenil de Cante Flamenco, Ciclos de conferencias de todo tipo, lectura de poesía, Conjunto musical, Deportes, Ciclismo, Atletismo, Tenis, Futbol, todo coordinado por otro clásico del grupo, Rafael González Cañestro.
Actuación de artistas e intelectuales de toda condición Paco de Lucía, Regino Sainz de la Maza, José Manuel Caballero Bonald, Gerardo Diego José Manuel Regalado y tantos otros se dieron cita en casa tan señalada y, como digo, tristemente perdida.
De todo esto habla el libro que presentamos. “EL TES DE RONDA, UNA HISTORIA IRREPETIBLE”. Pero el libro es algo más, mucho más que el acta, la historia de este grupo irrepetible. El libro es el album familiar de vuestra familia, la que voluntariamente formasteis el día que decidisteis hacer algo grande e irrepetible, El TES de Ronda. Dios os dé tan larga vida como vuestros méritos reclaman.