LA ESPESA NIEBLA

Trepa el gigante
destrozando la concordia,
seguro
como el rayo
que arrebata
con su chispeante fuerza
el color al alba.

El impetuoso torrente
con su descomunal arrebato
arrolla
piedras, montañas
y sentimientos
hasta descender
al valle de lo imposible.

Su violencia
retuerce a los débiles,
atenaza a los fuertes,
compone el más dramático
réquiem en el pentagrama
del dolor.

La espesa niebla,
en lenta danza,
con sus macabros velos
se balancea
entre los llantos ecuánimes
de un sentimiento tan hondo
y profundo como el ser
de cada instante
generosamente compartido.

Rota la cadencia,
la incertidumbre anida
en las altísimas cumbres
ocultándose inútilmente
bajo las nieves perpetuas.

Mirando allá abajo
en el fondo del valle,
la niebla no deja
contemplar
el fluir de la corriente
del río.

El silencio,
cortado por
rojos lamentos,
tiñe las aguas
que surcan conciencias.
arrebatando
el frágil equilibrio
de la paz
y el tranquilo
discurrir de la vida.