LA ESPESA NIEBLA |
Trepa el gigante destrozando la concordia, seguro como el rayo que arrebata con su chispeante fuerza el color al alba. El impetuoso torrente con su descomunal arrebato arrolla piedras, montañas y sentimientos hasta descender al valle de lo imposible. Su violencia retuerce a los débiles, atenaza a los fuertes, compone el más dramático réquiem en el pentagrama del dolor. La espesa niebla, en lenta danza, con sus macabros velos se balancea entre los llantos ecuánimes de un sentimiento tan hondo y profundo como el ser de cada instante generosamente compartido. Rota la cadencia, la incertidumbre anida en las altísimas cumbres ocultándose inútilmente bajo las nieves perpetuas. Mirando allá abajo en el fondo del valle, la niebla no deja contemplar el fluir de la corriente del río. El silencio, cortado por rojos lamentos, tiñe las aguas que surcan conciencias. arrebatando el frágil equilibrio de la paz y el tranquilo discurrir de la vida. |