LA LLUVIA
Agua que calmas la sed
de las tierras resecadas,
angustia de nuestros campos
que a voz en grito te llaman.

Por fin tu tintineo suave
repicando en mi ventana.

Abro la puerta, me voy
a la calle sin paraguas
para que el agua resbale
por mi pelo, por mi cara.

¡ Bendita sea la lluvia!
¡ Bendita sea su alma!,
y un viejo que va pasando
con sonrisa de añoranza
se ríe de mi locura
y comparte mi esperanza.

Y disfrutamos la tarde
lluviosa que nos deparan
los cielos que van cantando
su melodía de agua.

Lluvia que calmas la sed
de las tierras resecadas,
el campo, la flor, la piel
agradecen tu llegada.