DISCOS DEDICADOS |
Como diría mi amigo Pepe González en su tertulia con Juan Tribuna, pioneros del Carrusel; periodistas deportivos Cadena Ser, de Radio Sevilla y fue –cadáver profesional- ¡debe entenderse! de José María García por llevarle la contraria cuando “el Butanito” J.M.G. le hablaba a Dios “de tú”. Es que, en aquellos tiempos y por aquellos entonces “es igüá” pero no es lo mismo los medios de hoy que los de “aquellos entonces”; pues por “aquellos entonces” cuando comienza la TV en España, en muchísimas casas del campo no había electricidad; en las casas mas pudientes había un frigorifico que funcionaba con una bombona de butano y una televisión pequeñita que funcionaba con una batería y el botón de la UHF que nunca se supo para qué servía ya que nunca funcionaba; pero siempre teníamos la maravillosa radio Marconi -cuyo nombre lo debe a su inventor-; esa radio grande con su gran dial y ese pañito de ganchillo que hacían las abuelas para ponerlo encima y así quedar adornado como algo sacramental donde se producía el milagro de la voz de un locutor y se podían escuchar las canciones mas exitosas del momento y el mejor flamenco y las novelas; el diario hablado de Radio Nacional de España con su peculiar sintonía – “niño, poned el parte que nos enteremos de las noticias”- y todos atentos con la luz de un quinqué de petróleo en la gran mesa camilla con su brasero de cisco para calentarnos mientras llegaba la cena. Antes del parte había un programa de discos dedicados para toda España donde tanta emigración había. Desde Astugar, Alemania nos llega una felicitación de José López para su mujer de Ronda que se llama Julia y la felicita en su cumpleaños que es el jueves 22 deseándole que pase un buen dia y que la echa mucho de menos a ella y a sus hijos y desea que le pongan la canción “El emigrante” de Juanito Valderrama. La canción decía mas o menos así: “..Cuando salí de mi España volví la cara llorando, porque lo que mas quería detrás me lo iba dejando”. Esa mujer y esos hijos llorando; la madre se escondía para que no la viesen llorar los niños. ¡Qué mala leche Valderrama de canción!...a cuantos españolitos y españolitas habrás hecho llorar. Había otra letra de Antonio Molina que decía: “Mi hermano está en Alemania ganando buenos caudales; mi hermano está en Alemania pero no olvida a su madre ni olvida el nombre de España”. Y Manolo Escoba con ¡“Madrecita María del Carmen”!, esa pobre mujer recordando lo bueno que era su hijo; cómo preparó la maleta de madera y fue a despedirse a la estación. ¡Qué llantinas, Dios mío!. Por las tardes, a las cuatro “Lucecita”, ¡vaya novela radiofónica!...y todas las mujeres alrededor de la radio…”-…que no se casa, que sí se casa…; que el tio es un sinvergüenza…”…¡menos mal que a las cinco venían discos dedicados pero con mucho arte y sin pena: ..”para fulanita diciendo que su vecino que vive en las Huertas Nuevas junto a Ronda que está enamorado de ella; que cuando le va a echar cuentas; una declaración de amor radiofónica. ..Para el día de la comunión de….-con nombres y apellidos y dirección y luego en la taberna “decían ayer o antié mencionaron a tu hija en la radio”…y…ése padre entre orgulloso por haber tenido el honor de haber mencionado a su hija, preguntaba ..¿y qué dijeron?, a lo que respondía el otro: “-..fué en las dedicatorias de radio”. Había un zapatero junto al rio de mi aldea que siempre estaba borracho y con la radio puesta; cuando se iban acabando las pilas y estaba escuchando flamenco le echaba un vasito de vino en las pilas y la radio cantaba como si le hubiese puesto las pilas nuevas. Y es que aquello fue la época de la radio donde para muchísimas personas era el único medio que tenían de información, diversión, entretenimiento y…¡que no se me olvide, también de sufrimiento!. EL ALDEANO.- |