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EL PATRIARCA |
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A veces la vida nos obliga ha
representar un papel en el gran teatro del mundo, aunque uno nunca lo
hubiese deseado; muere un padre y el timón generalmente lo toma el mayor
de los hermanos o el más capacitado, y en este caso le tocó al mayor por
su inteligencia y sabiduría, y también porque el barco tenía que seguir
navegando. Y navegó por ríos e inmensos mares, muchas veces a estribor y
algunas a babor, que dicen los navegantes y las gentes de la mar, pero
navegó, y en él íbamos tu madre y tus hermanos, consiguiendo llegar al
mejor puerto y así vivir con dignidad y honradez, y despertando la
admiración de muchos que nos conocen y nos quieren y nos mencionan como
referente de personas que se crecen ante las adversidades. Me viene a la
mente una canción de mi admirada Isabel Fayos que dice: “Eres el hermano
amigo de una familia grandiosa, rodeado de tus amigos de muchas noches
hermosas; no dejes de hablar y dime como es tu hacer cotidiano; si amas
o te encuentras solo, quién acaricia tus manos”. El Aldeano Gelves, marzo 2008
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