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EL TEATRO Y EL TOREO |
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Uno podría preguntarse, ¿qué tiene que ver el teatro con el toreo? En mi opinión, muchísimo, pero destaco que los dos son artes efímeras. Si hablamos de cine, el actor puede repetir la misma escena una y mil veces si es necesario y no pasa nada; En teatro, si el actor no tiene su día, “pega el sainete”. Hablamos de momentos únicos e irrepetibles, de ahí la importancia de la técnica y preparación que cada actor debe tener antes de subir al escenario y enfrentarse al miedo escénico, de comprobar como, sin espectadores, uno es capaz de hacer lo que casi nadie hubiera imaginado de él. Pero amigo, el hecho de enfrentarse “al Público”…… es fácil que la mente quede en blanco y así traicionar. El aldeano ha conocido a muchos toreros que toreando en el campo podían dejar con la boca abierta a cualquiera, pero que al llegar a la plaza no eran siquiera una mala copia de lo que días antes habíamos presenciado unos cuantos amigos; y no hablamos de vaquillas, sino de toros, lo que llaman los taurinos “a puerta cerrada”. El mismo “Maestro Ordóñez”, antes de las Goyescas de Ronda, mataba varios toros a puerta cerrada en Estepona, pero él, aún sabiendo lo del miedo escénico, era consciente de que si no iba preparado se multiplicaban las posibilidades de no “estar bien”. La única diferencia entre el teatro y el toreo es que un actor puede morir cada noche en su interpretación y al momento incorporarse para recoger los aplausos del público. En el toreo, cuando se muere, se muere de verdad. El ALDEANO |