LOS AMANTES

Son mis amigos y como tal los quiero; son como son y nada mas. Ella era y es una chica guapa y joven; 23 añitos y a punto de casarse; él cuarenta y muchos, empresario; él la contrata como secretaria y…¡lo que pasa!..; él le dijo –“como yo te amo, olvídate, nadie te amará porque..yo…”. Ella no tardó en decirle a su novio casajero –“no me caso contigo; vamos a repartir el dinero del piso y los muebles”-. ¡Lagarto, lagarto!. Pero el tiempo pasa y la vida se va. Pasaron 25 años de escapadas amantitas por todas las partes del mundo; ¡vaya vida, guapos!. Hace unos dos años ella y él ya no se entendían; se les acabó el amor de tanto usarlo, o de no usarlo, que tampoco hay que entrar en interioridades; ellos sabrán.¿qué más nos da?; ella conoce a un chico separado y salen juntos ya algún tiempo. Pero lo que mi amigo no perdona es que él es el chico de debajo de su oficina donde desayunaban y copeaban todos familiarmente y el chico se separó de su mujer, traspasó el bar y se perdió de nuestro barrio que no de ella. Ha montado otro bar; el hombre vino para invitarnos a la inauguración; pero ni a él ni a mí nos invitó; dejó dicho a un amigo nuestro que fuésemos a la inauguración de su nuevo bar pero no quisimos ir ninguno de los dos; ¡hombre, yo para no dejarlo solo!. Ella sigue trabajando como secretaria con él y cuando termina su jornada se va para el bar de su pareja, así que mi amigo es compañero de hecho en el trabajo pero no de hecho en la cama aunque..ya le gustaría y…es que la edad nos hace que cambiemos tanto que a veces me pregunto ¿cuántos años tengo? y me respondo: “¡ése no soy yo!”.

- El Aldeano.-