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ME MIRASTE |
| Cuando se pasa de las 50 primaveras vividas es como si uno comenzara a vivir lo que yo llamo “mi segunda juventud”; se te vienen a la mente recuerdos de tu primera juventud: -lo que pudiste hacer y no hiciste-, -la mujer con la que podías haber estado y no estuviste-; las amigas, las novias que hubieses tenido si en vez de casarte o emparejarte, como se hace ahora con la persona que vives; te hubieses emparejado con la que no te emparejaste y…tus recuerdos se van con tu corazón hacia ellos y te preguntas, “¿será feliz o hubiese sido mas feliz conmigo?. Recuerdo siempre una anécdota de una chica con la que empecé a salir: un día nos encontramos con su madre; a mí me dio una vergüenza tremenda; íbamos por la calle De la Bola y fue de sopetón así que no pude evitarlo; ella le dijo a su madre: “mamá él es…” y ella con mucha diplomacia y mala leche me dijo: ¡ah! Tu eres..; bueno niño y…¿tú qué futuro le vas a ofrecer a mi hija?, ¿qué porvenir le va a esperar a esta criatura si tú no tienes ni oficio ni beneficio?; búscate una seguridad y luego si os queréis, vuelve. ¡Venga hija, vámonos!”… y me dejó en la calle La Bola plantado. ¡Qué pedazo de frustración traumática, Dios mío! Y mientras a mí me daban una lección que nunca olvido y pensaba que lo que me acababa de ocurrir no le había ocurrido nunca a nadie. Porque la gente caminaba y pasaba junto a mí y nadie me dijo nada. Ví cómo ella se alejaba junto a su madre aunque miraba hacia atrás para verme como un lila ahí plantado. Hace unos días la vi; sé que está separada y que ese otro hombre seguramente no la ha podido hacer todo lo feliz que yo soñaba con hacerla a ella y…me pregunto ¿qué hubiera pasado si…; cuando la vi me miró; yo iba en mi coche, le dije ¡hola! y me respondió “¡hola!. No pude hablar más porque me pitaban los coches de detrás; solo sé que me miró; era de noche y paseaba con su perro. EL ALDEANO.- |
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