VIOLENCIA DE GÉNERO

Leo la prensa y uno no tiene por menos que estremecerse cuando oye noticias como que –en lo que va de año hasta el día de hoy 29/9/08, van cincuenta mujeres asesinadas en España a manos de sus parejas-; ¡esto es horrible! ¿Dónde están los psiquiatras-psicólogos para que busquen solución al problema y tomen medidas en este terrible asunto? porque no hay duda que en algo muy mucho se está fallando. ¡Dios me libre de que alguien pueda pensar que estoy justificando a estos asesinos porque no se les puede llamar de otra manera, aunque me gustaría que también publicasen el dato al contrario de “hombres asesinados y maltratados por sus parejas” que….¡haberlos “haylos”!; conozco algunos por no decir bastantes casos conocidos. Sin ir mas lejos, sé de una pareja separada con tres hijos; a la madre le conceden la potestad de los hijos y al padre le dictan “orden de alejamiento”, fuera del domicilio conyugal; el piso hipotecado para ella y sus hijos pero…¡el tiene que seguir pagando hipoteca y manutención de los hijos!; al final, le quedan 200 euros. ¿Dónde va a vivir ese padre?, ¿de qué come? Y….¡para colmo cuando va a recoger a sus hijos una vez cada quince días se encuentra a la mujer acompañada! Hace unos días me decía que era muy duro y algunas veces piensa uno mal, ¡algo falla!. Aquí, cerca del río en la marina seca de Puerto Gelves hay ya cuatro separados viviendo en caravanas con TV, baño, cocina, cama y todos sus avíos y el patio es inmenso porque es una explanada; uno de ellos me decía que le dijo a su mujer: “…yo ya estoy jubilado, mis seis hijos emancipados y trabajando, ¿por qué no vendemos la casa de la playa y yo, -como no me entiendo contigo- me compro una casita en mi pueblo y me voy a vivir allí”?. A la señora aparentemente le pareció bien pero a los dos días al nombre ya jubilado le detuvo la policía en su casa, lo esposaron delante de los vecinos y cuando preguntó en el cuartelillo de qué se le acusaba le presentaron una denuncia de la mujer donde decía que él le había amenazado de muerte; él dice y jura que es mentira. No seré yo quien para emitir un juicio ni a favor ni en contra; para eso están los jueces, pero con esta Ley mucho me temo que las caravanas se van a vender bastante aunque…¿qué duda cabe?.... ¡yo siempre preferiré una caravana!
El Aldeano.-