| |
Para empezar, y antes de entrar en pormenorizada materia, ¿cómo se te pudo
ocurrir crear al hombre usando diferentes colores? Eso hubiera sido
comprensible si el responsable hubiera sido Ángel Acebes o Miguel Ángel
Moratinos, pero Tú, que conoces mejor que nadie el corazón humano, deberías
haberte dado cuenta de que tal desvarío iba a traer un montón de problemas.
¿Cómo pudiste ser tan ingenuo? Y encima, hiciste escribir a tus copistas que
lo habías creado a tu imagen y semejanza. Debiste comprender que así nos
mandabas a la más estricta confusión sobre tu propio color y aspecto. Con lo
fácil que hubiera sido...¡todos negros! Fíjate la de problemas que habrías
solucionado; de entrada, en la playa, aunque ¡qué desastre para el negocio
de los protectores solares! Y de un plumazo habrías acabado con el racismo
(¿de qué se quejaría entonces Samuel Etóo?)
Y todo, por no prever las cosas. Y eso, a Ti, no es sensato que se te pasara
por alto. A ver qué hubiera hecho Hitler si se hubiera visto en el pellejo
de Nat King Cole y no en su marfileña y repugnante piel aria. Claro que si
nos hubieras regalado la piel morena nos habríamos quedado sin natación en
las olimpiadas, y sin waterpolo y demás deportes de agua. Pero hubiera
merecido la pena. La ventaja de ser todos negros, hubiera compensado con
creces las pequeñas molestias que hubiera generado tan acertada medida.
Hubieras terminado de golpe con ese miserable sentimiento de superioridad de
tanto blanco, que les hace parecer más listos que el negro más premiado por
la Academia de Hollywood, aunque su cociente intelectual pueda
intercambiarse sin ningún problema con el de sus gatos. De paso, nos habrías
dotado a la mayoría de unas condiciones magníficas para el baloncesto y para
tocar la trompeta; y eso, hoy, con tanta precariedad laboral, sería una
ventaja.
Además, fíjate, no habrías tenido que cambiar de moldes ni usar distintos
pinceles, pinturas o lo que sea que uses para estos menesteres. Pero no,
puestos a ser complicados, ¡hala!, de distintos colores. ¿Cuál era la
intención? ¿Distinguirlos? Pero, si al principio había muy pocos.
¿Confundirlos para que no tuvieran conciencia de peligrosa unidad? Pero si
eran ignorantes y sin posibilidades de afiliarse a Comisiones Obreras; no se
les hubiera ocurrido de ninguna manera atentar contra tu poder. ¿Acaso lo
que pretendías era justificar el posterior, famoso y ambiguo discurso de Tu
Hijo sobre aquello de “he venido a traer la división...”? No sé, no sé;
esto no hay por donde cogerlo. Y con ser el tema de importancia, ni con
mucho es el que más la tiene. Esto no era más que una muestra y, en una
muestra, no debe uno ser demasiado prolijo.
Disculpa de nuevo mi osadía, pero es que hay cosas que claman al cielo
(nunca mejor dicho) y uno no puede permanecer callado. Al fin y al cabo, mi
indignación es también parte de tu obra. Y la verdad, no veo en esto tu
Gracia por ninguna parte. |
|