Epístola V

 

                   Una de las ventajas de dirigirme a Ti a través de estas misivas reside, sin duda, en el ahorro que supone en sellos, sobres y papel. Sería ocioso emplearlos, por cuanto, lo mismo que nosotros somos capaces de descifrar más o menos el sentido de un texto garrapateado, Tu eres capaz de leer en el corazón de los humanos y, supongo que también en el de los animales, plantas y cosas. Por ello, estoy más que convencido de que Tú conocerías estos desasosiegos míos , incluso, si yo no los plasmara aquí.

                 Hay muchos temas que, siendo discutibles, pueden tener un lado positivo que los redime de ser rechazables de forma radical, pero uno en concreto, se me hace insufrible aceptarlo y, ni siquiera, encontrarle un resquicio de justificación. Me refiero al inmenso desequilibrio que estableciste en el reparto de los bienes materiales y espirituales.

                ¿Tú crees que tiene algún vislumbre de sentido, viniendo además el reparto de Ti, que dispones de todos los datos, que tienes acceso a la información más privilegiada, que hayas repartido  (o hayas permitido que se repartan) las cosas de una manera tan torcida? ¿Es admisible que un uno por ciento de la humanidad disponga de más bienes que el noventa y nueve por ciento restante? ¿Qué sentido tenía haber creado tanto mundo: el primero, el segundo, el tercero (los de éste encima, negros)? ¿No hubiera sido, incluso mejor para Ti, que te hubieras ahorrado tanta súplica, tanto rezo doliente, tanta miseria suplicante, un mundo sólo, con un nivel de vida razonable para todo y cada uno de sus pobladores? Pero yo estoy seguro de que esto no ha sido obra tuya. Tú tuviste que delegar en alguien para que se encargara de esta labor: ¿tal vez en algún concejal de Marbella? ¿Quizá en algún Banco o sociedad gestora de Bolsa? Seguro que en el equipo de trabajo estaban Julián Muñoz e Isabel García Marcos. Es que si no, no se explica tanto desafuero ni tanta desigualdad fragrante y dolorosa.

               ¿Y qué me dices de esa curiosa postración del Sur respecto al Norte? Ocurre en la Tierra tomada en su conjunto (echa un vistazo al mapamundi), en cada continente, en cada país, en cada región y, lo que resulta más increíble, incluso ocurre dentro de las mismas poblaciones. El Norte siempre rico y poderoso; el Sur, pobre y subordinado. Y, sin embargo, es en esas zonas donde pasean sus miserias la mayoría de tus fieles; tal vez porque buscan en Ti el consuelo y la alegría que no encuentran en su vida cotidiana, aplastada por la voracidad y la indiferencia de los que más tienen. ¿Es que no pudiste darle la vuelta al mapa alguna vez? ¿Es que siempre se tienen que comer los mismos el pan duro? ¿Es que el caviar tiene que ser siempre para las mismas bocas? Y una vez hecho el desaguisado, ¿cómo puedes ser indiferente a tanta iniquidad?

               Yo no quiero ser pesado; de esos apuntes que te he hecho ya puedes sacar Tú sobradas conclusiones, sin que tenga que abusar demasiado de Tu precioso tiempo (aunque sea eterno), enumerando casos y explicitando detalles , para Ti de sobra conocidos, dada tu infinita sabiduría. Por cierto, me gustaría conocer tu Agenda y me encantaría que en ella dedicaras algún tiempo y espacio a los medios de comunicación: los humanos estamos deseando conocer muchas cosas de Ti. Pero se nota que te gustan muy poco los micrófonos y las cámaras (en esto no te pareces nada a tu fiel el ministro Pepe Bono).

               Te dejo hasta la próxima, que abundará en este tema del reparto desigual y alucinante de los bienes materiales, intelectuales, morales, espirituales, etcétera.