|
Tú, corazón cierto,
ya padecido junto a charcas de
manantiales,
juncos y arroyos de las
huertas,
uralitas de calor, carros sin
caballos,
yeguas sin monturas ni dueños,
coches sin carnet y albercas
turbias de manzanos y granados.
Tú, fiel sorpresa escondida
tras muros de trabajo,
tú, trovador, ensoñador y
artífice de encantos,
tú, regio paladín de estirpe
desencantada,
honroso hueco ideal
para cuando falten todos
esté tu alma grande;
tú, amigo ideal,
sin tiempo ni espacio que te
alcance:
vive sin que te ocupen,
sueña sin que te dejen;
tu gloria ya te saluda
desde tu casa, junto al puente,
nuestro
puente. Febrero
08.
|