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Enhiesta luz del desamparo |
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Enhiesta luz del desamparo que quizás, el destino tuerce, destuerce y corroe; tú, ensombrecedora de tantas auroras, llenas de gloria, de futuro y de honor; ¡vuélvete!, con tu lóbrega cautela de cuánto aceches ser presa de tu obsesión; que no para, ni repara en ningún corazón. Sedienta de sangre, serás desgajada de tu inútil cofradía Y tus muertos resucitarán para recordarte sus vidas, serás vencida por quien vuelve del pasado y tu alma cosechará amapolas inversas, con sus hojas de sangre fresca hundidas sobre tu pecho, para que tu corazón fluya con savia de pensamientos nuevos.
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