EL CICERONE Y EL TROVADOR

Un paseo embriagador por nuestra RONDA, de ahora y de siempre

PLAZA DE TOROS

El Excmo. Ayuntamiento de Ronda cedió, el 19 de julio de 1.769, al Real Cuerpo, unos terrenos en el ejido del Mercadillo, donde se encuentra la actual Plaza de Toros. En origen, la fachada principal se encontraba orientada hacia el Sur, es decir, hacia el Puente Nuevo que se estaba construyendo en ese mismo tiempo. Ambas obras eran dirigidas por el mismo arquitecto, D. José Martín de Aldehuela.
La Plaza está formada por un ruedo de 66 metros de diámetro, que está cerrado por unas pilastras de piedra traídas, según la leyenda, de las ruinas de Acinipo y unos tablones, que en origen eran de madera de pinsapo, y consta de dos tendidos con una capacidad actual para 5.000 espectadores, todos sentados.
Los tendidos están cerrados por 68 columnas cada uno que sirven de sostén de los mismos.
En la parte noroeste se encuentran los chiqueros, con capacidad para nueve toros. Sobre ellos, el palco del Presidente y, en el segundo tendido, por encima del de Presidencia, se encuentra el Palco reservado a la familia Real, que sólo se abre cuando algún miembro de la misma acude al coso taurino. El último en asistir ha sido SM el Rey, que visitó la Maestranza con motivo de la Corrida Goyesca del año 1.998.
El Rey es el Hermano Mayor de las Maestranzas españolas y habitualmente se reúne con los Tenientes de Hermanos Mayor una vez cada cinco años.
El primer Hermano Mayor de la de Ronda fue el Infante D. Gabriel Antonio, hijo de Carlos III. Posteriormente, el rey Fernando VII tomó bajo su protección la citada Maestranza mandando que se modificasen las ordenanzas y aprobando las que le presentó su hermano, Carlos María Isidro de Borbón, el día 7 de Enero de 1.817, a la sazón Hermano Mayor del Cuerpo. Pero la persona que fue la primera Hermana Mayor de la Maestranza de Ronda fue la Reina Isabel II que, por Real Orden de ella misma, el 18 de Febrero de 1.834 se adjudicó la Hermanomayoría de todas las Maestranzas.
En la Plaza de Toros de la Real Maestranza, tradicionalmente, se daban varias corridas con motivo de las distintas Fiestas de la Ciudad: mayo, septiembre y octubre. 
Además, se daban algunas novilladas en julio y agosto. En la actualidad sólo se hace una corrida de toros, la célebre Goyesca de Ronda, en las Fiestas de Pedro Romero. Se celebra también una novillada en las mismas fiestas y una corrida de rejones.

Escenario de homéricas contiendas
palestra de esforzados gladiadores,
escuela de titanes forjadores
de un pueblo encadenado a una leyenda.

A los pies del abismo se sustenta
tu sobria y elegante arquitectura
y aupada al pedestal de tu bravura
nada te pierdes de la lid cruenta.

El oro de tu arena se engalana
para rendirse a un cielo inusitado,
a un aire que desgrana sus arpegios

a una luz con fulgores de mañana,
a un sueño de percal ensangrentado
a una piedra trocada en sortilegio.


La Plaza de Toros, en la actualidad, ha quedado como un incentivo turístico, para lo que la Maestranza ha invertido una Buena cantidad económica para adecuarla a dicho menester. Para tal fin, ha instalado en los bajos de los tendidos tres museos: uno sobre los toros y las corridas; otro, con la guarnicionería de la Casa de Orleáns y un tercero con una espléndida colección de armas de los tiempos y orígenes de la Maestranza. Se cuenta que es el tercer monumento andaluz más visitado, después de la Alambra de Granada y la Mezquita de Córdoba.
En el apartado de personajes, hablaremos de las dos Dinastías famosas de toreros rondeñas, además de algún otro de renombre que naciera en nuestra ciudad.
La Real Maestranza sigue en sus labores hípicas y en la enseñanza de este arte. Los chicos rondeños tienen la oportunidad de aprender a montar a caballo gratuitamente, si tienen cualidades.
Es una tradición rondeña, que viene ya de los tiempos más antiguos, que se prepararan soldados para participar en las distintas actuaciones bélicas en las que participó, con gran éxito, este Real Cuerpo de Caballería.
Se viene celebrando habitualmente, cada año, el Concurso de Enganches, que pasa por ser el espectáculo más colorista y de mayor atractivo que se celebra en las Fiestas de Pedro Romero, aunque socialmente la Goyesca se lleve la palma.
Los guías de Ronda hemos sido, desde el principio, los grandes valedores del interés que despertaba en los turistas la posibilidad de visitar este recinto y recuerdo, en los primeros tiempos, cómo D. Alejandro Albarracín, hacía la vista gorda y dejaba que pasáramos con los turistas por la puerta que daba al teatro Espinel y al callejón de Sevillana, con una pequeña propina que le dábamos a la persona que vivía en el patio de caballos. Despertado el interés por el negocio que pudiera representar, el mismo D. Alejandro se interesó en la idea de poner una pequeña entrada, una peseta por turista, para el mantenimiento y adecentamiento del recinto. Los primeros dineros se utilizaron para la limpieza de las hierbas silvestres que crecían en el ruedo. Posteriormente, el asunto ha venido creciendo hasta ser en la actualidad un buen negocio

MURALLAS Y PUERTAS

La Ciudad de Ronda ha sido a través de los siglos una fortaleza natural que no debería de haber necesitado ningún tipo de protección más que la que la naturaleza le había proporcionado. Pero había unos sectores de esa fortaleza natural que eran fácilmente asequibles, por lo que las distintas civilizaciones se vieron en la necesidad de protegerse de los posibles invasores. Es por ello que, ya en la época romana, éstos, los romanos, hicieron una muralla, hoy desaparecida o derruida totalmente, que cerraba Ronda a nivel del Arroyo de las Culebras y que iba hasta afianzar la ciudad por la entrada de Las Peñas, es decir, que cerraba la ciudad por su parte este y sur de más fácil acceso.
Posteriormente, los árabes hicieron dos líneas de murallas, la primera, cerraba la ciudad desde el sur hasta el este, abrazándola hasta el comienzo del desnivel natural; un segundo sector de esta primera línea salía del sur hacia el oeste, cerrándola por ese sector hasta llegar al desnivel natural. Esta primera muralla tenía cuatro puertas, a saber: la de Almocabar, al sur;la de la Ecijara, al este; la del Viento, al Oeste y la de la Albacara (Arco del Cristo), también al oeste. La segunda línea cerraba la Alcazaba, en la cual se encontraba el Castillo del Laurel, la Plaza de la Alcazaba y los edificios públicos, además de la ciudad musulmana. Esta muralla recorría casi en su totalidad el perímetro del precipicio que actualmente cierra el barrio de la ciudad.
Cada puerta, en su tiempo, tenía una motivación, además de servir de entrada y salida a personas y animales. La de Almocabar era la puerta sur de la ciudad y daba directamente al cementerio árabe, de ahí su nombre de Al-macabir (cementerio en árabe; éstos se encontraba siempre extramuros de las ciudades).


Cinturones que tienen la fortuna
de guardar en su seno la memoria
de la Ronda que juega con la historia
y que reina en los brazos de la luna.

Inundada de luz como ninguna
sus puertas llevan a la misma gloria,
allí donde se alcanza la victoria
de su lustre sin par desde la cuna.

Su misión fue guardar este tesoro,
cerrando al enemigo sus conquistas.
Las almenas ofrecen unas vistas

que permiten sentir todos sus poros
hoy se pasean por ellas los turistas
a salvo de batallas y decoros.

La de la Ecijara daba acceso al puente árabe y a los baños, que, en Ronda, estaban fuera del perímetro de las murallas. La del viento era la puerta de entrada desde las huertas y de los sectores más productivos de la ribera del río. La tercera, que es muy posterior a las anteriores, la de la Albacara servía para acceder a los Molinos. En la época del Emperador Carlos V, éste mandó construir otra puerta o arco de entrada a la Ciudad, justo al lado de la de Almocabar y que lleva su nombre y el escudo de armas de los Austrias, para evitar que los cristianos utilizaran la puerta árabe para acceder a una ciudad cristiana. Todo el conjunto de murallas fue restaurado, con un criterio muy particular, por el Arquitecto Jefe del Patrimonio Nacional, Pons Sorolla, que siguió su propia idea, principalmente en la de Almocabar, separando ésta de la estructura original y situando la de Carlos V en su situación actual, separada de donde estuvo hasta los años 60. Pero bueno, hemos recuperado las murallas, las puertas y le hemos dado luz, esplendor y monumentalidad a ese sector de nuestra ciudad que se encontraba en tal mal estado de conservación.
Fue una lástima que éste señor no pudiera terminar de restaurar o instaurar la totalidad de las fortalezas, con lo que hoy podíamos tener recuperadas esas dos líneas que cerraron nuestra Ciudad. Hubo un intento en el tiempo de la recién nacida democracia de recuperar las murallas romanas, por parte del YRIDA. Asimismo, el camino que recorría las mismas hasta los actuales baños árabes, pero, por razones políticas, no se llevó a cabo, cuando todo estaba hablado y casi decidido.
En la actualidad, se ha recuperado parte del sector de las murallas de la Albacara, como también el camino que bajaba a los molinos. Un proceso lento, pero esperemos que continuado, de la autoridad municipal y de la Escuela Taller de Ronda.

CONJUNTO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

Siempre y en todos los lugares de nuestro país se ha dicho, con sólo nombrar ¡Ronda!, que es la Ciudad más bonita de España. La verdad es que este reconocimiento que, de boca en boca ha ido recorriendo todos los rincones de nuestra Patria, no se hizo efectivo hasta el año 1.968, en que el Exmo. Ayuntamiento declarara el Recinto Antiguo como Conjunto Histórico Artístico. Y es que esta pequeña parte de Ronda, la que se encuentra antes del Puente Nuevo y después del Puente Viejo, hasta llegar al llano alto, una vez pasado éste, es verdaderamente un Conjunto, si por tal se entiende que es homogéneo, que conserva una estructura igual en sus construcciones, en su decoración externa, en su pavimentación, en sus monumentos, en sus estilos y en su limpieza. Y como Ronda posee todo eso, de ahí lo de “histórico”.
¿Es que hay una ciudad en España que tenga más historia que este rincón abandonado y olvidado de Andalucía? ¿Dónde, por favor? Ronda, con sus rocas milenarias, sus alturas profundas, sus nobles habitantes y su cultura ancestral, está clavada en lo más profundo de las raíces de la historia. Artístico. ¡Ahí, a morir! ¡Arte, lo que se dice arte, en Ronda, ¿Dónde más? Ronda, origen del cante “jondo”, origen de la Guitarra española y origen del toreo.
¿Puede caber más arte en un recinto tan pequeño? Aquí nació “Tobalo”, el Polo, aquel “aguaó” que cantaba pregonando por las calles y vendiendo agua fresquita de la fuente de los ocho caños.

Pues él creó el Polo, base del cante flamenco. Cante que es la raíz del pueblo andaluz, su alegría, su pena, su dolor y su todo… Aquí nació Espinel, aquel curilla del siglo XVI que inventó la guitarra, que creó su sonido armónico y que escribió una de las obras más importantes de la picaresca española, “La vida del Escudero Marcos de Obregón”; aquel andaluz que inventó la Décima, como estrofa poética llena de ritmo y musicalidad. Aquel rondeño que compitió con Cervantes, con Lope de Vega, con Calderón de la Barca con… ¡con tantos! Entre los grandes él fue el Maestro.
Aquí nació el toreo con las dos grandes dinastías de los toreros más importantes de todos los tiempos. La de los Romero, primero: Francisco, el abuelo; Juan, el Hijo, y Pedro, el Nieto, creador del estilo Rondeño y de la escuela Sevillana; y los hermanos de éste, Antonio, Gaspar y José, todos toreros y todos de Ronda. La segunda dinastía, la de los Ordóñez, con Cayetano, “El Niño de la Palma y sus hermanos Antonio, Manuel, Rafael y Alfonso; y los hijos de Cayetano: Cayetano, Juan, Antonio (el torero más completo de todos los tiempos y el más artista), Pepe y Alfonso.
Ronda, símbolo del arte andaluz y cuna del arte español. ¿Cabe más arte? ¡Ronda: Conjunto Histórico Artístico!

FUENTE DE LOS OCHO CAÑOS

Antes de que se construyera el actual Puente Nuevo se había edificado el de San Miguel o de las Curtidurías (El Patrono de los curtidores era ese santo); por éste puente salían los rondeños al mercadillo situado al otro lado de “La Puente”, donde se proveían de los productos básicos y de consumo diario.
Tanta importancia adquirió el Mercadillo que, en esa Plaza, como ya queda dicho en otro lugar de esta obra, era donde se hacían las Ferias de Ganado (las dos que había en Ronda) y asimismo se tuvo que construir una Iglesia dedicada a Santa Cecilia como primer templo católico de Ronda, para que los comerciantes y los visitantes tuvieran un lugar sagrado donde acudir para cumplir con sus obligaciones espirituales.

El Rey Carlos III, al ser informado del número de personas y de ganado que acudía a estas ferias, mandó que se construyese, con dineros reales, una fuente con agua para las personas y abrevadero para los animales. Es la conocida como de los Ocho Caños, porque desde su origen ese era el número de grifos que suministraban el preciado líquido y el sobrante llenaba una pila adosada a la parte posterior para que los animales saciaran su sed.
La Fuente es de piedra y de cantería rondeña, de estilo neoclásico, con un pináculo en el que se encuentra la inscripción de su construcción.
En la actualidad ha quedado como una pieza arquitectónica del siglo, que embellece y da prestancia a la calle Real y su entorno. Los grifos, actualmente son modernos y no abiertos como lo eran en la antigüedad. Cuando describimos la calle de la Toma hablamos del agua que se traía desde el arroyo de La Toma por un acueducto que la conducía hasta esa calle y de allí caía hacia lnuestra citada Fuente de los Ocho Caños.

Ocho volcanes abiertos,

ocho caricias sagradas,

ocho frescos regocijos,

ocho verdades de agua.

ARCO DE FELIPE V Y SILLÓN DEL MORO

El conocido como Arco de Felipe V, se encuentra como puerta de entrada o salida a nuestra ciudad y ahí fue situado en memoria del Rey de ese nombre, del que el pueblo de Ronda fue un devoto defensor y al que ayudó a poseer el trono de España.

El monumento consta de un solo arco hecho en cantería rondeña, terminado en forma neoclásica con tres pináculos neogóticos. La puerta se colocó ahí en el año 1.748, según consta en la placa a la salida del mismo, en la vertiente que está orientada al puente y a la calle Real. En la misma placa consta que se erigió siendo rey de España Felipe V de Borbón y que dirigía la nave de la Iglesia el papa Benedicto XIV, para, a continuación, nombrar al Corregidor de la Ciudad y el año en que se hizo o terminó.
No está documentado que hubiese puerta que lo cerrase o abriese, y más parece un Arco de Triunfo que una puerta de entrada.
Saliendo del mismo hacia la calle de Santo Domingo, hay un sillón de Piedra, también de cantería, a la que el pueblo y la tradición le han llamado “El Sillón del Moro”. Se cree, según cuenta la leyenda, que en ese asiento fuera donde la princesa, después esposa, le pidió al Rey Abomelic I que le construyera un pasaje para bajar al río a bañarse en sus plateadas aguas. Cuando la princesa lo miraba de noche, desde arriba, en ese remanso que forma el meandro, se reflejaba la luna, dando la impresión de que el río fuera una ancha cinta plateada. No deja de ser una leyenda, pero, muchas veces, éstas dan prestancia a la historia, que es bastante más estricta.
Con la remodelación que se hizo de la pavimentación y adecuación del Barrio de la Ciudad a partir de los años setenta, también se restauró este Arco que se encontraba en un estado muy precario. 
Antes de ser restaurado, junto a la calle de Santo Domingo, los niños de ésta y de la calle Real, hacíamos nuestros partidos de fútbol y, como aventura arriesgada, y a modo de diversión, nos montábamos en el muro de la Casa del Rey Moro y llegábamos hasta lo alto del citado Arco de Felipe V. El que lo lograba se convertía en el jefe o capitán de la partida. ¡Cosas de niños de entonces!


Arco de Felipe V
donde los enamorados
ponen a salvo del mundo
sus misterios más arcanos.
Lugar de amores furtivos,
pasiones al cielo raso.
“Sillón del moro” que oculta
los besos y los abrazos.

CONVENTO MADRE DE DIOS

Este Convento femenino de Ronda se encuentra situado extramuros de la antigua Ciudad, en el barrio del Mercadillo y en la calle conocida como de Santa Cecilia, y aunque se desconoce exactamente las fechas de su construcción, suponemos que deben de remontarse a bastantes siglos, por el carácter gótico-mudéjar de sus patios. La tradición oral y escrita remonta su fundación a los primeros años del siglo XVI.
Hacia 1.525 estuvo en Ronda D. Fernando de Oviedo, clérigo de Sevilla que pensó construir un convento dedicado a las dominicas. Compró los terrenos y lo edificó, trayendo a varias hermanas del de Sevilla. En el año 1.575 la Iglesia estaba en un estado muy avanzado de construcción ya que el carpintero rondeño Pedro Hidalgo se afanaba en la tarea de terminar el artesonado mudéjar por el que había cobrado 230 ducados. Cuando se reedificó el convento y la iglesia en el año 1.700, se tapó el artesonado mudéjar, como ha pasado en muchas iglesias de Ronda con estas bóvedas barrocas. El retablo data del año 1.732, pero el convento sufrió varias reformas a lo largo del siglo XIX debido al estado ruinoso de la edificación. A finales del siglo XIX se instala en una parte del edificio un asilo llamado de Nuestra Señora de los Desamparados, convirtiéndose posteriormente en el Colegio de San José de la Montaña. Durante la Guerra Civil sufrió un ataque que destruyó una buena parte del edificio y también de la Iglesia.
Hace unos pocos años se restauró ésta ,ya que el convento había sido rehabilitado con anterioridad. La entrada del mismo da acceso a un patio porticado con una galería superior de estilo gótico-mudéjar, aunque muy restaurado. Dicho patio tiene un encanto especial y en él se han dado con frecuencia, en el tiempo que no era utilizado, conciertos, principalmente de guitarra. En él se han celebrado en varias ocasiones los de los “Años Internacionales de la Guitarra”, organizados por el TES de Ronda y en otras ocasiones por la Peña “El Pañuelo”.

Madre de Dios, ¡qué convento!
Convento Madre de Dios.

Ojos mirando hacia el cielo,
labios llenos de oración,
terror de fuegos eternos,
castigos, penas, dolor.
Pasillos llenos de incienso,
celdas repletas de amor.
Luego colegio, conciertos,
Después, silencio y adiós.

Madre de Dios, ¡qué convento!
Convento Madre de Dios.

CONVENTO DE SANTO DOMINGO

Los Reyes Católicos fundaron este convento, pero en un principio tenían la intención de que se construyese debajo de los Tajos del Mercadillo, en el sitio llamado de los Gomeles. Se desconocen las causas por las que se desechó aquel lugar, a última hora aunque sí sabemos, por una carta de Dª Juana, que los Reyes habían donado a Juan de Torres , alcalde y repartidor de Ronda, tres solares para que se hiciese un Hospital, pero como ya existía el de Santa Bárbara, éste cambió de idea y mandó construir el monasterio de la Orden de Santo Domingo, bajo la advocación de San Pedro Mártir, en el lugar donde hoy se encuentra. Así pues, fue Juan de Torres el encargado de construir el Convento y la Iglesia, aunque el patronato pertenecía a los Reyes; sin embargo, en su construcción se gastó mucho más de lo que habían costado los terrenos donados por los monarcas.

Podemos datar la construcción a mediados del siglo XVI, pues ya por esas fechas funcionaba aquí el Tribunal de la Inquisición En el siglo XVIII estaba en muy mal estado, a causa del terremoto de 1.756 y de las lluvias torrenciales padecidas en 1.785 y 1.786.
 En reiteradas ocasiones, el Corregidor de Ronda, Marqués de Pejas, reclamó de los Reyes ayuda para restaurarlo, por ser éste de Patronato Real, sin que surtieran efecto tales peticiones.
En vista de ello, el Corregidor mandó llamar a Antonio Ordóñez, maestro alarife, muy reputado, quien hizo un estudio del edificio y levantó planos del mismo; esto ocurría en el año 1.788. El informe fue demoledor, pero verídico, pues se apreciaba el estado ruinoso de todo el conjunto.
 La comunidad de los dominicos aprovechó esta circunstancia para ceder unos terrenos y facilitar el ensanche para el acceso del Puente Nuevo, que se estaba terminando, y tanto Aldehuela como el citado alarife Ordóñez, destruyeron la entrada, celdas de los dominicos y una parte importante del convento que daba a la actual calle Armiñan; incluso el campanario.

De esta forma, el convento y parte de la Iglesia quedaron indefensas y desprotegidas, con grave peligro de errumbarse. Y así pasó.
El día 2 de diciembre de 1.822 se derrumbó el muro lateral que daba a la calle y quedó ésta cortada a todo tráfico posible hasta que se pudieron limpiar los escombros. A la vista de lo destruido, los frailes protestaron, pues se había derribado más de lo que ellos habían cedido. 
Abandonado el convento por esta Orden, después de la desamortización de Mendizábal, se cedió el mismo para dar cabida al Regimiento de Infantería de África. .

Se ha convertido el convento,

sin monjas y sin clausura

en templo de la cultura
que arbitra el Ayuntamiento.
Acrecienta su nobleza
la
la vecindad con el Puente

y no deja indiferente

su inmarcesible belleza.


Fue cárcel, cuartel, mercado,
juzgado, escuela en su día
y hasta fue carpintería
en tiempos ya terminados.


Se pensó asimismo, entre otras cosas, trasladar allí la cárcel, alojar a la brigada de caballería del Rey o instalar el nuevo Ayuntamiento, unos Juzgados y una escuela.
Finalmente, el edificio se vendió a la Sociedad Hurtado Primos por diez mil reales y ésta, a su vez, lo vendió a D. Francisco Agustín García, quién en el año 1.849 instaló una plaza de abastos, hasta que se inauguró el mercado en la Plaza de España. Durante la Guerra Civil la Iglesia fue incendiada y sus imágenes destruidas; algunas se conservaban en muy mal estado en los viejos camerinos de los laterales del presbiterio.
Después de tantos avatares, el convento ha sido un poco comodín de usos múltiples: mercado, cárcel, cuartel, dos veces, posible Ayuntamiento, juzgado y escuela. Y ya en la época más moderna, Alhóndiga de castañas, Taller de Carpintería y, finalmente, Palacio de Congresos y Exposiciones. Incluso, el que esto escribe, habló con la Cadena Hotelera Madrigal (Cadena especializada en adaptar viejos palacios y conventos a hoteles, como por ejemplo, el de Santa Catalina de Toledo), para que se pudiera edificar un hotel con la participación del Ayuntamiento; idea que no fue bien visa por la Corporación de la época. ¡Cosas de la política!
La historia de la iglesia ha ido paralela a la del convento, sólo que ésta recuperó en los años cincuenta parte de su función religiosa al servir de sede de la recién creada Cofradía de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto y María Santísima Consuelo de las Tristezas, sede que compartió con la cofradía de Nuestro Padre Jesús Ecce Homo.
En la actualidad está esperando que se acuerden de ella para instalar el gran Auditorio que el Palacio de Congresos necesita y la Ciudad de Ronda reclama.
Yo nací justo enfrente de la puerta de la Iglesia, en la calle de Santo Domingo y recuerdo que, de niño, entrábamos a corretear por su interior y a cruzar el pasaje que había de la iglesia al convento. En esos asaltos nos escondíamos en los camerinos e incluso jugábamos con los restos de lo enterramientos que se habían hecho en la época. ¡Travesuras de críos! Pero tal era el abandono de la instalación, que los niños no sabíamos de quien dependía el cuido de tan importante instalación religiosa, ¡una viña sin amo!
Ahora sabemos de quién depende y esperamos la ejecución de su recuperación total como Auditorio.

BAÑOS ÁRABES

Los baños Árabes, aunque se sitúa su construcción en las proximidades del siglo XIII, la verdad es que no se descubrieron hasta el segundo tercio del XX. Se atribuye su construcción a los nazaríes que montaron una estructura de norias que tomaban el agua de la confluencia de los ríos Grande y de las Culebras y la situaban sobre un acueducto, que se conserva en la actualidad en buen estado, para que, a través del mismo, el agua llegara a la caldera donde se calentaba y posteriormente distribuirla por los bajos del pavimento de los baños para que el vapor saliese por el entramado enrejillado del suelo.

Los baños se componen de tres salas: una que se utiliza como caldera con chimenea de salida de humos y de aire caliente; la central, de planta cuadrada y con tres naves de arcos de herradura que se utilizaba como sala de toma de vapor (sauna) y la tercera, de relajamiento y masajes. Son los baños árabes que mejor se conservan de Andalucía y merece la pena darse una vuelta por ellos. En la actualidad se han convertido en un centro de interpretación de ese tipo de instalaciones y están muy bien diseñados para su visita.
El descubrimiento se debió a una casualidad provocada por un italiano que, a la sazón, era el maître del hotel Reina Victoria.

Este italiano llamado Vito Zini, intervino de mediador (antiguos corredores) en un intercambio entre la Duquesa de Parcent y un americano, Mr. Morrison.

El señor Morrison estaba interesado en comprar la Casa de la Duquesa de Parcent (Casa del Rey Moro) y aprovechó que ésta se iba de Ronda para ofrecerle otra, que él tenía en Niza, a cambio de la citada del Rey Moro en Ronda. En esta operación el intermediario fue el señor Zini que no recibió dinero alguno por el trato. El señor Morrison le regaló un pequeño huerto que éste señor tenía al lado del puente árabe, así que Vito Zini, vino a ser propietario del citado huerto, que él, que procedía de una familia de agricultores boloñeses, se puso a la labor de arreglar y plantar árboles y en esta función de hacer hoyos para sus plantaciones se le hundió el terreno bajo los pies ya para su fortuna y la de los rondeños apareció la estructura de los Baños Árabes.

Posteriormente, Zini, abrió una pseudopuerta para bajar y empezó la tarea de expoliar todo lo que encontró de época en los Baños y a venderlo sin control de ninguna clase, hasta que en los años cincuenta el Ayuntamiento de Ronda le expropió la instalación que ha sido restaurada y abierta al público a principios del siglo XXI.

Vito Zini está en su huerto,
y como buen boloñés,
labra la tierra con mimo,
acariciando su piel.
De pronto sin previo aviso
la tierra tiembla a sus pies
y un mundo oculto aparece
sin saber cómo y por qué.
Vuelven oros y turbantes
a circundar el espacio
y un aura de fama crece
alrededor de los baños.
Un misterio que la tierra
devuelve como un milagro,
un presente del pasado,
un regalo milenario.

AYUNTAMIENTO

El Ayuntamiento de Ronda está situado en la Plaza de la Duquesa de Parcent, más conocida como Plaza de la Ciudad; de hecho la citada señora preside el centro de la misma con un busto en mármol blanco, regalo de la familia.
En la antigüedad, siglos XVI al XIX, el Ayuntamiento estuvo situado en la misma plaza, sólo que en el edificio que hoy son los Juzgados de distrito; allí estaba junto a la cárcel de Ronda. Posteriormente, cuando se construye el Puente Nuevo, justo a la salida del mismo y en la parte oeste, se construye el edificio que hasta 1.977 fuera su sede. Donado éste para construir el Parador de Turismo, se recuperan los antiguos cuarteles de la época de Carlos III existentes en la Plaza de la Ciudad para construir el nuevo Ayuntamiento que es el que tenemos en la actualidad.
El edificio ha pasado por distintas vicisitudes; la primera fue cuando los franceses abandonaron Ronda. Antes de salir dejaron preparadas cargas de dinamita y con ellas, volaron toda la fortaleza antigua, el Castillo, los cuarteles, el antiguo Ayuntamiento y la cárcel, por lo que, recuperada la normalidad monárquica, Fernando VII decidió reconstruir el acuartelamiento, lo que se hizo en el año de 1.818. Así quedó restaurado y de utilidad para las tropas, pero durante la guerra civil española, el edificio quedó en ruinas, nuevamente, y se tuvo que volver a recuperar.
Pero en esta ocasión la restauración no fue la más adecuada, ya que se hicieron cuatro partes del mismo, una, la situada más al este de la plaza, dedicada a viviendas para las familias que se habían quedado sin ella en la contienda, sobre todo familias necesitadas; otra, la parte baja que da a la calle escalinata, también al este, se dedicó a escuelas públicas donde se impartieron clases hasta mediados de los años cincuenta; la parte central del edificio, por delante, como Caja de Reclutamientos de soldados y la parte trasera, que da a la calle Armiñan, quedó como almacén municipal y, en los años cincuenta, como escuela de música, en la que estuve aprendiendo solfeo con D. Laureano del Real como profesor. Luego, cuando consiguió formarla, sería el director de la Banda Municipal durante años.
Definitivamente, en los años sesenta quedó abandonado como Caja de Reclutas, como Colegio, como viviendas y como esuela de música, por lo que en los setenta se pensó en provocar la restauración para que fuese el Nuevo Ayuntamiento de la Ciudad.
Era entonces alcalde Francisco de la Rosa Moreno, aunque se inauguró por el primero que ejerció el cargo en los nuevos tiempos de la democracia, D. Juan Harillo Ordóñez, que sin embargo cedió el mérito de la recuperación al alcalde anterior, según consta en la placa situada en el hall de entrada.
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Casa de todos,
casa del pueblo
casa de nadie,
casa sin dueño.
Casa de muchas deudas
y poco seso,
demasiado teatro
y mucho cuento.
Sainete por fuera,
drama por dentro.
De líderes fugaces
que arrastra el viento
sin alumbrar mañanas,
sin construir recuerdos.
Esa casa de todos,
casa del pueblo.

La restauración que se hizo fue concienzuda y con una realización perfecta. Se descubrió la fachada que actualmente disfrutamos los rondeños, antes totalmente tapada y sin dejar ver los juegos de arcos que hay en la actualidad. De ellos sólo se observaban algunos de los centrales; el resto se habían ocultado con yeso y rasillas para hacer ventanas a las viviendas. El interior estaba totalmente dividido en estancias, unas para viviendas y otras para oficinas.
La recuperación del espacio original fue una tarea de chinos, pues hubo que ir descubriendo con todo el tiento del mundo para encontrar el antiguo edificio. Una vez hallado éste se procedió a la distribución y decoración actual.
Se encontraron los dos salones inmensos con arco de medio punto en ladrillo y columnas de ladrillo visto. El salón alto tiene tres naves, la central con arcos ojivales y las dos laterales con arcos de medio punto; la perspectiva de unos arcos con otros da forma de ojivales a todos ellos. Este salón superior es el de Plenos del Ayuntamiento en la actualidad.
En la parte inferior, lo que eran las antiguas escuelas, se descubrió otro, igual que el superior, pero éste con arcos de medio punto en las tres naves; se utiliza en la actualidad para salón de exposiciones y de actos institucionales.
La portada se recuperó entera y se construyó una puerta en piedra del Arroyo del Toro con el escudo de la Ciudad en el sector derecho de la portada y, a la izquierda, el escudo de la Ciudad Hermana de Cuenca. El hall está ocupado por tres cancelas de forja rondeña de un gusto exquisito, que dan pie a una escalera de mármol cubierta por un artesonado mudéjar, donado por los Condes de Santa Pola de su casa solariega en Ronda.
Las dependencias son todas modernas, aunque en la decoración en madera se han hecho unos juegos de puertas de forma mudéjar que le dan un estilo particular. En la escalera se encuentra una pintura del patrón de Ronda, San Cristóbal, y una vidriera con el escudo de la Ciudad ,que está guardada por dos estatuas romanas, encontradas en Acinipo y que antiguamente se encontraban en el jardín de la casa de los Marqueses de Moctezuma (Escuelas Salesianas de Santa Teresa)

CONVENTO DE SAN FRANCISCO

Los Reyes Católicos mandaron construir en Ronda dos Conventos después de su Conquista. Uno de ellos fue el de San Francisco, a erigir en el lugar en el que el Marqués de Cádiz tuvo su Real para la Reconquista de Ronda, pero a los franciscanos no les gustó el sitio cedido por el Rey, por creer que era insano al estar a la orilla del río; entonces el Rey les cedió, el 14 de Septiembre del año 1.500, el lugar que él mismo había utilizado como Real en la Reconquista de Ronda, que es donde se encuentra en la actualidad.
Como quiera que en las particiones de Ronda esos terrenos le habían correspondido a Juan Dávila , éste se quedó con el primer terreno de los franciscanos y a su cambio se quedó con el patronato de la Capilla Mayor de la Iglesia. Esta capilla pasó luego a la familia de los Ovalle, emparentados con los Moctezuma. El convento fue prácticamente derruido por los franceses cuando dejaron Ronda después de la Guerra de la Independencia; tanto fue así que los religiosos, a la salida de aquéllos, solicitaron la ermita de Nuestra Señora de Gracia ante la imposibilidad de reunir fondos para la rehabilitación de su convento e Iglesia, totalmente arruinados. No obstante, se empezó la restauración, que en el año 1.820 estaba casi terminada, pero después del Trienio Constitucional, quedó de nuevo en ruinas y los franciscano pidieron la cesión del Convento de Santo Domingo y, a cambio, ellos dejarían el suyo para que se utilizara de la mejor manera posible. Este intercambio no se llevó a cabo y, definitivamente, los franciscanos dejaron Ronda después de la desamortización.

Entonces, la hermandad de las Ánimas y del Santo Sepulcro de Ronda solicitaron, en nombre de los habitantes del Barrio, las instalaciones del convento para hacer un cementerio, por quedar demasiado alejado el que se había instalado en el norte de la ciudad. Esta idea no se llevó a cabo por incumplimiento de las bases del contrato. Finalmente, después de la Guerra Civil, el convento quedó totalmente destrozado, quedando en pie sólo los muros de la Iglesia. Ésta se reconstruyó y se le añadió un pabellón para albergar la casa rectoral y una sala de Acción Católica.
La Iglesia es de planta de cruz latina y de estilo gótico-mudéjar. La nave central se cubría con armadura mudéjar que en el barroco del siglo XVIII se ocultó bajo una bóveda rebajada de cañón, conservándose así hasta el incendio del año 1.936. En el testero aparecen dos escudos de piedra con las fecha 1.505, que seguramente corresponden a los Dávila y a los Ovalle. La portada es de piedra de cantería rondeña con unas formas muy elegantes de estilo gótico-isabelino. En la actualidad, la iglesia está sin utilidad alguna, aunque el edificio adosado, se ha convertido en un Colegio, cuya restauración, adaptación , ampliación y conservación dependieron de la Caja de Ahorros de Ronda y en la actualidad, de la Fundación UNICAJA Ronda. El edificio es de nueva plana, conservándose solamente un pequeño resto de la antigua casa rectoral, por la que se accede actualmente al centro educativo, ¡ que lleva el nombre del ilustre rondeño D. Fernando de los Ríos y en el que ejerce mi compañero de página en las labores de Trovador.

MINARETE DE SAN SEBASTIÁN

Situado en la que se conocía como Calle Real de la Puente, por ser el acceso al Puente de San Miguel o Viejo, se encuentra el Minarete de San Sebastián.

Éste antiguo monumento formaba parte de una pequeña mezquita que había a la entrada este de Ronda, cuando se accedía a la Ciudad por la Puerta de la Ecijara. Es una típica estructura árabe de la época nazarí: torre cuadrada hecha en ladrillo aunque empezada, en su base, por piedra de cantería rondeña y terminada con el clásico espacio donde el muhardí salía a hacer sus llamadas a los distintos rezos de los musulmanes.

Cuenta con un arco de acceso hecho totalmente en piedra y en forma de herradura, con puerta de acceso y escalinata que sube a la parte superior.

Está situado a pie de la calle de Armiñan, en la plaza de Abul Beka, por la que se accede a la calle del Marqués de Salvatierra y se baja, en la actualidad, hasta la Plazoleta donde está el Palacio de Salvatierra.

árabe importante.

El nombre de San Sebastián se debe a la devoción que la Reina Isabel, tenía hacia este mártir, por lo que mandó que se construyese una Capilla dedicada del santo, justo en el lugar donde había estado la pequeña mezquita.

La citada capilla fue destruida durante la contienda civil española, por lo que el espacio que ocupaba la capilla fue adquirido por la Caja de Ahorros de Ronda, que restauró la ruina existente y consolidó la estructura del Minarete, construyendo en el lugar de la antigua capilla una casa particular. Y ese es el uso que tiene en la actualidad: casa y comercio de antigüedad.

Hay que agradecer a la Caja de Ahorros que conservase el Minarete con la esbeltez que tiene y que recuperara el espacio superior con la decoración y la estructura de madera que tiene en la actualidad. Asimismo limpió de yesos y otros materiales la parte baja, con lo que ha quedado con la visión de un resto

¡Ay! minarete que llamas
a los fieles a rezar,
alcazaba de esta tierra
convertida en alminar.

Torre que guía mis pasos
desde mi más tierna infancia,
curiosidad de este pueblo
lleno de iglesias cristianas.

¡Ay! minarete que luces
entre estas calles de piedra,
déjame usar tu atalaya
para contemplar mi sierra.