Mis 100 primeros SONETOS, reunidos aquí y dispersos en otras colecciones de poemas. Es un homenaje a una forma poética clásica, que exige el tratamiento especial de la recopilación. Aquí están, juntos y clasificados por orden alfabético. Algunos tienen más de 10 años, otros acaban de salir a la luz, no tienen más que unas horas antes de quedar plasmados aquí.Poco a poco irán e4stando todos operativos.Esta es la INTRODUCCIÓN que los encabeza:
Esta publicación recoge 100 SONETOS, dispersos en mis distintas publicaciones y ahora reunidos aquí. No son 100 SONETOS cualesquiera; son mis 100 primeros sonetos. Ello me lleva a concluir, entre otras cosas, que debo subir mi nivel de exigencia para los que escriba a partir de ahora, pues ya he tenido suficiente entrenamiento con los que aquí compendio. Malo sería que no hubiera aprendido nada tras tantas cabriolas rítmicas a bordo de cuartetos y tercetos.
El soneto, con su estructura cerrada, exige un trabajo mayor del habitual en la creación literaria. Pide una atención formal que pone a prueba la técnica precisa para su construcción, aparte de la inspiración que se exige a cualquier proyecto poético.
Estos 1000 SONETOS son de temática tan variada, que he decidido disponerlos por orden alfabético, que es el más aséptico de todos los órdenes. Cualquier otra clasificación podía resultar en exceso subjetiva y no era la intención orientar ningún tipo de lectura o interpretación.Aquí están pues, unidos en bandada, aunque, en solitario, ya han volado en otras publicaciones, entre otras en mi web josemariatornay.com.
¡AY, EL AMOR!
El amor es asunto delicado,
caprichoso y sutil como la espuma,
misterioso y temible como bruma
que no puede entender el que no ha amado.

Amar es un asunto peligroso,
porque altera a su antojo los sentidos
convierte en sinfonías los ruidos
y al pifio más vulgar lo vuelve hermoso

Perderse en el amor es lo probable,
si apuestas a ganar puede perderte,
puede llevarte a un cielo inolvidable,

puede apretarte el cuello hasta la muerte,
pero todos soñamos con la amable
ilusión de perdernos a su suerte.
A CIELO RASO
En el terco vaivén de tus antojos,
que vuelan desde el suelo hasta la luna,
yo me pliego al azar de tu fortuna;
un capricho mirándome a los ojos.

Cierro con mil candados los cerrojos
del cofre donde guardo tu oportuna
imagen que refleja cual ninguna
la pobre desnudez de mis despojos

Así pierdo la vida lentamente,
pero gano la gloria paso a paso,
me desangro en la luz de la simiente

que camina angustiada hacia el ocaso
y dejo en el camino solamente
el placer de vivir a cielo raso.
AHORA
Ahora que no me miman los abrazos,
ahora que no me duelen los puñales,
que puedo andar descalzo entre cristales
y que no me acobardan los portazos.

Ahora que no me asustan las tormentas,
que ya no me envenenan los venenos,
que distingo a los malos de los buenos
y prefiero los cuentos a las cuentas.

Ahora que ya conozco al enemigo,
que sé que anida cerca y que me acecha,
por fin empiezo a estar a bien conmigo,

a recoger a gusto mi cosecha,
a buscar en los míos el abrigo,
a no mirar la hora ni la fecha.

AMANECERES EN RONDA
La oscuridad se rinde poco a poco
frente al sutil empuje de la aurora
mientras una penumbra embriagadora
dibuja un lienzo ingrávido y barroco.

El sol se viste su mejor plumaje
cuando traspasa el muro de la noche,
cerrando la penumbra con el broche
de luz que va sembrando en su viaje.

Se acerca a Ronda con un tenue rosa
que dulcemente se convierte en clara
farola alucinante, pura y rara

linterna impresionante y luminosa
y rojo de pasión ya se prepara
a soñar en los brazos de una diosa.


EL CUQUI

A lomos del caballo de su arte
has llenado de arpegios medio mundo,
con ánimo flemático y rotundo,
llevando a Ronda siempre de estandarte.

Con luces de bohemia has alumbrado
un camino entre Oriente y Occidente
y con rigor de artista has demostrado
que no hay nada más grande que la gente.

Tu sueño ha sido un lienzo, una quimera,
pintado con jirones de tu vida
que te bebes a tragos, sin medida,

de tu guitarra sólo prisionera;
por notas y pinceles convertida
en plácida y eterna primavera.

ANTONIO BECERRA
¿Qué extraño mineral cubre tu cara,
Antonio, bendición de tus hermanos?
¿Qué noble corazón mueve tus manos?
¿Qué arlequín sueña en ti tu mente clara?

Cansado de nadar siempre en la orilla,
tú que lo hubieras hecho en alta mar,
si los dioses del sino o el azar
te hubieran apuntado en su cuadrilla.

En cada llaga pone un escenario
tu loca y portentosa fantasía,
¡gloria a ti, terrorista necesario

que traficas con arte y emociones,
que disparas con balas de alegría
y pones bombas en los corazones!
ANTONIO DE LOS RÍOS ROSAS
Diputado, pragmático y prudente,
erige su elegancia Ríos Rosas,
ocupado en cuidar las mismas cosas
que ocupaban al pueblo y a su gente.

Luchó como un jabato entre titanes
defendiendo la lógica y la ética
en una España escuálida y patética
de políticos zafios y rufianes.

Rondeño de talante y de talento
aún sigue vigilante en su tribuna
de la plaza de España, siempre atento;

su palabra certera y oportuna
sigue viva alentando el Parlamento,
brillante y sideral como ninguna.

ATARDECERES
Anda buscando el sol su madriguera
y en Ronda deja un rastro de primores,
un mosaico de plácidos colores,
un brochazo de eterna primavera.

Rompe el velo la clara cordillera
dibujando paisajes soñadores,
de tardes, de penumbras y de albores
vestidos por la gama arrebolera.

Lanza en su adiós un luminoso guiño
al Tajo que descansa bajo el Puente
y lo mismo que duerme y sueña un niño

con pesadez de sueño se retira.
La noche se presenta de repente
mientras la tarde sin dolor expira.
ANTONIO ORDÓÑEZ
Tu cuerpo se estremece, goza y gime
cuando tu mano traza la distancia
que media entre el valor y la elegancia,
que va desde la gracia a lo sublime.

Del alma del azahar y del romero
de la recia y vetusta serranía
se alimenta el volcán de la armonía
que brota por tu cráter de torero.

De Ronda se engrandece tu muleta:
del puente, su equilibrio y majestad,
del Tajo, vertical y sobria hondura

que recogió tu espada de poeta
para elevar al sol de la verdad
su firme y proverbial arquitectura
AUNQUE REINE FELIZ…
Aunque reine febril el desamparo,
siempre queda un resquicio a la alegría;
la insaciable y voraz melancolía
pliega velas al gozo más preclaro.

Aunque triunfen los lobos esteparios,
siempre quedará un gramo de ternura
que nos venga a salvar de la locura
de sentirnos rapaces adversarios.

Siempre quedará un soplo del aliento
que procura la gloria de estar vivos,
de sentir el latido del momento

por mucho que en la red, pobres cautivos,
respondiendo al eterno desaliento,
nos soñemos fugaces fugitivos.

CALLE DE LA BOLA
Consuelo de estresados corazones
carrusel de mentiras y verdades,
pasarela de torpes vanidades
jolgorio de miradas y mirones.

Torrente de pequeñas ambiciones,
potente difusor de actualidades,
entre ofertas, rebajas, novedades
se afanan tremulosas emociones.

De encuentros fugitivos y constantes
se alimenta tu piel, músculo inerte;
de niños caprichosos y tunantes,

de ese sol que se asoma para verte.
De hombres y mujeres paseantes
que encuentran su placer en recorrerte
COLEGIO SANTA TERESA
En tus patios de tierra seca y dura
revivimos los sueños de grandeza
que nos iba metiendo en la cabeza
un coro de milagros y de curas.

En tu iglesia labramos la conciencia
con cinceles de incienso y de martirio,
aupados por el ansia del delirio
que produce el ayuno y la abstinencia.

y en tus aulas de techos siderales
buscábamos a tientas un camino
en medio de un desértico barbecho

aprendimos las ciencias celestiales
y estudiando lo humano y lo divino
nos convertiste en hombres de provecho.
CONFUSIÓN
Hay un hilo delgado y transparente
que vincula la gloria y el fracaso,
que emparenta la aurora y el ocaso,
que enlaza lo sublime y lo corriente.

Una sombra constante y permanente
que confunde lo bueno y lo gracioso,
que enreda lo importante y lo curioso
y liga lo esencial a lo aparente.

Hay un hilo sutil que no se nota,
una ligera sombra inoportuna,
que confunde lo leve con lo grave,

que mezcla la victoria y la derrota,
que enlaza la desgracia y la fortuna,
y que iguala al patán con el que sabe.

DETRÁS DE LAS PATERAS
Detrás de las dramáticas pateras,
detrás de los cayucos miserables
hay poderes ocultos, formidables,
decidiendo destinos y fronteras.

Detrás de cada voz desesperada,
detrás de cada historia sin destino,
hay un mundo cegado y asesino,
hay un todo que vive de la nada.

Pero detrás de todo está la gente,
la que sufre, trabaja y se ilusiona
la que paga sin culpa, la inocente,

que aguanta sus ardores de venganza,
que vive, que disfruta, que perdona.
En ella está la última esperanza.
DIME DIOS I
Dime Dios, dónde guardas tu presencia,
¿somos no más que un sueño de tu mente?
¿Es tu forma de ser estar ausente,
llenar el mundo entero con tu ausencia?

Sé que abuso de tu ancestral paciencia
mas no quiero, pecando de inocente,
quedarme en la corteza solamente
sin saber las moradas de tu esencia.

¿Estás dentro de todo o estás fuera?
¿En el fuego brutal de las pasiones?
¿en la frágil verdad de las quimeras?

¿En la sólida luz de las razones?
¿O tal vez no estás más que en la postrera
ilusión de unos pobres corazones?
DIME DIOS II
Dime Dios, Tú que estás en todas partes;
en todas o en ninguna, da lo mismo,
dime cómo salir de este seísmo
que me lleva a quererte y a negarte.

No he dejado un segundo de buscarte:
te he visto en el amor y el altruismo,
pero dentro del redil del cristianismo
te pierdo cuando trato de encontrarte

Dime, al menos, Señor, desde tu gloria,
te lo ruego en mi nombre y en tu nombre,
sirva para mi bien y tu victoria,

no espero que mi duda a ti te asombre:
¿eres el Dios que rige nuestra historia
o no eres más que un sueño de los hombres?

DIME DIOS III
Dime Dios ¡cómo puedes condenarme
si procedo de Ti, de tu sustancia!,
Tú no puedes tener tanta arrogancia
para quererme y luego despreciarme.

¿Cómo puede ofender mi desatino
Tu eterna y colosal benevolencia?
¿Como puede abusar de Tu paciencia
quien apenas controla su destino?

No me midas con varas celestiales,
no soy más que ceniza enamorada;
comprende que mis fuegos terrenales

al lado de Tu fuego no son nada
y entiende que mis faltas capitales
son borrones de tu Obra inacabada.
DIME DIOS IV
Dime Dios, cómo acabo con las dudas
que me tienen el pecho congelado;
no sé si estar enfrente o a tu lado
si alzarme al cielo o a la tierra ruda

Para llegar a tu verdad desnuda
Dame un soplo de aliento huracanado
de tu verbo divino y consagrado,
un soliloquio de tu lengua muda.

Dame un rayo de luz de tu sapiencia
Que alumbre mi camino hasta tu centro
No me vale para eso ni la ciencia

que los hombres construyen con denuedo.
Ayúdame a buscarte en mí, por dentro,
porque solo, te juro que no puedo.
DIME DIOS V
Pásale, Oh Señor, a Satanás
la perpetua inquietud que me domina,
no me bastan tu cruz ni tu doctrina,
necesito unas cuantas cosas más.

Dame un poco de fe del carbonero,
dale un poco de luz a los cristianos.
Pon mucha caridad entre sus manos,
convéncelos que amar es lo primero.

No permitas que el néctar de tus frutos
se pudra entre sagradas convicciones,
entre falsos valores absolutos,

entre juegos absurdos del lenguaje.
Pide a tus siervos obras, no oraciones
y aclárales por siempre tu Mensaje.

DIME DIOS VI
Es curioso, Señor, el desatino
que induce tu poder imponderable:
conviertes en piadoso al despreciable
y en un sabio al mostrenco más cretino.

En nombre del amor más generoso
blanden espadas tus creyentes fieros
transformando las flores del sendero
en pistolas del brazo poderoso.

Es muy duro que apruebes que en Tu nombre
anden a tortas los incautos hombres.
Y es terrible, Señor, el triste hecho,

inhumano y brutal como una roca,
que los que no te sienten en el pecho
son los que más te llevan en la boca.
EL AMOR ES ASUNTO DELICADO
El amor es asunto delicado,
caprichoso y sutil como la espuma,
misterioso y temible como bruma
que no puede entender el que no ha amado.

Amar es un asunto peligroso,
porque altera a su antojo los sentidos
convierte en sinfonías los ruidos
y al pifio más vulgar lo vuelve hermoso

Perderse en el amor es lo probable,
si apuestas a ganar puede perderte,
puede llevarte a un cielo inolvidable,

puede apretarte el cuello hasta la muerte,
pero todos soñamos con la amable
ilusión de perdernos a su suerte.
EL COBARDE
Tú ya sabes muy bien que no me hiere
el hierro de tu zafia puñalada
ni me duele tu ingrata bofetada;
hace daño quien puede, no quien quiere.

Disculpa que de broma considere
la bilis de tu lengua envenenada,
mi fama tengo bien acrisolada
y en ella tu maldad poco interfiere.

A mí sólo me hieren las heridas,
que puede producir la buena gente;
las tuyas son miserias pervertidas.

Descansa, pues, en paz. ¡Que Dios te guarde!
Me duelen las ofensas de un valiente,
pero no los agravios de un cobarde.

EL FUTURO
Frontera infranqueable que no deja
pasar ni traspasar ninguna cosa;
materia tan sutil y misteriosa
que cuando tú te arrimas él se aleja.

Tras su puerta se ocultan los temores,
los miedos, los dilemas y las dudas,
las miserias infames y las crudas
verdades, secretos y rencores.

Allí te esperan noches y mañanas,
los que vendrán a ser tus enemigos,
y la cruel veleidad de nuestra suerte;

Te aguadarán cavernas y ventanas,
tus espinas, tus premios, tus castigos
y la fecha y la hora de tu muerte.
EL PASADO
Aunque no esté, su sombra sigue estando
encima como un peso permanente,
a veces más presente que el presente,
cual fardo pertinaz de contrabando.

Su apetito devora los instantes
con una prontitud que causa espanto
y con intrepidez logra el encanto
de mudar los “ahora” por los “antes”.

Fantasma que se instala en la memoria
y que contagia la melancolía,
que escribe a su capricho nuestra historia

y pregona una triste profecía:
nuestra vida presente es ilusoria
y es un poco más mala cada día.
EL PESO MÁS PROFUNDO
El peso del dolor y de la pena
es sin dudar el peso más profundo,
es el peso más grande de este mundo,
un peso que te aplasta y te envenena.

El que más te embrutece y te condena.
El que más se prodiga, el más fecundo,
pues crece al contemplarse en su rotundo
poder que te aniquila y enajena.

Poder que tiene al hombre encadenado
a una lucha sin tregua ni esperanza,
a un destino fatal e ineludible,

de pecador rendido a su pecado.
Quijote sin rocín ni Sancho Panza
al encuentro de un éxito imposible.

EL PIANO
Que se aparten carrozas y jinetes,
que se quite el gañán y el aldeano,
que todo dios se meta en sus boquetes,
que nada le haga sombra a un gran piano

Un piano muy grande es lo que mola,
aunque no deje sitio para nada,
detrás de la pianista afortunada,
gozando de su larga y recia cola.

Una cola más larga que el vergajo
del caballo que arrastra la carreta,
una cola más fuerte que el badajo

con que sueña la tórrida alcahueta;
una cola imponente cual carajo
que no puede guardar una bragueta.
EL PRESENTE
Volátil y sutil como la aurora,
instante entre el futuro y lo ocurrido,
entre lo que será y lo concluido,
moléculas tejiendo cada “ahora”.

Asombrosa y brutal desbrozadora,
que confunde lo vivo y lo vivido,
que mata lo que está recién nacido
y pasa por las cosas sin demora.

Esencia que nada persevera,
incapaz de saltar de la corriente,
a vivir el momento abandonado.

Es no más que un viajero en la frontera,
una gota que cae constantemente
en el mar proceloso del pasado.
EL SILENCIO DEL OLVIDO
Este tren del silencio que se lleva
los mejores momentos de la vida,
está siempre en la línea de salida
presto a cargar una alegría nueva.
 
Tenaz locomotora del olvido:
llévate todo aquello que he gastado;
déjame lo que amo, lo que he amado,
deja que viva lo que no he vivido.

Aquí te espero en la estación sentado,
tranquilo y conforme con mi suerte,
al placer de vivir abandonado.

Deja que guarde entero mi equipaje,
lucharé por salvarlo de la muerte
mientras tú, cruel, emprendes tu viaje.

EL TIEMPO
Su máquina brutal e indiferente
preside imperturbable nuestra historia
con su sólida esencia perentoria
marca el ritmo del cuerpo y de la mente.

No conoce un poder equivalente
que atente contra el feudo de su gloria.
Seguro como está de su victoria,
vive tal cual su prédica inconsciente

Te ataca por detrás y por delante,
paradigma sin par de la paciencia;
su hachazo pertinaz, firme, constante

destruye los embites dela ciencia.
Terrible y pavoroso contrincante
tenaz demoledor de nuestra esencia.
EL TÓPICO
Se instala en la cabeza como un genio
maléfico que todo lo envenena,
te amarra sin piedad a su cadena,
te pone a su servicio sin convenio.

Ordena sin pudor tu pensamiento,
elige cuidadoso tu lenguaje,
se instala hasta en los pliegues de tu traje,
te prescribe un vulgar comportamiento.

Nada de andar caminos solitarios,
ni buscar soluciones novedosas,
nada de hacer brillantes comentarios;

su objetivo es plegar gentes y cosas
a la vil condición de los gregarios,
a las verdades tristes y casposas.
EN LAS OLAS TRAVIESAS…
En las olas traviesas de tu pelo,
en el mar insondable de tus ojos,
deposito mis dudas, mis despojos,
mis ansias de vivir y mi consuelo.

En la luz de tu piel de caramelo,
en la larga aventura de tus piernas,
en la jugosa miel de tus cavernas,
me desvivo, me azoro y me desvelo.

En el rico maná de tu alimento,
en el suave temblor de tu cadencia,
en la brisa templada de tu aliento

en la letal penumbra de tu ausencia,
encuentro mi ventura y mi tormento,
la razón de mi ser, de mi existencia.

EN SUS LAURELES
Ya no tiene quien siembre su barbecho,
ya no siente sus dedos en la espalda,
ni ya le aturde el vuelo de su falda
ni está su nombre ardiéndole en el pecho.

Pasión varó en la orilla, naufragada;
el fuego eterno se quemó en la nieve;
lo que fue el todo se tornó en un leve
y pálido reflejo de la nada.

Nadie atizó la llama consumida,
pensaban que era un cielo permanente
aquel tiempo de rosas y claveles

que una vez por azar les dio la vida.
Y el amor se hizo sueño eternamente,
se durmió para siempre en sus laureles.
ENCINA
Reina de nuestros montes milenarios,
tu noble verde llena mi paisaje,
estás dentro de mí, yo en tu ramaje
colgado como un santo escapulario.
 
De mis campos presencia permanente,
presente estás desde mi tierna infancia,
entre tú y yo no puede haber distancia,
los dos bebemos de la misma fuente.

Mi corazón encuentra su consuelo
en el vigor potente de tu savia,
en el amor que sientes por tu suelo,

en tu honda verdad dura y añeja;
gracias a ti renuevo yo la rabia
para que siga viva mi alma vieja.
ENVIDIA
Pasión que no conoce la pereza
es la envidia, reloj que a todas horas
acecha al labrador cuando labora
y carcome al obispo cuando reza.

No acaba nunca ni jamás empieza.
Eterna como el hombre al que devora;
incansable alquimista y urdidora
de encantos que envenenan la cabeza.

Es temible, veloz y ciego potro
que de amargura corona las sienes,
extraño mal que en desazón deviene,

duende que se apodera de nosotros
que desprecia las prendas que tú tienes
por desear los bienes de los otros.

FE
Fe no es creer con alma enajenada,
creer es cuestionar abiertamente,
enfrentarse al fragor de la corriente,
es no dar la verdad por acabada.

Fe no es creer en luz que no ilumina,
creer es encender tu propia lámpara,
llenar con tu verdad tu propia cántara
con agua transparente y cristalina.

Querer creer es toda la sustancia,
querer es el poder de los cristianos,
no seguir al que impone su ignorancia

desde altivos fervores diocesanos.
Creer es extremar la vigilancia
para no renunciar a ser humanos.
FERNANDO DE LOS RÍOS
Luchó contra la España de alma quieta
y a favor de alumbrar otros senderos
ocultos por la historia, prisioneros
de miedos y verdades incompletas.

Se enfrentó a los fantasmas del pasado
con la esperanza puesta en el futuro
ante unos tiempos con el rostro duro
de rencores sin fin apasionados

Pero esta patria, pródiga en quimeras
que juega con delirios de grandeza,
que cubre el fanatismo con banderas

y troca las razones en fiereza,
no lo dejó ni vislumbrar siquiera
la España que llevaba en la cabeza.
FRUSTRACIÓN
¡Qué ingrata lucha, negra frustración!
querer sembrar en árido desierto,
pretender cultivar un pobre huerto
condenado a ser carne de cañón.

Me duelen como un trágico tormento
estas vidas sin rumbo y sin mañana,
pobres almas de frágil porcelana,
tristes hojas llevadas por el viento.

Cada paso es un paso hacia el abismo,
cada caso es un calco de lo mismo:
con fruición, sin descanso y ciegamente

se sumergen con gusto en la manada
y tú los ves hundirse mansamente
sin que tu ciencia sirva para nada.

FRUTOS DEL OTOÑO
Este modesto manojo de sueños,
esta ristra de toscas emociones
responden al anhelo de mi empeño
por convertir mis dudas en canciones.

No quieren ser bandera ni doctrina
ni son remedio contra el desaliento;
sí quieren ser fugaces golondrinas
que dibujan sus huellas en el viento.

Apenas van brotando de la boca
lanzan el vuelo a buscar su ventura
como torpes y frágiles retoños.

Perdóname si alguna es hiel o roca,
disculpa las cargadas de amargura,
pues no son más que frutos del otoño.
GINER DE LOS RÍOS
Maestro de maestros, visionario
en un pueblo con alma de opereta,
quiso rendir la hiel de la escopeta
a la cálida luz del diccionario.

Pero esta patria de raíz liviana,
del odio eterno y credos infalibles
fue enterrando en el mar de lo imposible
su germen portador de otro mañana.

Con hombres y mujeres liberados
de cadenas y dogmas seculares
soñó un pueblo de pulso atemperado

con el alma preñada y sin pesares
del frescor de los campos olvidados
y el vigor de los recios olivares.
HASTA SIEMPRE, SALVADOR
Ya te has ido, maestro, con Miguel
a labrar en el aire tu barbecho,
abrigando en la aurora de tu pecho
la gaditana luz de Rafael.

Llevas mucho guardado en tu equipaje,
llevas justo lo mismo que aquí dejas:
calor del sol y miel de las abejas,
para emprender tu último viaje.

Por la alfombra de luz de la mañana,
desbrozando zarzales y chumberas,
con el agua que alivia la besana,

volverás a mi huerto y a mi higuera.
Yo te estaré esperando en mi ventana
para gozar tu eterna primavera.
HOY EMPIEZO A MIRAR…
Hoy empiezo a mirar de otra manera
las espléndidas flores, las espinas;
ya no usan mi balcón las golondrinas
ni pasan las princesas por mi acera.

Mi esperanza se ha ido, ya no espera
milagros acechando en las esquinas,
ni tesoros guardados en divinas
estancias de eterna primavera

ya sé bien lo que guardan las caretas
que esconden nuestras pálidas verdades:
estancias tenebrosas y secretas

derrotas, frustraciones, soledades
aguzan sus terribles bayonetas,
asesinas de pobres vanidades.

IGLESIA MAYOR
Mira al cielo tu torre, indiferente
al miedo y a las prisas terrenales,
a las ansias de amor primaverales,
a los locos afanes de la gente.

Palestra de codicias contingentes,
centro de los anhelos celestiales
de las almas de bien, angelicales,
de cándidos, ingenuos y prudentes.

En tus paredes duermen los empeños
de salvación que tienen los humanos;
sus certezas, sus dudas y sus sueños

en tu gloria forjada con sus manos.
Orgullo natural de los rondeños,
refugio del fervor de los cristianos.
INVIERNO
La tarde va cayendo sin violencia,
el sol que pudo ser, se fue sin serlo;
la sombra gris de nubes sin paciencia,
sin dejarlo nacer, se fue sin verlo.

El viento se hace lanza que apuñala,
penetra hasta tocar el esqueleto;
el monte lo recibe mudo y quieto
mientras un agua densa lo resbala.

De miedos y congojas presentidas,
esas sombras me van llenando el alma
y me hacen más frágil y más tierno.

También le dan al corazón la calma
portadora de anhelos y de vidas.
Ha pasado un día más de frío invierno.
JOSÉ MARÍA ORTEGA
Tespis de Ronda, sabio de la escena,
Molière soñador y visionario
que tiene en la cabeza un escenario
y un cómico en su alma de verbena.

Por La Ciudad destaca su figura,
seguida de una corte de extranjeros,
cicerone gallardo y pinturero
a salvo del dolor y la amargura.

Siempre entregado, nunca indiferente,
marcha de una pasión a otra pasión:
ha habido que cambiarle el corazón,

roto el suyo de dárselo a la gente.
¡Que empiece cuanto antes la función
que ya tiene la pipa entre los dientes!

LA CRUZ DE LA PASIÓN
En cada célula nace un corazón,
feliz desasosiego de los huesos,
presunción de locuras y de besos,
prendidos a la luz de una canción.

Lamentable desliz de la razón,
despistada entre ausencias y regresos
superada por defectos, por excesos,
vencida por la cruz de la pasión.

Atacar sólo lleva a la amargura,
esperar es igual que condenarte,
vencer es conquistar la noche oscura,

y perder es lo mismo que olvidarte.
Sólo te queda en esta singladura
rendir todas tus armas y entregarte.
LA HIGUERA
De nuevo me he encontrado con la higuera
que ayer hizo más grato mi camino,
y en sus hojas cansadas adivino
el verde de la mutua primavera.

Sigue siendo solemne y altanera
rodeada de piedras y de espinos,
vuelve miel los sudores campesinos,
generosa y espléndida brevera.

Aquí estamos los dos, aquí seguimos,
tú, cada vez la fruta más sabrosa;
yo, cada vez la boca más amarga,

haciendo cuentas de lo que perdimos,
llevando con paciencia religiosa
la sed de eternidad que nos embarga.

LA HUIDA
Cada uno a su forma y a su modo
va tejiendo la red de su trapecio,
pagando en la batalla el alto precio
de alejarse de todos y de todo.

Cada uno levanta sus defensas,
como puede y a golpe de martillo,
se enroca solitario en su castillo,
a salvo de agresiones y de ofensas.

Y así se va encriptando cada día,
lo mismo que el gusano en su capullo,
entregado a la inútil agonía

de ocuparse tan sólo de lo suyo;
vencido por la ilusa fantasía
de servir al capricho de su orgullo.
LA MEMORIA
Me invento en cada instante, me construyo
partiendo de los hilos impalpables,
unas veces de seda y otras sables
que me tienen atado y me hacen suyo.

A lomos de una sed meditabunda
como una exhalación cambio de rostro
y encuentro el porvenir en los calostros
del pretérito amargo que me inunda.

Con los sueños de ayer vivo el presente
(inestable bufón enajenado)
contra los miedos de mañana juro,

siguiendo sin quererlo la corriente:
soy un hijo doliente del pasado
que apunta insobornable hacia el futuro.
LA MERCED
Aquí sigue la mano de Teresa
envuelta en devociones centenarias,
y al margen de razones doctrinarias
en su reliquia aún vive la abadesa.

Mas no sólo de fe viven los fieles
y en la obra que fundara Teresita
las plácidas y dulces carmelitas
confeccionan fantásticos pasteles

donde ponen esencias celestiales,
cabellos de angelotes marfileños
y hasta huesos de santos inmortales

y en especial fabrican con empeño
con sus manos divinas, maternales,
un glorioso y bendito “pan rondeño”.
LA PICHA DEL MORO
Un cipote que brota de la tierra,
haciendo competencia al mismo Tajo;
intrépido y fantástico carajo
que apunta al limpio cielo de la sierra.

Pichorra que levanta su cabeza,
unida al esplendor de la muralla,
erótica y frenética atalaya
que contempla impasible su grandeza.

Ronda entera se rinde a tus poderes,
eterno torbellino de pasiones,
visceral remolino de placeres,

que llena de ansiedad los corazones.
Por tu gracia suspiran las mujeres
y se mueren de envidia los varones.

LOS ÁRBOLES TIENEN…
Los árboles tienen la frente despejada,
no esconden ecos de dudas ni de rencores,
ostentan su verde verdad entre las flores
y arañan el suelo con su piel descarnada.

Aprecian su quietud de soledad quebrada
y sueñan en silencio un mundo de colores
sienten envidia de los pardos ruiseñores
por lanzar al vuelo su pena desolada

Tienden a la soledad sus desnudos brazos
y esperan firmemente asidos a la tierra
con una terquedad de indisolubles lazos

que a la voluntad de ser con fe se aferra.
Maltrechos y ardiendo presienten los pedazos
en su lucha feroz de inquebrantable guerra.

LA VIDA
De una forma vulgar e impertinente
llegas aquí por pura carambola
y tienes que enfrentarte al toro a solas
pese a estar en manada con la gente.

Aunque quieras remar contracorriente
te enseñan a nadar en Coca-Cola,
a aplaudir al mejor, a hacer la ola
y a sembrar en su huerto tu simiente

Cuando empiezas a verlo todo claro,
a conocer las curvas del camino
y a enfrentarte tranquilo al desamparo,

una mano siniestra, seca y fría
enviada funesta del destino
te anuncia que acabó tu travesía.

LÁGRIMAS
Efluvios del dolor y la alegría
que dejan el océano del alma
cuando alguna pasión rompe la calma
y te inundan como una gota fría.

Nacen del sentimiento más profundo
y resbalan surcando la mejilla
cuando encuentran abierta la escotilla
que enlaza nuestro mundo con el mundo.

Unas vienen a ser por cualquier cosa,
otras pintan el rostro de colores;
o efímeras y leves como rosas

o mansamente gélidas y largas;
las que manan alivian los dolores,
las que no brotan son las más amargas.
EL LLANTO DE LA TIERRA
La tierra se envenena con el llanto
doliente de sus pobres criaturas
en el vértigo gris de las alturas
de la niebla sin fin del camposanto.

Bailan la danza del terrible canto,
febril desolación de las locuras
que tejen casimires de amarguras
y visten los ropajes del espanto.

Truena el cielo su amarga melodía
y la luna sin luna se adormece;
el sol ha comenzado su agonía,

en plena ebullición desaparece
y Dios sentado en su verdad sombría
poco a poco se enturbia y enloquece.
ME PIDES UN SONETO
Me pides que te escriba un buen soneto
mas yo no soy, ¡por Dios!, Lope de Vega.
¿Y quién ingenuamente se la pega
amasando cuartetos y tercetos?

Pero voy a atreverme con el reto
que un favor a un amigo no se niega
y aunque tenga la musa muda y ciega,
pienso salir con bien de tal aprieto.

Tengo fama de loco y atrevido
mas respeto las reglas de este arte;
no espero que se salve del olvido

si tú no pones mucho de tu parte:
tal vez no sirva para alucinarte
pero aquí tienes lo que me has pedido.
MI LIBERTAD
No admito más poder que el de la luna
ni acepto más verdad que tu mirada,
no consiento el imperio de la nada
ni más autoridad que la fortuna.

Rechazo la miseria inoportuna
de aquel que impone su verdad sagrada,
su impecable honradez acrisolada,
más fuerte y más grandiosa que ninguna.

No me mueven los hilos del pasado
ni rindo al resplandor mi pobre frente
ni me apropio de acordes olvidados

para tocar los sones del presente;
no me sirve el blasón apolillado
ni seguir al que sigue la corriente.
MI SAVIA
Hoy me llevan mecido hasta la infancia
los aromas ardientes del rastrojo
y el tiempo se hace incierto en la distancia
y pone un velo lánguido en los ojos.

Sueños siguen ardiéndome en los huesos,
que ayer puso en mi pecho la inocencia;
aún los sigo guardando como herencia
de míticos instantes sin regreso

Aquel sol, aquel campo, aquella gente
siguen yendo conmigo a todas partes,
son el vino más dulce, mi aguadiente,

mi mejor pasaporte, mi estandarte;
la savia que fecunda mi simiente,
mi pasión, mi verdad, mi baluarte.

MURALLAS Y PUERTAS DE RONDA
Cinturones que tienen la fortuna
de guardar en su seno la memoria
de la Ronda que juega con la historia
y que reina en los brazos de la luna.

Inundada de luz como ninguna
sus puertas llevan a la misma gloria,
allí donde se alcanza la victoria
de su lustre sin par desde la cuna.

Su misión fue guardar este tesoro,
cerrando al enemigo sus conquistas.
Las almenas ofrecen unas vistas

que permiten sentir todos sus poros
hoy se pasean por ellas los turistas
a salvo de batallas y decoros.
MUSEO DEL VINO
Es néctar que refuerza los olvidos,
que aviva y edulcora los recuerdos,
que apaga la prudencia de los cuerdos
y da marcha a los tristes y aburridos.

Enturbia la razón y el buen sentido,
se cisca en la abstinencia y en la dieta,
convierte en libertino al sobrio asceta
y en bufón al gendarme desabrido.

Es campana que llama a la pereza,
sirena que convoca a la alegría,
que sienta en un columpio a la cabeza

y alienta la amistad y la armonía,
que espanta poco a poco la tristeza
y transforma la prosa en poesía.
NADA
En esa pulcritud de tu mirada
no puede haber lugar para el encanto;
bella desolación, duro esperanto,
compleja operación que suma nada.

No hay señales de vida en tu planeta,
no hay señales de muerte en tu esqueleto.
Cuerpo sin luz, amante inquieto,
alma de sombra enajenada y quieta.

¡Ay! Si alguien en el mármol de tu rostro
pintara, osado, alguna imperfección
o un trocito de sol, de sol de agosto;

si a hazaña semejante alguien se atreve,
tal vez consiga sembrar una emoción,
esa humana emoción que nos conmueve.

NO BASTA LA RAZÓN
No basta la razón, no es suficiente,
hace falta algo más que un argumento,
hay que poner delante el sentimiento,
hay que armarse de él hasta los dientes.

No vale calcular ni ser cobardes,
hay que ponerlo todo en la partida,
hay que jugarse el resto de salida
sin esperar, que puede hacerse tarde.

Hay que darle a la vida una ocasión
hay que plantarle cara a los más fuertes
hay que dejarle un sitio a la pasión

y no plegarse al reino de la muerte,
poner en cada lid el corazón
y no olvidarse nunca de la suerte.
NO QUIERO
No quiero ser esclavo de un “te quiero”
ni darle malos ratos a la luna
contándome mentiras una a una,
mientras a ti te empapa el aguacero.

No me valen los mimos embusteros,
ni me gusta la baba inoportuna;
no espero mucho más de la fortuna
que lo que espera el que anda del sendero.

Más me vale el camino que la meta
y un beso mucho más que una plegaria,
y más aún la mano que la espada,

la justa proporción mente-bragueta
presupone la clave necesaria
para eludir airoso la cornada.

NO TE PUEDO OLVIDAR
No te puedo olvidar ni te perdono,
has dejado tan rota mi conciencia
que no sé si llorar ante tu ausencia.
o ponerme a reír por tu abandono.

Saldré adelante, ¿qué más puedo hacer?
Mirando al frente, olvidaré el pasado
aunque tenga mil llagas mi costado
que sangran dolorosas por volver.

Así, otra antorcha alumbrará mi frente,
otra sonrisa apagará la tuya,
tu mirada se irá con la corriente

camino de la noche anonadada
y en mi playa anhelante y en la suya
ya no serás prácticamente nada.
PALABRAS VACÍAS
No te dejes llevar por las palabras
grandiosas, venerables y vacías
mira mejor la luz, la melodía
del leve diccionario que tú labras.

No permitas que voces sin sustancia
dejen la tuya ajándose a lo lejos
úsala con valor y sin complejos,
derrámala hacia afuera en abundancia.


De nada sirve lo que tú no sientes,
no dejes tus murallas indefensas,
disponte a disfrutar lo que te toca

y olvídate de glorias aparentes.
si no puedes decir lo que tú piensas,
mejor que calles de una vez la boca.
PASIÓN
Unas piernas brotando del asfalto,
semillero de dulces profecías
una eterna verdad que alumbra el día,
una luz que se instala en lo más alto.


Una falda que acorta la distancia
entre tu soledad y mi deseo;
una verdad en la que gozo y creo,
destilando placer en abundancia.


Una dulce promesa que no acierto
a entender su pasión por las cavernas,
un pétalo de rosa dulce, abierto,

una cosecha apasionada y tierna.
Un corazón ardiendo que no advierto
pero noto latiendo entre las piernas.
PLAZA DEL CAMPILLO
Mirando a ese horizonte tan travieso
donde el sol se retira hasta mañana,
la Plaza del Campillo se engalana
para asistir al mágico suceso.

Recibe el homenaje como un beso
que manda el astro de la frente grana
y en su pecho se agita la liviana
nostalgia que reclama su regreso.

En tus jardines siguen mis anhelos
jugando entre los trozos de una infancia
que sigue disfrutando en tus balcones.

Escenario de dudas y desvelos,
universo preñado de fragancia,
escuela de imborrables emociones.
PLAZA DE TOROS DE RONDA
Escenario de homéricas contiendas
palestra de esforzados gladiadores,
escuela de titanes forjadores
de un pueblo encadenado a una leyenda.

A los pies del abismo se sustenta
tu sobria y elegante arquitectura
y aupada al pedestal de tu bravura
nada te pierdes de la lid cruenta.

El oro de tu arena se engalana
para rendirse a un cielo inusitado,
a un aire que desgrana sus arpegios

a una luz con fulgores de mañana,
a un sueño de percal ensangrentado
a una piedra trocada en sortilegio.
¿QUÉ ES AMOR?
Qué es amor? No lo sé. ¿Tal vez un arte?
¿El fragor de dos pechos bienheridos?
¿Acaso ofuscación de los sentidos?
¿O tal vez el milagro de encontrarte?

Sin duda es el amor punto y aparte:
estar a salvo por estar perdido,
ser extraño en un cuerpo conocido,
sufrir, penar y no poder quejarte.

Paradójico y pérfido misterio:
sentirte bien viviendo alucinado,
entregarse feliz a un cautiverio,

sentirte libre estando encadenado,
tomarse una memez como algo serio.
El amor es… estar enamorado.
REAL MADRID
Glorioso campeón, Europa entera
rendida está a tus pies, embelesada,
gozando de la magia desbordada
si tocas con primor la blanca esfera.

Lúdica religión que da sentido
a una vida agobiante y pervertida,
que regala la gloria en esta vida
cada vez que ganamos un partido.

De gestas sin igual y hazañas tantas,
tu historia centenaria reina al son
de cada gol que rompe las gargantas,

que han llenado de copas tu vitrina,
poniendo en el cielo a la afición
con la carne del alma de gallina.

RESISTIR
Aunque reine febril el desamparo,
siempre queda un resquicio a la alegría;
la insaciable y voraz melancolía
pliega velas al gozo más preclaro.

Aunque triunfen los lobos esteparios,
siempre quedará un gramo de ternura
que nos venga a salvar de la locura
de sentirnos rapaces adversarios.

Siempre quedará un soplo del aliento
que procura la gloria de estar vivos,
de sentir el latido del momento

por mucho que en la red, pobres cautivos,
respondiendo al eterno desaliento
nos soñemos fugaces fugitivos,
RESPUESTA A SALVADOR
Me llega tu soneto a las entrañas
lo mismo que una brisa mañanera
y alienta mi rubor de primavera
el certero retrato que acompañas.

Nunca jamás hallamos ocasiones
es cierto, Salvador, para contarnos
nuestra pasión común por devanarnos
en reunir palabras y emociones.

No es raro nuestro amor por la cuarteta,
me temo que tú mismo te temías
que ha de tener un aura de poeta

quien está abierto al mundo y a su gente,
quien comparte su vino y su alegría
y su amistad con Pablo y con Vicente.
RONDA Y YO
Regálame la luz de tu mañana,
tu amanecer, tu Sur y tu Poniente
y préstame los ojos de tu puente
para atraparlos desde mi ventana.

Regálame tu piel dura y serrana,
tu penumbra y tu noche incandescente
para apresar la brisa transparente
de la sierra bucólica y cercana.

Dame, Ronda, también tus aguaceros,
el calor de tu sol al mediodía,
la pasión de tu luna en abundancia

y la humilde aridez de tus senderos.
O una copia de tu biografía,
en ella debo estar desde mi infancia.

SABIDURÍA
Hoy empiezo a mirar de otra manera
las espléndidas flores, las espinas;
ya no usan mi balcón las golondrinas
ni pasan las princesas por mi acera.

Mi esperanza se ha ido, ya no espera
milagros acechando en las esquinas,
ni tesoros guardados en divinas
estancias de eterna primavera

ya sé bien lo que guardan las caretas
que esconden nuestras pálidas verdades:
estancias tenebrosas y secretas

derrotas, frustraciones, soledades
aguzan sus terribles bayonetas,
asesinas de pobres vanidades.
SALVE EURO
¡Oh, César de la nueva economía!
A tus pies ves rendida a Europa entera;
nuevo dueño y señor de las carteras.
instálate a tus anchas en la mía.

Uno, dos, cinco, diez, veinte, cincuenta,
por ciento sesenta y seis, coma… ¡joder!
¡Qué autoridad sin par para poner
a todo el personal a hacer las cuentas!

Adiós a la peseta provinciana;
¡salve euro! moneda del mañana.
Ojalá que nos traigas buena estrella.

Un prudente consejo quiero darte:
a ver si pides para conquistarte
menos sudor que el que exigía ella.
SAN CRISTÓBAL
Gigante dormilón y soñoliento
que usa como colchón el horizonte,
celestial y cristiano mastodonte
que nubla el cielo raso con su aliento.

Su pétrea y feroz naturaleza
descansa en las aristas de la sierra
y en el plácido seno de la tierra
reposa su fantástica pereza.

Santo que nuestras cuitas no defiende,
entregado a morboso y brutal sueño,
insensible y pesado como un leño,

su pesada cabeza sólo atiende
al sopor que procúrale su empeño:
dormir es un placer y a nadie ofende.

EL TONTO
Se termina el carril y sigue el tonto,
completo seguidor de su destino
abocado al perpetuo desatino,
el tonto nunca deja de ser tonto.

El tonto vive loco de contento,
tan feliz por ser tonto de remate.
Seguirá siendo tonto aunque lo mates;
el tonto no conoce el desaliento.

El tonto se revuelca en su tontura
a salvo del influjo del ambiente,
y con una impensada cara dura

se muestra como un genio impenitente
y afirma con un rictus de amargura
lo tonta y pamplinosa que es la gente.
SOLOLO SABES TÚ
Sólo lo sabes tú, nadie lo advierte,
en medio de un frenético escenario
transitas el camino en solitario
que lleva de la cuna hasta la muerte.

En el reino fugaz de lo aparente,
donde bullen la pena y la alegría,
te parece que estás en compañía
y que marchas del brazo con la gente.

Pero en ese terreno de las sombras
en el que a tientas buscas la salida,
donde duelen verdades que no nombras,

en el que en vano buscas un abrigo
donde se cuece el cáliz de la vida
allí ya nadie puede estar contigo.
SOLO TÚ
En esa muchedumbre que te mancha
tan sólo aprecio formas sin fronteras,
multitud de esperanzas sin banderas
y sólo tú luciendo en la avalancha.

Tengo celos del aire que respiras,
de la tierra que pisas y te guarda,
siento ansioso mi corazón que tarda
en volver a latir cuando me miras.

Igual que un silogismo sin concepto,
una bota sin vino, un pez sin río,
así estoy yo sin tí, como un inepto

filósofo sin luz y sin conciencia:
soy un insoportable escalofrío
si no arde en mi sangre tu presencia.

SONETO A UNA VOZ GLORIOSA
Ese beso que aventas por tus labios
surge de lo más hondo de tu esencia
y atado al resplandor de tu cadencia
llena de gozo los oídos sabios.

Bate sus alas tu glorioso canto
convirtiendo el otoño en primavera,
como un bálsamo suave que pudiera
deshacer los dolores y quebrantos.

Nace de ti la luz de la armonía
como brotan las flores de las plantas,
como viene la aurora con el día;

y las notas que manan cuando cantas
son las perlas preñadas de alegría
del tesoro que anida en tu garganta.
SONETO A UN CHARRÁN
¿Qué les das a las musas, Salvador?
¿Qué les das, que las tienes de tu parte?
¿Cómo llevas su peso sin cansarte?
¿Sin que te ciegue tanto resplandor?

Contigo siempre sale perdedor
el que quiera, sin luces, olvidarte,
si enarbolas (cuando elevas) con mimo el estandarte
de tu verbo de ardiente trovador.

Tu luz brilla más fuerte que ninguna
y burlando las sombras del poniente
se cuela entre los labios de la luna

para mostrar caminos diferentes.
Cuánto envidio, charrán, tanta fortuna
entregada al servicio de la gente.

TAL VEZ DESDE TU TRONO
No te vi protestar contra la guerra,
ni te he visto brindando por la gloria
de los que sólo alcanzan la victoria
sobreviviendo encima de esta tierra.

No te vi levantando la bandera
del que sólo dispone de sus manos,
pese a llevar la cruz de los cristianos
colgada de tu pecho y tu cartera.

Ni te vi, ni te veo ni te veré
sufriendo la avidez de los mercados,
pero sí persiguiendo los pecados

de la carne: ¡te quise, te querré!
Luchando por los pobres olvidados
ni te vi, ni te veo ni te veré.
TE DEVUELVO LOS BESOS
Te devuelvo los besos que me diste,
ya no me sirven, no los necesito,
puedo apagar la sed de otras maneras
y calentarme en invierno de otras formas.

Te regalo los gestos, los abrazos,
las caricias que no pude ofrecerte.
Te invito a contemplar la madrugada
con la cruda verdad de los silencios

que lo mismo que agudos alfileres
se clavan sin piedad en mis paredes.
Dejo prendido el fuego enamorado

que apenas consumió nuestra indolencia
prepárate a cuidar que no se apague
tendrás que mantenerlo ardiendo sola.
UN AVISPERO DANZA POR MIS VENAS
Un avispero danza por mis venas
cuando tu libertad emprende el vuelo,
divina nube alada, clamorosa
que ávidamente busco con mi boca,

destino predilecto de tus vientos,
oxígeno de labios entregados.
Dormida la razón, reina el instinto,
que cobija la miel de la victoria.

Gozo la plenitud de tu ruido,
sendero de la dicha que se escapa,
remanso de pasión que a ti te busca,

deseado objetivo de mis besos.
En tu nido de amor mi pecho duerme
y apagada por ti, calla mi voz.
UN BESO
Jugando a razonar he razonado
que nada vale lo que vale un beso,
que nada es más valioso y que por eso
más vale ser “besero” que soldado.

Un beso es un mensaje enamorado,
un abrazo que damos con los labios,
un gran demoledor de los agravios,
una gota de sol alborozado.

Es fácil encontrar la conclusión
que tal verdad en su misterio encierra:
si un beso alivia más que una oración

a los pobres nativos de la Tierra,
una caricia, más que un batallón
y más arregla un polvo que una guerra.

UN HOMBRE, UNA BANDERA
Nacer aquí o allá es accidente,
lo esencial es sentir en cualquier parte
que no puede valer un estandarte
mucho más que la vida de la gente.

Es hermoso sentirse en la corriente
del río que nos baña y nos comparte,
gozar de las riquezas de aquel arte
que nos dio de beber la misma fuente.

Mas sin partes no se hace ningún todo,
es pura ensoñación, una quimera,
pretender imponer que de ese modo

se fabrica sin montes cordillera,
y hay que aceptar que siempre y sobre todo
un hombre vale más que una bandera
UN SONETO SIN SUSTANCIA
Quiero hacer un soneto sin sustancia,
sólo por el placer de fabricarlo,
de labrarlo, pulirlo, y elevarlo
al máximo nivel de la elegancia.

Una cara bonita, una fragancia:
insulso, pero pulcro y fastuoso;
vacío, pero bello y ostentoso;
musical y sonoro en abundancia.

Un capricho que colme los sentidos,
Un pensamiento de bisutería,
un brillo que deslumbre al Sol de día

y deje boquiabiertos los oídos.
Una dama feliz y embarazada,
aunque en su vientre no contenga nada.
MARÍA VILLALÓN
Una estrella que alumbra el escenario,
unas manos vibrando tras un chelo
una voz que acaricia, y un consuelo,
un sol que no precisa comentarios.

Una “agüita de abril” que empapa entero
a cualquier corazón enamorado,
una nana que mece, un dulce fado,
una pasión que grita “aquí te espero”.

Un pincel en la boca, una acuarela,
una explosión de luz y de armonía
prendida a sus raíces y a su abuela.

Una cálida y suave melodía,
una emoción traviesa que se cuela.
Todo eso y mucho más: así es María.

UNA MELENA RUBIA
Una melena rubia: una promesa,
una razón de ser para los ojos,
un vendaval que rompe los cerrojos,
que se esconde lo mismo que se expresa.

Con ella juega la razón traviesa
del viento que estremece los matojos,
aventando lujurias y sonrojos
en la sangre caliente de su presa.

Una rubia verdad más verdadera
que todas las verdades de la tierra,
que aviva más que un sol de primavera

y mata más que el hacha de la guerra.
El poder de una altiva cabellera,
la auténtica verdad que el mundo encierra.
UNAS PIERNAS BROTANDO…
Unas piernas brotando del asfalto
Semillero de dulces profecías
una eterna verdad que alumbra el día,
una luz que se instala en lo más alto.

Una falda que acorta la distancia
entre tu soledad y mi deseo;
una verdad en la que gozo y creo,
destilando placer en abundancia.

Una dulce promesa que no acierto
a entender su pasión por las cavernas,
un pétalo de rosa dulce, abierto,

una cosecha apasionada y tierna.
Un corazón ardiendo que no advierto
pero noto latiendo entre las piernas.
VIVIR ES CONSTRUIRSE
Vivir es un asunto delirante,
nada es eterno y nada es permanente
nada es sustancia, todo es accidente:
existir es hacerse en cada instante.

Vivir es caminar hacia adelante,
morir es regresar constantemente,
aferrarse al pasado torpemente;
vivir es convertirse en caminante.

Irse haciendo al andar es el destino,
arrastrase y volar rumbo a la gloria,
avanzar en el tren del torbellino

que levanta a su paso nuestra historia.
Dejar de ser con cada desatino,
cambiar sin renunciar a la memoria.

VIVO ENTRE LA RAZÓN Y LA LOCURA
Vivo entre la razón y la locura
lejos del mundo y cerca de la gente,
con un cuchillo romo entre los dientes
cabalgo entre la guerra y la ternura.

Voy persiguiendo una verdad desnuda,
fugaz, resbaladiza y transparente,
afirmo estar dudando eternamente
y dudo incluso de la propia duda.

Voy a ciegas con luces en la frente
y noto de qué forma y de qué modo
todo es igual y todo es diferente.

A todo lo que existe soy sensible
por eso suelo hacerle frente a todo:
lo fácil, lo difícil, lo imposible.
YA ESTÁN LAS ACEITUNA…
Ya están las aceitunas verdeando,
ya el otoño se ha hecho primavera
y los frívolos chopos en hilera
se han ido lentamente desnudando.

Un tibio sol asoma su sonrisa
tras una nube negra y desgajada;
hay un negro presagio de la nada
en el hielo punzante de la brisa.

El resplandor brillante de la tarde
se esparce por el mágico sendero
y una penumbra pálida y cobarde

acecha para hacerlo prisionero.
El Sol en su guarida ya no arde,
la Luna va trazando su sendero.


YO SOY AQUEL…
Yo soy aquel que mira y que procura,
yo soy aquel que vive y reverdece,
yo soy aquel que muere y languidece,
un loco disfrazado de cordura.

Soy un ave con miedo a las alturas,
alguien que si no vuela languidece,
una roca que gime y se enternece,
un gozo salpicado de amargura.

Soy un volcán de hielo, una escopeta
que dispara con fuego enamorado,
un soldado con alma de poeta,

un futuro que mira hacia el pasado,
una pobre y rebelde marioneta,
un hijo del placer y del pecado.
YO TE SIENTO
Yo te siento, Señor, en la ternura
de una risa infantil, de una mirada
y te noto en la carne enamorada
de tus pobres y ardientes criaturas

Te puedo ver gozando la locura
de los que dan su vida alucinada
por transportar en sí la llamarada
de Tu esencia preciosa, clara y pura.

Mas, ¿y el odio, el dolor y la pobreza,
la soledad, el miedo, la agonía
la angustia, el desamparo y la tristeza,

de sentirse transidos de impotencia,
no son faltas en tu caligrafía?
¿no son un claro ejemplo de tu ausencia?
ZIDANE
¡Qué gracia y qué armonía en tu figura!
cuando acaricias con mimo la pelota,
seducida sin remedio por tu bota
embebida al compás de tu estatura.

Desde el césped fascina en la distancia
tu tonsura de fraile arrepentido,
referencia obligada del partido,
centro de gravedad de tu elegancia.
 
¡Oh, gran Zizou, poeta futbolista,
un aura te acompaña cuando avanzas,
tus gestos son las huellas de un artista,

tus pases son metáforas andantes;
lo tuyo es un ballet, es una danza,
una danza genial y alucinante.
CASA DON BOSCO
En tus jardines viven los mejores
instantes de ese tiempo irreverente,
primera juventud torpe, imprudente,
escarchada de dudas y temores.

Cupido disparó desde tu fuente
hacia mí la saeta envenenada
que dejó mi sustancia enamorada
de unos ojos y un cuerpo adolescentes.

Una guitarra, un micro y un piano,
y el ritmo y el calor de unos amigos
transformaron mi vida en melodía.

Aún llevo aquellas notas en mi mano
y para siempre vivirán conmigo
porque siguen sonando todavía.

VCUMPLIR AÑOS
Esto de cumplir años es un rollo
que nos suele ocurrir todos los años;
miras dentro y te sientes un pimpollo,
miras fuera, al espejo, y te haces daño.

El tic-tac del reloj de la existencia
es un dardo que apunta hacia el ocaso,
es una bomba asida a la conciencia,
una trampa tendida a cada paso.

Echar años atrás, no es sólo agravio,
va teniendo también sus puntos buenos:
somos más viejos, mas también más sabios;

menos nos queda, mas tememos menos,
más expertos se vuelven nuestros labios
para catar la miel y los venenos.
NO ADMITO MÁS PODER  QUE EL DE LA LUNA
No admito más poder que el de la luna
ni acepto más verdad que tu mirada,
no consiento el imperio de la nada
ni más autoridad que la fortuna.

Rechazo la miseria inoportuna
de aquel que impone su verdad sagrada,
su impecable honradez acrisolada,
más fuerte y más grandiosa que ninguna.

No me mueven los hilos del pasado
ni rindo al resplandor mi pobre frente
ni me apropio de acordes olvidados

para tocar los sones del presente;
no me sirve el blasón apolillado
ni seguir al que sigue la corriente.

PRISIONERO
Yo he visto con el brillo de tus ojos,
me he helado con el frío de tus huesos,
He ardido con el fuego de tus besos
bailado con el vals de tus antojos.

He marchado al compás de tus pisadas 
sentido con la yema de tus dedos,
temido con las sombras de tus miedos
volado a la luz de tu alborada.

He nadado al amparo de tu estela,
caminado siguiendo tu sendero,
calentado al calor de tu candela.

Me ha mojado la sed de tu aguacero,
he sido de tus pasos centinela
y siempre de tu sombra prisionero.

CIEN SONETOS
Volando como leves mariposas
cien sonetos cabalgan por el viento,
hijos furtivos todos del momento,
del mundo, de la vida y de sus cosas.

Algunos son espinas, otros rosas,
unos a contrapié o a fuego lento;
unos dicen lo mismo que yo siento
y otros callan las voces más hermosas.

Pero todos son aves pasajeras,
cargadas de pasión y de ilusiones,
palomas son del alma mensajeras,

fugadas de sus trémulas prisiones,
para volver a hacerse prisioneras
en el hogar de nuevos corazones.