{"id":5392,"date":"2016-11-21T22:24:16","date_gmt":"2016-11-21T21:24:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.josemariatornay.com\/index.php\/mi-opinion\/pensamientos\/"},"modified":"2020-04-05T16:37:12","modified_gmt":"2020-04-05T15:37:12","slug":"pensamientos","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/www.josemariatornay.com\/index.php\/mi-opinion\/pensamientos\/","title":{"rendered":"Pensamientos"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"5392\" class=\"elementor elementor-5392 elementor-bc-flex-widget\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-d86 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"d86\" data-element_type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-32e5\" data-id=\"32e5\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7fca elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"7fca\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<style>\/*! elementor - v3.20.0 - 20-03-2024 *\/\n.elementor-widget-text-editor.elementor-drop-cap-view-stacked .elementor-drop-cap{background-color:#69727d;color:#fff}.elementor-widget-text-editor.elementor-drop-cap-view-framed .elementor-drop-cap{color:#69727d;border:3px solid;background-color:transparent}.elementor-widget-text-editor:not(.elementor-drop-cap-view-default) .elementor-drop-cap{margin-top:8px}.elementor-widget-text-editor:not(.elementor-drop-cap-view-default) .elementor-drop-cap-letter{width:1em;height:1em}.elementor-widget-text-editor .elementor-drop-cap{float:left;text-align:center;line-height:1;font-size:50px}.elementor-widget-text-editor .elementor-drop-cap-letter{display:inline-block}<\/style>\t\t\t\t<div class=\"art-content-layout\"><div class=\"art-content-layout-row\"><div class=\"art-layout-cell\" style=\"width: 50%;\"><p style=\"text-align: center;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"art-lightbox\" src=\"http:\/\/www.josemariatornay.com\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/nuevospensamiento.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"169\" \/><\/p><\/div><div class=\"art-layout-cell\" style=\"width: 50%;\"><p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\"art-lightbox\" src=\"http:\/\/www.josemariatornay.com\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/pensamientos2.gif\" alt=\"\" width=\"448\" height=\"157\" \/><\/p><\/div><\/div><\/div><div class=\"art-content-layout\"><div class=\"art-content-layout-row\"><div class=\"art-layout-cell\" style=\"width: 100%;\"><div align=\"center\">LVI<\/div><div align=\"justify\"><p>56. Aunque debiera ser lo m\u00e1s f\u00e1cil para los habitantes de este planeta, hay que ver lo dif\u00edcil, casi imposible, que resulta tener los pies en la tierra. Es una cualidad tan escasa, que rastreando en los distintos gremios, edades, grupos, catervas y muchedumbres, es casi imposible encontrar a alg\u00fan componente que atesore semejante cualidad. Cada cual anda a lomos de sus fantas\u00edas, sus quimeras, sus utop\u00edas, sus ilusiones, sus creencias y sus dogmas, sobrevolando, ingenua y candorosamente, la superficie de nuestro planeta.<\/p><\/div><div align=\"center\">LV<\/div><div align=\"justify\"><p>Uno siempre debiera tener en cuenta que es menos importante de lo que pueda sentirse por dentro. Ese ejercicio de modestia aut\u00e9ntica es fundamental para abordar las cosas con lucidez. No se trata de expresarlo hacia afuera, hacia los dem\u00e1s. No. Se trata de sentirlo de verdad, de asumir que uno no vale tanto y de tener muy claro que, por muy bueno que uno sea en algo, por mucho que domine un tema, siempre hay otros que son mejores, lo har\u00e1n mejor y nos mojar\u00e1n la oreja.<\/p><\/div><div align=\"center\">LIV<\/div><div align=\"justify\"><p>Es una virtud del que dirige, poner a los subordinados en la situaci\u00f3n de participar en el an\u00e1lisis de los proyectos y en la toma de decisiones. Es decir, convertir a os subordinados en colaboradores. El trance m\u00e1s peliagudo en ese proceso est\u00e1 en\u00a0 saber\u00a0 convencer a todos y a s\u00ed mismo de que todas las sugerencias no pueden ser igualmente valiosas, pero s\u00ed igualmente importantes, porque hasta la m\u00e1s \u00ednfima de las barbaridades coadyuva al imprescindible proceso de selecci\u00f3n y optimizaci\u00f3n.<\/p><\/div><div align=\"center\">LIII<\/div><div align=\"justify\"><p>El af\u00e1n de protagonismo es, tal vez, la actitud que m\u00e1s\u00a0 contribuye al fracaso de cualquier proyecto en el que haya una participaci\u00f3n colectiva. Poner el propio lucimiento en beneficio del de todos, asumiendo que es el brillo com\u00fan la condici\u00f3n del propio, es algo francamente poco frecuente. Y poco inteligente, porque el m\u00e1ximo rendimiento de cualquier empresa solo se obtiene cuando cada miembro se siente parte integrada en un todo, y el lucimiento personal es incompatible con esa entrega generosa al bien de todos.<\/p><\/div><div align=\"center\">LII<\/div><div align=\"justify\"><p>\u00bfQu\u00e9 hay que hacer cuando alguien te retira el cari\u00f1o? Me sumo en la perplejidad.\u00a0 No s\u00e9, lo confieso, gestionar esas situaciones. Si pretendes seguir como si nada, est\u00e1s reconociendo que en algo habr\u00e1s participado en la fractura del afecto; si respondes con\u00a0 una retirada similar, pones las bases de un enfrentamiento, en el que con \u00e9l tiempo, nadie recordar\u00e1 qui\u00e9n estuvo en el origen del mismo. Tal vez la indiferencia sea la mejor soluci\u00f3n. Pero eso tambi\u00e9n deja heridas. En cualquier caso, la p\u00e9rdida de afecto, es un desastre para todas las partes.<\/p><\/div><div align=\"center\">LI<\/div><div align=\"justify\"><p>La indignaci\u00f3n es un sentimiento reactivo. Siempre se produce como respuesta a un agravio recibido. Se trata de una emoci\u00f3n justa y necesaria. Es precisa para el precario equilibrio personal que solemos manejarnos en los tiempos actuales. Te indignas y apaciguas un poco el dolor del agravio recibido. Pero la indignaci\u00f3n tiene su cara\u00a0 negativa y \u00e9sta se encuentra all\u00ed donde se convierte en un sentimiento permanente, que bloquea y dificulta cualquier otro. Entonces, ocupa tanto espacio que, si de pronto desaparece, provoca un vac\u00edo imposible de llenar si no se sustituye por otro sentimiento negativo.<\/p><\/div><div align=\"center\">L<\/div><div align=\"justify\"><p>El dolor moral es mucho m\u00e1s demoledor que el f\u00edsico. El dolor f\u00edsico hace que el cuerpo se rinda a su brutalidad, a su arbitrariedad, a su iniquidad, pero el alma, si no est\u00e1 demasiado resentida, puede soportarlo, luchar contra \u00e9l y mantener su dignidad herida. El dolor moral, por el contrario, al afectar en primer lugar y directamente al centro de gravedad del esp\u00edritu, lo rinde y lo doblega y, con ello, termina destruyendo los hilos delicados que mantienen en pie la fr\u00e1gil anatom\u00eda que lo sostiene. Es m\u00e1s probable, as\u00ed, que un dolor moral tenga m\u00e1s repercusiones f\u00edsicas, que un dolor propiamente fisiol\u00f3gico. El alma duele m\u00e1s, porque duele en cada uno de los \u00e1tomos del cuerpo.<\/p><\/div><div align=\"center\">XLIX<\/div><div align=\"justify\"><p>El aut\u00e9ntico poder del escritor es que su trabajo ofrece la posibilidad de crear la ilusi\u00f3n de vida. El escritor es como un taxidermista que levanta desde la muerte el espejismo de la existencia animada. Con restos que toma de aqu\u00ed y de all\u00e1, con trozos del caudal de la realidad o de la fuente de su propia fantas\u00eda; con los residuos de sus propios naufragios y los despojos de sus mismas cat\u00e1strofes, ha de construir un mundo que vibre y palpite, que tiemble y se estremezca. El escritor es un dios capaz de crear seres humanos capaces de obedecerle. Lo mismo que un dios. Lo mismo que Dios.<\/p><\/div><div align=\"center\">XLVIII<\/div><div align=\"justify\"><p>.Los seres humanos tenemos una inclinaci\u00f3n a la melancol\u00eda. Esta predisposici\u00f3n se acusa en distintos grados en cada uno de nosotros, pero hay unos cuantos, entre los que me incluyo, que terminamos generando el h\u00e1bito de la melancol\u00eda. \u00bfDe d\u00f3nde procede aqu\u00e9lla disposici\u00f3n? De la propia naturaleza humana. \u00bfC\u00f3mo termina adquiri\u00e9ndose el h\u00e1bito de la misma? Tal vez sea la traici\u00f3n el origen o, mejor dicho, la incapacidad de superar los dolorosos efectos de la traici\u00f3n. Todos traicionamos y somos traicionados a lo largo de nuestra existencia, pero \u00a0solo algunos nos instalamos en la melancol\u00eda.<\/p><\/div><div align=\"center\">XLVII<\/div><div align=\"justify\"><p>Suele ocurrir en la vida que, una mala jugada, una zancadilla o un golpe de mala suerte, te coloquen en una posici\u00f3n de desvalimiento tal, que todo lo que fuiste es olvidado y todo lo que te pasa es consecuencia de\u00a0 tu propia debilidad. Esto, a veces, ocasiona el derrumbe de tu imagen para siempre y en todos los \u00e1mbitos de tu vida, aunque, lo que suele ser habitual, es que no afecten m\u00e1s que a aquel en el que se produce la cat\u00e1strofe.<br \/>Pero es curioso como, a pesar de ello, en otro contexto, puedes seguir siendo alguien respetado, o incluso, empezar a serlo con independencia de aquella postraci\u00f3n.<\/p><\/div><div align=\"center\">XLVI<\/div><div align=\"justify\"><p>El universo est\u00e1 lleno de nada. El cosmos es el reino de la nada. La inmensa mayor\u00eda del espacio est\u00e1 vac\u00edo. En las mismas cosas, cuando se estudia su estructura at\u00f3mica, encuentran los cient\u00edficos, que lo que m\u00e1s abunda es el vac\u00edo, que casi todo es nada. El cuerpo humano, tambi\u00e9n formado por \u00e1tomos, participa de esa cualidad: somos m\u00e1s apariencia que realidad. El cerebro mismo es una estructura fundamentalmente vac\u00eda y bien que lo demuestran una buena porci\u00f3n de nuestros cong\u00e9neres.<\/p><\/div><div align=\"center\">XLV<\/div><div align=\"justify\"><p>Cada ser humano acumula a lo largo de su vida una serie de frustraciones, de p\u00e9rdidas, de decepciones, de desenga\u00f1os, de desencuentros, desesperanzas y quebrantos. Es algo natural y consustancial a la vida. \u00a0Es algo que hay que aceptar y asumir. Algo que hay que interiorizar y admitir, sin pretender pedir cuentas a nada ni a nadie del dolor que nos procura.<br \/>Quienes no aceptan esta verdad y no asumen sus inconvenientes, convierten su amargura en rencor y odio hacia cuanto les rodea. Todo aquello \u00a0debe\u00a0 ir creando un magma de resentimiento, de mala leche en sus corazones, que hace falta focalizarse contra alguien, proyectar contra los semejantes. Esta es la explicaci\u00f3n de la maldad que se observa en tanto individuo\u00a0 dispuesto a convertir en un castigo la vida de los otros.<\/p><\/div><div align=\"center\">XLIV<\/div><div align=\"justify\"><p>A la hora de definir tu imagen, el perfil que corre por ah\u00ed, casi con independencia de ti, lo que haces, lo que inventas, lo que vales o dejas de valer, no tiene apenas importancia. Lo que forja ese retrato es el c\u00famulo de prejuicios que sobre ti ha ido construyendo la gente. No\u00a0 importa que suelas ir o no lo hagas nunca, si alguien difunde que siempre vas, no habr\u00e1 manera de demostrar que estabas en otro sitio.\u00a0 La fuerza, del rumor, del prejuicio es mucho m\u00e1s grande que la fuerza de la verdad.<\/p><\/div><div align=\"center\">XLIII<\/div><div align=\"right\"><p align=\"justify\">La felicidad consiste en vivir en concierto con las cosas y en armon\u00eda con la gente. Eso es. Ni m\u00e1s ni menos. Parece simple, mas no lo es. Ni siquiera es dif\u00edcil. Es, sencillamente imposible. La felicidad es otro de esos horizontes ut\u00f3picos que usa el ser humano para orientar su vida. No es posible alcanzar la felicidad, porque tal acuerdo con cosas y gente es impracticable. Lo impide la propia naturaleza.<\/p><\/div><div align=\"center\">XLII<\/div><div align=\"justify\"><p>No hay nada m\u00e1s transgresor que el pensamiento. Pensar es enfrentarse a la realidad anquilosada, a los t\u00f3picos adormecedores, a las verdades injustificadamente consolidadas. Es trascender lo convencional y abrir nuevas sendas para entender las cosas; es no transigir con lo que no puede ser admitido desde la propia condici\u00f3n de ser humano libre y racional. Pensar consiste en no aceptar m\u00e1s autoridad que la que estipula tu pensamiento.<br \/>El pensamiento es el \u00e1mbito de la subversi\u00f3n y la rebeld\u00eda. Es la transgresi\u00f3n constante. La \u00fanica posibilidad de sentirse y ser verdaderamente humano.<\/p><\/div><div align=\"center\">XLI<\/div><p>La libertad es un horizonte, un ideal a conquistar, un motor que pone en marcha nuestra condici\u00f3n m\u00e1s noble. Pero no es m\u00e1s que eso. Y como tal horizonte, como por arte de magia, se va alejando de nosotros en la misma medida en que nos acercamos. La libertad nunca se alcanza, pero nada dignifica m\u00e1s al ser humano que esa lucha implacable por conseguirla. Solo se es libre en la medida en que se procura con denuedo la conquista de la libertad. Luego, somos esclavos de casi todo lo que nos rodea y nos habita. Ni siquiera Dios es libre. Tambi\u00e9n \u00c9l est\u00e1 encadenado a su obra.<\/p><div align=\"center\">XL<\/div><div align=\"justify\"><p>No hay que exigirle a nadie que te quiera. A nadie. Ni reproch\u00e1rselo tampoco. No hay que llorar nunca ante los desaires de quienes no te quieren o prefieren a otro. Normalmente, quien no te quiere es, o porque no te conoce bien o porque te debe alg\u00fan favor. Puede haber otras razones, pero siempre ser\u00e1n menores (envidia, estupidez, ignorancia\u2026). Esas dos son las fundamentales. Eso s\u00ed, sin aspavientos, sin mostrar ning\u00fan signo de debilidad, al\u00e9jate de quienes no te quieren. No es prudente seguir a su lado: es lo m\u00e1s probable que tambi\u00e9n se conviertan en tus enemigos.<\/p><\/div><div align=\"center\">XXXIX<\/div><div align=\"justify\">Cada vez estoy m\u00e1s convencido de que somos lo que nos dejan ser. Uno arranca con unas intenciones, buenas en general, y pretende unos objetivos razonables y positivos y luego\u2026las circunstancias te llevan y te traen, te arrastran y te obligan. Y de aquellas nobles intenciones, de aquellos insignes principios, no quedan m\u00e1s que una p\u00e1lida imagen deformada por el espejo esperp\u00e9ntico del mundo\u00a0 y un leve trasunto de lo que quisimos. Nada m\u00e1s. Eso es todo. Una sombra de lo que quer\u00edamos perseguir; un remedo insuficiente del sue\u00f1o que un d\u00eda imagin\u00e1bamos alcanzar.<\/div><div align=\"center\">XXXVIII<\/div><div align=\"justify\">La mayor distancia humana ante las cosas, ante los dem\u00e1s, es la que procura el ensimismamiento. Cuando entras dentro de ti mismo, cuando all\u00ed te cobijas del mundo, no hay vara que pueda medir lo que entonces nos separa de aqu\u00e9l. Estar dentro es entrar en otro \u00e1mbito, en distinta dimensi\u00f3n; es deshacerte de lo que mancha y contamina, de lo que enturbia y envenena. Entrar dentro, sin embargo, no es huir del mundo, es trascender las cosas sin, pese a ello, evitarlas. Eso ya no es posible hacerlo.<\/div><div align=\"center\">XXXVII<\/div><div align=\"justify\"><p>Dios, seg\u00fan la teolog\u00eda cristiana, crea al hombre a su imagen y semejanza, es decir, libre. La creaci\u00f3n es un acto de amor, de generosidad, s\u00ed. Pero es un acto voluntario, querido por Dios. Por lo tanto, \u00c9l es el \u00fanico responsable del mismo y, por ello, a \u00c9l hay que cargar con las responsabilidades que se deriven de su acto de libre albedr\u00edo. Puesto que no pedimos ser creados en su momento, sino que lo fuimos por una acci\u00f3n personal del creador, a \u00c9ste no hay que pedirle ni rogarle; hay que exigirle que cuide de su creaci\u00f3n. A Dios no hay que pedirle; a Dios hay que obligarlo.<\/p><\/div><div align=\"center\">XXXVI<\/div><div align=\"justify\"><p>Quien pretende alcanzar una vida m\u00e1s alta, quien aspira a ennoblecer su vida, ha de saber que ello acarrea un tributo de dolor, que hay que pagar de forma irremediable. Quien se instala en la vulgaridad tiene muchas m\u00e1s posibilidades de alcanzar una vida m\u00e1s apacible, que quien siente como un deber inexcusable no contentarse con la trivialidad de la ordinariez. Ser m\u00e1s implica estar peor. Quien nada se exige no tendr\u00e1 que salvar ning\u00fan escollo y es en estos donde se reciben los ara\u00f1azos y las contusiones.<\/p><\/div><div align=\"center\">XXXV<\/div><div align=\"justify\"><span class=\"Estilo97\">La vida es incompatible con la moral. La vida es \u00edmpetu, energ\u00eda que se desborda; la moral es civilizaci\u00f3n, \u00a0dique que contiene.\u00a0 La vida lo ignora todo de la moral. \u00c9sta sabe demasiado de aqu\u00e9lla. La vida odia las cortapisas; la moral no hace m\u00e1s que plantarle obst\u00e1culos en el camino. La vida se complace en la\u00a0 espontaneidad; la moral, en el orden.<br \/>Y esta incompatibilidad\u00a0 nos coge a nosotros en medio. Y en esa conjugaci\u00f3n imposible, en esa tarea quim\u00e9rica, agotamos los humanos nuestras escasas energ\u00edas, sin otra recompensa que el fracaso y la frustraci\u00f3n\u00a0 a que conducen empe\u00f1o tan descabellado.<\/span><\/div><div align=\"center\">XXXIV<\/div><p><span class=\"Estilo97\">La postura de Jes\u00fas ante las normas y prescripciones de la religi\u00f3n oficial de su \u00e9poca es literalmente revolucionaria. Sus dichos y par\u00e1bolas ponen en solfa la ortodoxia religiosa vigente. Sus posturas causan esc\u00e1ndalo en los estamentos del templo y de las sinagogas y asombro entre los que lo escuchan. \u00bfC\u00f3mo es posible que semejante personaje haya sido utilizado por la jerarqu\u00eda que arranca con su mensaje, la iglesia, hasta convertirlo en un l\u00edder conservador, portador de un mensaje reaccionario?<\/span><\/p><div align=\"center\">XXXIII<\/div><p>Ni la reverencia ni la hostilidad son formas adecuadas de enfrentarse a la interpretaci\u00f3n de una norma, de una ley, de un texto, de una conducta, de una personalidad. La reverencia nos hace ver las cosas desde abajo, de rodillas, con la postura humillada de la entrega incondicional, con lo cual se aumenta el valor de lo que hemos de valorar, que queda colocado en un plano que lo esconde de nuestra mirada. La hostilidad coloca una barrera infranqueable entre el que juzga y lo juzgado. La mirada se torna imposible, porque el odio la desenfoca de tal manera que impide cualquier atisbo de realidad. A\u00fan hay otra forma perniciosa, la indiferencia, que impide siquiera ver lo que no interesa. Solo cabe una actitud: la neutralidad inteligente y honrada.<\/p><div align=\"center\">XXXII<\/div><div align=\"justify\"><p>Pol\u00edticamente, hay dos formas b\u00e1sicas de posicionarse: o del lado de los fuertes o del lado de los d\u00e9biles. Los que apuestan por los fuertes no tienen m\u00e1s que callar ante las injusticias m\u00e1s flagrantes o aplaudir los m\u00e9todos represores de cualquier polic\u00eda. No tienen dilemas a los que enfrentarse. Su vida es intelectualmente confortable. Los que se decantan por los d\u00e9biles estar\u00e1n siempre en constante cuestionamiento de la realidad y sufriendo las acometidas de la incomprensi\u00f3n y el desprestigio. Juegan a perder y a pelear por lo imposible. Unos y otros exhiben con ambos posicionamientos las dos maneras cardinales de estar en el mundo: a la sombra pero de rodillas o al sol, pero de pie.<\/p><\/div><div align=\"center\">XXXI<\/div><div align=\"justify\"><p>Una cosa es ser optimista y otra, muy distinta, ser imb\u00e9cil. Una, obligarse a estar alegres y otra, muy diferente, ser un inconsciente. La vida tiene un sabor predominantemente amargo y, por eso, requiere de nuestro esfuerzo desesperado por hacerla parecer dulce y transitable, apacible y serena. Pero una cosa es defender la alegr\u00eda, hacer como que no sentimos los zarpazos del destino y otra, muy contraria, no darse cuenta del mar proceloso por el que navegamos.<\/p><\/div><div align=\"center\">XXX<\/div><div align=\"justify\"><p>La m\u00fasica es la \u00fanica experiencia vital capaz de alterar nuestra percepci\u00f3n corriente y habitual de las cosas. La m\u00fasica tiene un efecto b\u00e1sico sobre nuestros instrumentos receptores: nuestros sentidos,\u00a0\u00a0 nuestra capacidad de analizar y desvelar interioridades ocultas. Solo la m\u00fasica puede hacernos parecer el mundo poblado por seres decentes y dignos, por relaciones humanas di\u00e1fanas y desinteresadas, y por gestos nobles y delicados. S\u00ed, la m\u00fasica es la \u00fanica suerte capaz de enderezar nuestros destinos. La \u00fanica experiencia capaz de salvarnos.<\/p><\/div><div align=\"center\">XXIX<\/div><div align=\"justify\"><p>La belleza es inasequible, inalcanzable, inabordable. Tan solo podemos tener de ella ligeras impresiones, destellos que nos lanza de su soberana grandeza y que apenas pueden percibir nuestros toscos mecanismos receptores. No, la belleza no est\u00e1 a nuestro alcance. Y es bueno que as\u00ed sea, porque en el caso de que pudi\u00e9ramos alcanzarla, nuestra vida perder\u00eda casi todo su sentido, que no es otro que perseguirla.<\/p><\/div><div align=\"center\">XXVIII<\/div><div align=\"justify\"><p>La vida es lucha, depredaci\u00f3n, violencia, ego\u00edsmo. En suma, se trata de algo sustancialmente\u00a0 desagradable. Un magma que agobia y obliga, que exige alerta permanente y suprema atenci\u00f3n. En definitiva, algo esencialmente indigno. \u00bfQu\u00e9 hace pues que la vida sea apetecible? Muy sencillo. En los recovecos que se forman entre los pliegues de aquella sustancia desagradable hay suficiente espacio para la ternura, el amor, la entrega, el altruismo, la bondad, el desinter\u00e9s, la solidaridad. Pero esto es algo completamente secundario al mecanismo general de la existencia. Y, sin embargo, nos basta para seguir tirando.<\/p><\/div><div align=\"center\"><span class=\"Estilo3\">XXVII<\/span><\/div><div align=\"justify\">Los seres humanos tenemos una tendencia incorregible hacia la incoherencia. Somos incongruentes por sistema, aunque alguna vez, por excepci\u00f3n, abandonemos nuestra inherente condici\u00f3n cambiante. Por eso, la coherencia tiene que ser un ideal, un horizonte que hay que proponer para orientar nuestro pensamiento y nuestras acciones. Estamos tan llenos de contradicciones, que incluso la lucha que entablemos por superarlas, ya constituye una buena medida de nuestra buena orientaci\u00f3n como personas. Conseguirlo de una manera plena es tarea que se antoja inabordable.<\/div><div align=\"center\"><span class=\"Estilo3\">XXV<\/span>I<\/div><p>Una buena parte de la gente vive en continua zozobra por conocer y revelar la vida de los dem\u00e1s. El morbo de entrar en las existencias ajenas o\u00a0 de presentarse ante los dem\u00e1s como expertos en debilidades extra\u00f1as ocupa la mayor parte de sus existencias.<br \/>Tal manera de entenderse con la vida muestra una profunda carencia de ser. Quien no tiene ninguna capacidad para afirmarse a s\u00ed mismo, no puede afirmar a los dem\u00e1s. Quien se siente nada no puede aceptar que alguien sea algo. Solo denostando al pr\u00f3jimo puede quien as\u00ed opera sentir aunque sea un \u00e1pice de seguridad. Solo enterrada en la miseria ajena puede la propia parecer menos miserable.<\/p><div align=\"center\">XXV<\/div><div align=\"justify\"><p>De todas las posibles diferencias que pueden marcarse entre el hombre y el resto de los animales, s\u00f3lo hay una que es fundamental y b\u00e1sica: el humor. Los animales piensan y deciden continuamente sus actos, aunque no reflexionen (\u00bfseguro que no?); muestran alegr\u00eda y tristeza, est\u00e1 euf\u00f3ricos o se deprimen; expresan hostilidad o son amigables; son capaces de ternura y de altruismo\u2026 Es decir, igual que nosotros, si bien a otro nivel. Pero lo que no hacen los animales no humanos es re\u00edrse ni tener comportamientos humor\u00edsticos. Es lo \u00fanico que no cabe en sus registros, en sus posibilidades expresivas. Hay que desconfiar fuertemente de las personas que no tienen sentido del humor. Carecen del rasgo m\u00e1s humano.<\/p><\/div><div align=\"center\">XXIV<\/div><div align=\"justify\"><p>El problema fundamental (e insoluble) de la comunicaci\u00f3n es que los que participan en ella no conceden ni el mismo significado, ni el mismo valor, ni la misma relevancia a las cosas que plantean\u00a0 o sobre las que discuten. No se trata s\u00f3lo de las palabras, sino tambi\u00e9n de los hechos, las conductas, las acciones, los estados de \u00e1nimo. Har\u00eda falta una redefinici\u00f3n previa de todo, un ponerse de acuerdo en los t\u00e9rminos y, a\u00fan as\u00ed, aunque se llevara a cabo esa \u00edmproba tarea, a\u00fan restar\u00eda la desoladora constataci\u00f3n de que cada uno otorgar\u00eda diferencias insalvables a cada concepto, a cada vivencia, a cada sentimiento.<br \/>La comunicaci\u00f3n, en \u00faltimo t\u00e9rmino, se presenta como un proyecto acosado por obst\u00e1culos insalvables. Pero siempre queda la aquiescencia por simpat\u00eda o el rechazo por hostilidad. \u00a1Que no es poco!<\/p><\/div><div align=\"center\">XXIII<\/div><div align=\"justify\"><p>Es curioso y parad\u00f3jico c\u00f3mo los individuos nos refugiamos en la vida cotidiana cuando las zozobras y las inquietudes, los miedos y las curvas amenazan el camino. En ella recobramos el \u00e1nimo, nos ponemos a seguro y nos resguardamos de los aguaceros que acechan en los recodos de la vida. La cotidiana, con su carga de languidez y aburrimiento, de rutina y hast\u00edo, encarna como nada el ceremonial de la existencia controlada, sin sobresaltos ni peligros. Y sin embargo, \u00a1ay, sin embargo! lo que de verdad embriaga y enciende las venas es cuanto en nuestro rodar nos encontramos de azaroso y desprevenido. Es en el reino de la causalidad donde nos topamos con la verdadera existencia, que merece ser vivida, y nos sentimos de verdad, singulares y \u00fanicos.<\/p><\/div><div align=\"center\">XXII<\/div><div align=\"justify\"><p>Te ponen un trozo de pl\u00e1stico en la boca para hacerte creer que est\u00e1s disfrutando del calor embriagador de tu madre. Pero la tetina es fr\u00eda, por muy caliente que est\u00e9 la leche. Y el mundo es fr\u00edo y no se parece para nada al para\u00edso perdido del vientre materno. Y as\u00ed se consuma ese primer enga\u00f1o. Esa treta primigenia para mantenernos callados y tranquilos, anestesiados ante el dolor de vivir: cuando no son los dientes, ser\u00e1n los gases y, si no, las incomodidades propias de la edad y la existencia. Ese primer enga\u00f1o es nefasto, porque es el que abre las puertas a todos los que han de venir de forma inexorable. Y como no protestamos y chupamos resignados, el mundo comprende que somos una presa f\u00e1cil para sus enga\u00f1os. Y como el potro termina aceptando la inoportunidad\u00a0 de acarrear un jinete sobre sus lomos, de igual forma acabamos consintiendo nuestra temprana y futura postraci\u00f3n.<\/p><\/div><div align=\"center\">XXI<\/div><div align=\"justify\"><p>Y lo cierto es que esto empieza bien. Sin solicitarlo siquiera te hacen aterrizar en un (luego te enteras) sitio que llaman mundo, lleno de aparatos y gente muy atareada, donde predomina el blanco. Te colocan en un habit\u00e1culo, que quiere simular\u00a0 ese lugar sagrado e ingr\u00e1vido donde has estado disfrutando del mejor clima y los mejores alimentos durante nueve meses. Te cuidan y lo hacen todo por ti. Te miman y acarician. Te transportan y te hacen moner\u00edas incomprensibles e impropias de gente tan seria y ocupada. Y te enga\u00f1an; te enga\u00f1an por primera vez. En ese momento, si entendieras algo de lo que ocurre, te dar\u00edas cuenta de que est\u00e1s asistiendo al principio de lo que ser\u00e1 una larga ristra de artima\u00f1as que te acompa\u00f1ar\u00e1n a lo largo de toda tu existencia. Tanto te marca esa primera trampa que acabas por asumir que sin ellas no es posible la vida y sucumbes una y otra vez, hasta que terminas enga\u00f1\u00e1ndote a ti mismo.<\/p><\/div><div align=\"center\">XX<\/div><div align=\"justify\"><p>La aut\u00e9ntica conciencia de la vida consiste en comprender que los anhelos de hoy ser\u00e1n aniquilados ma\u00f1ana y, pese a ello, mantener toda la energ\u00eda para seguir sembrando espacios y tiempos con simientes de quimeras imposibles y\u00a0 renovadas ilusiones.<br \/>El ser humano, desde el m\u00e1s so\u00f1ador al m\u00e1s pragm\u00e1tico, edifica su vida y su destino sobre los inestables cimientos de la\u00a0 utop\u00eda. Somos entes ut\u00f3picos. Si no lo fu\u00e9ramos hace tiempo que habr\u00edamos abandonado esta empresa.<\/p><\/div><div align=\"center\">XIX<\/div><p>Los seres humanos pasamos la vida enterrando esperanzas con la misma presteza con la que las engendramos. La vida no es m\u00e1s que un ejercicio permanente de construcci\u00f3n y destrucci\u00f3n de esperanzas. Arquitectos impenitentes de sombras que edificamos en el vac\u00edo, los seres humanos vamos dejando lo peor y lo mejor de nosotros mismos en esa ingente\u00a0 tarea prometeica. Sin\u00a0 autoenga\u00f1o no es posible la vida.<\/p><div align=\"center\">XVIII<\/div><div align=\"justify\"><p>Pero las esperanzas humanas son incombustibles; renacen una y otra vez de sus propias cenizas, sin que haya ninguna posibilidad de apagarlas de forma definitiva. Se vivifican y florecen de nuevo con el br\u00edo y la pujanza con que lanza sus vivos colores al mundo una flor nacida en el esti\u00e9rcol. No hay frontera que las detenga, ni monta\u00f1a tan alta que pueda impedirles el paso. Una y otra vez saltan sobre su propia sombra y presentan sus mejores galas al iluso so\u00f1ador que las engendra.<\/p><\/div><div align=\"center\">XVII<\/div><div align=\"justify\"><p>Igual que se escapa el agua y la arena entre los dedos, as\u00ed se van diluyendo las esperanzas, humanas, los proyectos nobles y generosos, las ilusiones m\u00e1s perseguidas. Poco a poco, sin pausa, van goteando en el sendero que vamos dejando atr\u00e1s, desoladas, vencidas olvidadas, para integrarse de forma sumisa, inconsciente, en el humillante magma del todo, es decir, de la nada.<\/p><\/div><div align=\"center\">XVI<\/div><div align=\"justify\"><p>16. Todos llevamos dentro el ni\u00f1o que fuimos. Hay quien lo conserva tan a flor de piel, que sigue manteni\u00e9ndose jocosamente infante durante toda su vida. \u00c9l, como todos los que as\u00ed disfrutan, vive y siente con la inocencia de un chiquillo y sue\u00f1a con los sue\u00f1os que nunca quiso abandonar. Otros, sin embargo, lo tienen tan en el fondo de su ser, que lo ven como algo casi ajeno, por lejano, por inaccesible. Ignoran al ni\u00f1o que incorporan, porque les resulta un personaje extra\u00f1o, molesto, inconveniente. Su mundo de adultos est\u00e1 tan alejado de su mundo infantil, que el abismo que los separa supone un quiebra imposible de recomponer. Esa ruptura es el principio del fin.<\/p><\/div><div align=\"center\">XV<\/div><p>El mundo puede prescindir de nosotros; de hecho lo hace continuamente. Prescinde de gente como nosotros, peor que nosotros, mejor que nosotros. De hecho, nada tiene que ver el valor que tengamos para los dem\u00e1s o el que nos atribuyamos nosotros mismos. El mundo es indiferente al prestigio; al verdadero y al falso. El mundo corta por lo sano, porque no nos necesita en absoluto. Hoy uno de mis vecinos ha dejado esta vida por la coz de un caballo. Se ha ido para siempre. El mundo ha prescindido de \u00e9l y ha seguido, impasible, su rumbo: las ranas han seguido croando, los chopos han continuado meciendo sus talles al golpe del viento, la gente ha seguido comiendo y bebiendo\u2026el mundo no necesita para nada de su presencia. Ni de la tuya. Ni de la m\u00eda.<\/p><div align=\"center\">XIV<\/div><div align=\"justify\"><p>14. S\u00f3lo puedo entender la fe desde una voluntad inquebrantable de creer, de querer que exista una realidad trascendente, desde la agon\u00eda inconmovible por alcanzar lo que nos supera, de acercarnos al misterio indescifrable. No es posible entenderla (la fe) desde la entrega resignada a una idea recibida sin ning\u00fan tipo de cuestionamiento o desde la interesada vinculaci\u00f3n a una ideolog\u00eda preponderante.<\/p><\/div><div align=\"center\">XIII<\/div><div align=\"justify\"><p>13. Si se entiende a los que afirman a Dios, con m\u00e1s raz\u00f3n, y desde la raz\u00f3n, hay que entender a quienes lo niegan. Prescindiendo de enfermos y pedantes, no creo que nadie lo rechace por capricho o por maldad; estoy convencido de que lo hacen por honradez intelectual y por respeto y lealtad al reino de sus iguales. No hay negatividad ni culto al vac\u00edo, sino encarnizada defensa del ser humano. No es nihilismo, sino humanismo.<\/p><\/div><div align=\"center\">XII<\/div><div align=\"justify\"><p>12. El hombre (y la mujer claro) busca siempre, una raz\u00f3n, una causa para todo lo que ocurre y le ocurre. Lo intenta racionalizar todo. El creyente lo tiene f\u00e1cil: la causa de todo es Dios; \u00c9l es el que lo ordena todo y pone sentido en el caos de la realidad. En cambio, el no creyente tiene ante s\u00ed la \u00edmproba tarea de explicar todo lo que es y todo lo que ocurre. Y como hay una gran mayor\u00eda de cosas para las que no encuentra\u00a0\u00a0 una raz\u00f3n, tiene que caer continuamente en la evidencia de que el absurdo preside la existencia.<\/p><\/div><div align=\"center\">XI<\/div><p>11. Refugiarse en la vida cotidiana para sobreponerse al absurdo de la vida es una cosa y otra, muy diferente, pensar que la vida es algo maravilloso que merece la pena recorrer de manera confiada. Ya es suficientemente penoso vivir con dignidad como para encima sentirse como un idiota que cree estar haciendo algo importante. Vivir con dignidad es ser consciente de lo que hay, sin pa\u00f1os calientes y sin desesperaci\u00f3n.<\/p><div align=\"center\">X<\/div><p>10. Pensar que la vida tiene sentido es no querer aceptar la responsabilidad que tiene cada ser humano de construir el suyo. Lo \u00fanico que tiene sentido es el esfuerzo inhumano que hay que hacer para programar el propio camino, para arrancar a andarlo y para mantenerse en \u00e9l con dignidad. Cualquier otra cosa es un invento para anestesiar esa terrible tarea que se nos impone. Construirse un sentido es de valientes; pensar que la vida ya lo tiene es una manifestaci\u00f3n que evidencia una\u00a0 miserable cobard\u00eda.<\/p><div align=\"center\">IX<\/div><div align=\"justify\"><p>9. La mayor\u00eda de las personas no tienen ideas, tiene obsesiones. Si tuvieran ideas podr\u00edan intercambiarlas con los dem\u00e1s, pulirlas, mejorarlas, desarrollarlas. Incluso, cambiarlas, descartarlas y abandonarlas. Es decir, podr\u00edan dialogar y crecer; mejorar su mundo y el mundo. Pero las obsesiones son inflexibles: ni se negocian ni se cambian. Se mantienen a cal y canto. Mejor dicho, nos mantienen, porque, en realidad, el que las sufre se convierte en su esclavo.<\/p><\/div><div align=\"center\">VIII<\/div><div align=\"justify\"><p>8. El mundo es lo que yo no soy, pero que recibe su existencia porque yo lo vivo, lo construyo, lo sufro y lo disfruto. El mundo tiene exactamente el sentido que yo le doy. Sin m\u00ed es un magma sin contornos ni estructura. El orden lo pone mi mirada. Yo construyo el mundo. El mundo soy yo. Hay tantos mundos como egos capaces de edificarlos.<\/p><\/div><div align=\"center\">VII<\/div><p>El mundo para cada ser humano es aquello que le afecta de una manera directa y personal. La familia y su din\u00e1mica cotidiana , el propio cuerpo y sus se\u00f1ales de derrota y decadencia, el trabajo y sus trajines, los amigos y sus cuitas, tu calle, tu casa, tu cama y tus cosas, esas que son el refugio cierto y seguro.\u00a0\u00a0 los ocios y los negocios, los vecinos y la vecina\u2026El mundo se reduce a nuestro universo, aquel que nos hiere y nos acaricia, nos rechaza y nos mima, nos alienta y nos desanima. El que te hace tropezar y elevarte, el que te abraza y te redime; el que te pisa y te condena. ese es nuestro mundo\u2026el mundo. Lo dem\u00e1s, exactamente todo lo dem\u00e1s no es m\u00e1s que el marco del cuadro, el decorado de nuestra representaci\u00f3n. Nuestro mundo es el mundo. Del resto tan s\u00f3lo tenemos una lejana y superficial idea.<\/p><div align=\"center\">VI<\/div><p>Los ojos son la vanguardia que usamos en nuestra guerra por atrapar las cosas, por conquistar el mundo. Los ojos son los \u00f3rganos de la mirada, esa entelequia que configura el universo. Las cosas son porque hay una mirada que las constituye. Sin mirada, desaparece la realidad. Los ojos proyectan, reciben, aclaran, enturbian, recogen, invitan y, en todos los casos, ordenan nuestra verdad y la de aquello que nos rodea. Los ojos son m\u00e1s elocuentes que las palabras, porque en su alfabeto no cabe la ambig\u00fcedad del idioma convencional y arbitrario. Los ojos siempre dicen lo que quieren decir y no hay forma de que digan otra cosa.<\/p><div align=\"center\">V<\/div><div align=\"justify\"><p>. \u00bfPor qu\u00e9 si todo es explicable desde su misma realidad, el ser humano sigue acudiendo a disquisiciones fant\u00e1sticas para dar cuenta de las cosas del mundo? Porque el ser humano est\u00e1 dotado de una capacidad que lo vuelve capaz de conjeturar y divagar, que es la imaginaci\u00f3n. Esa facultad le hace ver el mundo, la vida, la historia, como algo aburrido y vulgar, penoso y prosaico. Algo a lo que hay que inyectar misterio y enigma en sus entresijos, para que podemos saciar nuestra sed de trascendencia. Si careci\u00e9ramos de imaginaci\u00f3n, tambi\u00e9n nos faltar\u00eda la capacidad de abstracci\u00f3n, imprescindible para formar conceptos y para generar los sue\u00f1os que nos impulsan a usarlos. Sin imaginaci\u00f3n, ser\u00edamos seres tan concretos, que no hubi\u00e9ramos echado a volar nuestras mentes m\u00e1s all\u00e1 de nuestros instintos.<\/p><\/div><div align=\"center\">IV<\/div><div align=\"justify\"><p>Las cosas son m\u00e1s sencillas de lo que parecen. Las cosas son como son y todas tienen su explicaci\u00f3n y las que a\u00fan no se explican es que se encuentran a la espera de ser reveladas. Siempre ha sido as\u00ed y lo que hoy nos parece obvio, hubo un tiempo en que resultaba misterioso. El tiempo es paciente y sabe esperar y, al final, encuentra la soluci\u00f3n de todos los enigmas. Quien se aferra a explicaciones trascendentes o milagrosas o m\u00e1gicas es que no conoce a\u00fan esa enorme e infinita cualidad que atesora el tiempo. La explicaci\u00f3n siempre se halla dentro de las cosas, nunca fuera de ellas. Buscarla en otro sitio es un pasatiempo o una obsesi\u00f3n o un ejercicio ret\u00f3rico o una solemne estupidez\u2026En cualquier caso, es una p\u00e9rdida de tiempo.<\/p><\/div><div align=\"center\">III<\/div><p>Entender nuestra realidad incompleta es admitir y comprender que, a pesar de que estemos condicionados por muchas contingencias, somos seres aut\u00e9nticamente libres. Y lo somos porque el factor capital para nuestro crecimiento, para nuestro desarrollo como seres perfectibles reside en nuestra permanente y continua toma de decisiones. Con cada una de ellas nos vamos construyendo, vamos elaborando nuestra verdad. Y en la medida en que nuestras decisiones son m\u00e1s nuestras, m\u00e1s aut\u00e9nticas, menos enajenadas,\u00a0\u00a0 mayor tributo rendimos a nuestra libertad.<\/p><div align=\"center\">II<\/div><p class=\"margen\" align=\"center\">El ser humano es un ser que nunca est\u00e1 completo. Su esencia consiste en irse haciendo en el tiempo. Nunca termina de hacerse; es pues un ser inacabado, siempre parcial, permanentemente provisional. Es un ente cuya esencia se va articulando en el proceso de existir. Su condici\u00f3n le empuja de continuo a completar su realidad pendiente, en la certeza de que cada nueva etapa lo coloca en un nuevo estado de provisionalidad.<\/p><div align=\"center\">I<\/div><p>Los a\u00f1os van cayendo sin posible evasi\u00f3n. Cada nuevo d\u00eda nos acerca un poco m\u00e1s al final definitivo, pero la vida consiste en ir muriendo poco a poco. Aunque la vida tambi\u00e9n consiste en nacer permanentemente. Lo que ocurre es que, a medida que pasa el tiempo, cada vez vamos equilibrando el nacer y el morir, de forma que llega un momento en que morimos m\u00e1s que nacemos y, en esa progresi\u00f3n inversa de los dos polos, llega un momento en que todo es muerte y ya no hay ninguna posibilidad de nacer de nuevo\u2026ni una vez m\u00e1s. En ese instante acabamos de desaparecer. Morimos de forma definitiva.<\/p><p>\u00a0<\/p><\/div><\/div><\/div>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LVI 56. Aunque debiera ser lo m\u00e1s f\u00e1cil para los habitantes de este planeta, hay que ver lo dif\u00edcil, casi imposible, que resulta tener los pies en la tierra. 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