COPLAS

I

Mi alma se va al campo

siempre que puede,

¡cómo alivia sus penas

el trigo verde!

II

De fiesta están los chopos

de la ribera:

sus brotes ya barruntan

las hojas nuevas.

III

Y las hojas se divierten

desnudando a los nogales:

la penumbra del otoño

como una nube te invade.

IV

Ya están preñando la tierra

los labradores;

de su vientre esperamos

tiermpos mejores

V

Hoy he soñado una yunta

con su gañán y su arado

y la tierra me ha devuelto

tiernos ecos del pasado.

VI

¡Ay, negra caja que atonta

y llena el seso de pájaros!

¿Qué das a los españoles

para que te quieran tanto?

VII

Entre espinos y besanas,

entre rastrojos sedientos,

creció mi alma serrana

y se hizo novia del viento.

VIII

Nunca ha sido conveniente

discutir con personajes

que se van por la tangente.