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Este es el último proyecto terminado. Se trata de 44 décimas dedicadas a Ronda. ¿Qué mejor estrofa, que la que inventó Vicente Espinel para cantarle a esta Tierra?
De momento, está disponible en la Editorial LULÚ, que funciona en Internet por el sistema de IMPRESIÓN BAJO PEDIDO, es decir, que va imprimiendo los libros a medida que se le van pidiendo.
Pero estamos en negociaciones para editarla también de forma convencional en GRÁFICAS "SAN PANCRACIO", de Málaga. Serían 500 ejemplares, con la sorpresa de la colaboración del artista rondeño, Pepe Cabeza, ofreciendo 12 grabados inéditos de nuestra ciudad, que irían intercalados entre las Espinelas. Un ejemplar puede verse en el recuadro de abajo.
La portada sería diferente a ésta de la izquierda y llevaría un grabado especial realizado, asimismo, por Pepe Cabeza.
Y el PRÓLOGO, otro orgullo para mí, correrá a cargo del profesor de Úbeda, D. GUILLERMO RUIZ GONZÁLEZ. En cuanto disponga de él lo colgaré en esta página.
Como se trata de un proyecto que necesita financiación, no puedo dar fechas. De todas formas, al tratarse de un libro de 64 páginas, es posible que se reduzcan considerablemente las dificultades habituales
de tipo económico.
Sería ideal tenerlo preparado para la Navidad, pero para entonces, tiene previsto sacar su HISTORIA DEL TES, José María Ortega, por lo que tal vez tengamos que esperar.
Abajo, a la izquierda, tenéis el prefacio que he colocado como introducción a las 44 décimas o espinelas.
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P R E F A C I O
La décima, humilde y poderosa estrofa, rondeña y serrana, gloriosa en el XVII y olvidada en el XVIII, rehabilitada en el XIX por los románticos y vigente en la segunda década del siglo XX, recuperada por los poetas de la Generación del 27, a pesar de la invasión de los “ismos destructores”, que propiciaron el olvido de numerosas formas métricas y estróficas.
Su creador fue un rondeño, Vicente Espinel, poeta, novelista y músico, estudiante en Salamanca, viajero y seriamente maltratado por la fortuna.
Pues bien, la décima, como hija de Espinel, es un producto de su tierra, de nuestra tierra. Es un fruto de nuestra vena literaria, una flor más de este agreste y solitario paraíso. Para cantar a Ronda viene bien cualquier estrofa, cualquier estilo, cualquier escuela, pero es indudable que el que le viene como anillo al dedo es su propio canto, la décima de Espinel. Es como devolverle aquello que ella nos regaló hace más de cuatrocientos años.
La décima o espinela se presta al ditirambo y a lo festivo más que a lo dramático. Su riqueza armónica y musical produce un colorido que viene muy bien para alabar y cantar lo que se ama; sobre todo si ese objeto amado consiste en una realidad de inigualable belleza.
Queda pues justificado de esta forma el uso de la espinela para expresar este manojo de requiebros, madrigales y lisonjas, en absoluto exagerados y siempre sinceros, que el autor quiere regalar a su tierra.
Por último, he de hacer notar que el orden en el que las he dispuesto sigue el curso natural de los hijos, que se van incorporando a la vida a medida que van naciendo. No hay pues clasificación temática o cualquier otro criterio que el cronológico de su creación. Y de igual forma que ocurre con los hijos, que a todos se quiere por igual, estas décimas son igualmente queridas, aun conociendo su autor que unas son más inspiradas o más armoniosas o más bellas o más ingeniosas o más tímidas…Exactamente igual que ocurre con los hijos.
José María Tornay
Noviembre de 2010.
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