
La soledad del náufrago recoge 53 poemas, que giran como satélites alrededor de un extenso poema central titulado La caída. En él se trata el tema de la progresiva e inevitable degradación que ha ido sufriendo la autoestima del hombre (incluye a la mujer) a lo largo de la histgoria, desde la primera bofetada (el copernicalismo) a la última (la victoria del inconsciente) pasando por la afrenta antropológica que supuso el evolucionismo.
Este libro no tiene prevista una fecha de salida en formato convencional y sólo está disponible en la imprenta de INTERNET LULÚ, en la cual tienen la delicadeza de hacer un libro para ti en cuanto reciben el pedido.
Aquí abajo reproduzco el PRÓLOGO que encabeza su contenido.
Prólogo
Nuestro mundo está fundado en la precariedad. Lo somos nosotros y lo es todo lo que nos rodea, desde los otros seres humanos a todo aquello que es el fruto de su creación, las cosas, las relaciones, las creencias y los sistemas. No hay más que advertir la crisis global y profunda que afecta al mundo occidental para darse cuenta de que hasta el soberbio capitalismo es frágil y quebradizo, inestable y vacilante; precario en fin. Construimos nuestra realidad personal y social sobre bases tan endebles que, no sólo el producto es inconsistente, sino que, además, exige permanente atención, persistente construcción, perpetua edificación. Nunca llegamos a ser algo cumplido yterminado, porque la esencia de nuestro ser consiste en estar en perenne crecimiento, en permanente construcción. Ser es existir.
Aunque vivamos en compañía, estamos radicalmente solos; así nacemos y así morimos. Nuestro paso por este mundo está marcado por la interinidad. Y sobre esa base tan poco firme, erigimos la esperanza. Pese a todo, nuestra vida se alimenta de ella, se orienta por ella y dubitativamente navegamos entre sus olas y vamos hacia ella.
Aunque el naufragio sea inevitable, izamos las velas y nos aferramos al timón, para salvar temporales y marejadas con la seguridad de quien se sabe invulnerable e, incluso, nos hacemos la ilusión de morar un castillo interior inexpugnable.
Y aquí está el milagro de la existencia: por mucho que pese, por mucho que duela la vida, a ella nos agarramos de forma desesperada y con fruición. Aunque sólo nos acompañe la soledad del náufrago.
O lo que es lo mismo:
El milagro de existir:
estar y ser sólo siendo,
vivir y sólo viviendo
fabricarte tu verdad.
Cargar con tu levedad,
solo en mitad de un camino,
repleto de peregrinos,
que, con fingida alegría,
soportan en compañía
su radical soledad.