DEDOS

Te espero con la emoción
del que se enfrenta a un piano
poniendo su corazón
y el alma entera en sus manos.

Espero poder tocar
tus arpegios, vacilante,
conjugando el verbo amar
por detrás y por delante;
aprendiendo a claudicar
dentro de ti en cada instante.

En mis dedos tengo todo
lo que soy y lo que he sido
aún no sé bien de qué modo
despertaré tus sentidos;
pondré todo en la batalla,
incluso lo que he perdido.

Preparo impacientemente
mis caricias afiladas,
muy torpes seguramente
mas, sin duda, enamoradas.