| DIME DIOS IV | |
|
Dime Dios, ¿cómo acabo con las dudas Dime Dios, ¿cómo acabo con las dudas que me tienen el pecho congelado? No sé si estar enfrente o a tu lado si darme al cielo o a la tierra ruda
Para llegar a tu verdad desnuda Dame un soplo de aliento huracanado de tu verbo divino y consagrado, un soliloquio de tu lengua muda.
Dame un rayo de luz de tu sapiencia Que alumbre mi camino hasta tu centro No me vale para eso ni la ciencia que los hombres construyen con denuedo. Ayúdame a buscarte en mí, por dentro, porque solo, te juro que no puedo. |