Pásale, Oh Señor, a Satanás
la perpetua inquietud que me domina,
no me bastan tu cruz ni tu doctrina,
necesito unas cuantas cosas más:

dame un poco de fe del carbonero,
dale un poco de luz a los cristianos.
pon mucha caridad entre sus manos,
convéncelos que amar es lo primero.

No permitas que el néctar de tus frutos
se pudra entre sagradas convicciones,
entre falsos valores absolutos,

entre juegos absurdos del lenguaje.
Pide a tus siervos obras, no oraciones
y aclárales por siempre tu Mensaje.