EL ACTOR

El actor se contempla en el espejo
y encuentra que su vida es otra vida;
mete otra identidad en su pellejo
y acepta un nuevo reto, otra partida.

En su historia se funden mil historias,
guarda su yo en el fondo del armario,
al filo del fracaso y de la gloria
transita como un dios el escenario.

Su mentira está fuera de su esencia,
su verdad está dentro de su abismo,
tiene siempre presente en su conciencia
que su vida es salirse de sí mismo.

 

El actor del aplauso se alimenta,
igual que el transistor de la corriente
en su cuenta de ingresos sólo cuenta
el calor que recibe de la gente.

Tiene en el pecho un potro desbocado
cada vez que el telón emprende el vuelo,
es de las musas héroe enamorado,
dispuesto siempre a despegar del suelo.

En escena el actor se siente eterno,
él y sólo él; no hay más en su paisaje;
es capaz de bajar hasta el infierno
para que suba al cielo el personaje.