EL OTRO

 

 

El otro acecha oculto en la ensenada,
vive de soledades compungidas,
destruye las verdades, siempre atento,
no deja de otear el infinito.
Obsequia con su bilis repugnante,
néctar podrido,
negra concupiscencia,
almacén de fracasos, frustraciones,
terrores y miedos destructivos.
Detrás de los espejos se acomoda,
saca la lengua cuando tú te miras,
no perdona los eternos desencuentros,
vencido siempre,
su fuerte es la derrota.

 


Lastre que carga
y deforma el esqueleto,
que añora soledad en su viaje,
viejo de alma carcomida y triste,
funesto viajero despiadado.

Pedazo de víscera caliente,
oquedad del espíritu castrado,
surtidor de deberes desatentos,
atardecer funesto en la mirada.
Dentro vive pegado a la conciencia,
nunca camina solo,
siempre es actor antagonista,
verdugo de su ser complementario.