EL SILENCIO

 

 

Yo sé muy bien que el silencio
es la mejor compañía
y que el que vive hacia dentro,
vive más densa la vida.

También sé muy bien el daño
que ocasiona a sus vecinas
- el resto de las manzanas -
una manzana podrida.

Cuentan las sabias cabezas
que se devanan pensando
que vale más estar sólo
que estar mal acompañado.

 

Dicen los santos varones,
amantes del celibato,
que para acercarse a Dios
hay que estar ensimismados.

Y digo yo que de acuerdo,
que eso puede ser verdad
pero nada es más amargo
que un buen trago en soledad.

Las horas que compartimos
nunca son horas perdidas:
yo antes que solo prefiero
una mala compañía.