El tiempo


Su máquina brutal e indiferente

preside imperturbable nuestra historia

con su sólida esencia perentoria

marca el ritmo del cuerpo y de la mente.

No conoce un poder equivalente

que atente contra el feudo de su gloria.

Seguro como está de su victoria,

vive tal cual su prédica inconsciente
 

Te ataca por detrás y por delante,

paradigma sin par de la paciencia;

su hachazo pertinaz, firme, constante


destruye los
embites de la ciencia.

Terrible y pavoroso contrincante,

tenaz demoledor de nuestra esencia.