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EN LA RIBERA |
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sentado en la ribera, viendo pasar el río: el agua que nos lleva; como un espectador de la propia existencia. A la sombra de un árbol sin raíces ni tierra, viendo crecer el muro sin poner una piedra, repitiendo murmullos, dormido en la indolencia, oculto de los otros
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enerta,
con el cuerpo cansado, con el alma tan vieja que ni en la noche teme ni con el alba tiembla. A la sombra de nada, sentado en la ribera, viendo en la superficie pasar las hojas muertas como el que ve su sombra cruzando por la acera. Sin mojarse los pies, sin dejar una huella, a salvo de peligros sobre la blanda arena, viendo pasar el río: el agua que nos lleva.
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