| ENVIDIA | |
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Pasión que no conoce la pereza es la envidia, reloj que a todas horas acecha al labrador cuando labora y carcome al obispo cuando reza.
No acaba nunca ni jamás empieza. Eterna como el hombre al que devora; incansable alquimista y urdidora de encantos que envenenan la cabeza.
Es temible, veloz y ciego potro que de amargura corona las sienes, extraño mal que en desazón deviene,
duende que se apodera de nosotros que desprecia las prendas que tú tienes por desear los bienes de los otros.
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