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FRUTOS DEL OTOÑO
Este modesto manojo de
sueños,
esta ristra de toscas emociones
responden al anhelo de mi empeño
por convertir mis dudas en canciones.
No quieren ser bandera ni
doctrina
ni son remedio contra el desaliento;
sí quieren ser fugaces golondrinas
que dibujan sus huellas en el viento.
Apenas van brotando de la
boca
lanzan el vuelo a buscar su ventura
como torpes y frágiles retoños.
Perdóname si alguna es hiel o roca,
disculpa las cargadas de amargura,
pues no son más que frutos del otoño.
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