Galopa el corcel de plata
Galopa el corcel de plata
entre juncos y laderas
cerrando su cremallera
con sus riberas de nata.
Ahora se deja caer
por el llano lentamente,
luego empuja su corriente
respondiendo a su deber
de peregrino que fluye
escondido en sus recodos
mientras su sustancia huye
a consumirse en el todo.
Así responde al destino
que lo reclama afanoso
a que cumpla el misterioso
transitar de su camino.