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INVIERNO (Soneto)
el sol que pudo ser, se fue sin serlo; la sombra gris de nubes sin paciencia, sin dejarlo nacer, se fue sin verlo.
El viento se hace lanza que apuñala, penetra hasta tocar el esqueleto; el monte lo recibe mudo y quieto mientras un agua densa lo resbala.
De miedos y congojas presentidas, esas sombras me van llenando el alma y me hacen más frágil y más tierno.
También le dan al corazón la calma portadora de anhelos y de vidas. Ha pasado un día más de frío invierno.
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