INVIERNO (Soneto)

 


La tarde va cayendo sin violencia,

el sol que pudo ser, se fue sin serlo;

la sombra gris de nubes sin paciencia,

sin dejarlo nacer, se fue sin verlo.

 

El viento se hace lanza que apuñala,

penetra hasta tocar el esqueleto;

el monte lo recibe mudo y quieto

mientras un agua densa lo resbala.

 

De miedos y congojas presentidas,

esas sombras me van llenando el alma

y me hacen más frágil y más tierno.

 

También le dan al corazón la calma

portadora de anhelos y de vidas.

Ha pasado un día más de frío invierno.