LEVANTE  

Desapacibles días de levante

que alteran la cabeza más serena,

cual resaca tras noche de verbena

con vino generoso y dulce cante.

Soplo de Eolo que, cuando se enoja,

lanza al espacio y ruge cuando pasa,

robándole a los árboles sus hojas

y dejando a las gentes en sus casas.

 


En Ronda, en tus visitas cotidianas

tus dedos invisibles se divierten

estremeciendo puertas y ventanas:

metáfora invisible de la muerte.


Sólo una vez te siento pertinente,

te lo diré con lujo de detalles:

cuando estoy entre sábanas calientes

oyendo cómo bramas por las calles.