NO ERES TÚ MI CANTAR  

¡Oh, no eres tú mi cantar,
no puedo cantar ni quiero
a ese Jesús del madero
sino al que anduvo en la mar!
                           A. Machado.

Estética de agonía
que glorifica la muerte,
sombra y luz de Andalucía,
¡cómo me cuesta quererte!

Semana de la Pasión,
Gran Poder, la Macarena,
llagas en el corazón:
¡ay pena, penita, pena!

Yo prefiero al Dios humano
que anduvo sobre las olas,
no al de clavos en las manos
cuajadito de amapolas.

 

No me gusta ese Señor
castigado y complaciente
con el dolor; y el dolor
coronándole la frente.

A ese Dios que engendra santos,
dogmas, liturgias y clero,
nunca entregaré mi canto,
ese no es el verdadero.

El que derrotó a la muerte,
el que trascendió el madero,
el que se opuso a los fuertes,
ese es el Dios que yo quiero.