PRISA
Con ascuas en los pies,
siempre de paso sin posarse en nada,
el hombre va pasando
viendo que pasa todo y todo pasa.
Sin romper la corteza,
sin apenas fijarse en las fachadas,
va labrando su historia
como el que escribe un verso sobre el agua.
¡Qué permanente agobio!
¡Qué lamentable condición humana!:
estar siempre en camino
sin poder nunca detener la marcha.
Obviando lo importante,
despreciando conceptos y sustancias,
en medio de un desierto,
entre la soledad y las palabras,
palabras inservibles,
hermosas y elegantes frutas vanas.

 A bordo de la prisa,
sin parar para un trago en la posada;
el gusto por las cosas
dura el tiempo que tardas en comprarlas.
Las cosas son productos,
el hombre es necesario porque paga,
el mundo es un mercado
¿y Dios? Dios es la oferta y la demanda.