Romance de Ronda
  Como caída del cielo
en medio de la montaña,
de una forma natural,
lo mismo que cae el agua,
Ronda, encima de su tajo
por la roca se derrama,
sueño de dioses que sueñan
una celestial morada.
Tus murallas son las huellas
de una historia atormentada:
¡qué tiernas gentes sensibles
han dado tus duras lágrimas!
¿En quién no florece un verso
cuando despiertas al alba?
¿Quién no se siente infinito
cuando el sol, triste, se marcha?

 


Los poetas que te encuentran
han hurgado en tus entrañas;
buscan tu arcano misterio,
te han vestido con palabras,
palabras de amor que laten
en tu profunda garganta.
Por ti no pasan los siglos,
suspendida en tu atalaya.
Ronda, de espaldas al tiempo,
permanentemente clásica:
eterna quietud cambiante
sin alterar su sustancia,
como una diosa de piedra,
de piedra con luz y alma.