LO QUE EL VIENTO NOS TRAJO III |
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Y el viento nos ha ido dejando una Semana Santa más organizada y más pulcra. Se nota que la mejora general del nivel de vida también se ha reflejado en ella. Yo recuerdo a cofradías que conseguían salir a la calle con más voiluntad que otra cosa. Con pocos enseres, con el mínimo ornato. Per los últimos años setenta empezaron a traer orden y lujo, de forma paulatina, pero inexorable. Hoy, incluso, hay nuevas hermandades que ya han logrado abrirse un hueco entre las clásicas para pasear sus devociones o sus vanidades o lo que sea...en estas cosas, nunca se sabe bien cuál es la motivación que mueve a las voluntades. Curiosamente, pese a los vientos de libertad, tambieén han surgido unos reaccionarios aún más intransigentes, aquellos que han resistido los vientos modernizadores. |
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También, tras muchas décadas de autoritarismo despótico, tuvimos la oportunidad de acceder a un un Ayuntamiento democrático; tal vez tan incompetente como aquél, pero elegido por todos, dentro deun sistema imperfecto pero, de momento, insustituible. También hemos ido logrando un pueblo mas vertebrado: asociaciones, clubes, talleres, grupos...han ido aportándonos a todos la posiblilidad de que, a través de ellos, canalicemos nuestroas inquietudes, nuestros desvelos y nuestras aficiones. En aquellos tiempos en los que un grupo de más de dos personas era considerado subversido y objeto de persecución e ilegalidad, han dado paso a una sociedad estructurada, donde el diálogo y el consenso han sustituido a la imposición y el capricho. Esto es un logro muy importante y del que apenas se habla, tal vez porque no es algo material. |
Y nos trajo algo que no es novedad, porque la etnia gitana, afincada en Ronda desde hace mucho tiempo, siempre se había dedicado al negocio de almoneda. Pero, de forma paulatina, casi sin darnos cuenta, ha llenado nuestro casco histórico de tiendas y tenderetes atestados de muebles y enseres antiguos. Alguien ha proclamado que La Ciudad tiene ya un papel semejante al barrio del Sacromonte granadino. Si ha estos negocios, sumamos los surgidos ante el reclamo de la masiva afluencia de forasteros, nos encontramos que, este barrio de La Ciudad, que llegó a estar despoblado, casi abandonado, hoy presenta un aspecto vivo y dinámico, de una enorme actividad comercial y de movimiento de gentes. |
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Los restaurantes se han multiplicado de forma tan vertiginosa, que sería ardua la tarea de intentar hacer un inventario fiable de los mismos. Hace treinta o cuarenta años, eran unos pocos, casi testimoniales y, por supuesto, para uso de visitantes.Visitantes a los que veíamos como extraterrestres, porque para nosotros viajar era sinónimo de estar enfermo. Los rondeños, apenas nos permitíamos algún pequeño lujo, en forma de paella, los domingos. Hoy, ventas y restaurantes, mayoritariamente ocupados por mis conciudadanos, que una vez abandonados aquellos tiempos de penuriasy escaceses , se echan a la calle a celebrar los buenos tiempos que corren en lo económico. Todo esto es de celebrar, por mucho que la nostalgia tire de uno hacia atrás y rememore con gusto aquéllos olores a guisos y coina que se podían disfrutar por nuestras queridas calles. |
Buena parte de los cambios que apunto tuvieron su empujón definitivo con la llegada de la democracia, en la segunda mitad de los setenta. En este contexto, una de las fiestas que se recuperó fue la de los carnavales, que al parecer, en Ronda, habían tenido cierto predicamento en los tiempos predictatoriales de la República. Lo cierto, entiendo yo, que tras unos primeros años de cierto esplendor, en el que estuvieron comprometidos gente del mundo del arte y de la creatividad, luego, poco a poco, han ido languideciendo y convirtiéndose en un solaz de adolescentes, sin que reflejen apenas el más mínimo nivel. De hecho, en la calle, casi no tienen repercusión, a lo que colabora en gran medida el hecho de que nuestro clima, en esa época del año, es poco dado a expansiones al aire libre. |
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