Zidane es el único hasta ahora que ha convertido el fútbol en un ballet, en una danza alucinante.

¡Qué gracia y qué armonía en tu figura!
cuando acaricias con mimo la pelota,
seducida sin remedio por tu bota
embebida al compás de tu estatura.

Desde el césped fascina en la distancia
tu tonsura de fraile arrepentido,
referencia obligada del partido,
centro de gravedad de tu elegancia.

¡Oh, gran Zizou, poeta futbolista,
un aura te acompaña cuando avanzas,
tus gestos son las huellas de un artista,

tus pases son metáforas andantes;
lo tuyo es un ballet, es una danza,
una danza genial y alucinante.