Pasan los mozos sedientos
por caminos y cañadas,
van camino de la feria,
la mejor de la comarca.
Ronda en mayo abre sus puertas
a las mejores cabañas
y las veredas de tierra
de polvareda se escarchan.
Al abrigo del negocio
el jolgorio se derrama
y nace un soplo de luz
que será hoguera mañana.
Así comienza una fiesta,
popular y centenaria,
que sigue siendo una cita
acogedora, obligada
para los sabios rondeños,
para la gente serrana.

Laberinto de colores,
reino de la fantasía,
torbellino de sabores,
de fugaces esplendores,
recinto de la alegría.
Homenaje que su gente
ofrece al primer torero,
al que sembró la simiente,
al rondeño más valiente,
al diestro Pedro Romero.

Como feliz complemento
De la feria de septiembre,
el barrio de San Francisco
en octubre se convierte
en solaz de los rondeños,
en jolgorio de sus gentes.
¡Ay, benditas tradiciones
que al pueblo llano divierten!

S E M A N A S A N T A


Limpia mañana de Ramos,
gloriosa luz de domingo:
Cristo montano en un asno
va rodeado de niños.

Ved cómo llevan a Dios
amarrado a una columna,
lo mismo que el pecador
está amarrado a su culpa.

Sale el Cristo de la Sangre
y la Virgen con su pena:
tan sólo estremece el aire
el rumor de las cadenas.

Penitencia y oración
han escrito por las calles
los del Señor del Perdón.

Del barrio de San Francisco
ha salido el Santo Entierro,
el Santo Entierro de Cristo.
Con dos fuentes en los ojos
su madre marcha detrás;
¡qué divino desconsuelo,
Virgen de la Soledad!

"Ronda. Dos miradas diferentes sobre una ciudad única", esta es la obra donde se encuentran todos los poemas que aparecen aquí.

Hoy, domingo de pasión,
ya desfilan los hermanos
de sangre y de devoción:
el Cristo de los gitanos.

Por la cuesta del Calvario
ya viene Padre Jesús:
por estas calles de Ronda,
¡cómo le pesa la cruz!

Con gozo y con alegría
despertaron los hermanos
para enseñar a la gente
a Jesús resucitado;
el mismo que con angustia
hace dos días enterraron.

Entre soldados cautivo
Cristo pasea por Ronda;
la fe de esta cofradía,
hecha claveles y rosas.

He visto a Dios en el huerto,
sangre mana de su frente,
a la sombra de un olivo,
el mismo olivo de siempre.

Perdona a tu pueblo, Señor,
van pronunciando los labios:
Cuesta de Santo domingo,
nueva cuesta del Calvario.

Nuestro Señor Ecce Homo
y el Cristo de la Legión:
¿cuándo romperán sus lazos
la espada y la religión?

Mañana de Viernes Santo:
Cristo en la cruz, entre flores;
Las angustias de su madre
son consuelo para el hombre.

Va la Virgen por las calles,
Madre de la cristiandad:
¡tan rodeada por todos!
¡Tan sola en la soledad!