portada

Iglesia del ESPÍRITU SANTO

Aroma de Viernes Santo
derrama tu piel rocosa
y en el aire que te envuelve
hay un atisbo de gloria.
A la grupa de los vientos
que van puliendo la historia,
entre murallas guardada,
tú te levantas airosa,
hacia ese cielo infinito,
cielo imposible de Ronda,
entre La Ciudad y el Barrio,
entre luces y entre sombras.

La Reconquista de Ronda se produjo con el asalto del Alférez Yáñez Fajardo y su huestes por el sitio donde se encuentra hoy la Iglesia del Espíritu Santo. Después de romper la muralla por ese sector, en el que se supone estaba la Torre del Homenaje, el día 22 de Mayo de 1.485, Domingo de Pentecostés, por lo tanto festividad del Espíritu Santo, los Reyes Católicos decidieron que ahí se construyese una Iglesia para dar gracias a aquél por tan memorable suceso.
 
    Así se hizo y el año 1.504, aprovechando la presencia del Rey Católico, ya viudo, que había venido a la zona de la Serranía de Ronda para luchar contra los moriscos, se inauguró la Santa Iglesia , a la que se le cedió, mientras se terminaba la de Santa María, destinada a ser Catedral, este privilegio y en ella se instaló el Cabildo de la misma a la espera de que Santa María fuese totalmente terminada y asumiese las funciones que el Rey Católico le había otorgado.
 
Es la clásica Iglesia fortaleza que se hizo en aquellos tiempos, y de hecho estaba, y así ha continuado, abrazada por la muralla que cerraba Ronda por su parte este; está totalmente construida con piedra de la Serranía de Ronda y es de cantería rondeña. La fachada principal tiene una puerta con un arco de medio punto, dando la impresión de románico, aunque es un poco más abierto y está coronada por una vidriera de dos cuerpos de estilo gótico y sobre ésta un pináculo con un ojo de buey como única decoración. Para acceder a la Iglesia se hizo una escalinata en cantos rodados por la que se llega al atrio de la Iglesia. Se accede a la misma por una puerta de madera enorme y justo a la entrada se encuentra, según la leyenda, una huella de herradura de caballo, atribuida al de la Reina Isabel. Está demostrado, sin embargo, que ésta no estuvo nunca en Ronda.
En su origen carecía de campanario, que en la actualidad se encuentra adosado a la parte más al sur de la estructura; adosamiento que se hizo en el siglo XVII.
               El interior es de una sola nave con tres bóvedas de nervio y  a ambos lados se abren dos capillas con bóvedas  de crucería, una dedicada a la Virgen de Fátima y la otra al Sagrado Corazón.
            La zona del presbiterio se encuentra cubierta por una bóveda de ocho nervios que cabalga sobre arcos de medio punto. Es curioso el aspecto que presentan las pecunias ensambladas entre sí por una original nervadura.


 
             El Altar Mayor ofrece un retablo barroco muy próximo al rococó, que contiene una tabla de influencia bizantina, con imágenes de Nuestra Señora de la Antigua y el cuadro de la venida del Espíritu Santo, que da nombre a la Iglesia.
            Es de destacar, en una de sus capillas laterales, la representación escultórica del Santo Entierro, con una extraordinaria urna, recién restaurada, y una magnífica imagen de Cristo yacente, restaurada también en años pasados, imagen que en éste barrio tiene mucha devoción y que procesiona el Viernes Santo acompañado de la Virgen de los Dolores. Es, dentro de la Semana Santa rondeña, la procesión oficial, por lo que la Corporación Municipal está obligada a asistir a la misma.

Iglesia de EL SOCORRO

Detrás del altar mayor
resuenan en la distancia
la voz de Antonio Barrones,
la fe de Don José Parra.
Olor a incienso y a cera,
el monaguillo en la entrada
 
y la misa de las doce,
para  alivio de las almas.
Y la Iglesia del Socorro
abre la puerta a su plaza
y en el aire hay un rumor
de oraciones y plegarias.

Situada en la Plaza de su mismo nombre fue destruida completamente  e incendiada en el año 1.936, quedando solamente los muros exteriores. No hay datos del origen de este templo, aunque se cuenta que se levantó la primitiva ermita, que origina la iglesia, en el lugar donde estuvo el real del maestre de Calatrava que interviniera en la reconquista de Ronda. Ahí se construyó un pequeño lazareto y hospicio para socorrer a pobres y peregrinos, de ahí su nombre.
El hospital fue consagrado en el año 1.577 por el Obispo de Málaga, contemporáneo y valedor de Vicente Espinel, Monseñor Francisco de Pacheco de Córdoba. En aquellos tiempos quedaba a las afueras de la ciudad y muy cerca del convento de la Merced, pero muy alejado de la población real de Ronda.
   A principios del siglo XVIII se produjo la demolición de la ermita del hospital y se construyó una iglesia nueva de mayores dimensiones, de acuerdo con el aumento de la población de ese sector de Ronda. La iglesia se empezó en el año 1.706 y se inauguró al culto en el 1.709.
En el siglo XIX, el Ayuntamiento solicita un aumento de las parroquias en el sector del mercadillo y el Papa Benedicto XIV en el año 1.833 la erigió como parroquia.
  Siempre se mantuvo el litigio de la importancia de la iglesia del Socorro con la de la Merced, lo que se dilucida a favor de la primera cuando, por protesta de los fieles, el vicario, a mediados del siglo XIX, no pudo trasladar la parroquia a la Merced, dado que ésta era más espaciosa que la del Socorro, pero los feligreses se opusieron  y una comisión creada al efecto decidió que quedara como matriz la del Socorro y la Merced como auxiliar.
Una vez destruida la iglesia en el periodo de la guerra civil, se edificó la actual dedicada, así mismo, a la Virgen del Socorro, sin que se aprovechase  nada de la estructura anterior. La iglesia actual se edificó bajo proyecto del arquitecto malagueño D. Enrique Atencia entre 1.950 y 1.956.
Se trata de un edificio de planta rectangular, con tres naves y con cinco cúpulas. A los laterales se abren varias capillas. La portada es de piedra y de cantería rondeña y está flanqueada por dos torres cuadrangulares en las que se encuentran los juegos de campanas.
En general, todo el conjunto es de formas barrocas, tanto en el interior como en el exterior. En la actualidad, y por su situación en la Plaza que lleva su nombre, centro de la ciudad moderna, es la parroquia del Arcipreste Episcopal, teniendo la casa arciprestal adosada a la propia iglesia, aunque con entrada por la calle de Lorenzo Borrego.