Las portadas del libro y del disco comparten los mismos motivos y elementos. Son dos soportes complementarios para acoger los poemas. 29 poemas se han quedado sin recitar. 
 Cada voz  se acompaña  de una música compuesta, dirigida, interpretada y producidada ex professo por mi hijo, José María (menos La Saeta de Serrat) Tornay Rasero. 
Nos parece que tanto esfuerzo ha de merecer la pena, porque se trata de un producto que no creemos tenga muchos precedentes: TEXTO, MÚSICA Y PALABRA, un conjunto que produce un resultado que nosotros entendemos muy atractivo y que estamos convencidos de que os gustará.

APUNTANDO AL CIELO

CAMPANAS
Yunques, sonad; enmudeced, campanas.
(A. Machado)

¡Ay Ronda, mi hermosa Ronda,
levítica como todas
las ciudades que se esconden
enriscadas entre rocas;
viendo perderse los vientos
de otro futuro, otra historia.
Ronda, preñada de mentes
que hablan menos que laboran,
que predican con su ejemplo,
libres como las palomas,
construyendo la canción
que nos hace más personas
y que siempre han apagado
esas campanas que tocan.
Sembrada de campanarios,
¡ay Ronda, mi amada Ronda!
¿Cómo puedes soportar
campanas a todas horas?
Campanas que están volando
sonando a muertos y a gloria,
campanas del campanario
que lleva en su vientre Ronda.
LA TERRIBLE PARADOJA
Prisionero de un cuerpo que se arrastra
aspira el hombre a saciarse de infinito:
vencido por el peso que lo lastra
admite su marchamo de proscrito.
Pero no se conforma y siempre en guerra
tremenda y desigual gasta su vida
intentando encontrar una salida
que lo levante un palmo de la tierra.
Con sus humildes armas pertrechado,
hacia la cima con afán se entrega
como Sísifo eterno condenado
a volver a empezar en cuanto llega.
¡Qué cruel paradoja y de qué modo
nos tiene bajo el peso de su espada!:
ser capaces de presentir el todo
y estar predestinados a la nada.
¡Qué insoportable y negra soledad!
¡Qué feroz desatino! ¡Qué tormento!:
ser capaz de pensar la eternidad
y poderla vivir sólo un momento.

 EN EL CENTRO DE MI CENTRO
En el centro de mi centro
he plantado una esperanza;
la alimento con mis sueños
y la riego con mis lágrimas.

Espero que apunte al cielo,
aunque sé que es fruta vana,
que nunca echará raíces,
que no parirá un mañana.

Pero yo voy cultivando
con esmero, con constancia,
su frágil arquitectura,
su pobre verdad amarga.

Arranco las malas hierbas
que la oprimen con sus garras.
Le doy calor en invierno
y la cobijo en mi casa

Pero sé que no es posible
que su sombra sea grata.
Que nI se abrirán sus hojas
ni se extenderán sus ramas.

Que no cantarán los pájaros
en sus precarias entrañas.
Que no besará la luna
sus lívidas flores blancas.

Que se perderá en la noche
como se pierde la nada,
pero yo sigo aquí dentro
cultivando una esperanza.

 
DIME DIOS I
Dime Dios, dónde guardas tu presencia,
¿somos no más que un sueño de tu mente?
¿Es tu forma de ser estar ausente,
llenar el mundo entero con tu ausencia?

Sé que abuso de tu ancestral paciencia
mas no quiero, pecando de inocente,
quedarme en la corteza solamente
sin saber las moradas de tu esencia.

¿Estás dentro de todo o estás fuera?
¿En el fuego brutal de las pasiones?
¿en la frágil verdad de las quimeras?

¿En la sólida luz de las razones?
¿O tal vez no estás más que en la postrera
ilusión de unos pobres corazones?

DIME DIOS II
Dime Dios, Tú que estás en todas partes;
en todas o en ninguna, da lo mismo,
dime cómo salir de este seísmo
que me lleva a quererte y a negarte.

No he dejado un segundo de buscarte:
te he visto en el amor y el altruismo,
pero dentro del redil del cristianismo
te pierdo cuando trato de encontrarte

Dime, al menos, Señor, desde tu gloria,
te lo ruego en mi nombre y en tu nombre,
sirva para mi bien y tu victoria,

no espero que mi duda a ti te asombre:
¿eres el Dios que rige nuestra historia
o no eres más que un sueño de los hombres?

DIME DIOS III
Dime Dios ¡cómo puedes condenarme
si procedo de Ti, de tu sustancia!,
Tú no puedes tener tanta arrogancia
para quererme y luego despreciarme.

¿Cómo puede ofender mi desatino
Tu eterna y colosal benevolencia?
¿Como puede abusar de Tu paciencia
quien apenas controla su destino?

No me midas con varas celestiales,
no soy más que ceniza enamorada;
comprende que mis fuegos terrenales

al lado de Tu fuego no son nada
y entiende que mis faltas capitales
son borrones de tu Obra inacabada.

LA VERDAD
Todo pasa y todo queda
nos dice Antonio Machado;
todo pasa y todo queda:
el futuro y el pasado.
Prendidos al silogismo
que nos envuelve en su trampa:
hoy llueve, mañana escampa,
siempre ha ocurrido lo mismo.
La rosa que ayer lucía,
que cortó el enamorado,
hoy sólo es polvo olvidado
sin color ni poesía.
Mañana otra mano hermosa
volverá a cortar la flor:
otra vez el mismo amor,
de nuevo la misma rosa.
El ave que ayer saltaba
torpemente de su nido
hoy es un ser presumido
cuya energía no se acaba.
Cualquier día su locura
será presa de otra presa
y en su ingenuidad traviesa
terminará su aventura.

Mañana vendrá a cantar
otra ave en su ramaje:
el mismo lindo plumaje,
igual ansia de volar.

El agua que ayer caía
alegrando la ribera
no tiene ya quien la quiera
y se ahoga en la bahía.
Mañana una nube fría
volverá a llorar su llanto:
otra ver el mismo canto
del agua que ayer reía.
El trigo que el campo grana,
que una mano sembró ayer,
para volver a nacer,
tendrá que morir mañana.
Igual los seres que vienen,
los de ahora y el pasado,
llevan grabado en sus genes
el mismo libro sagrado.
En la misma soledad
calientan sus corazones:
detrás las mismas pasiones,
dentro, la misma verdad.

RESPUESTAS
¿De dónde vengo? ¿Quién soy?
¿Cuál es mi ser verdadero?
¿Acaso sé adónde voy?
¿No seré el punto de un cero?
¿Soy un ente de razón,
una entelequia, una duda?
¿Puede amar el corazón
con su lengua roja y muda?
¿Soy el que creo que soy?
¿Uno solo y nada más?
¿Fui ayer el que soy hoy?
¿Soy el que ven los demás?
¿Soy esencia o existencia?
¿Soy sustancia o accidente?
¿Dónde duerme la conciencia?
¿Quién configura la mente?
¿Yo soy un fin en mí mismo
o tan sólo soy un medio?
¿Si sigo el idealismo,
soy un tonto sin remedio?
¿Yo soy un ser trascendente
que está apuntando hacia el cielo
o soy un ser contingente
que no despega del suelo?
¿Quién puso aquí la materia?
¿Quién le transmitió la forma?
¿Quién esa mente tan seria
que le puso tanta norma?
¿Este mundo es realidad,
es un sueño, una quimera?
¿Dónde vive la verdad?
¿Cuál es la causa primera?
Esta vida desbordada:
¿Cuándo empezó y de qué modo?
¿Dónde comienza la nada
y dónde termina el todo?
¿Es el presente un estado
que dura lo que yo duro?
¿Cuándo termina el pasado?
¿Dónde comienza el futuro?

YA LO LLEVAN OTRA VEZ
Ya llevan al Nazareno
otra vez en procesión:
un año más los cristianos
han vuelto a matar a Dios,
al Dios que anduvo en las aguas,
al que iba sembrando amor,
al que anduvo entre los pobres
repartiendo el corazón;
al que se enfrentó al poder,
al que se opuso hasta a Dios:
al dios de los mercaderes,
al dios duro y vengador,
al dios de los funcionarios
asesinos del buen Dios.

NO ERES TÚ MI CANTAR
¡Oh, no eres tú mi cantar,
no puedo cantar ni quiero
a ese Jesús del madero
sino al que anduvo en la mar!
A. Machado.
Estética de agonía
que glorifica la muerte,
sombra y luz de Andalucía,
¡cómo me cuesta quererte!
Semana de la Pasión,
Gran Poder, la Macarena,
llagas en el corazón:
¡ay pena, penita, pena!
Yo prefiero al Dios humano
que anduvo sobre las olas,
no al de clavos en las manos
cuajadito de amapolas.
No me gusta ese Señor
castigado y complaciente
con el dolor; y el dolor
coronándole la frente.
A ese Dios que engendra santos,
dogmas, liturgias y clero,
nunca entregaré mi canto,
ese no es el verdadero.
El que derrotó a la muerte,
el que trascendió el madero,
el que se opuso a los fuertes,
ese es el Dios que yo quiero.

YA LLEVAN AL NAZARENO
Ya llevan al Nazareno
otra vez sobre varales,
ya las santas cofradías
han ocupado las calles:
olor de drama en la cruz
y de romero en el aire;
pasión y muerte, pasión
y sangre, divina sangre.
Nuevamente las saetas
van desgranando sus ayes
y tambores y cadenas,
resonando en los portales
dejan estampas sombrías
y sabores medievales.
Ya ha sacado el penitente
sus mejores alamares:
la túnica del armario
y el fervor de los desvanes.
Ya la gente de mi tierra
vive soñando azahares,
ya llevan al Nazareno
otra vez sobre varales.

ATRAPAR EL HORIZONTE

A VECES ABRO LA PUERTA
A veces abro lo puerta
y echo a volar las palomas,
me vuelvo soplo en el viento,
me siento espuma en las olas
y de la mano del alba
saludo al sol cuando asoma.
En la rosa de los vientos
lleno mis alas airosas
y al cruzarme con la luna
pongo mi boca en su boca
y me enfrento con los dioses
y me embriago con las diosas.
Doy mi brazo a los valientes
y a los rebeldes, la gloria;
a los que luchan, futuro
a los que sueñan, memoria
y a los que viven de pie
rindo mi verso y mi prosa.
Cada vez con más frecuencia
hablo con la luna a solas,
me vuelvo rayo de luz
y me río de las sombras
Me mantengo en equilibrio
entre el infierno y la gloria
y en el jardín de una nube
planto blancas amapolas,
cultivo rosas azules
y corazones de goma.
Me hago rayo en la tormenta
y lanzo lluvias utópicas,
sabia que encumbra las ramas
y pone verdes las hojas
y, en contra de la costumbre,
llego al fondo de las cosas.
Luego vuelvo a la otra orilla
y recojo las palomas
y dejo a solas la luna
y la luna me abandona
y quiero elevar mi vuelo
y no me dejan las moscas.

CON VERSOS VIVO SOÑANDO
A veces en ágil brinco
me subo al tronco de un verso
para otear las verdades
de los paisajes eternos.

Otras veces me encaramo
a las alturas del cielo,
allí donde el más templado
sufre el abrazo del vértigo
y entre las nubes navego
con las alas de los versos.

O como el plomo me hundo
bajo la línea del suelo
donde tiemblan las raíces
sobre el fuego del infierno,
donde saltan las alarmas
y todo es negro, muy negro;
pero siempre una metáfora,
un serventesio, un cuarteto
me prestan su noble luz
para alumbrarme por dentro
y subo asido a la cola
de un amable y gentil verso.

Y cuando el barco se hunde,
en el último momento,
me arrojo, valiente, al mar
y, luchando entre los restos,
llego a salvo hasta la orilla
flotando encima de un verso.

En el campo de batalla
frente a los contrarios fieros,
suelo curar mis heridas
con un prodigioso ungüento:
tomo el dolor y la sangre
y los rencores secretos
y los convierto en tranquilos
y reconfortantes versos.

Y así, furtivo en el mundo
sueño constante con versos:
si con versos me levanto,
soñando versos me acuesto.

Con versos vivo soñando,
soñando siempre con versos.

ECHA A VOLAR LOS LABIOS
Echa a volar los labios
de la esperanza,
que no quede en tu boca
ni una palabra.
Nunca te calles,
que tus versos ardientes
rompan el aire.
Una sombra siniestra
te está esperando,
una triste mordaza
sigue tus pasos.
No te detengas,
seguro en tu camino
y siempre alerta.
Luna llena en el pecho,
sol en los ojos,
claridad en la frente,
miel en el rostro;
hierro en la carne,
terciopelo en las manos,
fuego en la sangre.
Una playa desierta,
sin sol dorado,
es el alma del hombre
deshabitado.
Llena tu estanque
de esas pequeñas cosas
que te hacen grande.
Que ninguna frontera
ciegue tu marcha,
que ninguna muralla
parezca alta.
Sigue adelante,
hay que soñar veredas
por todas partes.
No dejes que el silencio
gane tu espacio,
no permitas que nadie
cierre tus labios.
Siempre la boca,
por encima del miedo
y la derrota.

PRIMAVERA
Debajo de la piel
hay un incendio
que vuelve cada año
por este tiempo.
Se activan las alarmas
de la cordura
y la sobria prudencia
vuela a la luna.
Es la vital borrasca
que precipita
torrente de ilusiones
y de sonrisas.

Una explosión furiosa
de los sentidos
que estremece los cuerpos
y los caminos.
¿Qué me ocurre, doctor?
¿Qué está pasando
que la paz que gozaba
se me ha escapado?

Es el sol que reparte
ardores de verano
y se han puesto amarillos
los jaramagos.

CAMINOS
No pienses en el camino
cuando te pongas a andar:
no te preocupe el sendero,
lo importante es caminar.
No te importe andar despacio,
detenerte y descansar:
hay que alargar el camino
por si no hay nada al llegar.
Que no detengan tu marcha
más que tú y tu voluntad
y ponte a soñar caminos
cuando no puedas andar.
No desandes el camino
ni vuelvas a lo ya andado
si no es para aprender
a gozar lo no gozado.
No hay caminos que descienden
ni caminos que se empinan:
es el hombre el que los hace
cuesta abajo o cuesta arriba.
No te apures si en la recta
te adelantan los demás:
tú sigue andando a tu ritmo
que a tu ritmo llegarás;
No te importe lo lejos
que esté la meta:
no gana el que más corre
sino el que llega.
Echa a volar las palomas
si no te dejan andar:
más vale soñar caminos
que dejar de caminar.
De vez en cuando,
sólo de vez en cuando,
mira a los que contigo
van caminando.
No son duros los caminos
ni mejores los atajos:
es el hombre el que los hace
cuesta arriba o cuesta abajo.
No pases nada de largo
por alcanzar un destino:
lo importante no es la meta,
lo importante es el camino.
Invéntate otro camino
y no sigas la corriente:
ni rápido, ni despacio,
a tu ritmo simplemente.
No pienses en la llegada,
bebe agua fresca y buen vino:
más importante que nada
es hacer bien el camino.
Ponle música a tus pasos,
olvídate del destino:
hay que llegar a la meta
pero viviendo el camino.

CUENTAS PENDIENTES

EL SILENCIO DEL OLVIDO
Este tren del silencio que se lleva
los mejores momentos de la vida,
está siempre en la línea de salida
presto a cargar una alegría nueva.

Tenaz locomotora del olvido:
llévate todo aquello que he gastado;
déjame lo que amo, lo que he amado,
deja que viva lo que no he vivido.

Aquí te espero en la estación sentado,
tranquilo y conforme con mi suerte,
al placer de vivir abandonado.

Deja que guarde entero mi equipaje,
lucharé por salvarlo de la muerte
mientras tú, cruel, emprendes tu viaje.

ENCINA
Reina de nuestros montes milenarios,
tu noble verde llena mi paisaje,
estás dentro de mí, yo en tu ramaje
colgado como un santo escapulario.
 
De mis campos presencia permanente,
presente estás desde mi tierna infancia,
entre tú y yo no puede haber distancia,
los dos bebemos de la misma fuente.
 
Mi corazón encuentra su consuelo
en el vigor potente de tu savia,
en el amor que sientes por tu suelo,
 
en tu honda verdad dura y añeja;
gracias a ti renuevo yo la rabia
para que siga viva mi alma vieja.
INVIERNO
La tarde va cayendo sin violencia,
el sol que pudo ser, se fue sin serlo;
la sombra gris de nubes sin paciencia,
sin dejarlo nacer, se fue sin verlo.

El viento se hace lanza que apuñala,
penetra hasta tocar el esqueleto;
el monte lo recibe mudo y quieto
mientras un agua densa lo resbala.

De miedos y congojas presentidas,
esas sombras me van llenando el alma
y me hacen más frágil y más tierno.

También le dan al corazón la calma
portadora de anhelos y de vidas.
Ha pasado un día más de frío invierno.

LAS RAÍCES
Yo nací entre espigas y entre cabras,
polvo en verano y barro en el invierno;
el pan más duro siempre estaba tierno,
calor de leña y aroma de las cuadras.
Y fui de la campiña hasta la sierra
aprendiendo a esconder las emociones,
a sacar los tesoros de la tierra,
a romper con la yunta los terrones.
En el campo, entre la gente
que pisa la dulce tierra,
uno se vuelve simiente
y a las raíces se aferra.

Yo bebía del agua de una fuente
alegre, juguetona y cristalina;
agua que rebotaba saltarina:
polvo de lluvia, puro y transparente.
Vine al mundo enganchado a un pentagrama
chabacano, entrañable y sensiblero,
eché a andar con Juanito Valderrama,
fui en mi jaca con los cuatro muleros.
Entre espinos y rastrojos,
entre chaparros y rocas:
se aprende a hablar con los ojos
y se mira con la boca.

Yo conocí por techo el firmamento
en las noches ardientes del verano,
cuando estaba al alcance de la mano
viajar en la rosa de los vientos.
Mi infancia fue alumbrada con candiles,
calentada con cisco y con carbón;
cumplí sin darme cuenta diez abriles
soñando con anuncios de neón.

Y fui creciendo a mi modo
en una casa encantada,
donde faltando de todo
nunca nos faltó de nada.

Yo vine al mundo en una gris España,
odio y sangre aún brotaban de su tierra,
heridas como estaban sus entrañas
por los cristales rotos de la guerra.
Pero yo con los míos tuve suerte
y, aunque hubo miembros en las dos partidas
siempre apostaron por vivir la vida
y rechazar el reino de la muerte.
En el campo entre amapolas,
entre rastrojos y espinos,
el alma vislumbra sola
los recodos del camino.

¿QUIÉN HA APAGADO LA LUNA?
¿Quién ha apagado la luna?
¿Quien ha secado los besos?
¿Quien ha convertido el mundo
en un burdel financiero?
¿Quién ha roto las amarras
que nos unían al misterio?
quien ha borrado las huellas
que nos ligaban al cielo?

¿A dónde han ido los pájaros
y las flores y los versos?
¿Dónde están los ruiseñores
que cantaban a lo lejos?
¿Dónde los frutos maduros?
¿Dónde los verdes senderos?
¿Y las saltarinas perlas
de los manantiales frescos?

¿Quién silenció las palabras,
los enamorados verbos?
¿Dónde están las manos tiernas?
¿dónde los dedos traviesos?
¿y los ojos soñadores
de los amores secretos?
¿Y la ansiedad que habitaba
entre un cuerpo y otro cuerpo?

¿Quién ha roto la utopía?
¿Quién ha quebrado los sueños?
¿Quién ha derramado el vino
de nuestro odres más viejos?
¿Quién se ha llevado esa historia?
¿Quién la esparció por el viento?
¿Quién nos robó ese futuro
que nunca será ya nuestro?

¿Quién ha apagado las ascuas
que incendiaban nuestros huesos?
¿Quién ha segado la risa
¿Quién ha extinguido aquel fuego?
¿Quién ha ensuciado las playas?
¿Quién ha cerrado los puertos?

¿Quién convirtió la verdad
en cifras de muchos ceros?
¿De dónde salió este dios
que no perdona a su pueblo?
¿Quién puso un talón sin fondos
en su verdad y en su credo?

¿Quién ha apagado la luz
para que no nos miremos?
¿Quién ha cubierto de sombras
los rostros y los espejos?

¿Quién nos hace confundir
las palabras con los ecos,
las pantallas con la piel,
los valores con los precios,
los dogmas con las razones,
los ratones con el queso,
la verdad con la mentira,
la esperanza con el miedo?

¿Quién ha sembrado de espinas
los pactos y los acuerdos?
¿Alguien puede abrir la puerta
para que entre aire fresco?

RONDA
(Dedicado al maestro Pedro Pérez Clotet,
en el año de su centenario
).

Nacida del abismo más profundo
te alzas Ronda, sublime en tu estatura
y Reina, en lo más alto de tu altura
repartes tu grandeza por el mundo.
Con los hilos de luz de tu belleza
tejió Pérez Clotet su poesía,
enjambre de color y de armonía
forjado verso a verso, pieza a pieza.
Del tesoro que guardas con orgullo,
que sólo pueden ver los elegidos,
cogió Pedro, salvando del olvido
tu corazón que, al tiempo, lo hizo suyo.
Tu alma de piedra se enternece y llora
al recorrer las sendas de tu historia
si el arpegio sin fin de la memoria
se revuelve en la tumba donde mora.
Quiero cantar la Ronda que se eleva
del tópico ruin, de la rutina;
la que renace siempre de las ruinas,
la que reparte a sus hijos lo que lleva.
La Ronda de alma quieta no proclamo.
La que las musas del poeta enciende,
la Ronda que se escapa y que trasciende:
esa es la Ronda eterna que yo amo.

De esa Ronda yo quiero ser espejo;
de su fuego sagrado ser la llama
que se consume ardiendo y que reclama
ser de su majestad puro reflejo.
Si tus fronteras son el horizonte,
erizado de picos que te guardan,
llévate mis cenizas cuando ardan
para que sean vereda de tus montes.

YO
Yo no tengo estatura de gigante,
nunca fui de guaperas por la vida,
procuré caminar siempre adelante,
jamás di la utopía por perdida.
Mis prendas no pondré nunca en la mesa
ni tengo que ocultar mi lado oscuro:
el pasado tan sólo me interesa
si alumbra con sus luces el futuro.
Intento no quedarme en la corteza
del fruto que comparto con los otros:
hace tiempo aprendí que la riqueza
no está fuera, está dentro de nosotros.
Me río de las cosas importantes
que alarman a la gente bienpensada;
procuro no llevar en el semblante
las aristas del alma cabreada.
Hago frente a los toros que me embisten
sin medirles su grado de fiereza;
lo mismo que Sabina, soy un triste,
un triste que se ríe de la tristeza.

EXTERIORES

GUADALEVÍN
Guadalevín tortuoso,
hijo de recias montañas,
que clava al pasar por Ronda
una enorme puñalada
que rompe en dos la leyenda
y en vil huida se escapa
y fugitivo se pierde
hacia el mar, en su escapada.
Entre juncos y entre adelfas
al correr deja preñadas
las huertas de la ribera
y la tierra que lo abraza:
seca tierra que suspira
porque detenga su marcha.
Guadalevín violento,
con tu feroz puñalada
fraguaste dos corazones,
las dos Rondas que te guardan,
la que mira al horizonte,
la que duerme en sus murallas.
¿Cómo has podido dejar
tanta belleza a tu espalda?
Guadalevín tortuoso,
hierro de espuma y escarcha,
acero de niebla y bruma,
puñal que a Ronda apuñala,
hoy, agua dulce que vuela,
mañana, sangre salada.
PALABRAS
Hay palabras oscuras
que ocultan la intención del que las dice,
hay palabras que duelen
y no dejan cerrar las cicatrices.
Hay palabras diáfanas
y claras como el agua de una fuente
y las hay hueras, vanas y vacías
como alma del que sigue la corriente.
Hay palabras sencillas
que igual que a un niño te hacen llorar;
hay palabras inútiles
como una piedra que arrojas al mar.
Hay palabras certeras
que van a dar al centro de la diana;
hay otras que acarician
como la brisa que engendra la mañana.

Palabras desbordadas. contenidas,
palabras mentirosas y sinceras,
sonidos que son pálpitos de vida,
brillantes como el sol de primavera.
Hay palabras ardientes,
hay palabras que queman,
hay palabras intactas,
palabras que no suenan.
Hay palabras de seda,
dulces como una tierna bienvenida,
hay palabras groseras,
tristes como una triste despedida.
Hay palabras gastadas,
ajadas por el tiempo y por el uso,
palabras partidarias
de un lenguaje prosélito y confuso.
No hay que hacer mucho caso a las palabras,
ni malgastar en ellas sentimientos,
porque al final de todo las palabras
sólo son hojas que se lleva el viento.

ROMANCE DE RONDA
Como caída del cielo
en medio de la montaña,
de una forma natural,
lo mismo que cae el agua,
Ronda, encima de su tajo
por la roca se derrama,
sueño de dioses que sueñan
una celestial morada.
Tus murallas son las huellas
de una historia atormentada:
¡qué tiernas gentes sensibles
han dado tus duras lágrimas!
¿En quién no florece un verso
cuando despiertas al alba?
¿Quién no se siente infinito
cuando el sol, triste, se marcha?
Los poetas que te encuentran
han hurgado en tus entrañas;
buscan tu arcano misterio,
te han vestido con palabras,
palabras de amor que laten
en tu profunda garganta.
Por ti no pasan los siglos,
suspendida en tu atalaya.
Ronda, de espaldas al tiempo,
permanentemente clásica:
eterna quietud cambiante
sin alterar su sustancia,
como una diosa de piedra,
de piedra con luz y alma.
PLENITUD
Vas andando por el campo,
el sol besándote el rostro,
la brisa sopla ligera,
la luz lo contagia todo.
Mañanas dulces de Ronda
que vuelven nuevos los ojos;
mañanas tibias que arrojan
las sombras a los arroyos.
En cada palmo de tierra
hay un ardiente rescoldo;
en cada rincón del alma
hay un inmenso jolgorio.
Y los árboles te miran
con su presencia de mosto,
manchas verdes que respiran
-como lo hacemos nosotros-
ese soplo de la sierra
preñado de mil calostros;
ese soplo recio y fuerte
que nos invade hasta el fondo.

Al otro lado del cerro
hay un romance de lobos;
aquí dentro, aquí en el pecho
hay un silencio de oro.
Vas andando por el campo
y el mundo parece otro.

PRISA
Con ascuas en los pies,
siempre de paso sin posarse en nada,
el hombre va pasando
viendo que pasa todo y todo pasa.
Sin romper la corteza,
sin apenas fijarse en las fachadas,
va labrando su historia
como el que escribe un verso sobre el agua.
¡Qué permanente agobio!
¡Qué lamentable condición humana!:
estar siempre en camino
sin poder nunca detener la marcha.
Obviando lo importante,
despreciando conceptos y sustancias,
en medio de un desierto,
entre la soledad y las palabras,
palabras inservibles,
hermosas y elegantes frutas vanas.
A bordo de la prisa,
sin parar para un trago en la posada;
el gusto por las cosas
dura el tiempo que tardas en comprarlas.
Las cosas son productos,
el hombre es necesario porque paga,
el mundo es un mercado
¿y Dios? Dios es la oferta y la demanda.
LA PLAYA DE MARBELLA
Ya no reman los forzados
en la playa de Marbella:
ni látigos restallantes,
ni cómitres ni galeras
sirven ya para mover
las innecesarias fuerzas.
¡Cuánto dolor, cuánta sangre
llenan las fosas desiertas!
Ya no quedan pescadores
en la playa de Marbella:
enviudaron las barcas,
cambió de manos la pesca,
enamorados del mar,
condenados a la tierra;
penando puertos cerrados,
soñando mares abiertas.

Hoy ya soplan otros vientos
en las playas de Marbella:
brotan los cuerpos dorados
en sus fértiles arenas
y el cemento se ha adueñado
desde la orilla a la sierra,
y un hombre nuevo y de siempre
se esparce por las aceras.


LA LUNA

La luna no tiene casa
ni tampoco tiene dueño,
siempre va de paso y pasa
por medio de nuestros sueños.
La luna mueve los hilos
y nos maneja a su antojo;
el alma nos pone en vilo
cuando nos miran sus ojos.
La luna sabe de amores
y también de desengaños
y conoce los temores
de los amores extraños.
La luna camina sola
pero tiene compañía:
tiene el rumor de las olas,
también la tuya y la mía.
La luna sale de noche
y no conoce su nombre,
la luna no tiene coche
y corre más que los hombres.
La luna va caminando
por las veredas del cielo,
las nubes la van mirando
mientras descorren su velo.
Aunque a veces es creciente
y las demás es menguante,
siempre muere en el poniente
y renace en el levante.
La luna tiene verdades
que nosotros no entendemos,
valores de otras edades,
de otros mundos que no vemos.

Perdona que no te viera
no tengo culpa ninguna,
no más que verte quisiera,
pero es que estaba en la luna.


LÁGRIMAS

Efluvios del dolor y la alegría
que dejan el océano del alma
cuando alguna pasión rompe la calma
y te inundan como una gota fría.

Nacen del sentimiento más profundo
y resbalan surcando la mejilla
cuando encuentran abierta la escotilla
que enlaza nuestro mundo con el mundo.

Unas vienen a ser por cualquier cosa,
otras pintan el rostro de colores;
o efímeras y leves como rosas

o mansamente gélidas y largas;
las que manan alivian los dolores,
las que no brotan son las más amargas.


FUEGO

DEDOS
Te espero con la emoción
del que se enfrenta a un piano
poniendo su corazón
y el alma entera en sus manos.
Espero poder tocar
tus arpegios, vacilante,
conjugando el verbo amar
por detrás y por delante;
aprendiendo a claudicar
dentro de ti en cada instante.
En mis dedos tengo todo
lo que soy y lo que he sido
aún no sé bien de qué modo
despertaré tus sentidos;
pondré todo en la batalla,
incluso lo que he perdido.
Preparo impacientemente
mis caricias afiladas,
muy torpes seguramente
mas, sin duda, enamoradas.

NO TE VAYAS SIN MÍ CUANDO TE VAYAS
No dejes que se inunde tu costado
de recelos, reproches y rutinas
ni que vuelvan las negras golondrinas
a anidar en los nidos del pasado.

Quédate aquí, que el sol no te acobarde,
míralo cara a cara, frente a frente;
en esta guerra no vale ser prudente,
mejor que llegar nunca es llegar tarde.

Dos corazones fuertes, codo a codo
luchando contra todos, contra todo.
Y si aún así, prefieres otra vida,

otras olas rompiendo en otras playas,
no me dejes llorando tu partida,
no te vaya sin mí cuando te vayas.

SOLO TÚ
En esa muchedumbre que te mancha
tan sólo aprecio formas sin fronteras,
multitud de esperanzas sin banderas
y sólo tú luciendo en la avalancha.

Tengo celos del aire que respiras,
de la tierra que pisas y te guarda,
siento ansioso mi corazón que tarda
en volver a latir cuando me miras.

Igual que un silogismo sin concepto,
una bota sin vino, un pez sin río,
así estoy yo sin tí, como un inepto

filósofo sin luz y sin conciencia:
soy un insoportable escalofrío
si no arde en mi sangre tu presencia.

ELLA
Él estaba enamorado,
siempre la quiso en silencio,
se le notaba en la cara,
en la punta de los dedos.
Siempre vivió para ella,
nunca le dijo te quiero,
le bastaba con sentirla,
ella era el centro del cielo.
Nada que no fuera ella
habitaba su universo
Ella también lo quería,
era el hombre de sus sueños,
pero quería escucharlo,
no le bastaba tenerlo.
Ella lo amaba a su modo
como en el cine, en los cuentos…
-el amor hecho palabra
es el amor verdadero-.
Esa breve anomalía
se interponía entre ellos;
ella buscaba su boca
y sólo encontraba besos.
Nunca dejó de intentarlo,
necesitaba saberlo,
de su boca, de sus labios,
confirmar lo que era cierto.
Cuando, por fin, una noche
él fue vencido a su empeño,
cuando ganado a su causa
le arrancó un vulgar “te quiero”,
todo empezó a terminarse
y ella dejó de quererlo.

Juan Antonio García

SIN NADA ESTOY
Sin nada estoy, sin nada,
incluso estoy sin mí,
como un pozo sin agua,
seco, nada sin ti.
Una planta sin sol,
debajo del asfalto
y creciendo al revés,
al suelo más amargo.
¡Qué derroche de amor
perdido para siempre!
Y dentro se envenena
la flor de la simiente.
Y dentro, dentro el zumo
podrido del desprecio
de la insignificancia
que siembras en mi pecho.
No sabes cómo duele
helarse en este fuego
que prende sin descanso
y aviva tu silencio.
Sin voz y sin mirada,
negra oquedad por dentro,
sin nada que ponerme,
ciego y mudo te espero.

AGUDAS PIEDRAS CALIENTES
Agudas piedras calientes
que lanza una catapulta
que antes de nacer se oculta
tras los afilados dientes.
Vuelan dardos inconscientes
buscando blancas dianas,
-menuda carne temprana-
torpes presas doloridas,
vistiendo el alma de heridas
y de noche la mañana.

SIN TI
Sin ti no tengo puerto
donde amarrar mi barca enamorada
después de navegar
a pulso en medio de la marejada.
Sin ti me falta el clavo
ardiendo del abrazo imprescindible;
me falta la ternura
de esa mano callada y apacible.

Sin ti me falta oxígeno,
respiro como un pez -torpe- en la orilla;
si tú no estás en mí
se convierte en vulgar la maravilla.
Sin ti se cubre el cielo
de fúnebres presagios de agonía,
sin ti ya no me sirven
ni el color, ni la luz ni la alegría.
Sin ti no encuentro el ritmo,
ando como un lunático errabundo,
como un paria, sin ti
me vuelvo un exiliado de este mundo.

Sin ti ya no soy yo
ni tú eres tú brillando entre la gente
y un pálido fantasma
va borrando tu imagen de mi mente.

HIELO

NO TE PUEDO OLVIDAR
No te puedo olvidar ni te perdono,
has dejado tan rota mi conciencia
que no sé si llorar ante tu ausencia.
o ponerme a reír por tu abandono.

Saldré adelante, ¿qué más puedo hacer?
Mirando al frente, olvidaré el pasado
aunque tenga mil llagas mi costado
que sangran dolorosas por volver.

Así, otra antorcha alumbrará mi frente,
otra sonrisa apagará la tuya,
tu mirada se irá con la corriente

camino de la noche anonadada
y en mi playa anhelante y en la suya
ya no serás prácticamente nada.

MENTIRAS
Ya se acabaron los besos
que derramaban las bocas
y se han convertido en rocas
los plumajes más traviesos.
Ya se volvieron obesos
los suspiros elegantes:
nada es lo mismo que antes,
al darse la vuelta el viento
se vuelan en un momento
las mentiras vacilantes.

MI ALMA VENDERÍA
Mi alma vendería por perderte
de un lado a otro,
de un extremo que llora
al otro enfermo.
Te regalo el puente
de plata
y el mejor caballo;
dejo la puerta abierta
a todas horas.

Mi alma vendería si alguien
te arrancara de mí:
brutal desolación,
espina gigantesca,
llanto que inunda
las endebles veredas
que me transitan por dentro.

Voraz oscuridad
que ciega los caminos,
que erige muros insalvables
para la aniquilada esperanza;
odiosa rémora,
¡déjame soñar!

Mi alma vendería
por dejar de existirte.

TE DEVUELVO LOS BESOS
Te devuelvo los besos que me diste,
ya no me sirven, no los necesito,
puedo apagar la sed de otras maneras
y calentarme en invierno de otras formas.

Te regalo los gestos, los abrazos,
las caricias que no pude ofrecerte.
Te invito a contemplar la madrugada
con la cruda verdad de los silencios

que lo mismo que agudos alfileres
se clavan sin piedad en mis paredes.
Dejo prendido el fuego enamorado

que apenas consumió nuestra indolencia
prepárate a cuidar que no se apague
tendrás que mantenerlo ardiendo sola.

NADA
En esa pulcritud de tu mirada
no puede haber lugar para el encanto;
bella desolación, duro esperanto,
compleja operación que suma nada.

No hay señales de vida en tu planeta,
no hay señales de muerte en tu esqueleto.
Cuerpo sin luz, amante inquieto,
alma de sombra enajenada y quieta.

¡Ay! Si alguien en el mármol de tu rostro
pintara, osado, alguna imperfección
o un trocito de sol, de sol de agosto;

si a hazaña semejante alguien se atreve,
tal vez consiga sembrar una emoción,
esa humana emoción que nos conmueve.

INTERIORES

A VECES ME PESA TANTO
A veces me pesa tanto,
tanto me pesa la vida
que grito a los cuatro vientos
lo que al alma le lastima.
Y miro al Sol a los ojos
y él me devuelve sin prisa
un rojo aliento dorado
que me tapa las salidas
y me escondo en el rincón
de las tristezas altivas.
A veces me duele tanto,
tanto me ahoga la vida
que el mármol de sus entrañas
pone hielo en mis pupilas
y ni siquiera este mar,
y esta luz de Andalucía
son capaces del milagro
de apagar las pesadillas.
A veces, algunas veces
se pone yerma la vida
y no es posible brotar
del vientre de sus semillas
y se convierte en distante
y lejana algarabía
y sigue estando en nosotros
tan cerca, tan escondida.

A veces duele el dolor
de ser náufrago en la vida,
manejando otro lenguaje,
otra lógica, otras pistas,
otras formas de mirar
y otra verdad que salpica,
pero no moja ni anega
y se va por las esquinas.
A veces duele el dolor
y pesa tanto la vida.

LA TARDE SE HA PUESTO NEGRA
(Para mi amigo Miguel Perujo, ausente para siempre).

La tarde se ha puesto negra,
el cielo se ha vuelto negro:
una feroz puñalada
me ha calado hasta los huesos
y las más tristes palabras
se han apropiado del viento.
Negros crespones adornan
las fuentes y los almendros,
las calles de La Ciudad,
las ollas y los calderos.
Sin ti, Miguel, queda un hueco
más grande que el universo:
¿quién pondrá la sal precisa
en el insípido invierno?
¿Quién la salsa más sabrosa
en el mustio aburrimiento?
Alumbrado por la luna
que brilla en el campo abierto,
bajo las ramas frondosas
de aquella encina, te espero:
avisaré a los amigos,
tendré preparado el fuego,
las copas sobre la mesa
y el mejor vino dispuesto,
para que cuando tú acudas
convertido en polvo eterno,
brindemos por la salud
celestial de un hombre bueno.

VOCES
Voces que exceden las voces
que puede dar la garganta;
voces preñadas de voces.
Tu voz se ahoga entre tantas.

Estamos habitados ¡ay! por muchas
voces sin coro, pura algarabía,
ejército sin nombre ni armonía
que gusta de conflictos y de luchas.

Voces que te contentan y te apenan
voces de otros y voces que son copia
voces que te perdonan y condenan
voces que impiden escuchar la propia.

Murmullo delirante que acomoda
la mente alborotada que secuestra.
Si no podemos conciliarlas todas
que sí podamos distinguir la nuestra.

ENVIDIA
Pasión que no conoce la pereza
es la envidia, reloj que a todas horas
acecha al labrador cuando labora
y carcome al obispo cuando reza.

No acaba nunca ni jamás empieza.
Eterna como el hombre al que devora;
incansable alquimista y urdidora
de encantos que envenenan la cabeza.

Es temible, veloz y ciego potro
que de amargura corona las sienes,
extraño mal que en desazón deviene,

duende que se apodera de nosotros
que desprecia las prendas que tú tienes
por desear los bienes de los otros.

VIVO ENTRE LA RAZÓN Y LA LOCURA
Vivo entre la razón y la locura
lejos del mundo y cerca de la gente,
con un cuchillo romo entre los dientes
cabalgo entre la guerra y la ternura.

Voy persiguiendo una verdad desnuda,
fugaz, resbaladiza y transparente,
afirmo estar dudando eternamente
y dudo incluso de la propia duda.

Voy a ciegas con luces en la frente
y noto de qué forma y de qué modo
todo es igual y todo es diferente.
A todo lo que existe soy sensible
por eso suelo hacerle frente a todo:
lo fácil, lo difícil, lo imposible.

TODO PASA
El camino te lleva y te transforma,
cada paso te vuelve otra persona;
la vil metamorfosis no perdona.
¿Hay norma más segura que esta norma?

Todo fluye en el río incontenible
que siempre nos empuja hacia adelante
y nos hace posible lo imposible:
morir y renacer en cada instante.

No me pidáis que finja conocerme
ni que mantenga firme el pensamiento;
corro un riesgo muy grande de perderme:
ya no soy el que era hace un momento

A veces voy dejando en el camino
una señal, un hito, alguna huella:
falsas pruebas que oculten mi destino,
breves luces que iluminen mi estrella.

Voy perdiendo una parte en cada historia,
voy ganando una herida en cada puerto;
de cada cicatriz revive un muerto
que busca inútilmente en la memoria.

EN UN RAYITO DE LUNA
En un rayito de luna,
en una esquina del cielo,
donde nace la ternura
y se reparte el consuelo.
En ese lugar sagrado
donde se peina la vida,
libre de amores frustrados
y de ilusiones perdidas,
donde se marchan los buitres
y vuelven las golondrinas,
voy a montar mi despacho,
voy a poner mi oficina.

JUEGOS

ESOS TIPOS ESDRÚJULOS
Como nos gusta al pueblo esos intrépidos (1)
que llevan una vida de película,
cargada de unos ritmos tan frenéticos
que las nuestras nos parecen ridículas.
No caben en sus cuerpos tan magníficos,
borrachos como están de tanto éxito,
son unos personajes tan prolíficos
que sus obras nos dan dolor estético.
Por norma, suelen ser unos parásitos
que viven del trabajo de los prójimos;
estar guapo en la foto siempre es básico,
despertar emociones es lo lógico.
Suelen tener la mente tan anémica
que todo su proyecto filosófico
es tener una imagen esquelética
y soltar sin parar ristras de tópicos.
Todos tienen su grupo de fanáticos
dispuestos a reír sus chistes típicos,
a llorar con sus amores más trágicos
y adorarlos cual bellos dioses míticos.
Aprecian de la vida el lado lúdico,
no pueden con el peso de sus ínfulas.
Cómo nos gusta al pueblo esos estúpidos
que llevan una vida de película.
(1) Este masculino plural incluye a los dos géneros,
como siempre ha ocurrido con los masculinos en plural,
que eran capaces de abarcar los dos sexos sin que se molestara nadie.
El que se molesta con estas cosas es que está cogiendo el rábano por las hojas.

VERSOS INVERSOS
Estos versos transversos
no tienen ni contienen
ni risa ni sonrisas
ni amor ni desamor.
En el nudo desnudo
de sus velos desvelo
la nada que anonada
la sombra que te asombra
la sola soledad.
No miente su simiente,
son hijos del prolijo
ocio versus negocio,
fatal fatalidad.
No claman ni proclaman
valer como valientes,
saber más que los sabios,
la vana vanidad.
Estos versos conversos
sin suelo ni consuelo
no mueven ni conmueven
la grave gravedad.
No ponen ni disponen
espera ni esperanza
ni el precio del desprecio,
vulgar vulgaridad.
Estos versos inversos
no sienten ni presienten,
no donan ni perdonan,
son nada nada más.
INSPIRACIÓN
Quieres expulsar del alma
una gris melancolía;
te afanas, pierdes la calma
y no sale la poesía.

Ese maldito vocablo
que debe rimar con rosa
-si escribiera como hablo
esto sería otra cosa-.

Ya parece que te viene,
te estremeces un momento
y cuando ves que lo tienes
has fallado en el acento.

Después de mucho reñir
con libros y diccionarios
ves que has venido a decir
justamente lo contrario.

Por fin se dejó cazar;
no pienses que ya está hecho:
los versos deben rimar
en el papel y en el pecho.

VIVO ENTRE LA RAZÓN Y LA LOCURA
Vivo entre la razón y la locura
lejos del mundo y cerca de la gente,
con un cuchillo romo entre los dientes
cabalgo entre la guerra y la ternura.

Voy persiguiendo una verdad desnuda,
fugaz, resbaladiza y transparente,
afirmo estar dudando eternamente
y dudo incluso de la propia duda.

Voy a ciegas con luces en la frente
y noto de qué forma y de qué modo
todo es igual y todo es diferente.
A todo lo que existe soy sensible
por eso suelo hacerle frente a todo:
lo fácil, lo difícil, lo imposible.

MALDITA DÉCIMA
Ved como, inútil, pergeño
unos versos sin fortuna,
yo no soy perito en lunas
ni un arquitecto de sueños.
He puesto mi loco empeño
en esta décima mía
que está siendo mi agonía
porque me tiene perdido;
aquí me doy por vencido,
ya lo intentaré otro día.

¡QUÉ BONITO ES EL VERANO1
¡Qué caliente es el verano!
con esas carnes al aire,
pasto para los gusanos.

Y esas barrigas orondas,
saturadas de cerveza;
y esos traseros grandiosos,
que no sabes dónde empiezan.

Y las mujeres se vuelven
de pronto, tan generosas
que miradas desde abajo
todas parecen hermosas.

Y esos turistas tan blancos,
con la cara colorada,
volando de tienda en tienda,
sin que nadie los entienda,
sin enterarse de nada.

¡Qué agobiante es el verano!
todo el tiempo en la nevera
con la botella en la mano.

Y en la cama esos calores
que hasta los pelos son mantas
y ese charquito asqueroso
debajo de la garganta.

Y esas ventanas abiertas
y esos mosquitos groseros
que dejan ronchas enormes
adornándote el trasero.

Y esas moscas pertinaces,
mensajeras del infierno:
asquerosas y voraces,
con su pesadez nos hacen
que adoremos el invierno.
¡Qué bonito es el verano!
todo el mundo en las terrazas
con la copita en la mano.

Calamares, boquerones,
pijotas, pimientos fritos,
jamón, filetes, tomates;
(en el barrio: serranitos).

Y en las mesas las sandías
que se abren como flores
junto al gazpacho picante,
remedio de los calores.

Y ese fresco de la noche
que acaricia como un beso
cuando paseas, tras la cena,
que se queda con las penas
y reconforta los huesos.

¡Qué traidor es el verano!:
cuando mejor te lo pasas…
se te escapa de las manos.

MUTIS POR EL FORO

LA FUNCIÓN VA A COMENZAR
(Para mi amigo Vicente Ramírez,
actor, entre otras muchas cosas importantes
).

La función va a comenzar;
ya te reclaman, Vicente;
las luces están a punto,
las musas están alegres.

En el patio de butacas
hay un rumor que se mete
como un puñal, en el pecho
de los actores valientes.

Por el foro, muy despacio,
Un personaje aparece
Que tú llevas a la grupa
con tu talento de orfebre.

Le has dado tu corazón,
Lo que has sido y lo que eres;
tu claridad y tus dudas,
tu verdad más evidente,

tu recia sangre del pueblo,
sangre gorda, sangre fuerte
sangre del río Salado
de tu Arriate de siempre.

¡AY PABLO!
Ay Pablo, tierno, canalla,
notas vuelan por tu pecho
y en su centro un pentagrama.

Dime dónde le robaste
A las musas su sustancia,
a Artemisa su armonía
para partirnos el alma,
con tu música bendita,
con tu música sagrada.

Dime dónde has encontrado
esa verdad que proclamas,
directa como una flecha
que apunta hacia las entrañas.

¡Es verdad!, que yo lo he visto,
Ay Pablo, tierno, canalla
notas vuelan por tu pecho
y en su centro un pentagrama.

JOSÉ MARÍA ORTEGA
Tespis de Ronda, sabio de la escena,
Molière soñador y visionario
que tiene en la cabeza un escenario
y un cómico en su alma de verbena.

Por La Ciudad destaca su figura,
seguida de una corte de extranjeros,
cicerone gallardo y pinturero
a salvo del dolor y la amargura.

Siempre entregado, nunca indiferente,
marcha de una pasión a otra pasión:
ha habido que cambiarle el corazón,

roto el suyo de dárselo a la gente.
¡Que empiece cuanto antes la función
que ya tiene la pipa entre los dientes!

EL ACTOR
El actor se contempla en el espejo
y encuentra que su vida es otra vida;
mete otra identidad en su pellejo
y acepta un nuevo reto, otra partida.
En su historia se funden mil historias,
guarda su yo en el fondo del armario,
al filo del fracaso y de la gloria
transita como un dios el escenario.
Su mentira está fuera de su esencia,
su verdad está dentro de su abismo,
tiene siempre presente en su conciencia
que su vida es salirse de sí mismo.
El actor del aplauso se alimenta,
igual que el transistor de la corriente
en su cuenta de ingresos sólo cuenta
el calor que recibe de la gente.
Tiene en el pecho un potro desbocado
cada vez que el telón emprende el vuelo,
es de las musas héroe enamorado,
dispuesto siempre a despegar del suelo.
En escena el actor se siente eterno,
él y sólo él; no hay más en su paisaje;
es capaz de bajar hasta el infierno
para que suba al cielo el personaje.
EL TEATRO
El teatro es delirio, es fantasía,
es magia que se cuela por los poros,
es navegar usando la poesía
en el mar de la escena y de los foros.
El teatro es consuelo que te eleva,
es un gran despilfarro de emociones,
es bañarte en un río que te lleva
derecho a un maremágnum de pasiones.
El teatro es vivir en otras vidas,
el teatro es morir en otras muertes,
es nunca dar la vida por perdida,
es un siempre empezar a conocerte.
El teatro es abrir una ventana;
es miedo, es tensión y es agonía,
es reunir la noche y la mañana,
confundir la tristeza y la alegría.
El teatro es sacar de la chistera
los sueños que sembramos en el viento,
es empezar a ser el que quisieras,
es volar sin moverte del asiento.
El teatro es vivir esa aventura
que sueña cualquier alma enamorada;
es llegar al umbral de la locura,
es vivir en el filo de la nada.
ANTONIO BECERRA
¿Qué extraño mineral cubre tu cara,
Antonio, bendición de tus hermanos?
¿Qué noble corazón mueve tus manos?
¿Qué arlequín sueña en ti tu mente clara?

Cansado de nadar siempre en la orilla,
tú que lo hubieras hecho en alta mar,
si los dioses del sino o el azar
te hubieran apuntado en su cuadrilla.

En cada llaga pone un escenario
tu loca y portentosa fantasía,
¡gloria a ti, terrorista necesario

que traficas con arte y emociones,
que disparas con balas de alegría
y pones bombas en los corazones!

PUNTO FINAL

MI BARRIO
Como una noche incendiada
mi barrio tiene la sangre:
azul de mirar al cielo,
dulce de tanto mirarse.
Mi barrio tiene una luz
que derrama por sus calles
como un tesoro infinito
de todos, pero de nadie.
Mi barrio está siempre lleno
de gentes de todas partes
que nunca comprenderán
sus secretos ancestrales,
esos que sólo conocen
los que sus sueños comparten.

Mi barrio tiene la piel
curtida por mil azares
y en sus venas fluyen gotas
de linajudos linajes,
por eso siempre parió
apellidos respetables:
testigos y testimonio
de indelebles lealtades.
En mi barrio hay cofradías
con aromas medievales,
amigas de las cadenas
y de dogmas seculares.

Mi barrio dibuja escudos
coronando los portales,
de muy rancios abolengos
y de oscuras vanidades.
Pero mi barrio también
sabe mirar adelante,
quiere encarar el mañana
y el presente más vibrante.
Mi barrio vive hacia dentro
y por sus poros se evade,
se proyecta hacia el pasado
y hacia el futuro se esparce.
En sus arterias los piercings
se alinean con los trajes
y las severas beatas
con alegres colegiales.

Mi barrio aún se estremece
mirando al sol de la tarde
cómo dibuja en el cielo
arreboles impensables.
Mi barrio tiene fronteras
que limitan con el aire,
con murallas infinitas,
con tapices celestiales.
Mi barrio es parte de mí
como yo de mis verdades;
no puedo reconocerme
sin mirarme en su paisaje.

MI PATRIA
Mi patria tiene nombre
pero no tiene tierra.
Mi patria no me exige
ni himnos ni banderas,
ni sangre ni dolor
ni batallas ni guerras.
Mi patria no predica
ni mitos ni grandezas
ni encierra sus valores
en mapas y fronteras.
Mi patria no defiende
ninguna vaga esencia
ni se mira al espejo
ni odia lo que hay fuera.

Mi patria está en el aire,
en el sol y en la arena,
donde labran con mimo
sus versos los poetas:
en los días azules
y en las noches de estrellas,
en los ariscos montes
y en las verdes praderas;
en las pequeñas cosas
y en las grandes conciencias,
en un vaso de vino,
en una puerta abierta,
en las grandes pasiones
y en las pobres miserias.

Donde hay un ser que busca
las verdades eternas,
que ríe y que padece,
que se enamora y piensa.
En el niño que mira
con ojos sin tinieblas,
en el hombre que añora,
en la mujer que sueña;
en unas piernas dulces,
en un brazo sin fuerzas;
en el alma que siente,
donde hay un ser que espera,
allí tengo mi patria
sin himnos ni banderas.

La patria está en el mundo,
en la frente, en la lengua,
en un alma que sufre
y un corazón que tiembla,
en el sudor diario
y en los besos que vuelan.

MIS AMIGOS
Mis amigos son gente
muy importante:
corazones al viento,
almas al aire;
cuando fallan no le echan
culpas a nadie…
Mis amigos son gente
muy importante.

Mis amigos no tienen
miedo de nada:
le hacen frente a la vida
ponen la cara,
se enfrentan al destino,
vuelan sin alas.
Mis amigos no tienen
miedo de nada.

Mis amigos caminan
siempre de frente,
no se ocultan de nada
y están alegres.
Si no hay frutas maduras,
las comen verdes…
Mis amigos caminan
siempre de frente.

Mis amigos no saben
volver la espalda
tienen dura la piel
y tierna el alma;
el corazón abierto,
como sus casas…
Mis amigos no saben
volver la espalda.

Mis amigos son flores
de mil aromas,
cuando abren su caletre (mente)
salen palomas;
los minutos con ellos
saben a gloria
Mis amigos son flores
tiernas, sabrosas.

Mis amigos ya saben
que a mis amigos
en el alma los llevo
siempre conmigo.

YO PUEDO SER
Yo puedo ser un hombre equivocado,
yo puedo ser un hombre incompetente,
incluso puedo estar desorientado
y un puntito, tal vez, contracorriente.

Yo puedo ser un hombre que se empeña
en cruzar los barrancos más profundos,
un pobre soñador que a veces sueña
que es posible entender a todo el mundo.

Lo que no puedo hacer aunque quisiera
es prescindir del nuestro y del nosotros,
ni subir empleando una escalera
hecha con la desgracia de los otros.

Si para poder ir a donde voy
he de pisar siquiera una cabeza
yo me quedo sentado donde estoy,
me conformo feliz con lo que soy
mientras me tomo a gusto una cerveza.

SILENCIO

RUIDO
Ya no vagan nostalgias por la acera
ni los troncos sustentan cabezas despejadas;
los números han sustituido a las palabras,
los ecos han acabado con las voces.
Sigue creciendo el ruido,
ya está empezando a cubrir
las zonas reservadas hasta ahora
y seguirá subiendo hasta alcanzar
los tímpanos más nobles,
las sagradas verdades.

Ya no planean los sueños por las calles
ni arrojan claridad los severos conceptos;
se perdieron las claves,
naufragó el alfabeto.
El verbo se hizo grito,
exclamación, chillido,
gruñido, bramido, ladrido,
rugido, bufido, resoplido…
Caos, confusión.

CARA A CARA

Cara a cara se enfrentan
dos universos
cada vez que dos voces
alzan el vuelo.
Extraños, insondables,
mustios y ajenos;
con las puertas cerradas
y cerrados los puertos.
Tan lejos, aunque cerca
ronden sus ecos.
Ondas que chocan,
guerra de verbos,
cara a cara se enfrentan
dos mundos viejos,
sombríos y gastados
mundos opuestos.

IMPOSIBLE VUELO
Como en monótona cinta,
como se corre en un sueño,
sin avanzar un centímetro
pese al agónico esfuerzo,
así mis labios te buscan
sin moverse de su aliento,
incapaces de cubrir
la distancia hasta tu cuerpo;
mirando al cielo, buscando
un resorte para el vuelo,
vuelo imposible que muere
antes que el ocioso esfuerzo.
Boca que anhela unos labios
en el gélido desierto,
boca que pide otra boca
y encuentra amargo veneno:
ausencia, distancia, ausencia,
lejos, cada vez más lejos.
Boca que busca una voz
y sólo encuentra silencio.

LA VIDA
De una forma vulgar e impertinente
llegas aquí por pura carambola
y tienes que enfrentarte al toro a solas
pese a estar en manada con la gente.

Aunque quieras remar contracorriente
te enseñan a nadar en Coca-Cola,
a aplaudir al mejor, a hacer la ola
y a sembrar en su huerto tu simiente

Cuando empiezas a verlo todo claro,
a conocer las curvas del camino
y a enfrentarte tranquilo al desamparo,

una mano siniestra, seca y fría
enviada funesta del destino
te anuncia que acabó tu travesía.

SILENCIO
Silencio,
el mar se ha vuelto silencio;
el cielo llueve palabras
más vacías que el silencio
y la tierra cría plantas
con raíces de silencio;
las bocas quieren hablar
y sólo escupen silencio.
Entre un tumulto de voces
sólo se escucha el silencio.

II
Nuestras palabras sin eco
se quedan en simple verbo:
ondas sonoras que vuelan
como juguetes del viento,
sin dirección, sin destino,
arpegios a contratiempo,
sombras de la triste sombra
que oscurece el pensamiento.
Si las palabras no manchan,
es preferible el silencio.

III
Silencio, gritan las bocas
que se arrullan en un beso
y las puertas y ventanas
que están cerradas por dentro;
y las máquinas que piensan
y las bocas de los metros
y los claustros y las calles,
los estadios y el acero,
segunda piel de la carne
de los insensibles cuerpos.

IV
Desde el púlpito una voz
enemiga de las voces
dispara dardos ardientes
a la frente de los hombres.

V
Detrás de un dorado atril
un traje oscuro predica
contra el sentido común
y nadie se escandaliza.

VI
Silencio grita una voz
y aplaude un coro de voces;
voces pidiendo silencio,
pidiendo la muerte a voces.
¿Cabe más desolación
en las entrañas de cobre?
Un hombre grita su voz
y no responden los hombres.

VII
Mordazas desde la cuna,
bozales hasta la muerte,
desde fuera y desde dentro,
mandando silencio siempre.
Lloran plomo los oídos
sin savia que los sustente
y se consumen los labios
en un letargo perenne:
hay que despertar la voz
que plácidamente duerme.

VIII
Ajena a su derrota
se complace la voz en sus acentos
tan a gusto en su pompa,
gloriosa vacuidad, frustrado vuelo;
ligera y desarmada
como un globo arrastrado por el viento
se arropa, se amplifica,
mide su jerarquía en decibelios.

COMO UN BESO
Como un beso sin destino,
como una boca sin besos,
igual que un cuerpo sin mente,
que un atleta sin aliento,
lo mismo que una utopía
que no despega del suelo.
Como un ardiente verano
vestido de crudo invierno,
una ingenua cenicienta
sin baile y zapatos nuevos,
como un príncipe encantado
desalojado de un cuento,
como un piloto sin nave
y un pirata sin velero.
Lo mismo que una memoria
despojada de recuerdos.
Como un fantasma sin noche,
igual que un perro sin dueño,
un abogado sin causa,
un médico sin enfermo;
igual que un árbol sin sombra,
una escuela sin maestro,
como una reina sin corte,
como un patrón sin obreros,
como una guerra sin odio
o un romance sin “te quiero”.
Como una nube sin agua,
igual que un santo sin cielo,
un ministro sin cartera
y una religión sin clero.
como una antorcha sin llama,
igual que un nido sin huevos,
como un castillo en el aire
como una pluma en el viento.
Lo mismo que un sol sin luz
como un poema sin versos,
igual que una luna negra,
como una vida sin tiempo
una verdad sin razón
y un misterio sin misterio.
Igual que un hombre sin alma,
sin carne y sin esqueleto:
así está el hombre sin voz,
escarchado de silencios.

UNA LÁGRIMA AL SON

Una lágrima al son
de un mundo programado con esmero,
merece una canción,
una sonrisa en medio del acero;
una piel de hormigón
sueña entre los motores un bolero.
Que baile primero
su danza a contratiempo el corazón
ese torpe bailarín
metido en un cajón,
tan lejos de sus lógicos senderos,
intrépido arlequín
sin un espectador agradecido
que aplauda su función,
condenada al fracaso y al olvido.
Después la soledad
en medio de un volcán de soledades,
de besos de metal,
tan sedientos de cálidas verdades,
de unos dedos con teclas en las yemas,
palpando adversidades,
perdidos para ser
mensajeros de una pasión que quema.
En esta singladura
de trampas y caminos tortuosos,
de asesinas premuras,
de jefes y robots meticulosos,
de calles de amargura,
de hediondas y brunas alcantarillas,
falta la luz del sol,
el sol que nos ocultan las bombillas.

NADA LE IMPORTA AL MUNDO
La rueda gira y gira
y en su girar destierra la esperanza,
Los cálidos suspiros,
Las frágiles miradas.
el as de corazones,
las sabrosas manzanas.
El color de las risas
el sabor de las lágrimas.
el leve traqueteo
donde se mece el alma
cuando encuentra la huella
del rastro de otra alma.

La rueda va girando, gira y gira,
nada le importa nada,
ni los azules mares
ni las verdes montañas,
ni el olor de una rosa
recién decapitada,
ni la explosión de luz
de la infantil mañana.
Todo se desvanece
ante la rueda que funesta avanza,
como una inexorable
y celestial guadaña.

La rueda gira y gira
y en su brutal venganza
llena de sal el aire
y ciega las ventanas.
Todo lo contamina
con su lengua metálica.
Ignora las ideas,
la obligatoria y generosa rabia.
Nada le importa al mundo
tu azarosa llegada,
si te fuiste o llegaste,
si vuelas o te arrastras.

Si diste y te entregaste,
si envenenaste el agua;
si sembraste ternura,
si abriste el corazón a otras palabras.
Si endulzaste el camino,
Si fuiste verso o prosa chabacana.
Y eso que mientras fuiste
él existió porque tú lo mirabas,
porque tú lo soñaste
y le diste la luz con tu mirada.
Nada le importa al mundo tu presencia,
ni tu hoy, ni tu ayer, ni tu mañana.

 

 

 

 

 

 

VOLAR
ay que volar,
volar con alas y sin alas,
volar, siempre volar,
sentir el mundo bajo la mirada;
cabalgar en la grupa de una nube
tendiendo a la vulgaridad una emboscada.
Volar, siempre volar,
volar lejos y cerca de la nada.
Hay que volar,
volar por las empinadas cuestas
que llevan a la utopía,
ese noble horizonte
que desbroza los caminos e ilumina,
que desborda los sueños
como una torrencial y cálida avenida.
Volando solamente
es posible encontrarse con la vida.

Hay que volar,
volar cruzando oscuridades
que pueblan los cerebros y los labios,
en una guerra sin cuartel,
llevando como espada el diccionario:
palabras en el campo de batalla,
palabras como dardos.
Volar, siempre volar,
volar sin dejar rastro.
Hay que volar,
volar sobre las aguas y praderas
que cobijan tiburones y alacranes,
sobrevolar la selva,
donde en nombre del instinto
nos devoramos sin piedad los animales.
Volar, siempre volar,
sin ruta ni equipaje.

Hay que volar,
volar sobre santos y laureles,
sobre las infalibles autoridades,
sobre los campos yermos,
volar sobre enanos y titanes;
subir mucho más alto,
más brillante que el sol
más ligero que el aire,
Volar, siempre volar,
volar mejor que nadie.
Volar, siempre volar,
sobrevolar las espumas,
la luz, el color y las estrellas;
volar, sólo volar,
sin poner nunca los pies sobre la tierra.