LA PLAZA DEL AMOR
(Original de JOSÉ MARÍA TORNAY)
PERSONAJES

Rafael
Rafael González Cañestro
Ana Cristina
José Mª
Joven
Guardia
Ana Belén
Fátima
Gerardo Ana Cristina Mata Fernández
José María Tornay Ruiz
Javier Lobato
José Luis González Sánchez Ana Belén Sánchez
Fátima Casas
Gerardo Alabarce
CANTANTES
Ana Belén Sánchez María del Mar Luque
Ainhoa Pérez Marta Pérez
Cristina Lobato Ana Cristina Mata
Antonio Benavente Ana Ramírez
Fátima Casas
Domingo Rosandra
Carmen Hita José María Tornay

MÚSICOS

Antonio García Montes Pablo Jiménez Prieto
Rafael García Montes José María Tornay Rasero
Paco Becerra Moya Nicky Swing

PRIMERA PARTE
El tiempo es el actual. En una plaza pública, una tarima elevada acogerá a los músicos, que se situarán como mejor dispongan las necesidades técnicas. Por medio del decorado o a través del ciclorama habrá que simular una glorieta. En la plaza habrá colocados dos bancos a ambos lados del proscenio y limitando con la línea del telón. Al lado del banco de la derecha, desde el punto de vista del espectador, habrá un árbol de luces led, y al lado del otro banco, una farola y una fuente de pie de las que se usan para beber. El centro quedará como espacio para intérpretes y paseantes.
La idea es que la escena fluya constantemente, por lo que los cantantes entrarán y saldrán, acompañados o en solitario, a lo largo de toda la representación. Antes de abrirse el telón, una voz en off (JUAN PINO), recitará el poema: AY, EL AMOR. (Por debajo flotará tenue la melodía al piano de PALABRAS DE AMOR).
El amor es asunto delicado,
caprichoso y sutil como la espuma,
misterioso y temible como bruma
que no puede entender el que no ha amado.

Amar es un asunto peligroso,
porque altera a su antojo los sentidos,
convierte en sinfonías los ruidos
y al pifio más vulgar lo vuelve hermoso.

Perderse en el amor es lo probable,
si apuestas a ganar puede perderte,
puede llevarte a un cielo inolvidable,

puede apretarte el cuello hasta la muerte,
pero todos soñamos con la amable
ilusión de perdernos a su suerte.

ESCENA I
(Empieza a abrirse el telón y, a la vez, aumenta en intensidad la canción PALABRAS DE AMOR, interpretada por el grupo o el piano solo, que ya ha sonado muy suave e instrumental durante la declamación del soneto. Seguirá sonando hasta que R esté a punto de hablar).
R.- (Entrando por el lateral derecho, siempre desde el punto de vista del espectador. Se sienta en el banco, al lado del árbol y mira con detenimiento todos los rincones de la plaza, que permanece en la penumbra y desierta. Escucha la melodía durante unos segundos y empieza su parlamento al cesar aquella). (El escenario está en penumbra) Esta es la plaza. Mi plaza favorita. En ella soñé mis batallas infantiles; en ella sigue aleteando mi agitada adolescencia. Por ella paseé mi juventud y mi madurez. A ella vuelvo, ahora, en esta segunda infancia a la que nos conducen los años. A esta segunda inocencia, como decía Machado, que da en no creer en nada. A esta plaza mágica vuelvo cada vez que noto mi corazón cansado y cada vez que siento que la alegría me abandona. Porque esta plaza es mágica. Sí (dirigiéndose al público). Es mágica. Y ¿sabéis por qué? Porque tiene una fuente prodigiosa. Sus aguas tienen la propiedad de que quien bebe de ellas queda instantáneamente alucinado por la fuerza de un sentimiento de amor repentino y sorprendente. Pero, ahora debo marcharme. Ya os contaré. (Se levanta y se marcha por el lugar contrario al que entró, mientras AC entra por la derecha y ocupa su lugar en el banco; mientras inicia el mutis continúa): Aquí (se ilumina la glorieta que cobija a los músicos.) la luz se impone a las sombras (explosión de luz) y la música al silencio.
ESCENA II
(Coincidiendo con la última palabra arrancan los primeros acordes de la introducción de TU NOMBRE ME SABE A YERBA. Los cantantes (JOSÉ MARÍA y ANA BELÉN), al terminar la canción, AB se dirige al banco de la fuente y JM hacia el banco de la derecha para sentarse al lado de AC, que ha seguido la interpretación desde dicho banco.
AC.- ¡Ay, ese amor fresco y transparente que destila esta canción, cómo me sabe a gloria!
JM.- Es el amor en su versión más inocente, bucólica y desprendida. Ese amor que asoma la cabeza; esos primeros acordes del amor primero. ¡Cuánta fuerza hay en el corazón!
ESCENA III
(Hasta el otro banco llega GERARDO y se sienta junto a AB; él intenta estar cariñoso y ella se muestra indiferente y esquiva).
JM.- ¡Ay, esos amores debutantes!
AC.- Nos devuelven a otros tiempos, de citas furtivas y encuentros fugaces.
JM (imitando a un padre antiguo).- Y te quiero en la casa antes de las 10…
AC (imitando a una madre pretenciosa).- Y no quiero que salgas con ese cafre, que no tiene donde caerse muerto…y su madre, ¡qué elemento!…que nosotros somos pobres, pero honrados…
JM.- Eran otros tiempos, pero siempre, siempre, es EL TIEMPO DEL AMOR.
AB (Levantándose y yendo hacia el proscenio). –
¡Cómo refresca la brisa
y cómo calienta el Sol!
¡Cómo acaricia la música
y cómo huele la flor!
Ardiente se vuelve el hielo,
dulce se torna el limón,
cuando suenan los clarines
y se impone la pasión.
En el campo de batalla
es el tiempo del amor.

ESCENA IV
(Salen las dos parejas de la escena por la derecha y, a la vez, cruzándose, mientras empieza a sonar PIENSA EN MÍ, la cantante (AINHOA) entra por la izquierda y se dirigirá al micrófono del pie, colocado en el centro del escenario).
Al terminar la canción, una pareja de enamorados, saliendo de la parte derecha, atravesará la escena, arrullados y ajenos a lo que ocurre a su alrededor. R entra y se dirige hacia el banco del árbol. Al llegar, y antes de sentarse, recita, con aire melancólico).

LA VIDA ES UNA CANCIÓN
La vida es una canción,
una canción que no entona
casi nadie, y jamás yo
supe encontrarle la nota.
El tono excede a la voz,
la letra sabe a derrota;
entre un hola y un adiós
caben todas las historias.
Yo siempre fui a contratiempo,
cantando siempre a la contra;
yo siempre perdí el compás
y nunca encontré la nota.
ESCENA V
Por la derecha entra AC, que se sienta al lado de R).
AC.- ¿Cómo llevamos el día, don Rafael? ¿Cómo le trata la vida?
R.- Me defiendo, chiquilla, me defiendo.
AC.- (En tono jocoso, aunque cordial): ¿Cómo siguen esos amores? ¿Cuajan o no cuajan?
R.- No te rías de mí, anda, que no tengo yo edad para muchos laberintos. Pero no te confundas, aquí donde me ves, yo he sido todo un don Juan y… no descarto alguna sorpresa.
AC.- Yo llevo poco tiempo en este pueblo, pero ¿es cierta esa leyenda que corre de que esta fuente obra milagros en el corazón de los que sufren males de amores?
R.- Más que cierta. Yo mismo pude comprobarlo más de una vez. En serio. Mira, cuando alguna no quería… a la fuente. Hala, a beber… (Pausa). Ahora, ya ni con la fuente. La fuente es mágica, pero no hace milagros, mujer.
AC.- No diga usted esas cosas. El amor siempre es positivo, siempre es (masticando la palabra) maravilloso. (Pensativa) Aunque hay tantos matices, tantas curvas en esa carretera, tantas cuestas en esa montaña…
R.- Ay, chiquilla, te faltan años y te sobra ingenuidad. ¿Qué sabrás tú? Yo he saboreado sus mieles, pero también he padecido sus puñaladas. En el amor uno es siempre un aprendiz.
(La banda arranca los primeros acordes de APRENDIZ), que entonará la cantante (CRISTINA) entrando por la izquierda. Al terminar, se sentará en el banco de la farola.
ESCENA VI
JM entra por la derecha y se coloca al terminar detrás del banco, donde están sentados AC y R y se sienta con ellos. Por la izquierda, hace su aparición otra vez, GERARDO, que dirigiéndose hacia el centro, recita, con aire melancólico, el poema, LA MUJER DE HIELO.
GERARDO.-
La mujer de hielo
me mira y me atrapa,
me pierde, me pierdo,
me deja sin armas.

La mujer de hielo
me tiende una trampa:
me mira y sin verme
con todos me engaña.

La mujer de hielo
no atiende a mis lágrimas
y como una diosa
me vuelve la espalda.

R.- ¡La mujer de hielo! Más de una se cruzó en mi camino y me dejó congelado el corazón por mucho tiempo… Es lo malo del amor; su capacidad para herir es proporcional a su poder para cautivar. (Dirigiéndose a Gerardo). Anda, búscala, tráela a esta plaza con cualquier excusa y pídele que beba un sorbo. Verás cómo el hielo se transforma en fuego. Amigo mío, esta es una plaza ve encantada, la plaza del Amor.
JM.- ¡Cupido, Cupido la construyó! (Las dos cantantes del banco y Gerardo y José Mª salen de la escena por la parte derecha, cruzándose con el cantante que entra (ANTONIO B.)).

ESCENA VII

La banda empieza los primeros compases de Y SI FUERA ELLA.

AC.- Ella, don Rafael. Ella, como una permanente obsesión.
R.- Como un veneno que hace que un hombre pierda completamente la cabeza.
AC.- Un veneno que es imposible arrancar del alma.
R.- ¡Cuánto cuesta olvidar! ¡Cuánto cuesta el olvido!
ESCENA VIII
(En ese momento empieza la introducción de ME CUESTA TANTO OLVIDARTE). (ANA BELÉN)
(Al terminar la canción, aparece, muy tranquilo, un guardia, bien uniformado, y con algún detalle pintoresco y romántico como, por ejemplo, una flor en su chaqueta. Se dirige a la fuente y recita el poema LA FUENTE; luego, desaparece por la parte contraria a la parte por la que entró).
GUARDIA.-
LA FUENTE
Aquí clavó Cupido
su flecha, en esta fuente
donde viene la gente
a olvidar el olvido.

Como algo corriente,
vecinos y vecinas,
como las golondrinas,
regresan a esta fuente.

AC y JMª, tras escuchar al guardia, se retiran por la derecha, siempre desde el punto de vista del espectador).
ESCENA IX
(Por el otro lado, la misma que antes cruzó la escena, aparece por el lado izquierdo, siempre desde el punto de vista del espectador. Él la invita a ella a beber de la fuente, luego hace lo propio y se sientan en el banco, mientras un músico callejero (NICKY SEING) atraviesa la escena tocando con el saxo “BÉSAME MUCHO”; al terminar su intervención, el músico y la pareja salen. AB entra y mirando hacia la pareja recita embelesada el siguiente poema).
EN TUS LABIOS
En tus labios se pierde
la noción del espacio,
el tiempo se diluye,
el viento se hace manso
y una guerra se vuelve
mi ansiedad por besarlos.
Tus labios son futuro
abierto, insospechado,
promesas de verdades,
que no saben los astros,
porque al final de todo,
de un modo necesario,
en el centro del mundo
solo quedan tus labios.

ESCENA X
(AB se retira y un chico, travieso y gamberrete, aparece por la derecha, mofándose de la pareja y de R, que están en actitud romántica y soñadora. Al pararse en el proscenio recita en plan irónico y de burla los siguientes versos):
CHICO.-
El puente tiene tres ojos,
yo tengo dos solamente,
pero si cuento el del culo
tengo los mismos que el puente.

(En ese momento aparece el GUARDIA por el mismo lado por el que entró el CHICO y lo sorprende recitando los insolentes versos. El CHICO trata de huir, pero el guardia lo sujeta por el brazo).
GUARDIA.- Ven aquí, muchacho deslenguado.
CHICO.- Lo siento señor guardia, yo no quería…
GUARDIA.- Ven aquí (lo sigue manteniendo cogido fuertemente por el brazo), que voy a darte un antídoto contra ese veneno que tienes en el cuerpo, desvergonzado.
CHICO (protestando y revolviéndose).- Yo no quería molestar, solo pretendía divertirme con mis versos…
GUARDIA.- Esos no son versos, son blasfemias, patrañas, verdulerías. Yo te voy a enseñar a recitar cosas hermosas. Esta fuente (lo arrastra hacia ella), que tiene propiedades mágicas para el amor, también es capaz de convertir a los insolentes y groseros como tú en personas delicadas y respetuosas. (Le ordena) Bebe.
CHICO.- Yo no quiero convertirme…
GUARDIA.- Bebe, solo un trago; verás cómo te conviertes en un chico educado. (El Chico, siempre protestando, termina por tomar un sorbo y, como por arte de magia, recompone su figura y adoptando una pose relamida y dulzona, comienza a recitar los famosos versos de Becquer).
CHICO.-
Volverán las oscuras golondrinas
de tu balcón sus nidos a colgar…
GUARDIA (Interrumpiéndolo).- Ves? (lo toma por el hombro y lo acompaña en el mutis por el lado derecho mientras sigue hablando y se cruzan con JM y AC, que vuelven al banco), si tú eres un buen chaval. Anda, vamos a tomar un refresco.
(Empieza la guitarra a sonar tenuemente, insinuando el principio de EL PELIGRO. (DOMINGO)

(Al terminar la canción, la pareja hace mutis por la izquierda y entra JM).

ESCENA XI
R: Como veis, la música ha sentido siempre predilección por el desamparo que provoca el amor no correspondido… El amor feliz tiene poca literatura.
JM: Es verdad, a la grupa de las notas musicales cabalgan mejor las heridas, las penas, las ansiedades amorosas. En esas melancolías halla la música su mejor acomodo.
R.- Y la nostalgia, ¡cuánto peso tiene la nostalgia en la música romántica!
(Empiezan los primeros acordes de LAS CUATRO Y DIEZ). (CARMEN)
ESCENA XII

AB (Que sale al terminar Carmen su canción. Carmen se sienta en el banco de la izquierda.).- EL TESORO ESCONDIDO
Hay un tesoro escondido
os juro que yo lo he visto,
más cerca de lo previsto
en un cajón del olvido.

Es un tesoro que sella
todas las piedras preciosas
que pueden parir las rosas
radiantes de las estrellas.

Y, aunque olvidado, está ahí,
tan cerca, pero tan lejos,
que no se ve en los espejos,
porque está dentro de ti.
(AB se sienta en el otro banco y sin solución de continuidad empieza LO ERES TODO) (MARÍA DEL MAR). ALTERNATIVA: el músico callejero (Nicky swing) regresa y vuelve con “Bésame mucho” por donde la dejó la vez anterior).
ESCENA XIII
(Entra AC y se sienta en el banco donde ya está JM y AC. Mientras hablan, JM y AC, se levantan y se dirigen a cada una de las escalinatas y se sientan; desde allí recitan el siguiente poema con la ayuda de R y AB).
ELLA
AB.-
Él estaba enamorado,
siempre la quiso en silencio,
se le notaba en la cara,
en la punta de los dedos.
JM.-
Siempre vivió para ella,
nunca le dijo te quiero,
le bastaba con sentirla,
ella era el centro del cielo.
Nada que no fuera ella
habitaba su universo
AC.-
Ella también lo quería,
era el hombre de sus sueños,
pero quería escucharlo,
no le bastaba tenerlo.
JM.-
Ella lo amaba a su modo
como en el cine, en los cuentos…
-el amor hecho palabra
es el amor verdadero-.
R.-
Esa breve anomalía
se interponía entre ellos;
ella buscaba su boca
y sólo encontraba besos.
AC .-
Nunca dejó de intentarlo,
necesitaba saberlo,
de su boca, de sus labios,
confirmar lo que era cierto.
AB.-
Cuando, por fin, una noche
él fue vencido a su empeño,
cuando ganado a su causa,
le arrancó un vulgar “te quiero”,
todo empezó a terminarse
y ella dejó de quererlo.
(La banda empieza la introducción de… CARUSSO (MARTA).
R: Verdaderamente frágil como la bruma es el amor. (Se levanta y hace ademán de marcharse, mientras dice con intención). Por eso hay que cuidarlo con mimo.
AC (Sin percatarse del propósito de R, porque está enfrascada en su reflexión).- Y es que el amor es patrimonio de todos. Nadie está excluido en su mesa. No tiene nada que ver con el color de la piel, ni con la edad, ni con la agudeza, ni con el talento…Todos pueden sentir el amor. Todos, hasta los más débiles.
(La banda arranca las primeras notas de SOLO PIENSO EN TI (ANA CRISTINA). Todos los cantantes y personajes se van acercando a la plaza. R, al oír las primeras notas, desiste de marcharse. Unos sentados y otros de pie, participarán en la última canción de la primera parte, y mientras van acompañando varias veces el último estribillo, poco a poco va cerrándose el TELÓN).

FIN DE LA PRIMERA PARTE 
SEGUNDA PARTE
ESCENA XIV
(El mismo decorado; mientras se va abriendo el telón suena la canción original “LA PLAZA DEL AMOR”; la misma disposición de los músicos, R. dormita en su bando de la derecha. El CHICO aparece por ese mismo lado y se coloca detrás de R, sin dejar de mirar por todos los rincones a ver si el GUARDIA lo está controlando. Se coloca en posición de declamador grandilocuente y cuando va a iniciar sus versos picantes aparece, por sorpresa, el guardia por detrás y le pone una mano en el hombro. Cesa la canción. El CHICO se vuelve aterrorizado y el guardia con un gesto le indica que beba; el CHICO, igualmente con gestos, le dice que no; el GUARDIA insiste hasta que el CHICO se acerca a la fuente y bebe. Entonces, de nuevo, como por arte de magia, el CHICO se dirige al proscenio y continúa con el poema que inició en el primer acto).
CHICO.-
Y otra vez con el ala a sus cristales,
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban… (Mira al guardia de reojo).
(El GUARDIA, admirado, le hace una indicación de que siga).
Tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres…
Esas…no volverán.
(El GUARDIA le hace un gesto de asentimiento y tomándolo por el hombro abandona con él la escena por la parte izquierda, al tiempo que entra la cantante, que se dirige a la fuente y bebe, mientras empiezan a sonar los primeros acordes de la introducción de EL HOMBRE DEL PIANO (CRISTINA).
ESCENA XV
(Al abrigo de los aplausos, entran en escena Ana Cristina y Rafael).
R.- Olvidar, recordar. ¿Ves cómo la música y la poesía siempre se han ocupado más del desamor? (Pausa) Da más juego.
AC.- (Entrando y acomodándose junto a R).- No sea usted negativo, Rafael. Es verdad que la gente prefiere el morbo que produce el abandono, el desamor, el despecho, pero también hay preciosas muestras de amor pleno, de compromiso, de unión perfecta. (AB entra pisando casi la última frase de AC).
AB.- PASIÓN
Entre sábanas ardientes
entran en guerra dos cuerpos,
dos ejércitos en lucha,
dos almas entre dos fuegos.
En el fragor del combate
no cede ninguno de ellos
y la encarnizada lucha
es un combate sin dueño.
En brazos de la pasión
solo triunfan los deseos
y gobiernan solamente
los abrazos y los besos.
(Se sienta en el banco de la fuente).

AC.- ¿Ha oído? ¿Qué me dice? ¿Sigue pensando que solo funciona el desamor en el mundo de la música y la poesía?).
R.- No, no. Yo he vivido mucho y sé de qué va esto. Hay muchos poemas y canciones que hablan del amor rotundo y absoluto, pero estoy convencido de que el dolor y la tristeza invitan más a coger la pluma o la guitarra y desgranar la pena para desahogar el corazón. Tienen más…mercado.
AC.- También lo tienen los amores fugaces, efímeros; los encuentros apasionados, como el que nos cuenta esta joya que está empezando a nacer (empiezan los primeros compases de LÍA (ANA).
ESCENA XVI
(Aparece GERARDO por el lado derecho y se dirige al proscenio, desde donde recita el poema (SECRETO).
GERARDO.-
En el túnel sagrado
de tu noche me pierdo;
renazco en las palabras
calladas del silencio
y me quemo en la llama
que brota de tu cuerpo.

Nada calienta más
que tus brazos de fuego
y nada es más sabroso
que el fruto de tus pechos.
En nada hay más misterio
que en tu dulce secreto.

R. ¡Ay, muchacho, veo que aún sigues aquejado del mal de amores. Qué, ¿todavía sigue dándote calabazas la mujer de hielo?
GERARDO.-Pues si, ahí sigue, sin hacerme mucho caso.
R. Ya te dije que la trajeras por aquí para que beba de esta fuente maravillosa, que convierte en dulces a los pícaros y en rendidos enamorados a los indiferentes…¡y a las indiferentes! (Nostálgico) Sí, sí, yo la he usado tantas veces!
(Mientras habla R, el CHICO ha atravesado la escena, perseguido por el GUARDIA). Y no siempre da un resultado permanente (señalando al CHICO y al GUARDIA).
AC.- (En tono cómico y resignado). Hay casos perdidos. Y hay casos en los que el amor es distinto, diferente. Se quiere de otra forma. Menos normal, pero tal vez, más sincera.
(La banda comienza CONTIGO . A lo largo de la canción entra en escena José Mª para hacer la segunda voz).

ESCENA XVII
(José Mª desaparece por la izquierda, mientras una chica (FÁTIMA) entra por la parte derecha y se dirige al banco de la fuente. Antes de sentarse, bebe y recita EN EL BALCÓN DE TUS OJOS).
En el balcón de tus ojos
hay flores de mil aromas,
de esplendorosos colores
y de sorprendentes formas.
Flores que encienden el Sol
y suben por mis farolas,
y que siembran ambrosía
en el cielo de tu boca.
Por el balcón de tus ojos
trepo febril como alondra
que canta cuando te mira
y que ríe cuando llora.
Desde el balcón de tus ojos
me descubro de otra forma,
luminosa, transparente,
imposible, misteriosa.

R. Los ojos del otro son siempre el balcón más dulce para ver la vida.
AC. ¡Ay, pero cuántas veces prevalece la escarcha, que se apodera de todo y todo lo congela y aparece ese monstruo funesto de los celos y donde reinaba el amor empieza a instalarse el miedo, el dolor, el sufrimiento y hasta la muerte!

(FÁTIMA se sienta en el banco de la fuente. La Banda comienza, muy suave, los primeros acordes de MARÍA SE BEBE LAS CALLES).
ESCENA XVIII

(Al desaparecer la cantante, se cruza con AB, que se dirige hacia el banco donde se encuentra R).

AB.- ¡Ay, Rafael, me siento mal. Sé que este hombre me busca, me quiere y yo ando perdida en mis recuerdos, en mis olvidos, en mi pasado. Todo eso me impide acercarme a él, intentarlo de nuevo. Tengo miedo al fracaso…
R (dirigiéndose a AB).- Esta fuente tiene propiedades mágicas desde hace mucho tiempo y siempre ha sido visitada por la gente de los pueblos vecinos para comprobar sus buenos resultados. (Vuelven a cruzar la escena, en sentido contrario a la vez anterior, el CHICO y el GUARDIA; aquél, intentando intervenir, sin éxito al sentirse vigilado por éste, que lo sigue sin perderlo de vista un momento).
AB.- ¡Ay, me gustaría comprobarlo. (Se levanta y bebe; al hacerlo queda embelesada y boquiabierta ante GERARDO que llega por la derecha, indicándole a R que esa es la mujer que persigue; luego empieza a recitar TU MIRADA).

Porque el día que no brilla
la estrella de tu mirada
hay luto en el corazón
y una piedra en la garganta.
¡Ay, cómo lloran las flores
cuando les vuelves la espalda!
GERARDO.-
Cuando se enciende la luz,
que proyectas con tu cara,
empiezo a ver lo que antes
sin tus ojos se apagaba.
Y tiembla el suelo a tu paso
y baila el Sol cuando pasas
y del pecho de las nubes
llueven trompetas lejanas.
¡Ay, cómo sufren las flores
cuando pasas sin mirarlas!

(Siguen los dos mirándose mientras empieza a sonar AY AMOR) (CARMEN).

ESCENA XIX
(Salen la cantante y Ana Cristina, que se cruzan con José Mª, que entra y se sienta en el otro banco, al lado de R y juntos siguen la escena de la nueva pareja, que se encuentra en el otro banco).

AB (Dirigiéndose a Gerardo, que la mira con arrobo).-
TU RISA
Tu risa me devuelve
la mitad de la vida,
sin ella no me encuentro,
me pierdo sin tu risa.
Sin tu risa se queda
mi mirada vacía
y mis ojos se apagan
en la noche infinita.
GERARDO.-
Tu risa me hace preso,
mi frente se desquicia,
mi maldad se disuelve,
me derrito en tu risa.

R (Señalando a la pareja).- ¿Ves? No falla. Ahí la tienes. Ha caído rendida a los encantos del mozo tras probar el agua. Y no le había hecho caso nunca. Hasta ahora.
JM- A estos les va a venir bien una canción, que habla de otra pérdida, como la suya, como la mía…Como dice Sabina “porque amores que matan nunca mueren”.
R.- Así es, el amor se desarrolla mal en la paz y la tranquilidad; necesita el combate, la lucha, Ahí es donde se halla más a gusto. Las dificultades lo alimentan…
JM.- Los desengaños lo vivifican. Es un ser extraño el amor; (pensativo) muy extraño.
(Arrancan los primeros acordes de LUCÍA).
(Se retira la pa


reja al concluir la canción; entra AC y, por el mismo lado de la derecha, sale R).
R (saliendo y dirigiéndose con AC, al cruzarse).- Tengo por ahí un asunto pendiente, que me tiene en ascuas.
AC. ¿No estará relacionado con la fuente mágica?
R.- No, no; esta vez creo que no necesitaré de su ayuda. Ya te contaré…

ESCENA XX

AC.- ¡Ay, el amor, no conoce edades, ni conveniencias, ni oportunidades; es, sencillamente, libre. (Se sienta junto a José Mª).
JM.- Pero esa liberad, a menudo, se marchita acorralada por la rutina, los celos, el afán de posesión (empieza a sonar PROCURO OLVIDARTE)…
AC.- Frente a eso es mejor el olvido. Hay que procurar olvidar lo que ya está marchito, apartarse del fuego que ya no da calor.
(La cantante (MARTA) sale por el lado izquierdo.

ESCENA XXI
(En este momento, aparece el CHICO por la parte izquierda, aparentemente sin ser seguido por el GUARDIA. Se dirige al proscenio, sin ver a AC y José Mª, que están en oscuro, y empieza a recitar con engolamiento).

CHICO.-
Todo es mierda en el mundo en que vivimos
y pura mierda por doquier hallamos:
al nacer, con la mierda tropezamos,
y al morir entre mierda nos hundimos.

(En este momento se hace presente por el lado derecho el GUARDIA, que ha seguido medio escondido los dos últimos versos. Tose para que el CHICO advierta su presencia y luego le hace un gesto para que se dirija a la fuente a beber. El CHICO, igualmente de forma mímica, rechaza la proposición y así continúan durante varias veces. Por último, El CHICO se dirige a la fuente, bebe con resignación y, como las veces anteriores, empieza a recitar con engolamiento romántico).
CHICO.-
Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela,
un velero bergantín!

(Mira al GUARDIA por si debe seguir y éste le hace un gesto de que ya basta y ambos abandonan la escena por el lado contrario al que entraron).

AC.- ¡Qué personaje! Pero en nuestra plaza no hay multas, hay agua; agua que cura las heridas… y enseña buenos modales.

(Empieza la introducción de SANTA LUCÍA (DOMINGO), mientras la cantante entra por la izquierda y AC y José Mª sale por la derecha).

ESCENA XXII
JM.- El amor es un duendecillo que siempre anda por ahí escondido, disimulado, secreto, solapado entre las mil renuncias que la vida nos impone a diario.
AC.- Pero está ahí; es cuestión de buscar entre la hojarasca de las preocupaciones, de los miedos, de las prisas. Pero no es fácil. Como cualquier tesoro, se encuentra bien escondido.
JM. Y, a veces, no es un tesoro, sino un veneno que amarga la existencia y termina con la ilusión y la alegría.
AC. Pero casi siempre es algo fundamental para vivir, para respirar…

(La banda arranca la introducción de VIVIR SIN AIRE (AINHOA) y la cantante aparece por la derecha, dirigiéndose al proscenio).

ESCENA XXIII

(Entra R por la izquierda y se dirige al banco en el que se encuentra AC).

AC.- ¡Qué alegría, Don Rafael, verle por aquí de nuevo.
R. Yo también me alegro de verte y de compartir contigo este espacio misterioso.
AC. Hace tiempo que no lo veo por aquí.
R. (Eufórico) He estado ocupado en un asunto muy personal. Creo que he recibido una de esas flechas de (dudando)…
AC.- De Cupido. ¡Ay, qué pícaro! ¡Y qué callado se lo tenía!
R.- Ha sido sin querer. Puro azar. Yo pasaba por allí y ella estaba… Y lo mejor de todo…No he tenido que traerla a beber de la fuente…
AC.- Es que el amor es muy caprichoso.
(El grupo empieza los primeros acordes de ES CAPRICHOSO EL AZAR (FÁTIMA y JOSÉ Mª), mientras todos los cantantes y cómicos se van posicionando en el escenario para la escena final.

ESCENA XXIV

R.- ¡Ay, el amor, el amor! ¡Cómo transforma nuestro estado de ánimo! Una mirada, un gesto… Yo ahora estoy arriba.
AC.- Pero cuidado, don R, que este duende del amor es caprichoso y los sentimientos que siembra son frágiles y el corazón que hoy está eufórico y entero, mañana puede romperse.
R. Bah, eso no puede ocurrir cuando uno está enamorado. ¡Viva el amor!
José Mª.- Y no hay nada mejor que el amor para curar a un corazón partío! El amor los rompe, el amor los arregla.
(Durante el diálogo y entre la orquesta y los que participan en él, van paseando y cruzándose la pareja, el Chico, seguido por el guardia, los cantantes. Todos ellos cruzarán la escena paseando tranquilamente).

(El grupo comienza la introducción de CORAZÓN PARTÍO (26). La canción será interpretada por todos los cantantes e intérpretes. Al terminar, se irá cerrando el TELÓN).
FIN DE LA OBRA

SONIDO José María Tornay Rasero
ILUMINACIÓN Ignacio Guillén
TRAMOYA Julio Marín
DECORACIÓN Paco García
PRODUCCIÓN Queco Roca
DIRECCIÓN DE ESCENA Pablo Jiménez Prieto
COORDINACIÓN GENERAL José Manuel Río