“Rimas cotidianas” se va construyendo poco a poco al recoger los poemas que van apareciendo de vez en cuando en la portada de la página web. Son gotas que van conformando el próximo libro, que no creo que salga nunca en papel, porque los tiempos no están para publicar nada de esa manera. Menos mal que INTERNET es una alternativa estupenda y democrática y permite exponer en el escaparate lo que no podría hacerse de la forma convencional.

EL COBARDE
Tú ya sabes muy bien que no me hiere
el hierro de tu zafia puñalada
ni me duele tu ingrata bofetada;
hace daño quien puede, no quien quiere.

Disculpa que de broma considere
la bilis de tu lengua envenenada,
mi fama tengo bien acrisolada
y en ella tu maldad poco interfiere.

A mí sólo me hieren las heridas,
que puede producir la buena gente;
las tuyas son miserias pervertidas.

Descansa, pues, en paz. ¡Que Dios te guarde!
Me duelen las ofensas de un valiente,
pero no los agravios de un cobarde.
UNA MELENA RUBIA
Una melena rubia: una promesa,
una razón de ser para los ojos,
un vendaval que rompe los cerrojos,
que se esconde lo mismo que se expresa.

Con ella juega la razón traviesa
del viento que estremece los matojos,
aventando lujurias y sonrojos
en la sangre caliente de su presa.

Una rubia verdad más verdadera
que todas las verdades de la tierra,
que aviva más que un sol de primavera

y mata más que el hacha de la guerra.
El poder de una altiva cabellera,
la auténtica verdad que el mundo encierra.
CONFUSIÓN
Hay un hilo delgado y transparente
que vincula la gloria y el fracaso,
que emparenta la aurora y el ocaso,
que enlaza lo sublime y lo corriente.

Una sombra constante y permanente
que confunde lo bueno y lo gracioso,
que enreda lo importante y lo curioso
y liga lo esencial a lo aparente.

Hay un hilo sutil que no se nota,
una ligera sombra inoportuna,
que confunde lo leve con lo grave,

que mezcla la victoria y la derrota,
que enlaza la desgracia y la fortuna,
y que iguala al patán con el que sabe.
AHORA
Ahora que no me miman los abrazos,
ahora que no me duelen los puñales,
que puedo andar descalzo entre cristales
y que no me acobardan los portazos.

Ahora que no me asustan las tormentas,
que ya no me envenenan los venenos,
que distingo a los malos de los buenos
y prefiero los cuentos a las cuentas.

Ahora que ya conozco al enemigo,
que sé que anida cerca y que me acecha,
por fin empiezo a estar a bien conmigo,

a recoger a gusto mi cosecha,
a buscar en los míos el abrigo,
a no mirar la hora ni la fecha.
ZAPATERO
Érase una vez un hombre
que cargado de inocencia
llegó hasta la presidencia
del país, pese a su nombre

tan humilde y popular
que más que de Presidente
era de alguien corriente,
sin nada de singular.

Juró desde el primer día
a los vientos nacionales
que nunca abandonaría
sus compromisos sociales.

Luego, el muy ilustre menda,
con inconsciencia de loco,
fue gastando poco a poco
los ahorros de la Hacienda,
Pero tuvo mala suerte
y se averió el sistema
y para huir de la quema
negó y negó hasta la muerte
que la cosa estaba oscura;
que los especuladores
solo era simples rumores
de la derecha más dura.

De esa forma el respetable
de manera general
fue y lo hizo responsable
del descalabro mundial.

Desde entonces Zapatero
es el único culpable:
de la crisis innegable,
del viento y del aguacero.

Pero en su negro destino
su evangelio socialista
fue aplastado en el camino
por el pie capitalista.

Y así cayó, amargamente,
del mercado prisionero
y ya asume francamente
su papel de pistolero
del capital que especula,
del egoísmo que mata,
de la sinrazón que anula
y del ladrón con corbata.

Con sus torpes decisiones
él mismo su tumba cava
y ya tiene en los talones
la sombra de Rubalcaba.

Adiós, adión, presidente,
que me quede como estoy
pídele un puesto a Rajoy
y olvídate de tu gente.

LEY ANTITABACO
Tabaco, ardiente tabaco:
nueva división de España
se ha gestado en las entrañas
del peligroso tabaco.

Para algunos, dulce humo,
compañero de las copas,
y que se adhiere a las ropas
como el fracaso al consumo.

Y para muchos, veneno
perfumado, incandescente,
que asesina lentamente,
que es malo pese a estar bueno.

Peligrosa golosina,
que engancha mientras embiste
con sus dos cuernos en ristre
de alquitrán y nicotina.

Infalible pistolero
que viene, con diplomacia
a darle el tiro de gracia
al incauto Zapatero.

¿Hacia dónde va una izquierda
empeñada en prohibir?
¿Hacia dónde debe ir?
Directamente a la mierda.

Prohibido prohibir,
¡Mayo del sesentaiocho!
¿Qué saben estos “bizcochos”
de lo duro que es vivir?

Socialistas de alma estrecha,
que se entregan con orgullo
a defender como suyo
lo que incumbe a la derecha.

HASTA SIEMPRE, SALVADOR

Ya te has ido, maestro, con Miguel
a labrar en el aire tu barbecho,
abrigando en la aurora de tu pecho
la gaditana luz de Rafael.

Llevas mucho guardado en tu equipaje,
llevas justo lo mismo que aquí dejas:
calor del sol y miel de las abejas,
para emprender tu último viaje.

Por la alfombra de luz de la mañana,
desbrozando zarzales y chumberas,
con el agua que alivia la besana,

volverás a mi huerto y a mi higuera.
Yo te estaré esperando en mi ventana
para gozar tu eterna primavera.
LLORA EL JILGUERO EN SU RAMA
Llora el jilguero en su rama
y lamenta su quebranto;
su dolor se vuelve canto,
indiferente a su drama.

Y lo mismo que el jilguero
yo adormezco en mi rincón
la pena con mi canción
mientras pasa el aguacero.

Cantar es también llorar
al compás del sufrimiento:
la canción es un lamento
que es imposible guardar.

EL VIENTO AGITA EL CABELLO
El viento agita el cabello
de la lejana colina;
luminosa bailarina,
la luna asoma su cuello.
Rompe la sombra un destello,
la senda surge oportuna
en la ladera montuna;
la niebla tímida sube
mientras detrás de otra nube
vuelve a esconderse la luna.

EN ESTE PÁRAMO AZUL
En este páramo azul,
livianas y sólidas caderas
ciegan la luz de una ventana opaca.
Las dulces ubres del deseo
manan licores que rasgan los sentidos.
Tierna pasión, matriz adolescente.
Debajo de la alfombra,
entre polvos y credos olvidados,
en un desván sin luz,
sin aire y sin materia,
y empiezo a vislumbrar otro horizonte.

LA CRUZ DE LA PASIÓN
En cada célula nace un corazón,
feliz desasosiego de los huesos,
presunción de locuras y de besos,
prendidos a la luz de una canción.

Lamentable desliz de la razón,
despistada entre ausencias y regresos
superada por defectos, por excesos,
vencida por la cruz de la pasión.

Atacar sólo lleva a la amargura,
esperar es igual que condenarte,
vencer es conquistar la noche oscura,

y perder es lo mismo que olvidarte.
Sólo te queda en esta singladura
rendir todas tus armas y entregarte.
UN SONETO SIN SUSTANCIA
Quiero hacer un soneto sin sustancia,
sólo por el placer de fabricarlo,
de labrarlo, pulirlo, y elevarlo
al máximo nivel de la elegancia.

Una cara bonita, una fragancia:
insulso, pero pulcro y fastuoso;
vacío, pero bello y ostentoso;
musical y sonoro en abundancia.

Un capricho que colme los sentidos,
Un pensamiento de bisutería,
un brillo que deslumbre al Sol de día

y deje boquiabiertos los oídos.
Una dama feliz y embarazada,
aunque en su vientre no contenga nada.
VIVIR ES CONSTRUIRSE
Vivir es un asunto delirante,
nada es eterno y nada es permanente
nada es sustancia, todo es accidente:
existir es hacerse en cada instante.

Vivir es caminar hacia adelante,
morir es regresar constantemente,
aferrarse al pasado torpemente;
vivir es convertirse en caminante.

Irse haciendo al andar es el destino,
arrastrase y volar rumbo a la gloria,
avanzar en el tren del torbellino

que levanta a su paso nuestra historia.
Dejar de ser con cada desatino,
cambiar sin renunciar a la memoria.

BORROSA MAÑANA
Borrosa se presenta la mañana,
a lo lejos verdean los olivos;
me revisto de luz mientras escribo
a fuego lento desde mi ventana.

De fondo llora triste una campana
y en la tranquila placidez percibo
el infierno y la gloria de estar vivo
en el mar de la vida cotidiana.

De pronto sale el Sol, por un momento
me arrullo en sus caricias matutinas,
una paloma busca su alimento

y una brisa se enreda en las esquinas
para darle a la escena movimiento
jugando con las hojas saltarinas.
COMO CADA MAÑANA
Como cada mañana
el despertador
me saca de la cama
con su canción,
su diabólica canción.

Con los restos del sueño
en la mirada,
las dudas aún latiendo
en mi almohada,
en mi plácida almohada.

Arropado por el viento
y empujado por la aurora,
igual que el mago de un cuento
paso a través de las horas.

Y me visto de paciencia
y no pienso en lo que espera,
me disfrazo de apariencia
y me abrazo a lo que hay fuera.

Como cada mañana el despertador
me saca de la cama
con su canción,
su diabólica canción.

Empiezo a trepar el día
como un hábil montañero,
disfrazando de alegría
los sinsabores primeros.

Y la vida se presenta
como una inquietante danza,
una danza que se enfrenta
entre el miedo y la esperanza.

Con los restos del sueño
en la mirada,
las dudas aún latiendo
en mi almohada,
en mi plácida almohada.

En esta ruleta rusa
me la juego cada día
y en esa espiral confusa
se consume mi energía.

Y voy metiendo en mi pecho
una absurda seriedad.
para que me tome en serio
esta seria sociedad.

Como cada mañana
el despertador
me saca de la cama
con su canción,
su diabólica canción.

Con los restos del sueño
en la mirada,
las dudas aún latiendo
en mi almohada,
en mi plácida almohada.

LA ÚLTIMA CORNADA
Ese toro miraba malamente,
tenía la embestida atravesada,
la muerte arrebujada en su osamenta,
el odio negro ardiendo en sus entrañas.

De ese toro feroz y traicionero
te defendiste, primo, con tus armas:
el corazón encima de la mesa,
poniéndole al mal tiempo buena cara.

¡Ay, cómo llorarán los ruiseñores,
las dehesas, los pubs y la manada;
los bohemios echan de más tu ausencia,
de menos te echarán las madrugadas.

Cada vez que me asalten tus canciones,
cada vez que en mis manos la guitarra
llore mi soledad y tu recuerdo
y desgrane sus quejas desoladas.

Cada vez que mi boca forje versos
de angustia y de dolores sin mañana,
volaré con las alas de tu ejemplo,
miraré con la luz de tu mirada

y en trágicos acordes hacia el cielo
mandaré mis protestas enojadas
y cantaré aquellas pequeñas cosas
que a mi lado tú tanto disfrutabas.

Conmigo tu presencia para siempre.

NO HAY DESTINO
La recia voz se muere en la garganta
y los gritos se ahogan en los pechos,
incapaces de alcanzar su destino.
No hay destino,
tan sólo pechos ahogando sus gritos
y gargantas enterrando palabras.
A tientas en el centro de la noche,
braceando en mitad de un océano,
perdidos en medio de un desierto.
Vagando sin destino.
No hay destino.

UN AVISPERO DANZA POR MIS VENAS
Un avispero danza por mis venas
cuando tu libertad emprende el vuelo,
divina nube alada, clamorosa
que ávidamente busco con mi boca,

destino predilecto de tus vientos,
oxígeno de labios entregados.
Dormida la razón, reina el instinto,
que cobija la miel de la victoria.

Gozo la plenitud de tu ruido,
sendero de la dicha que se escapa,
remanso de pasión que a ti te busca,

deseado objetivo de mis besos.
En tu nido de amor mi pecho duerme
y apagada por ti, calla mi voz.


LA LEVEDAD
El milagro de existir:
estar y ser sólo siendo,
vivir y sólo viviendo
fabricarte tu verdad.
Cargar con tu levedad,
solo en mitad de un camino,
repleto de peregrinos,
que, con fingida alegría,
soportan en compañía
su radical soledad.

LO SÉ TODO DE TI
Yo, que sólo te sueño,
que de ti nada sé,
ya siempre vas en mí; te llevo dentro.
Y grabada en mi piel
junto a mi amarga soledad te llevo,
como mi agua de abril,
como el sol de mi cielo.
Tan sólo sé de ti
lo que fraguo en silencio,
lo que al son de la noche que se escapa,
construyo a fuego lento,
devanando en la sombra
los hilos misteriosos de tu cuerpo.
Lo sé todo de ti,
tus caprichos, tus miedos;
la música que nace de tu boca,
y esa brisa que brota de tu pelo.
Lo sé todo de ti,
conozco cada gota de tus besos
y me abrazo a tu ausencia
porque de ella se nutren tus secretos.
Lo sé todo de ti,
porque te tengo dentro.

¿QUÉ ES AMOR?
¿Qué es amor? No lo sé. ¿Tal vez un arte?
¿El fragor de dos pechos bienheridos?
¿Acaso ofuscación de los sentidos?
¿O tal vez el milagro de encontrarte?

Sin duda es el amor punto y aparte:
estar a salvo por estar perdido,
ser extraño en un cuerpo conocido,
sufrir, penar y no poder quejarte.

Paradójico y pérfido misterio:
sentirte bien viviendo alucinado,
entregarse feliz a un cautiverio,

sentirte libre estando encadenado,
tomarse una memez como algo serio.
El amor es… estar enamorado.

EL PASADO
Aunque no esté, su sombra sigue estando
encima como un peso permanente,
a veces más presente que el presente,
cual fardo pertinaz de contrabando.

Su apetito devora los instantes
con una prontitud que causa espanto
y con intrepidez logra el encanto
de mudar los “ahora” por los “antes”.

Fantasma que se instala en la memoria
y que contagia la melancolía,
que escribe a su capricho nuestra historia

y pregona una triste profecía:
nuestra vida presente es ilusoria
y es un poco más mala cada día.

EL FUTURO
Frontera infranqueable que no deja
pasar ni traspasar ninguna cosa;
materia tan sutil y misteriosa
que cuando tú te arrimas él se aleja.

Tras su puerta se ocultan los temores,
los miedos, los dilemas y las dudas,
las miserias infames y las crudas
verdades, secretos y rencores.

Allí te esperan noches y mañanas,
los que vendrán a ser tus enemigos,
y la cruel veleidad de nuestra suerte;

Te aguadarán cavernas y ventanas,
tus espinas, tus premios, tus castigos
y la fecha y la hora de tu muerte.

EL PRESENTE
Volátil y sutil como la aurora,
instante entre el futuro y lo ocurrido,
entre lo que será y lo concluido,
moléculas tejiendo cada “ahora”.

Asombrosa y brutal desbrozadora,
que confunde lo vivo y lo vivido,
que mata lo que está recién nacido
y pasa por las cosas sin demora.

Esencia que nada persevera,
incapaz de saltar de la corriente,
a vivir el momento abandonado.

Es no más que un viajero en la frontera,
una gota que cae constantemente
en el mar proceloso del pasado.
LA HUIDA
Cada uno a su forma y a su modo
va tejiendo la red de su trapecio,
pagando en la batalla el alto precio
de alejarse de todos y de todo.

Cada uno levanta sus defensas,
como puede y a golpe de martillo,
se enroca solitario en su castillo,
a salvo de agresiones y de ofensas.

Y así se va encriptando cada día,
lo mismo que el gusano en su capullo,
entregado a la inútil agonía

de ocuparse tan sólo de lo suyo;
vencido por la ilusa fantasía
de servir al capricho de su orgullo.

LA RAZÓN DE MI SER
En las olas traviesas de tu pelo,
en el mar insondable de tus ojos,
deposito mis dudas, mis despojos,
mis ansias de vivir y mi consuelo.

En la luz de tu piel de caramelo,
en la larga aventura de tus piernas,
en la jugosa miel de tus cavernas,
me desvivo, me azoro y me desvelo.

En el rico maná de tu alimento,
en el suave temblor de tu cadencia,
en la brisa templada de tu aliento

en la letal penumbra de tu ausencia,
encuentro mi ventura y mi tormento,
la razón de mi ser, de mi existencia.
LOS ÁRBOLES TIENEN…
Los árboles tienen la frente despejada,
no esconden ecos de dudas ni de rencores,
ostentan su verde verdad entre las flores
y arañan el suelo con su piel descarnada.

Aprecian su quietud de soledad quebrada
y sueñan en silencio un mundo de colores
sienten envidia de los pardos ruiseñores
por lanzar al vuelo su pena desolada

Tienden a la soledad sus desnudos brazos
y esperan firmemente asidos a la tierra
con una terquedad de indisolubles lazos

que a la voluntad de ser con fe se aferra.
Maltrechos y ardiendo presienten los pedazos
en su lucha feroz de inquebrantable guerra.
SIN PRETENDER LA GLORIA
Como una flor abrimos
nuestros torpes sentidos al espacio,
al tibio sol de otoño,
a las brisas de mayo.
(Nacer es explorar
senderos que se escapan de las manos).

Caminamos sin rumbo,
pese a los gepeeses y los mapas;
volvemos hacia atrás
buscando un asidero entre las lágrimas.
(Arrastramos un niño,
somos un espejismo de la infancia).

Ser o no ser, amar pese al abismo,
superar la anestesia y el marasmo,
cortar los hilos
que mueve el Gran Hermano.
(La vida es resistir,
sin premio ni descanso).

Yo prefiero el silencio,
la música callada,
la suave melodía
que los ángeles tocan con sus alas.
(Vivir es un viaje
entre la soledad y las palabras).

Sin pretender la gloria,
no rechazo un halago, una caricia,
pero prefiero el discurrir callado,
de los plácidos días.
(Vivir es un placer,
aunque duela la vida).

Nadar contracorriente,
contra viento y marea, rumbo al ocaso
anhelando horizontes imposibles,
apretando los labios.
(La vida es un manojo de esperanzas
que se va marchitando).

TU NOMBRE
Hay una feria en mis venas
cuando vislumbro tu nombre,
cinco letras, cinco flechas,
cinco lunas, cinco soles,
apuntando hacia mi pecho
en la quietud de la noche.
Tu nombre sólo me basta,
me basta sólo tu nombre,
ni piel ardiendo en mis manos,
ni caras de mal de amores;
tan sólo la levedad
de sus sagrados acordes.
Tu nombre late en mis sienes
con consistencia de roble,
y resuena en mis oídos
con tintineo de bronce.
Tu nombre, fiero, salvaje
clava sus cinco aguijones
y en la garganta se agitan
misteriosos replandores.
Tu nombre sólo me basta,
me basta sólo tu nombre.

TÚ YA ESTABAS EN MÍ
Tú ya estabas en mí,
te abrí la puerta
una mañana azul de terciopelo.
Brincabas por el aire
igual que una hoja muerta,
deshojabas los pétalos del cielo,
liviana, transparente,
jugando libremente con la lluvia,
altiva, solitaria,
me enamoré de ti,
de aquella imagen
que ya guardaba dentro
antes de conocerte.


LA MUERTE
Una boca siniestra nos espera,
una boca funesta e insaciable,
unos labios de hielo, fieros sables
que penden sobre un hilo en la frontera

de la vida y la muerte, ¡oh quimera!
pretender alcanzar lo inalcanzable,
perenne condición inquebrantable,
de la humana verdad perecedera.

Un agujero negro , una abertura,
que golpea la vida con su danza
macabra, demencial y de tal suerte,

que atrapa con su lúgubre negrura,
y a todo lo que siente y vive alcanza
con su ambiciosa condición de muerte.

AYER OTRA VEZ
Y pasó nuevamente como un rayo,
sin apenas dejar ninguna huella,
etéreo y vulgar como una estrella
sin luz y sin color; como un caballo

respingado y veloz; triste vasallo
de una vulgar y anémica epopeya,
que se pierde en la noche y que destella
al ojo que lo mira de soslayo.

Y volverá a pasar y volveremos
a sentir nuevamente su presencia
anodina, trivial, intrascendente.

Y enseguida muy pronto notaremos
el último vestigio de su ausencia,
engullido sin más por el presente.
A BEATRIZ, HUÉRFANA…
Hoy me duele otra vez
la sinrazón humana,
es un dolor que duele
como una ardiente brasa
clavada en las costuras
del ayer, del mañana;
un dolor que remite
a la noche del alma;
la noche que no cesa,
negra noche sin alba.
La noche sin futuro,
negra, bruna, quemada.

DETRÁS DE LA PERSIANA
¿Qué esconde, indiferente, la persiana?
¿Qué desorden de cielo
oculta su maraña?
¿Qué tempestad azota tras su velo
los pobres corazones,
las mezquinas palabras,
los reproches sedientos,
la ilusión escondida, atropellada?

El infierno desciende
por las cuatro paredes desoladas
y un rumor de penumbra,
de siniestra vergüenza,
se agita entre las sábanas.

Todo se vuelve eco
detrás de la persiana.
El tiempo se hace eterno,
la noche se desangra
y el velo del silencio se deshace,
se rompe, se confunde
con la angustia que lentamente llama.

Hay un mundo latiendo
detrás de la persiana;
hay un mundo que muere
detrás de la persina.
VIVIR ES CONSTRUIRSE
Vivir es un asunto delirante,
nada es eterno y nada es permanente
nada es sustancia, todo es accidente:
existir es hacerse en cada instante.

Vivir es caminar hacia adelante,
morir es regresar constantemente,
aferrarse al pasado torpemente;
vivir es convertirse en caminante.

Irse haciendo al andar es el destino,
arrastrase y volar rumbo a la gloria,
avanzar en el tren del torbellino

que levanta a su paso nuestra historia.
Dejar de ser con cada desatino,
cambiar sin renunciar a la memoria.