Los genios de la literatura española, las obras y los personajes, que han llenado nuestras vidas de sueños y nuestros sueños de contenido, merecían este homenaje, que ocupará, espero, los 365 días del años 2015, octavo de la famosa crisis, que consistía en desmontar pieza a pieza el famoso Estado de Bienestar. Ya queda menos.

MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

Maestro consumado en la imposible
tarea cotidiana de vivir,
en ese mar de hacer y de sentir,
de querer alcanzar lo inaccesible.
Luchador contumaz, infatigable,
en defensa de próvidos valores
humanos, generosos, superiores,
titán contra el fascismo miserable.
Gastrónomo entendido y practicante,
antólogo, poeta y ensayista,
fustigador, irónico, humorista;
hablador y retórico brillante,
experto y gran culé, funambulista,
con talla y estatura de gigante.

GONZALO TORRENTE BALLESTER

Marinero frustrado en alta tierra,
Español en la España desolada,
agreste, taciturna, silenciada,
novelista de guerra y de postguerra.
Derramó su simiente por la Tierra
en hijos y en novelas expresada,
timidez de miope en la mirada,
errante que a la clara luz se aferra.
Prolífico plumífero y cercano
sembrador de fecundas emociones,
verdades, aventuras, sensaciones,
con su pluma erudita de escribano.
Eminente y devoto tertuliano,
experto en esperanzas e ilusiones.
Amigo Tirso, padre de esta historia,
gloria a ti, memorable dramaturgo,
encerrado en la piel de un demiurgo
creador de una obra tan notoria.
Espíritu sublime que se eleva
por aquellas noveles bambalinas
del corral de comedias en ruinas
de aquellos servidores de la gleba.
Discípulo de Lope, religioso,
espíritu valiente que mantiene
las reglas del maestro teatral,
volviéndolo aún más recio, más hermoso.
Su nombre con orgullo aún lo tiene
en su frente un teatro nacional.

TIRSO DE MOLINA

Alma pura, frugal y vehemente,
esencia angelical y apasionada,
vasalla de su Dios enamorada,
anclada con tristeza a su presente.
Humilde pecadora y penitente,
por regalo del Cielo, iluminada,
piadosa, algo más, alucinada,
corona de martirio hay en su frente.
Pluma ardiente, seráfica escritora,
va mezclando el trabajo y la oración,
abrazada a la cruz, su devoción,
plena por esa fe que la devora.
Senda y camino fue de perfección
el ejemplo ideal de la doctora.

SANTA TERESA DE JESÚS

ZALACAÍN EL AVENTURERO

Martín Zalacaín, aventurero
tiene su casa ondeando entre las olas
de esas costas abruptas españolas,
audaz y temerario marinero.
Su verdad y su mundo es la aventura,
su fuerza y su valor son su equipaje,
la persona adherida al personaje,
el héroe encadenado a la locura.
Sus convicciones firmes, primordiales
van detrás de su recio corazón,
límpido, generoso, juguetón,
al son de sus arrestos naturales.
Sencillo y barojiano hombre de acción,
persiguiendo sus viejos ideales.

TIEMPO DE SILENC

Una historia sencilla, intrascendente,
pero que lleva dentro tantas cosas,
unas que gritan y otras silenciosas,
que empieza una novela diferente.
Un Madrid de tugurios y chabolas
y un Madrid de cafés y burguesía
y en el centro, girando, la agonía
de la pobres miserias españolas.
Martín Santos, rendido joyciano,
de una forma distinta e imprevista,
irónica, grotesca y rupturista,
irrumpe con un arduo castellano
en su prosa barroca de secano
de estilo enmarañado y vanguardista.
Como el gran don Manuel avizorando
la nueva luz errática y quimérica,
albor de su Galicia y de su América,
inunda mis rincones retozando.
Del libro al mundo paso dibujando
la escarlata lunática y mistérica
y la palabra lúcida y frenética
pasa miles de aromas dibujando.
Insigne Bradomín, allí en tu hoguera
arde la dulce flor de una princesa,
eterna candidez que ama y espera
con su pálida tez, boca de fresa.
Sonata de naciente primavera,
deidad que lastima cuando besa.

SONATA DE PRIMAVERA

Bebe Juan de la fuente cristalina
que mana del Cantar de los Cantares,
esa antorcha sagrada que ilumina
los rincones de todos los pesares.
A solas sufre Juan la noche oscura
y de su pluma milagrosa mana
una prosa divina más que humana,
un alma inmaculada más que pura.
Con la cruz y su verso como espada
a los campos se echó con Teresita
a reformar la Orden Carmelita,
atizando la llama enamorada
de amor viva radiante fecundada,
ese fuego que el alma necesita.

SAN JUAN DE LA CRUZ

SONATA DE OTOÑO

Arrullan el aire los leves helechos,
princesas azules, juvenil tesoro,
peinan en la fuente cabellos de oro
celando pasiones en sus albos pechos.
En las lindes frescas de broncos barbechos

reina con su amable fronda el sicomoro
y un reguero aflora su caudal sonoro
vistiendo el paisaje de lindos asechos.
Mariposas tenues, breves levedades,
retozan sutiles, felices, livianas
y un suspiro vuela portando ansiedades,
mientras vuelan bajo lascivas sotanas.
Un marqués exhibe nobles vanidades
y besos y olvidos rondan las ventanas.

SONATA DE INVIERNO

Besa el Sol los barrocos ventanales
y un rayo que atraviesa juguetón,
palpa con refulgente fruición,
la trasparente tez de los cristales.
Con regusto de mieles ancestrales
se acurruca temblando en un rincón,
mientras sigue meciendo al corazón
la canción de los vientos otoñales.
Elitista, orgulloso y engreído,
el marqués escabroso y lacerado,
esclavo del placer, enamorado,
flirtea con la monja, presumido
y un hálito de un pecho estremecido,
se escapa con aromas de pecado.
Preboste de la estética esnobista,
prosélito del ritmo parnasiano,
Verlaine y Víctor Hugo americano,
líder de la camada modernista.
Sus versos son un plácido vergel
de nelumbos, magnolias y jazmines,
de elegantes y plácidos jazmines
pintados por su orfébrico pincel.
Topacios, esmeraldas y diamantes
se atropellan sembrando sus renglones,
alegres como el son de las campanas.
Efusivos e intrépidos amantes,
Lo designan desde sus corazones,
príncipe de las letras castellanas.

RUBÉN DARÍO

Pascual, impetuoso, parricida,
víctima de una negra trayectoria,
violenta, brutal, contradictoria,
forzado a las cloacas de la vida.
Relato truculento y tremendista,
que busca lo grotesco y repulsivo,
lo oscuro, tenebroso y primitivo
del alma derrotada y derrotista.
Perdido y pobre carne de cañón,
inculto, virulento y miserable,
condenado a una ruin marginación
dolorosa, mezquina e implacable.
Su sórdida y fanática pasión
lo lleva a un amargura interminable.

PASCUAL DUARTE

NIEBLA

¿Ser o no ser? ¿Esencia o existencia?
Preguntas sin respuesta, confusiones,
congojas, dudas y vacilaciones,
colgadas en la red de la conciencia.
Novela que es nivola; un personaje,
que se enfrenta a su autor, a su destino,
con la fe de un devoto peregrino
y solo con su fe como equipaje.
Augusto no soporta la obsesión
de vivir sin vivir su propia vida,
pues para no ser tú, mejor ninguno.
Por eso se resiste a la ficción,
con terrible dictamen suicida,
de no ser más que un sueño de Unamuno.

PEPE CARVALHO

Atrevido, gallego y socarrón,
detective, bribón, contradictorio,
extravagante, culto, perentorio,
mitad sentimental, mitad cabrón.
Se pasa el poco tiempo que le sobra
condenando sus libros a la hoguera,
deshojando su ajada primavera.
con los ojos astutos de una cobra.
Comunista y amigo de la CIA,
figura disfrazada de amargura
envuelta en un aroma cotidiano.
Con Biscúter, su buena compañía
no hace ascos a un plato de asadura
ni a un sabroso chorizo benaojano.
Ese amor cegador, pecaminoso
tiene en ascuas el alma de Pepita,
esa triste y mohína margarita,
crecida en un vivero silencioso.
Amor que contraviene aquel decoro
de aquella sociedad dieciochesca,
más pendiente del bulo y de la gresca,
que del me quieres, te quiero, te adoro.
Pobres almas y cándidos despojos,
cargados de pudores y amarguras
de palios, confesiones y cerrojos
a toda exaltación de las oscuras
verdades que penetran por los ojos
humildes de las pobres criaturas.

Aquellas “Follas novas” incitaban
a los chistes, las bromas y las chanzas
en aquellas antiguas enseñanzas,
que los curas de ayer nos inculcaban.
Pero detrás de aquella travesura,
descubrimos la flor de Rosalía,
deshojada por gris melancolía,
en la plácida luz de su lectura.
Precursora, romántica y moderna,
gallega, pitonisa inevitable,
indómita, cercana, dulce, tierna,
luchadora e intrépida, indomable,
original, bucólica y eterna
buscando simplemente lo inefable.

ROSALÍA DE CASTRO

RAMÓN J. SÉNDER

Para este luchador infatigable
no hubo nunca un momento de respiro,
los hechos lo pusieron siempre a tiro,
la vida fue con él siempre implacable.
Buscado perseguido, y exiliado,
en México encontró puertas abiertas,
en Estado Unidos, nuevas puertas
y en su país apenas recordado.
Su réquiem, dolorido e indignado,
es una historia trágica y rotunda,
ejemplo de esa hez nauseabunda,
que nuestro pueblo engendra en su costado;

otra muestra del odio desbocado
de la España más negra y más profunda.

MIGUEL DE UNAMUNO

A lomos de una duda peregrina
cabalga Don Miguel cual Don Quijote,
de nuestros sabios, sumo sacerdote,
que hacia la luz del alma se encamina.
Su mirada las nuestras ilumina,
de los zafios y lerdos, duro azote,
somete como un diestro en su capote
todo aquello que explora y examina.
del paraninfo salmantino,
enfrentado al poder, la sinrazón,
tiró fronteras, desbrozó el camino
y en tiempos de dislate y confusión
supo ver con astucia de adivino
que hay que unir al cerebro el corazón.
Insensible y ajena, indiferente,
emerge la pretérita escalera,
viendo pasar, sin más, a su manera,
la vida cotidiana del presente.
Presente de humillados y vencidos,
futuro de siniestros vencedores,
carrusel de miserias y dolores,
de mentiras y miedos extendidos.
Allí donde triunfaban los Quintero,
allí donde mandaba Benavente,
comenzó a desplegarse la simiente
y empezó a arder la llama de este Buero,
perspicaz, penetrante y elocuente,
de una pobre escalera mensajero.

HISTORIA DE UNA ESCALERA

Retrato del teatro itinerante,
de la España de chusma y pandereta,
de malta y polvorones a peseta,
de vuelva usted mañana, Dios mediante.
De cómicos grotescos y groseros,
vendiendo sus miserias en manada,
viendo irse su pan por la llegada
del “jodío y rufián peliculero”.
Los Hermanos Lumière apretujando
a los pobres hambrientos de la escena,
de poca colación y mucha pena,
por los hoscos caminos transitando.
De más sombras que luces disfrutando,
cada cual amarrado a su condena.

FRANCISCO DE QUEVEDO

Satírico, burlón, procaz, sus Sueños
son una burla atroz contra los vicios
de los hombres, sus torpes estropicios,
sus males y sus sórdidos empeños.
Mordaz y poderoso caballero,
Maestro del concepto y la ironía,
Canónigo de laica letanía
pesimista estrambótico y certero.
Poeta entre notables potentados
es flor en el estiércol del olvido,
un cardo deslenguado y atrevido
en jardines floridos y cuidados;
un remedio eficaz contra el ruido,
que enturbia los designios más sagrados.

PÍO BAROJA

Este doctor de boina vascongada,
taciturno, agorero y pesimista,
un poco taumaturgo y alquimista,
tiene luz y tristeza en la mirada.
Pluma fiel de nobleza aquilatada,
pintor de fina brocha realista
escéptico, andarín, casi anarquista,
indagador profundo de la nada.
Liberal, escalpelo y descreído
de los males del alma cirujano,
español, ambulante y perseguido,
solterón, insolente y cartujano,
dictó la solución contra el olvido:
solo la acción redime al ser humano.
Diputado, académico, cronista
de la España del siglo diecinueve,
un retrato que enseña y que conmueve,
pintado por la luz novelista.
Inmensos Episodios Nacionales,
de lengua fresca, recia y variada,
presencia viva que siembra su mirada
sobre nuestros pecados inmortales.
Benito, empedernido solterón,
bohemio de los páramos canarios,
amigo del burdel y de los varios
placeres que regala el corazón.
Por Madrid aun retoza su pasión
asida a los amores mercenarios.

PÉREZ GALDÓS

Don José, yo soy yo y mi circunstancia,
mi formas de sentir y mis valores,
mis dudas, mis congojas, mis amores,
y lo demás carece de importancia.
Para ver hay que asirse a la distancia,
que ofrece la lejana perspectiva,
la verdad no es cerrada ni objetiva,
pues depende de mi y de su sustancia.
Ortega espectador, historicista,
testigo de una España invertebrada,
orfebre de la lengua y estilista,
bisturí insobornable en la mirada.
Cuidadoso y brillante vitalista,
forjador de la lengua como espada.

ORTEGA Y GASSET

PABLOS, EL BUSCÓN

¿Qué busca este Buscón atormentado,
retoño de un ladrón y de una bruja?
¿Qué quiere este lunático granuja
sin casa, sin familia y sin cuidado?
Famélico, ladino, desgraciado,
amargo buscador impenitente,
incauto que se lleva la corriente,
y viene al mundo ya predestinado.
De fracaso en fracaso fracasando,
inevitable carne de cañón,
su mundo lo va él mismo fabricando
al ritmo de su propio corazón.
Pirata que subsiste trampeando,
respondiendo a su innata condición.

MIGUEL MIHURA

Desde el mirador de su Codorniz
puso en solfa los hábitos mezquinos,
pequeños, malolientes, peregrinos
de una nación tacaña e infeliz.
Las lacras de una pobre sociedad:
la crueldad, la mugre, la indecencia,
más la frivolidad, la decadencia,
el vicio, los rencores, la maldad.
Abúlico, indolente, perezoso,
Mihura parodiaba en el papel
con Tono, con Neville y con Jardiel
un mundo corrompido tenebroso.
Tres sombreros de copa en el cartel,
absurdo don Miguel, maravilloso.
Apócrifo, poeta, modernista,
alumno de Martín, complementario
de Antonio, aquel maestro, su contrario,
filósofo, retórico, humanista.
Metafísico, escéptico, coplero,
retórico, sofista, unamuniano,
presumido, locuaz, pirandeliano,
personaje, aunque falso, verdadero.
Su rictus dolorido y taciturno
refleja su talante pesimista,
de maestro orteguiano e ingenioso,
laico, cursi, lunático y nocturno.
¡Ay, don Juan de Mairena acrisolado
por la luz y la pluma de Machado!

ANTONIO MACHADO

En un Madrid desierto, devastado,
vencido por la hoz de la locura,
La Colmena es la historia de esa dura
Razón de ser de un pueblo desolado.
Por esas las calles pasan de costado
tipos con la tristeza en la figura
y el alma mustia llena de amargura,
prendidos a la noria del pasado.
Crónica amarga de ese tiempo amargo,
retrato de un país empobrecido
con el cuerpo clavado en el letargo
y el espíritu anémico y dormido.
El miedo triunfador y, sin embargo,
la rabia del dolor encallecido.

MIGUEL HERNÁNDEZ

Yo quiero se llorando el hortelano
del fruto de la flor de tu simiente,
para sentir lo mismo que tú sientes
compañero Miguel, amigo, hermano.
Y contigo en la brecha, mano a mano,
con los labios, los ojos y la frente,
construir un poema diferente,
que convierta tu invierno en mi verano.
Volverás a mi huerto y a mi higuera
por los altos andamios de las rosas
y a la grupa de luz de aquel lucero.
Te espero como el viejo al sol espera,
que tengo que contarte muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
Un sabio que creció entre bambalinas,
entre cómicos, luces y telones,
entre intrigas, manejos y traiciones,
en una España triste y en ruinas.
De joven fue ferviente comunista,
pero tras los desastres percibidos
y los golpes cobardes recibidos
se convirtió en vital posibilista.
Poeta y dramaturgo condenado,
-recuerdo aquella imagen de Miguel
pudriéndose en la cárcel junto a él –
a muerte por rebelde imaginado.
Dejó su impronta sobria en el papel,
marcando un rumbo libre y recordado.

ANTONIO BUERO VALLEJO

Esa importancia de la intrascendencia,
que Ferlosio dictó desde el Jarama,
convirtió a su novela en una dama
moderna y saturada de influencia.
Realismo social, avanzadilla
de otro estilo, otra estética, otra forma
de combatir impávido a la norma,
a través del solaz de una pandilla.
Un hito fue en España su salida;
su estilo sobrio y parco, un desafío.
Eternamente amada y discutida
por su modo frenético y sombrío
de oponer el sol breve de la vida
a la esencia impertérrita del río.

LARRA

Agudo observador de las costumbres
de un pueblo somnoliento, adormilado,
de sus vicios, su cuerpo apolillado,
sus lacras y sus rancias podredumbres.
Feroz demoledor de un patriotismo
vetusto, visceral y anquilosado
en las arcas añejas del pasado,
auténtico fantasma de sí mismo.
Ese Fígaro, Duende, Bachiller,
gastó su corta vida con ardor,
peleando con fe contra el amor,
intentando soñar y comprender.
Pobrecito e hipercrítico Hablador
vencido por la piel de una mujer.

MAX ESTRELLA

Andaluz hiperbólico y errante
trovador de sentidos madrigales,
de romances y endechas otoñales,
con alma de poeta y de tunante.
Don Latino de Híspalis mediante,
la flor de los poetas nacionales
transita los siniestros arrabales
con alma de bohemio trashumante.
Experto en el trajín de los madriles,
de borrachos bribones y de putas,
de lunáticos, locos, marginados.
Enfrentado a ministros y alguaciles,
enfrascado en querellas y disputas,
cerebro sin igual, privilegiado.
Su querida y hollada Barcelona
por sus pies de curioso paseante
es la dama lujoso y elegante,
que lo mima, lo nutre y lo apasiona.
Por sus calles, fantástica, atraviesa,
la chica de las bragas refulgentes,
y en su seno germinan las simientes
de las últimas tardes con Teresa.
Si alguna vez te dicen que caí,
pregúntale a Marsé por esa guerra,
que llevan los humanos en su seno;
en su mundo recóndito aprendí
la gris fatalidad de la posguerra,
sus miedos, sus rencores, su veneno.

JUAN MARSÉ

Su prosa sabe a mirto y mejorana,
a arroyos cristalinos y a torrentes,
a terrenos abruptos y a pendientes
y al Sol madrugador de la mañana.
Los montes en la pluma de Pereda
respiran como el mirlo y la cigüeña
y el alma transparente de una peña
descansa en un rincón de la vereda.
A este sencillo y sobrio novelista
nada de la montaña le es ajeno,
su ser se mimetiza en el terreno,
auténtico y feliz protagonista.
Conservador, neurótico, humanista,
nostálgico, bucólico y ameno.

JOSÉ Mª DE PEREDA

BALTASAR GRACIÁN

Valiente y soberano criticón,
sentencioso, brillante y conceptista
lacónico y sardónico aforista;
el lujo sometido a la razón.
Melancólico, denso y concentrado
orfebre minucioso del lenguaje,
curioso y perseguido personaje,
de su tiempo adalid adelantado.
Polemista titánico y terrible
del existencialismo precursor,
a la vez, y a la par, tierno y sensible
y elocuente y locuaz predicador.
Y llegó a conquistar un imposible:
ser un creyente librepensador.

TRISTANA

¡Esas pobres mujeres galdosianas,
objetos que pasaron por la vida
como seres de suerte pervertida
y cuyo ejemplo viene a ser Tristana!
Mujeres sin presente ni mañana,
enjauladas, deshechas, oprimidas;
mientras lloran su suerte de vencidas,
su existencia se va por la ventana.
Tristana, como Carmen y María,
Tristana, pobre lirio desolado,
condenada al afán de cada día
de parecer un Sol limpio y honrado.
Mujer que se debate en la agonía,
que empareja la honra y el pecado.
Mártir de una pasión desordenada,
sembrada por el rabo del demonio
disfrazado de amiga de Sempronio,
alcahueta maléfica y taimada.
Por culpa de la magia de la vieja
perdióse Melibea por su conjuro
en un infierno trágico y oscuro
vencida por la hiel de su conseja.
Lujuria incandescente por las venas
corre de la bucólica doncella,
entregada al arbitrio de su suerte.
Un ardor loco de pasión terrena
la atrapa, la devora y la atropella
y acaba con el triunfo de la muerte.

MELIBEA

Jaca fiel, legendaria que a su dueño
llevó por los senderos castellanos,
esos campos que moros y cristianos
lucharon cuerpo a cuerpo con empeño.
Babieca, viejo nombre misterioso,
si de bobo o de baba no se sabe
de do viene un apodo tan suave
a un rocín tan pujante y poderoso.
Con gusto de cronista embelesado
termino con asombro este soneto
para que su prosapia no se pierda.
Aunque tenga el prestigio bien ganado,
allí donde reposa su esqueleto
un monolito humilde lo recuerda.

BABIECA

De ese Madrid más sórdido y oscuro,
don Ramón recupera a Max Estrella,
brillante peregrino de alma bella
en un mundo insaciable y sin futuro.
Sus Luces de Bohemia son los faros
para entender las tripas de esta España,
por siempre contrahecha, ruda, extraña,
madrastra de sus hijos más preclaros.
Grotesco carrusel de desventuras
nos muestra en esos tristes firmamentos
de estrellas apagadas, de amarguras,
que solo irradian agrios argumentos.
Luces que están cargadas de amargura,
reina y señora de los esperpentos.

LUCES DE BOHEMIA

EL ÁRBOL DE LA CIENCIA

Del jardín de Baroja árbol frondoso,
que bebe de raíces suculentas,
agitado por vientos y tormentas,
ceñido por un suelo generoso.
El árbol misterioso de la ciencia,
retrato existencial de Andrés Hurtado,
de un Madrid proletario y desalmado,
del túnel marginal de la conciencia.
Atestado de un fruto tan amargo,
tan repleto de tedio y agonía,
que a pesar de ser fruto es, sin embargo,
nocivo para el dios de la alegría.
Conformismo, excitación, letargo,
implacable y falaz melancolía.

Muere en su red moral doña Perfecta,
esa esclava febril de una verdad,
disfrazada de orgullo y vanidad,
bajo su frente perniciosa y recta.
En ella se refleja esa funesta
bajeza de oprimir la libertad,
de confundir amor y caridad,
de transmutar el cielo por la cuesta.
Espejo de la España de Galdós
en la que el juego de la hipocresía
entona la terrible melodía,
de mezclar a los césares con Dios.
Novela por entregas, realista,
escrita por un ciego ilusionista.
Políglota, poeta y toledano,
que en Italia bebió la nueva estética,
los nuevos metros de la miel poética
que trajo para bien del castellano.
Esta nueva bandera que enarbola
cuando en Nápoles el bardo desembarca
marida con los versos de Petrarca
para cambiar la métrica española.
Caballero, febril y seductor
de Guiomares, Beatrices, Magdalenas,
inocentes y tiernas azucenas,
que bajaron al pozo de su amor.
Un soneto, un terceto a manos llenas
reclamo yo a las musas en su honor.

GARCILASO DE LA VEGA

Este español francés estrafalario,
con pinta de tahúr del Missisipi
de espíritu rebelde, mitad hippy,
mitad chocante revolucionario,
bebe en fuentes ocultas, tenebrosas,
salta modas, tendencias y fronteras,
rompe moldes, modales y maneras
al ritmo de sus musas caprichosas.
Bohemio, bebedor, surrealista,
Arrabal suburbano y pendenciero,
exiliado, bohemio, pinturero,
refrescante, fantástico, egotista.
Su agudeza protege con esmero
su lúdica coraza de alquimista.

FERNANDO ARRABAL

GÓMEZ DE LA SERNA

Ramón, ese bohemio tertuliano,
Ramón, ese jugoso vanguardista,
original, rebelde, nihilista,
sabroso fruto del jardín hispano.
Fecundo revoltoso impenitente,
viajero, sagaz, surrealista,
heterodoxo, crítico, anarquista,
amigo de lo nuevo, disidente.
A lomos de su aguda greguería,
-metáfora sutil, grácil y alada-,
puso en solfa con acre algarabíaa
aquella sociedad anquilosada,
Sarcástico, sardónico, vigía
de una España desierta y desolada.

GERARDO DIEGO

Este tradicional y vanguardista
poeta reluciente y recordado,
saltó con sus poemas del pasado
al futuro inventor creacionista.
Inquieto profesor y hasta ultraísta,
trovador del camino caminado,
idílico pintor de lo soñado,
cazador de la imagen imprevista.
Ilustrado y simpar renovador,
elevó al cielo a su ciprés de Silos,
fundador de prolíficos estilos,
de los toros amigo, encantador
de palabras, de versos, con amor
enganchados al aura de sus hilos.
LOS SANTOS INOCENTES
La España de charanga y campanario
la España de los pobres indigentes
la España de los santos inocentes,
la tierra del abuso milenario.
La extrema y extremada Extremadura
profunda de dehesas y cortijos,
de injusticias, esclavos, crucifijos,
abrumando a las pobres criaturas.
El feudo del señor y el señorito
con la bota en el cuello de Azarías,
de Paco bajo el Sol del mediodía,
sin un llanto, una queja, sin un grito.
Protesta de Delibes, osadía
ante el dolor profundo e infinito.

Este noble en su tiempo conocido
fue de fama y grandeza tan notoria,
que ha pasado impertérrito a la historia
sin precisar siquiera de apellido.
Infante conceptista y atrevido,
gozó de los favores de la gloria,
en tiempos en que el rol de la memoria
era mandar las cosas al olvido.
Duque, Señor y hábil intrigante
moralista y sabroso consejero,
del Conde Lucanor acompañante,
brillante educador y hasta guerrero
alerta y en extremo vigilante
por formar al perfecto caballero.

DON JUAN MANUEL

IRIARTE Y SAMANIEGO

Pareja que parece solo uno
pero son dos, amigos y rivales,
luchando por los mismo ideales,
en lucha que no ganará ninguno.
Fabulosos y tiernos ilustrados,
que trascienden su tiempo y su memoria,
abrazando los dos una notoria
resonancia de vates recordados.
¡Esos dos nombres en una misma senda,
caminantes en un mismo camino!
dos ojos, dos razones, imagino,
clavados en la cruz de una leyenda.
Dos varones para una misma prenda,
dos prójimos para un mismo destino.

Tragedia psicológica y rural,
ejemplo de la estética lorquiana,
tremendamente lúcida y humana,
vanguardia del teatro nacional.
Conjugación de mito y poesía,
de símbolos poéticos y eternos,
de leche, rosa y gélidos inviernos,
de roca, arena, sombra y agonía.
Yerma, desierta, víctima y verdugo
a solas ante el vértigo insensato,
cuello blanco propicio para el yugo
del miedo, la modestia y el recato.
Yerma, negra, terrible violeta
forzada a la estrechez de una maceta.
Alma dulce y alada mariposa,
con cara de rapaz enamorada
del mundo, de la vida; su mirada
sabe darle su sitio a cada cosa.Lanza
al mundo sus dardos, sus cantares,
sabrosas y punzantes melodías,
señora del país de la alegría,
a pesar de todos los pesares.
Una voz exclusiva, diferente
hablando del amor, la soledad,
buscando deconstruir la realidad
esencial, cotidiana, contingente.
Frescura y claridad en su inocente
luminosa pasión de la verdad.

GLORIA FUERTES

Entre el retiro y el aburrimiento,
la escrupulosidad y el erotismo,
la vanagloria y el alto misticismo,
Ana Ozores se quema a fuego lento.
En un pueblo con aire de convento
pone su suerte al borde del abismo
y aquejada de inquieto bovarismo
vive su doble vida y su tormento.
Hipócritas, corruptos y truhanes
conforman la Vetusta decadente,
trasunto de la paz del cementerio,
inhóspita prisión de sus afanes.
Levítica ciudad que lentamente
la lleva paso a paso al adulterio.

LA REGENTA

JAVIER MARÍAS

Conoce como nadie el alma humana
y sabe que la vida es un lamento,
que los sueños son flores de un momento,
que todo ayer espera su mañana.
Y sabe lo que cuesta una manzana,
que toda lucha tiene su argumento,
que vivir es estar en movimiento
y no permanecer tras la ventana.
Adalid de la prosa innovadora,
madridista fanático y sistémico,
audaz discutidor sagaz, polémico,
cabeza bienpensante y pensadora.
Su pluma es eficaz reveladora
del insigne y satírico académico.

Vendrán las Rimas tiernas a arrullarme,
subirán por la escala de mis huesos,
arderán en la llama de mis besos,
volverán como siempre a enamorarme.
Tornarán sus arpegios a mi boca,
ansiosa por sentirlos nuevamente,
y en ella, con arrobo, lentamente,
volverlos a amasar con dicha loca.
Volverán los suspiros, las espinas
y el arpa encontrará la dulce mano,
ataviada de cálido verano,
que le arranque las notas cristalinas.
y a mi balcón florido, cotidiano,
volverán las oscuras golondrinas.
Quiere ser mi caballo Rocinante
para enfrentar los riesgos de la ruta,
no sea que aparezca un hi de puta
y se lleve mis huesos por delante.
Rocín audaz de caballero andante
glorioso en la titánica disputa
no hay nadie contra el mal que le discuta
su bravura y su afán de caminante.
Quijote generoso me convierto
a lomos de su bélica montura
y a desfacer titánicos entuertos
me echo en brazos de próvida locura,
a luchar contra el mundo a cielo abierto
en mi fiel y gentil cabalgadura.

Amigo Juan Ramón, voz transparente,
sutil embajador, casi divino,
del verso como encaje cristalino,
que no podrá llevarse la corriente.
Sensible, sensitivo, contingente,
en busca de los dioses peregrino,
en su propia sustancia clandestino,
a fuerza de luchar contra el presente.
Antorcha de las nuevas novedades
oscuro buscador de claridad,
deseante de viejas soledades,
cazador pertinaz de la verdad.
Poeta de purezas y ansiedades
en busca de la propia eternidad.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

ANTONIO BUERO VALLEJO

Un sabio que creció entre bambalinas,
entre cómicos, luces y telones,
entre intrigas, manejos y traiciones,
en una España triste y en ruinas.
De joven fue ferviente comunista,
pero tras los desastres percibidos
y los golpes cobardes recibidos
se convirtió en vital posibilista.
Poeta y dramaturgo condenado,
-recuerdo aquella imagen de Miguel
pudriéndose en la cárcel junto a él –
a muerte por rebelde imaginado.
Dejó su impronta sobria en el papel,
marcando un rumbo libre y recordado.

FEDERICO GARCÍA LORCA

Devuélveme los versos, Federico,
que robaste a los dioses, oportuno,
devuélveme los versos uno a uno
devuélvelos, por Dios, te lo suplico.
Regálame el arpegio del jilguero
y préstame tu voz enamorada,
dame una pizca así de tu mirada
y un átomo sin más de tu aguacero.
Y no olvides las penas del gitano
ni la sal en la llaga neoyorquina,
ni la piel de la tarde que termina,
ni el fuego de tu aliento provinciano.
y déjanos también tu voz, hermano,
para que ayude a andar al que camina.
Retorcido, barroco, culterano,
oscuro, tenebroso y enigmático,
cordobés polifémico y enfático,
insigne labrador del castellano.
Prolífico, retórico y mundano,
ampuloso, titánico, satírico,
belicoso, simpático y onírico,
de las letras hispanas soberano.
Amante de los toros y el placer,
Príncipe de la Luz en sus letrillas,
oscuridad difícil de encender;
provoca en sus devotos pesadillas,
intentar su cosecha esclarecer
y solo comprenderlo en sus letrillas.

LUIS DE GÓNGORA


Un hombre siempre enfrente de un sistema,

que incita desafueros y atentados
contra pobres, humildes y olvidados,
igual que una obsesión, un monotema.
Así anduvo Vicente por la vida,
al lado de la tropa, de la gente,
esa que sufre dócil e inocente,
esa que sufre a solas y se olvida.
Agitador, Dantón republicano,
político, escritor, don Juan Tenorio,
envuelto en una toga de notorio
defensor del humilde ciudadano.
De cañas y de barro cirujano,
narrador celestial y perentorio.

BLASCO IBÁÑEZ

VALLE-INCLÁN

Este gallego de barba de chivo,
de sangre caliente y prosa nirvana,
verbo radiante, fugaz filigrana,
fulano simpar, gomoso y altivo.
Pomposo y rimbombante esteticista,
a la vez perifrástico y sensible,
esplendente hasta extremos imposibles
de su propia cosecha modernista.
Bohemio de café y de biblioteca,
vanguardista en un arte decadente,
exótico y extraño ciudadano,
descreído y amante de lo azteca,
ceceante, bocazas y valiente,
carlista y, a la vez, republicano.

TERESA PANZA

¡Ay, Teresa, por Dios, ay, qué tortura!
perder de esta manera a su marido
por seguir a un lunático perdido
en sus torpes y locas desventuras.
¡Ay, Sancho, ¿adónde vas tan de repente
siguiendo las locuras del Quijote,
ese ingenuo y curioso monigote?
¡pobre, Sanchito, ingenuo e inocente!
A cargo de un exiguo patrimonio
la deja ese flemático escudero,
que abandona la paz del matrimonio,
para mudarse en necio viajero,
siguiendo a ese chiflado del demonio,
iluso temerario y justiciero.
Sujeto colectivo que aparece
por Lope dibujado en esta escena;
es el pueblo pacífico que pena
la infamia y la opresión que no merece.
Ese pueblo que mata con sus manos
al pérfido rufián que lo encadena,
que sufre su injusticia y su condena,
es el pueblo decente y soberano.
Un pueblo solidario y atrevido,
que lucha con ardor todos a una,
que ampara al compatriota perseguido,
que tiene en su coraje su fortuna;
ese pueblo que no será vencido,
sinónimo de honor: Fuenteovejuna.

FUENTEOVEJUNA

Barcelona en el centro, Barcelona,
de su obra, su vida y su armonía,
un farol incendiando de utopía
desde el eje brioso de la lona.
Porque lucha es la forma de vivir,
de arreglar los asuntos personales
de aquellos personajes marginales
cuyo solo objetivo es resistir.
Sociólogo, abogado, traductor,
que paga siempre a gusto la factura,
de transitar la intrépida
pintar con palabras el dolor.
Mendoza, fugitivo y desertor
del territorio hostil de la amargura.

EDUARDO MENDOZA

AVIRANETA

Este arquetipo del aventurero,
pintado por la pluma de Baroja,
liberal y de barba pelirroja,
masón confeso, bizco y guerrillero,
combatió contra tirios y troyanos,
luchó contra el simpar Napoleón
y se opuso a la terca sinrazón
con la pasión rumbosa de sus manos.
Amigo de Espartero, generoso,
un vascongado recio, de verdad,
un personaje libre, misterioso,
venciendo por la acción su soledad.
un titán deslumbrante y contagioso
defendiendo con fe la libertad.

GONZALO DE BERCEO

Primero de los clérigos poetas,
entre velas, inciensos y capillas,
escribiendo postrado de rodillas
para gloria de Dios y sus profetas.
Plegarias venerables y discretas
odas cultas, pero a la vez sencillas,
cantando de la Virgen maravillas,
rezos que son clarines y trompetas.
Presbítero de San Millán vecino,
maestro del Mester de clerecía,
artífice de la cuaderna vía,
orfebre del ilustre alejandrino,
loando la grandeza de María
por todos los rincones del camino.
Hechicera maléfica y perversa
funesta mercenaria del amor,
mal servidora del mejor postor,
que todo lo que toca tergiversa.
Vecina del demonio, prisionera
del vicio del pecado y del dinero,
rufián y poderoso caballero,
que vuelve al alma ruin y traicionera.
Alcahueta sin par, trotaconventos,
criada del amor y su contrario,
que mulle con afán los sentimientos
sin saber que su afán no es necesario,

pues hasta un necio aprende en un momento

que el amor no precisa intermediario.

La honradez, las intrigas, el decoro,
la infamia, la maldad, la alevosía,
la traición, la impiedad, la felonía,
la vileza, la fe, la plata, el oro.
La ambición insaciable y el poder,
la nobleza, el escarnio y el amor,
el orgullo, la fama y el honor,
el drama, la tragedia y el deber.
Alcalde singular de Zalamea,
otro pueblo testigo de un pecado,
pueblo viejo, perdido y olvidado,
con alma prehistórica de aldea.
Pedro Crespo, crecido en la pelea,
ministro del garrote más bien dado.

SEGISMUNDO

Este afligido mártir del destino
mitad hombre, mitad terrible fiera,
es de esos personajes que imagino
bajando mansamente mi escalera.
A fuerza de famoso es entrañable,
a base de mentira, verdadero;
Segismundo es amigo, compañero,
y lo mismo que todos, vulnerable.
Vengativo al principio, luego humano,
va buscando sin luz la libertad,
en un emocionante mano a mano
contra un mundo desierto de piedad
y allí, como un asunto cotidiano,
busca con desenfreno su verdad.

CALDERÓN DE LA BARCA

Militar, religioso y pendenciero
de una España profunda y agorera,
del altar y el incienso prisionera
reñidor, belicoso y caballero.
La vida es un teatro de apariencias,
una ficción, un sueño solamente,
ligado a un Dios cercano y providente,
domador celestial de las conciencias.
Ampuloso, antitético y retórico,
ampuloso, solemne y pesimista,
hiperbólico, locuaz, racionalista,
culterano, pomposo y metafórico.
Calderón soñador, idealista,
recargado, excesivo y alegórico.
Adonis insolente y caprichoso,
trágico Adán cubierto de hermosura,
no exento de inocencia y de ternura,
de crápula falaz y lujurioso.
Jugador de ese riesgo peligroso
que mezcla la efusión y la aventura
combinación de amor y de locura,
de pócimas y filtros milagros.
¿Loco amor o tan solo aventurero?,
¿conquistador o recto corazón?
¿Noble gentil o sangre de bohemio?
En cualquier caso, ardiente caballero.
No respetó las reglas su pasión
y le esperó la muerte como premio.

CALIXTO

Una flor en el páramo viejo
del medievo feroz, olvidado,
que incorpora en su fruto dorado
el sabor ancestral de lo añejo.
Ese libro que endulza el amor,
Buen amor de su propia cosecha,
es aguda y poética flecha
disparada con arte mayor,
Juan Ruiz, Arcipreste de Hita
otra cumbre feraz, elevada,
escondida, mas nunca olvidada,
medieval, pero nunca marchita,
de esa Hispania fecunda y bendita,
que antepone la pluma a la espada.

ARCIPRESTE DE HITA

AZORÍN

De joven, ideólogo anarquista,
de viejo, liberal conservador,
de esta tierra, inmortal espectador,
y siempre, siempre, recio novelista.
De joven, seguidor de aquel krausista,
Giner, rondeño y puro venerable,
de mayor, un cinéfilo insaciable,
pacífico ilustrado y humanista.
¡Cuánto añora esta España tu escritura!
Lacónica, desnuda y elegante,
concreta, siempre huyendo de la oscura
vanidad de la frase rimbombante;
esa pluma genial, firme y segura
cazadora precisa del instante.

ESPRONCEDA

Romántico de traza universal,
poeta y natural de Almendralejo,
Pueblo blanco, además de pueblo viejo
para este ciudadano liberal.
Rebelde agitador, que aun siendo mozo
fundó la sociedad “Los Numantinos”,
con otros dos egregios bizantinos,
que les costó a los tres el calabozo.
Este joven con aire byroniano
delineó una fantástica España
en la historieta de Sancho Saldaña,
valiente y revoltoso ciudadano.
Turbulento pirata castellano,
extraño en esta tierra tan extraña.
La España más siniestra, más aciaga
pintada por la pluma adolescente
de Carmen Laforet, esa vidente,
que supo ver un mundo que naufraga.
Posguerra, pobreza, estancamiento,
miseria, suciedad y violencia,
una flecha lanzada a la conciencia,
un exorcismo contra el sufrimiento.
Transita amargamente la tristeza
por las páginas negras de esta historia
tremenda de una patria anonadada,
donde el odio, la rabia y la pobreza
son la regla brutal, obligatoria ,
que llevan a la angustia de la nada.

CARMEN LAFORET

Perito en el suburbio escatológico
fundador estelar del tremendismo,
creador de otras modas y otros ismos,
fullero, desahogado y demagógico.
Camilo, más censor que censurado
tiene extensa la piel y alma zumbona
y agarrado al cipote de Archidona
transita como un lince su pasado.
Histriónico, gamberro, visceral,
viajero, procaz, conservador,
revoltoso, sagaz, provocador,
perverso, malicioso, original,
iconoclasta, ladino, innovador,
farsante y rompedor, pero genial.

CAMILO JOSÉ CELA

SANCHO PANZA

¡Ay, Sancho, amigo, cuánta desventura
por secundar al bueno de Quijano
y los dos contra el mundo mano a mano,
tú tan sensato y él con su locura!
Tu regordeta y plácida figura
ceñida a la afilada de tu hermano,
me muestra tu grandeza de aldeano,
repleto de prudencia y de cordura
De Don Quijote cruz de la balanza,
arbitra sensatez a troche y moche
en la batalla contra los tunantes
y a lomos del jumento, Sancho Panza
se pasa el día y parte de la noche
convirtiendo en molinos los gigantes.

GUSTAVO ADOLFO BECQUER

Volverán las oscuras golondrinas,
y seguiré envolviéndome en tus versos,
forjadores de amables universos,
que con la luz del alba tú iluminas.
Volverán tus tupidas madreselvas
a trepar por mis tapias recordadas,
a subir por mis dichas olvidadas,
que esperan que gozosas las envuelvas.
Volverás compungido de tristeza,
envuelto en ese amor desesperado,
vecino del dolor, que en tu cabeza
se convierte en un lirio delicado.
Volverás otra vez a la proeza
de tornar el amor a mi costado.
Una saga que cruza la Albufera
humilde, miserable y valenciana,
duro tropel de gentes sin mañana,
de la mar y la tierra prisionera.
Recorrido imparcial, naturalista
por esas marismeñas tosquedades,
repletas de antiquísimas verdades,
con detalles de corte costumbrista.
Allí, la vanidad, el adulterio,
la miseria y la pena son la norma;
la mentira es el único misterio,
la soledad, un viento que deforma;
una masa poblando un cementerio,
que con cañas y barro se conforma.

Porta Alonso Quijano en su cabeza
carretas de acendrada gallardía,
quintales de impoluta bonhomía
y un átomo perverso de tristeza.
La punta de su lanza en escudero
lo empuja a territorios muy lejanos,
a facer la justicia con sus manos,
generoso y radiante caballero.
Quijote lenguaraz y caminante,
que se enfrenta a los vivos y a los muertos,
terror de malandrines y gigantes,
que busca la batalla a campo abierto
y a lomos de su bravo Rocinante.
desbarata quiméricos entuertos.

ALONSO QUIJAO

TRES SOMBREROS DE COPA

Tres sombreros, tres actos imborrables
de un genio incomprendido de la escena,
tres cuadros de color y de verbena,
de un autor sin razones razonables.
Una obra maestra, solo un genio
fue capaz de casar musa y humor
el tono chispeante y el dolor,
bailando en la terraza del proscenio.
Un humor asociado al desatino,
ese absurdo que traza una frontera,
una nueva comedia, otra manera,
otro agujero abierto en el camino.
un teatro brillante y genuino
una brisa de eterna primavera.

DOÑA INÉS

La puñalada de la tentación
se clava en el costado de la hermana,
resuelta y entregada a la cristiana,
venerable y bendita devoción.
El demonio ha clavado el aguijón
del pecado a través de la ventana,
mientras suena a lo lejos la campana
y en el pecho su herido corazón.
En el alma de Inés tan limpia y pura
se instala la semilla del pecado,
y la noche más tétrica y oscura
se esparce por su cuerpo enamorado.
Don Juan espera, trágica figura
el fruto del amor más deseado.
Calderón, encomiando con empeño
la pobre libertad frente al destino,
elevó hasta el umbral de lo divino
el tema de la vida como sueño.
Cautivo en una cueva es Segismundo,
apartado del tiempo y sus prebendas
por su padre por miedo a las leyendas,
que lo anuncian salvaje y furibundo.
Pecado original, expiación,
azar, fatalidad, libre albedrío,
orgullo, vanidad, poder sombrío,
fatal destino, predestinación.
Un sabio dibujando en el rocío
la eterna y enigmática canción.

LA VIDA ES SUEÑO

Alumno provechoso de Cansino,
de los grandes, maestro aventajado,
fue por ellos querido y admirado,
fue vecino de donde soy vecino.
Rondeño y estudiante salmantino,
poeta prestigioso e imitado,
¡ay, acogido, a veces, a sagrado,
por lances variados del destino!
Un trovador, soldado y escudero
devoto de burdeles y figones
y sacerdote luego que bribón,
con pinta de botijo, caballero,
cantor y guitarrista por razones
que nos cuenta en su Marcos de Obregón.

VICENTE ESPINEL

EL LAZARILLO DE TORMES

Este Lázaro errante y pesimista,
pescuezo de cordel y de guadaña,
es espejo de aquella triste España,
brutal, desangelada y anarquista.
Personaje intrigante, equilibrista,
que tiene en la barriga telarañas,
y escala cuesta abajo una montaña
si se lo pide su alma oportunista.
Cornudo, maniobrero y mercenario,
al albur del destino y de los vientos,
pícaro, deslenguado y funcionario
del mal vivir, del timo y de los cuentos.
Parásito siniestro y necesario
bellaco de los bajos sentimientos.

ANTONIO MUÑOZ MOLINA

En Mágina, su Úbeda natal,
discurre cenital su fantasía
de jiennense de pátina bravía,
de gloria literaria universal.
Para este neoyorkino madrileño
una página es blanco es la aventura,
que media entre el deleite y la locura,
un riesgo, una ansiedad, un bien, un sueño.
Un jinete polaco que transita
el mundo como un simple ciudadano,
un indiscreto Robinson urbano
con voluntad rebelde e infinita.
Ese dios terrenal que necesita
sumergirse en el mundo cotidiano.
Objeto de un amor letal, platónico,
ideal de amor del loco caballero,
ausente del tamaño desafuero
que va sembrando el caballero histriónico.
Amor exagerado y anacrónico
producto de un juicio prisionero
de un tiempo de aventuras y escudero
rechonchete, flemático y sardónico.
Novia infeliz del caballero andante,
condenada a un papel que no desea
y hundiéndose en su cuita poco a poco:
como Aldonza, no conocer amante
y como dulce y bella Dulcinea,
ser solamente la ilusión de un loco.

DULCINEA

¡Silencio! Grita Bernarda, ¡a callar!
¡Silencio!, Ya esta casa no precisa,
¡Silencio! Ni el cascabel de una risa,
¡Silencio! Y queda prohibido amar.
¡Silencio! Voz de esa España profunda
pintada de oración, rosario y misa,
colmada de esa moral indecisa
estéril, solitaria y vagabunda.
Silencioso clamor del fanatismo
exaltado, brutal y violento,
babosa secreción, inmovilismo,
que impugna, ciego, todo movimiento.
Envidia y odio, reino del machismo,
silencio anquilosado y polvoriento.

BERNARDA ALBA

ALFONSO X EL SABIO

¿Sabio y rey? Parece incongruencia,
mas no lo es, pardiez, os lo aseguro,
si doy un paso más, hasta lo juro,
porque este rey sí que era una eminencia.
Protegió con ardor la inteligencia,
visionario mirando hacia el futuro,
un rey preclaro para un tiempo oscuro,
defensor de las letras y la ciencia.
Puso en marcha el moderno castellano,
él mismo se atrevió con cancioneros;
ilustrado y sensible soberano
juntóse con los sabios pioneros,
y en un tiempo de espadas en la mano
él supo abrir poéticos senderos.

DON JUAN

No lo detiene el aura del convento
ni la luz virginal de una chiquilla,
burlador incansable de Sevilla,
de la pasión, intrépido instrumento.
Proezas singulares, maravillas
dibujaba en las páginas del viento ,
conquistas de un instante, de un momento,
razón de amor trucada en pesadilla.
Perchas puso en los altos aguaderos,
pertinaz cazador empedernido,
seductor orgulloso y altanero,
llegaba hasta a buscarlas en el nido.
Fugaz como su amor envilecido,
de sus pobres instintos prisionero.
Este enorme teatro que es el mundo
pandemónium de luces y apariencia,
esconde oscuridad tras su conciencia,
y un desazón tiránico y profundo.
Carrusel de ruidosas vanidades,
que confunden al rico y al villano,
que enredan al piadoso y al mundano
y las vejeces con las novedades.
La vida es un teatro donde todos
los hombres van haciendo su papel
y lo suelen hacer de tantos modos,
que no es fácil saber si éste o aquél,
disfrazados con nombres, con apodos,
es el sabio, el cretino, el bueno o el cruel.

EL GRAN TEATRO DEL MUNDO

Platero es una bola de algodón,
que rueda por los campos de Moguer,
peluche cariñoso y juguetón
instalado en mi alma sin querer.
Platero retozón y transparente,
pollino disfrazado de ternura,
llevo un retrato fiel de su figura
colgado en el antesala de mi mente.
Amigo inseparable de aquel niño,
que aún llevo incorporado en mi equipaje,
raíz de mi poético lamento;
solo puedo pagarle con cariño:
me prestó su mirada y su lenguaje,
para hacerme sentir lo que aún hoy siento.

PLATERO Y YO

ATONIO MACHADO

Al principio, moderno modernista,
alumno de Giner, aquel rondeño
perseguidor incansable de un sueño,
y como Antonio, auténtico krausista.
Este sabio, formal y generoso
puso en verso mis dudas y tus penas,
mis amargas derrotas, tus colmenas,
con su pulso certero y silencioso.
Este mortal sensible, humano y bueno,
víctima del rencor de aquel presente,
se atracó del hispánico veneno,
que lo fue asesinando lentamente;
y todo por aquel error obsceno
de soñar una España diferente.

DON QUIJOTE

Sus páginas te llevan por la senda,
que te transporta al corazón humano,
esa guerra entre opuestos, mano a mano,
que no existe erudito que comprenda.
Perla del idioma castellano,
libro que ya no es libro, que es leyenda;
no hay luz que su lectura no te encienda,
de entre todos los libros soberano.
Pegujal que es trigal y no barbecho,
tratado de la humana trayectoria,
espejo del placer y del provecho
de la humana verdad contradictoria;
valores tan sublimes que lo han hecho
el libro más grandioso de la historia.
A lomos de Babieca, su caballo,
cabalga El Cid los campos de Castilla,
caballero sin par sobre su silla,
su lanza rompe el viento como un rayo.
Siembra el pavor en moros y cristianos
su estampa colosal y gigantesca,
vasallo de inservibles soberanos,
campeón de la grey caballeresca.
Este recio y tenaz Campeador,
a veces malquerido y desterrado
por la infamia soez de su señor,
es de España esplendor de su pasado,
de las huestes morunas vencedor,
mito andante querido y recordado.

EL CID

Ese manco preñaba sus entrañas
con las miserias y las desventuras,
que asolaban las lóbregas y oscuras
verdades de una pobre y triste España.
Y acometió la colosal proeza
de trocar la congoja en hermosura,
de mudar en juicio la locura,
de templar con los libros su cabeza.
Su pluma fue más fuerte que su espada
su ingenio más rotundo que su gloria,
su prosa tan audaz como su vida
y en su recia verdad idealizada
se palpa la derrota y la victoria
del hombre revolcándose en su herida.

CERVANTES