Del 1 de enero al 31 de diciembre de 2014 se irán sucediendo estos manojos de desolaciones, esperanzas, deseos, quejas, reproches…esa purga del alma que clama en el desierto. Estamos pillados. Nos tienen cogidos por los huevos (o por los ovarios) y no piensan soltarnos. La vida consiste en vivir…a pesar de todo.

EN EL AIRE
La tarde se ha dormido,
como duermen los ángeles
el sueño sin remedio
que provoca la tarde.
Un sueño, que no es sueño,
sino besos de nadie,
caricias de unas manos
sin dedos ni lenguaje;
las manos de la noche
vagando por las calles,
buscando a tientas algo
dibujado en el aire.

EL CAMINO IMPOSIBLE

El camino se hace estrecho,
largo y duro es el camino,
esa senda que no lleva,
ni conduce a ningún sitio.
Sin sombra, sin horizonte,
enmarañado en sí mismo,
como una noche sin alba,
lo mismo que un laberinto.
Ese camino imposible
que va trazando el destino.

EL BESO DE LOS OJOS

Pues los ojos besan
mejor que los labios,
mIÍrame sin miedo,
mÍ­rame despacio.
Mira mis heridas,
mÍ­ralas mirando
también mis miradas,
que asÍ­, sin descanso
te miran, te miran
despacio, despacio.

HOY TE QUIERO DECIR

Hoy te quiero decir
que no todo el camino
está lleno de espinas.
que a veces la distancia
viene bien a los ojos
para ver lo que miran.
Porque a pesar de todo,
hoy quiero que comprendas,
que no todo es mentira,
que hay verdades pequeñas,
sabrosas, admirables,
aunque estén escondidas.
Hoy te quiero decir,
que nunca desesperes
y que nunca te rindas;
que vivir es luchar,
combatir, pelear
abrazarse a la vida.

LA FIESTA

La azucena,
con salsa y salero,
prepara la cena.
Y la margarita,
algo indiferente,
con patatas fritas
engorda a su gente.
Y las otras flores
con aire de fiesta
tienden sus colores
por toda la cuesta.
Feliz romerÍ­a,
que endulza el camino
con su algarabÍ­a.

LA VIDA

Por mucho que se empine
la encaramada cuesta
y por muchas mentiras
que manchen mi cabeza.
Por mucho que se cierren
a mi paso las puertas
y los dueños del mundo
negocien con mis cuentas,
yo seguiré soñando
como quien algo espera.
Porque, a pesar de todo,
de las falsas monedas,
de los falsos quijotes,
de las dudas eternas,
sigo asido a la vida,
sigo creyendo en ella.

LAS MAÑANAS

Como todas las mañanas
las calles están repletas
de personajes curiosos,
de marqueses y marquesas;
de niños uniformados,
con las mochilas a cuestas
y de señoras muy guapas,
bien vestidas y compuestas.
De señores presumidos
y turistas en hilera
y de olores exquisitos
que salen de las tabernas.

TUS OJOS, MI MUNDO

Tus ojos levantan
cada dÍ­a mi mundo,
me llevan, me abrazan,
me dejan desnudo.
Tus ojos me prestan
tu fuego y tu pulso,
rompen mis cadenas,
me marcan el rumbo.
Tus ojos me llevan
a un lugar oculto,
donde estoy a salvo,
mimado, seguro.

PAISAJE

En Ronda reina el paisaje,
y sus cielos intangibles,
un prodigioso oleaje
de colores imposibles.
Hay en el aire una fiesta
prodigiosa y encantada,
y en la interminable cuesta
se hipnotiza la mirada.
¡Ay sierra, arisca, encantada,
interminables abrojos,
que dan reposo a mis ojos,
y a mi alma enamorada

EL ARTE DE VIVIR

Me miro y me devuelven los espejos
unos ojos cansados de mirarse,
una razón de ser sin encontrarse,
una simple oquedad, puros reflejos
de un alma en otro tiempo poderosa,
intensa como el Sol del mediodÍ­a,
alegre como un pozo de alegrÍ­a,
profunda, trascendente y cavilosa.
El arte de vivir lleva en su seno
la pena de crecer sin completarte,
de andar y andar sin encontrar destino;
la congoja de no sentirte pleno,
la lucha de perder sin humillarte,
el cansancio de estar siempre en camino.

RONDA INQUEBRANTABLE

Aparece inundando el horizonte
como una diosa lánguida y eterna,
aferrada al paisaje como tierna
rosa fresca parida por el monte.
Ronda, esencia simpar, inquebrantable,
Ronda vieja, preñada de romero,
Ronda, ajena al bullicio viajero
Ronda eterna, serrana e inmutable.
Reposo del sufrido peregrino,
tentación del poeta apasionado,
dulce beso temblándome en la boca,
leyenda dibujada en el camino
orgullo del rondeño enamorado,
perpetua seducción que me provoca.

ESPERAR

El que espera, desespera,
dice el refrán popular,
yo solo espero quimeras,
que nunca van a llegar.
Por eso espero y espero,
mi destino es esperar,
esperar lo que no quiero,
buscar para no encontrar.
Subir para descender,
salir solo para entrar,
apostar para perder,
y perder para ganar.
El que espera, desespera,
dice el refrán popular;
solo espero que me quieras,
¿acaso es mucho esperar?

AMIGOS

Hay amigos de todo,
amigos sempiternos,
amigos para siempre
amigos de los buenos;
amigos de la noche,
amigos sin complejos.
Amigos de los gatos,
amigos de los perros,
amigos del teatro
y amigos de los cuentos;
también viejos amigos,
también amigos viejos;
amigos de la Tierra,
amigos del océano,
Amigos de lo propio,
amigos de lo ajeno,
amigos de lo antiguo,
amigos de lo nuevo;
amigos de las plantas,
del vino y del dinero.
Hay amigos del alma
y amigos de lo nuestro
hay amigos de bares,
del campo y de los huertos.
Hay amigos que hablan,
que no guardan secretos
y amigos que se callan
y que guardan silencio.

QUE NO

Que no se apague la tarde,
ni se descubra el misterio,
que no regrese la noche,
que el valor no tenga precio.
Que la luna no se esconda,
ni acabe nunca este cuento,
que las estrellas me quieran
lo mismo que yo las quiero.
Que la verdad no me acose,
ni me abandonen los sueños,
que los disfraces se esfumen,
que se conserve lo auténtico.
Que las mentiras se pudran
en el túnel de los tiempos,
que el Sol salga para todos:
ricos, pobres, niños, viejos
CUANDO TÚ TE VAS

Cuando tú te duermes,
se apaga una estrella,
se enciende un lucero,
se acaba la fiesta.
Cuando tú te vas
me invade la pena,
no puedo sentirme,
ni soy el que era.
Pero cuando vuelves
se mueve la Tierra
y hay un terremoto
en todas mis venas.

SENSIBILIDAD

Hasta el clamor de las alas
de las leves mariposas
se hace silbido de balas
rebotando entre mis cosas.
¡Esta angustia de sentir
más allá del sentimiento!
¡Esta ansiedad de vivir
en el vientre de un lamento!
Me duele el sol de la tarde,
me hiere la luz del día
y hasta la brisa cobarde
de la triste algarab­ía.
SILBA EL VIENTO

Silba el viento su canción,
monótona, aguda, limpia,
mientras el Sol se congela,
desnudo tras la cornisa.
Viento del Este que trae
frialdades granadinas,
en sus alforjas cargadas
de locuras variopintas.
Silbador desesperado,
a lomos de helada brisa,
va cantando con estruendo
su agitada melodÍ­a.

SAGRADO

Llorar con todo el que llora,
hacerse gota del llanto,
incrustarse en su dolor,
eso es sagrado.
Buscarte a pesar de todo,
perder el tiempo en tus brazos,
sentirme dentro de ti,
eso es sagrado.
Hacer todas las preguntas,
que puedan hacer mis labios,
aunque no tenga respuestas,
esos es sagrado.
Y pelear hasta el fin
contra monstruos, contra enanos,
combatir hasta la muerte,
eso es sagrado.


CRISIS

Ya se dibuja en el aire
la incertidumbre del cielo,
que no sabe si salir
o quedarse en el invierno.
Ya la duda se ha instalado
en las entrañas del tiempo
y nada es lo que parece
y todo parece nuevo.
Tiempo de cosas fugaces,
que duran solo un momento,
de infinitas levedades
que se escapan de los dedos.


MI DESCANSO

En las cumbres de tus ojos
he instalado mi bandera,
porque en tus ojos yo quiero
reponer mis pobres fuerzas.
¡Qué descanso en tu jardín!
¡Que reposo en tu ribera!
Pobre de aquel que no tiene
el calor de tu presencia.
En tus ojos yo me miro
con sed de estar a tu vera,
y solo en ellos me busco
y en ellos descanso mientras.

SIN NADA

Sin nada vive el amante,
el amante sin amada,
sin nada el fiel caminante,
que no espera la llegada.
Sin nada esperan las flores
unas manos asesinas,
sin nada están los amores
que acechan por las esquinas.
Sin nada, a través del viento
vuela el alma enamorada
aferrada a su tormento,
sin nada, o más bien, con nada
.

EL LLANTO

Hay que olvidar el llanto,
olvidarlo ahora mismo
y reír ciegamente,
desterrando al destino,
ese terrible duende
que anda por los pasillos,
de la vida y la historia,
vulgar, empedernido,
dibujando tinieblas
y trazando caminos.
Olvidarse del llanto,
orgullosos y altivos
y entregarse al placer
de vivir en peligro,
de morir sonriendo,
de reír sin motivo.
Hay que olvidar el llanto,
ponerlo por escrito:
una alianza fuerte,
un fuerte compromiso;
pero si no es posible,
si no encuentras los hilos,
al menos, simplemente,
entregarse al olvido.

ESTE QUIERO Y NO PUEDO

Te presiento a lo lejos,
humana, indiferente;
invades los espejos,
te instalas en mi frente.
Me aparto, te retiro,
mas no puedo perderte,
mientras huyo suspiro,
soñando con tenerte.
¡Este quiero y no puedo,
este puedo y no quiero!
A esperarte me quedo,
huyendo te prefiero.

LOS ECOS

Cuando tú te marchaste
todo quedó en silencio,
silencio contagioso,
ruidoso silencio.
Y las horas de plomo
paralizando el tiempo
suspendieron las noches
en lúgubres recuerdos.
Y me quedé si nada,
sin ti, sin mí­, sin ellos.
Y si no tus palabras
tengo al menos los ecos,
que dejaron tus pasos,
que sembraron tus besos.

SIN REMEDIO

Ese mar infectado,
teñido de tristeza,
ese sabor a plástico,
que inunda las tabernas.
Ese cielo sin luz,
sin Sol y sin estrellas,,
esos dioses supremos
machacando la Tierra
y esa verdad precaria,
inútil, justiciera,
es el triunfo del mal,
el final de la guerra,
la derrota de todos,
el fin que nos espera.

PEREGRINOS

Aunque vengan del infierno
no hallarán el paraÍ­so,
no hay paraÍ­so posible
aguardando al peregrino.
Y no hay luces esperando,
ni esposas, madres ni hijos,
sino pelotas de goma,
y una corona de espinos.
Ni nadie, nadie que escuche,
ni que responda a sus gritos;
tan solo la boca amarga
y el corazón abatido;
y el silencio de los cielos
presidiendo su destino.

SUS ARMAS

Es la pluma su espada,
con ella en ristre,
combate a los malvados
con brazo firme.
Corazón de poeta,
de piel sensible,
acomete con rabia,
igual que un tigre.
Vencedor de la muerte
y sus confines,
su palabra es eterna,
su voz sublime.

MI CANCIÓN

En el mar de la mañana
a bordo de mi velero,
-singladura cotidiana,
debajo de mi sombrero –
navego por las esquinas
de mis asuntos pendientes,
lo mismo que una ruina
que se lleva la corriente.
Con las velas extendidas
apenas toco el timón:
otros manejan mi vida
yo manejo mi canción.

PRIMAVERA IX

Estos dÍ­as azules
vestidos de tibieza,
de atuendos transparentes,
de sonrisas inquietas,
son la luz de la vida,
su sal y su pimienta;
La carne que persigue
su lugar y su presa,
su ritmo y su color
su piel dorada y fresca;
la sangre de los dioses,
el grito de la Tierra.

PRIMAVERA X

En la noche de los tiempos,
mundo viejo, luna nueva,
iIluminando los cuerpos
que inventa la primavera.
Luna reinando en el cielo,
luna de plata que tiembla,
regando los rostros negros
de luz pueril y traviesa.
En el templo de los versos,
la luna canta sus penas,
penas con sabor a cuento,
cuentos de la luna nueva.

RABIA

Viendo pasar la locura
por las calles de mi patria,
sintiendo el vasto cansancio
de las luchas aplazadas.
Disfrutando de ese Sol,
suave sol de la mañana,
me siento a esperar las horas
sin miedo y sin esperanza.
Cargado de desengaños,
en una tierra que ladra,
que te muerde y te lastima,
que te hiere y que te engaña;
que se olvida de sus hijos,
cargado de miel amarga,
escribo mientras me roigo
entre el silencio y la rabia.

LA HERIDA

Tengo abierta una herida
desde hace tanto tiempo,
que ya no es algo extraño,
es parte de mi cuerpo.
Tiene tantas raÍ­ces,
que me llega a los huesos
y ocupa cada célula
como un pirata obseso.
Forma parte de mÍ­,
soy yo, yo sin consuelo,
conmigo para siempre,
a mi lado, por dentro.
La herida me consume
y de la herida bebo,
para la herida vivo
y por la herida muero.

MANCHARSE

Aunque se afrente todo
aunque se ensucie el traje,
vivir es apretarse contra el mundo,
limpiamente mancharse.
En el centro del ruedo,
como mandan los cánones,
de frente y por derecho,
desafiando al miedo y al desastre,
vivir es confundirse con los otros,
beberse cada instante.
Aunque pierdas tu paz,
aunque te falte el aire,
aunque te sientas solo,
enfrente del demonio y de los ángeles,
vivir es apretarse contra el mundo,
limpiamente mancharse.

MIS DUDAS

Como pez en el agua,
me muevo entre mis dudas,
seguro, en equilibrio
entre el Sol y la Luna.
Yo no quiero certezas
ni evidencias seguras
me va más la esperanza
que la certeza cruda.
Me gusta estar alerta,
prefiero las preguntas,
las preguntas eternas,
las preguntas desnudas.
Que caminar sin red
y tener muchas dudas
vale más, mucho más,
que no tener ninguna.

LUNA DE DÍA

Luna de dÍ­a,
pálida, transparente
melancolÍ­a.
Luna sin brillo,
desolada y errante
como un chiquillo.
Luna sin llama,
desnuda y taciturna
como una dama.
¡Ay, luna llena,
sin luz y sin color,
penita, pena.

AMOR PELIGROSO

El peligro de perderte
me impone más desearte,
me convierte en tu estandarte,
me obliga más a quererte.
El amor en la batalla
se remoza y fortalece;
porque sin riesgo no crece,
y sin albur no se halla.
Sin fracaso no hay victoria,
ni placer sin sufrimiento,
amor a salvo del viento,
amor ganado sin gloria.

EL JUEGO

El filo de una espada
amenaza mi cuello,
pero el tuyo también
corre bastante riesgo.
El dueño de la espada
tiene un feroz ejército,
de sicarios feroces
y soldados siniestros,
que usa sin compasión,
contra todos los nuestros.
Has de poner cuidado,
pero no tengas miedo,
vivir y perecer
forma parte del juego.

EL GEN EGOÍSTA

El gen sigue saltando
de cuerpo en cuerpo,
danzarÍ­n consumado,
indomable y eterno.
Su destino es pasar
a través de los tiempos,
juguetón, egoÍ­sta,
misterioso y travieso.
A lomos de fugaces
y ajados esqueletos,
camina sin descanso
rumbo al infierno.
Siempre sobreviviendo,
añoso y viejo;
eterno amanecer
distinto y nuevo.

LAS FIERAS
En el vientre negro
de la gruta negra,
los pies emboscados
en la gris moqueta,
con ojos de vÍ­drio
esperan las fieras,
con trajes, corbatas
y blusas de seda.
Se miran con rabia,
pero se respetan,
y nunca se hieren
ni hay sangre entre ellas.
Dentro del despacho,
las fieras esperan
con dientes siniestros
a las pobres presas.

LOS OJOS DE LA LUNA

Y me mira la luna
y la miro y me escondo;
de sus claras pupilas
se protegen mis ojos.
Porque la luna mira
por encima del hombro
y su voraz mirada
te traspasa hasta el fondo.
Y aunque huyo y me escapo,
y aunque cierro mis ojos,
los suyos me persiguen
sin piedad, sin reposo.

PRIMAVERA VII
I
Explosión de colores,
que suenan como arpegios
febriles, contagiosos,
poderosos, soberbios.
Los jugos de la vida
subiendo por los cuerpos,
como pompas azules
ascendiendo hasta el cielo.
El vuelo de las almas
infinitas, sin freno,
jugando por el aire
en incansable vuelo.

EL VIEJO

Se resbalan los días
con languidez de siesta,
despacio, lentamente,
lo mismo que la niebla
se derrama sutil
desnudando la sierra.
Aburridas, monótonas
sus horas se congelan
en el mar de la tarde
pegajosa y eterna.
Y sin nada que hacer
el viejo abre la puerta
y posa su mirada
en lacalle desierta.

LAS BROMAS DEL LENGUAJE

Aunque tengas razones,
no tienes la razón
y no tienes pasión,
aunque tengas pasiones.Son bromas del lenguaje,
confuso, intermitente,
desazón de la mente
perdida en su paisaje.Como leves mariposas,
Las voces las lleva el viento;
quiero decir lo que siento.
pero me sale otra cosa.

EN LA RED

la red de las cosas
que pueblan nuestro espacio,
dejándose llevar,
cual juguete de plástico,
el hombre es un insecto
dormido, acorralado.
En la tela de araña,
que fabrica el pasado,
con heridas que duelen
con dolor sin descanso
así­ vamos muriendo,
en la red atrapados.

SILENCIO

Silencio.
Para lo que hay que decir
es mejor guardar silencio.
por respeto a los mayores,
a los vivos y a los muertos.
Silencio.
Si la verdad no se dice
es mejor guardar silencio,
cerrar la boca y callar,
sellarla con cuatro sellos.
Silencio.
Aquello que hay que olvidar,
mejor dejarlo en silencio.

VIVIR

Vivir es cabalgar
a lomos de una duda,
vivir es caminar
tú solo, sin ayuda.
Porque la vida invita,
a cogerla del brazo,
a echarse en su regazo
y llamarla “bonita”.
No hay que vivir llorando,
hay que vivir sonriendo,
hay que vivir cantando,
hay que morir viviendo.

EL VIEJO PIANO

Ved, cómo duerme el piano,
viejo piano sin notas,
sin arpegios y sin manos,
que apacigüen su derrota.
Vencido, desvencijado,
tiranizado a su suerte,
condenado ya a la muerte,
desnudo y abandonado.
Pobre piano que antaño
gozó de amor y fervores,
hoy olvidado y extraño,
sin pasión y sin amores.

DESPACIO
Para llegar a tiempo
hay que correr despacio,
detenerse las veces
que dispongan los astros
y seguir el camino
a pesar del cansancio.
Que no se pierda nada,
que no toquen tus manos
y que nada nos pase
tristemente de largo.
Agarrarse a las cosas,
que pasen por tu lado
como si fuera lo último
que estrecharán tus brazos,
y tener siempre a punto
el arma entre los labios.

IMPOSIBLE EL OLVIDO

Me olvido del olvido,
cuando regreso a ti
y me instalo en la luz de tu memoria.
no hay olvido posible que te ignore,
ni conoce la duda quien te nombra.
Hasta el miedo se apaga
y el dolor se disuelve,
como una pompa de jabón se pierde
al roce de tu mano temblorosa.
No hay olvido posible que te manche,
ni soledad más triste que tu ausencia,
apenas queda nada si no estás,
si no reina tu boca.

CANTAR

Algunas veces canto
por no llorar, lo juro,
pero no es triste el llanto,
es tan solo un conjuro,
una forma de hablar,
de decir “aquÍ­ estoy”,
otra forma de amar,
de daros lo que soy.
Cantar es trascender
la piel y la memoria,
disponerse a vencer
¡ay, sin pena ni gloria!

DEJAR DE SER

Dejar de ser para seguir contigo,
perderme, pervertirme y anularme,
dejar de ser quien soy hasta olvidarme
de todo lo que fui, triste castigo
le pones a mi pobre patrimonio,
escueto, pobre, triste, pero mÍ­o,
maltrecho entre tus dudas y el vacÍ­o
que pinta con su rabo tu demonio.
Tendré que decidir si deshacerme
para seguir, cadáver, a tu lado
o, por contra, quedarme como estoy;
volverme otra persona o mantenerme
Íntegro, pero solo y olvidado.
fundirme en ti o seguir siendo el que soy.

EL SALTO

Tendré que saltar un dÍÍ­a
igual que un titiritero,
de la pena a la alegrÍ­a,
de lo grave a lo ligero.
Será un salto inesperado
y dejaré boquiabiertos
a solteros y casados,
a los vivos y a los muertos.
Sé que tendré que saltar,
seguro que saltaré,
pero tengo que entrenar
y aún no sé cuándo lo haré.

EL PÁJARO

El pájaro anuncia,
con su voz de plata,
la fugaz visita
de la madrugada.
Sus trinos son perlas
teñidas de alba,
que pintan el aire
de sutiles nanas.
El pájaro anuncia,
con su voz dorada,
el sol que se asoma
detrás de las casas.

ELLA

Porque siempre está alegre,
porque nunca defrauda,
porque tiene en la piel
el Sol de la esperanza.
Porque suma y no resta,
porque mira al mañana,
convirtiendo el futuro
en una buena causa.
Porque tiene verdades,
que dice mientras canta,
porque nunca te niega,
porque nunca me engaña,
siempre la llevo dentro
calentándome el alma.

TENEMOS QUE HABLAR

Hablar para sentir
las claves del misterio,
el misterio de hablar
sin decir nada nuevo.
Hablarle a la memoria,
hablar con los recuerdos
hablarle a las paredes,
conversar con los muertos.
Hablar para sembrar
palabras en el viento,
porque hablar de verdad
es hablar en silencio.

EL SOL Y MIS PENA

El Sol me mira travieso
y yo le cuento mis penas;
él las recoge solÍ­cito
y, alegremente, las quema,
y mis penas se disuelven
como el paisaje en la niebla,
como una parte en el todo,
como un tronco en la candela.
El Sol me sigue mirando
y mientras me mira vuela
y yo me pongo a volar,
sin la carga de mis penas.

LA NIÑA

La niña sonrÍ­e,
leve, vaporosa,
mirando el espejo
con ojos de novia.
Su imagen devuelve
su cara dichosa
un halo la envuelve
y besa su boca.
La niña se mira
Complacida toda,
No está más bonita,
pero va a la moda.

PRIMAVERA VII

Se han ido quedando atrás
los témpanos transparentes,
las tardes breves, fugaces,
las noches largas, de nieve;
como un suspiro se van
y volverán, como siempre.
Otra vez la primavera
viene a rescatar mi frente
de la caverna invernal,
trasunto fiel de la muerte.

VIVIR II

¡Hay tanto que olvidar
para seguir viviendo
y tanto que perder
para ganarlo luego!
Vivir es un milagro,
la vida es un misterio,
un azar imposible,
un seguro con riesgo.
Si tienes que jugar,
Juega, pero en secreto;
no le digas a nadie
los trucos de tu juego.

PRIMAVERA VI

El viento agita sus hojas,
el árbol vuelve la cara,
hay un velo incandescente
en el blanco de las casas.
En la veleta se posa
un jilguero que le canta
su plegaria al hortelano,
que en su trabajo se afana.
Entre los floresta croa
lánguidamente una rana
y entre las ramas frondosas
teje su tela la araña.

EL VERDE

El verde se ha hecho dueño
del monte y la pradera,
del alma y sus refugios,
del cuerpo y sus tinieblas.
Ha sometido al gris
a una pena sin tregua
y ha encadenado al hielo
a un pozo de tristeza.
El verde se ha extendido
como una plaga buena,
por todos los rincones
de mi vieja osamenta.

PRIMAVERA V

¡Ay, la primavera,
dulce como un niño
durmiendo la siesta!
Desde la ventana,
el paisaje brota
con la luz del alba
y los ojos niños
descubren sin pausa
una nueva luna
del techo colgada.
¡Ay, la primavera
fugaz como un rayo
rasgando la niebla!

ELLOS Y NOSOTROS

Ellos somos nosotros,
nosotros somos ellos,
un trozo de verano,
un pedazo de invierno;
una fuente sin agua
en medio del desierto,
una flor que no huele,
una caricia, un beso;
también una frontera
y, a veces, un recuerdo.
Una página en blanco
en un libro sin dueño:
ellos somos nosotros,
nosotros somos ellos.

LA LUZ

Desnuda la mañana,
la luz irrumpe ciega
por los cuatro costados
de la infinita tierra.
La luz que llena el mundo
de colores de fiesta,
colocando en su sitio
las formas y las fronteras.
La soberana luz,
brutal, se despereza
y en su magno alborozo
desnuda las tinieblas.
¿?
¿TAL VEZ, LA VIDA?

No es hermosa, pero es bella;
es temporal, pero eterna;
dice cosas que no dice
y si se acerca se aleja.
Es pura contradicción,
muy antigua pero nueva,
algo que es y no es nada,
un beso en alma de fiera.
Una tiniebla en la luz,
una luz en la tiniebla.

EL ARPA MISTERIOSA

Las notas se deslizan
con suavidad de alondra
por las cuerdas sublimes
del arpa misteriosa.
Unas manos arrullan
su levedad sonora
y unos labios repiten
su queja dolorosa.
En la paz de la tarde
tranquila, silenciosa,
el alma se hace acorde
del arpa misteriosa.

BÚSQUEDA

Y aquÍ­ estoy, ciegamente,
sin mapas, por las buenas,
indagando la noche,
su piel y sus fronteras.
Lastrado por mis dudas,
sin alguna certeza,
que deje entre mis manos
un arma en esta guerra.
Alejado del mundo,
no encuentro una respuesta
ni nada que permita
ni siquiera una tregua.

EL VIAJERO

Anhelante cansancio
sueña frescas praderas
y frondosos vergeles
con placidez de siesta.
El mundo que trasporta
le cabe en la cabeza,
le tiembla en la memoria,
le marca las fronteras.
No hay nada que lo llame,
nada que lo detenga,
su destino es huir
sin pausa, con paciencia.
Su rumbo es avanzar,
y el camino su meta.

DE NUEVO LA PRIMAVERA

nuevo la primavera
ha sembrado resplandores
en las dormidas aceras.
Las bocas y los suspiros
tiernamente se despiertan
y la sangre empieza a hervir
desde el mar de las tinieblas.
Nuevamente, los verdores
se apoderan de la Tierra,
debajo de un Sol, que mira
como un amante sin tregua.
De nuevo la primavera
va sembrando pubertades
por las heladas aceras.

PRIMAVERA IV

Brotan de los rincones
bocas y labios
y salen los colores
de los armarios;
hacen fiesta las flores
y los espacios
se llenan de rubores
alegres, mágicos.
Y es que en la primavera
se agita el cambio
y triunfan los iguales
y los contrarios.

EL AMOR SE HACE CARNE

El amor se hace presente,
se hacer cuerpo, se hace carne
y trepa por las paredes
en las burbujas del aire.
Se cuela por los balcones,
como un ladrón insaciable
y apura el último trago
en cada gota de sangre.
Y la luna entre las nubes,
suspirando sus pesares,
saca la lengua y sonriendo
guiña un ojo a los amantes
.

A PULSO

En el fondo, la vida
es un combate a pulso
entre tú y los demás,
tú solo frente al mundo.
Radical soledad,
combate gris, oscuro,
librado frente a todo,
donde no cabe el triunfo.
De derrota en derrota,
camina hacia el futuro,
donde espera la muerte,
el último segundo.

APENAS NADA

Vamos pasando sin pena
ni gloria por esta farsa,
sin apenas darnos cuenta
de todo lo que nos pasa;
deshojando margaritas
rebuscando en la hojarasca
peleando con recuerdos
y malgastando palabras.
Sembrando sombras inútiles,
quemándonos en las ascuas
y dejando en la memoria
cenizas, apenas nada.

PRIMAVERA I

Como un rayo travieso,
como una inmensa hiedra,
te atrapa con sus brazos
la dulce primavera.
Sin pausa y sin remedio
te pilla por sorpresa
y se apodera ufana
de todas tus miserias.
Ese rayo de sol,
que calienta la tierra
es un canto infinito,
es la vida que llega.

PRIMAVERA II

Mis ojos se han aferrado
a esta luz incandescente,
como el rÍ­o enamorado
se encadena a la corriente.
De sol se viste mi casa,
de fuego los corazones
y la soledad fracasa
con sus tristes intenciones.
Vaga la Luna en el cielo,
festejando la llegada
de un manto de terciopelo
vistiendo la madrugada.
Tardes, noches y mañanas
tejidas con la alegrÍ­a
de las pasiones humanas
en frondosa algarabÍa.

PRIMAVERA III

Las tardes de abril, caricias
de una mano enamorada,
de unos dedos bulliciosos
jugueteando en el agua.
Puestas de Sol, que son besos
prendidos a la almohada,
donde reposan los dioses
sus veleidades humanas.
Levedades que la brisa
convierte en gozo del alma
bajo el palio que las flores
andan trenzando sin pausa.
¡Ay, tardes de abril, caricias
de una mano enamorada!

NIEBLA

Una cortina de nada
ha diluido las cosas
y las casas son fantasmas,
sin contenido y sin forma,
sepultadas si remedio,
se pierden bajo las copas
de los árboles siniestros,
que antaño les daban sombra.
¿Y los hombres y mujeres?
Escondidos en sus cosas
vagando por sus recuerdos,
perdidos en sus historias.

CAMINANTES

Enfrascados en sus cosas,
ajenos, ensimismados,
embebidos en su mundo,
pequeño mundo de plástico;
perdidos, sin horizontes,
extraños, desorientados.
Con todo el peso del mundo,
pero nada entre sus brazos;
atrapados en la red,
que tejen sus propias manos,
los caminantes caminan,
vencidos, tristes, cansados.

EL JINETE

A lomos de una jaca,
bermeja, pinturera,
se adentraba el jinete
en el mar de la sierra.
Oteando los llanos
desde la cumbre enhiesta,
señala al horizonte
como anhelada meta;
meta que no culmina
su viaje de vuelta.
Lo suyo es viajar,
caminar mientras pueda.

ALEGRÍA

En el estruendo del viento,
suena una queja temprana
que solo dura un momento
y que enciende la mañana.
¿Tristeza o melancolÍ­a?
¿o solamente el sollozo,
pleno y colmado de gozo,
que atesora la alegrÍa?
Es el grito de la vida,
que brota de las gargantas,
como una alhaja escondida,
que en el viento se agiganta.

CUANDO ME MIRAS TÚ

Cuando tú me miras
se aclara el misterio
se acercan las flores,
se alejan los miedos.
Se apartan las dudas,
y en el mar del cielo
escriben tu nombre
las plumas del viento.
Yo sé que lo sabes,
pero también quiero
decÍ­rtelo ahora,
decÍ­rtelo luego:
cuando tú me miras
me invade el misterio.

CONSEJOS

Escapa de las tinieblas,
te quiero con alegrÍ­a,
¡que se levante la niebla!
¡Que triunfe el albor del dÍ­a!
Dale la mano a la vida,
que estallen las emociones,
que florezcan las canciones
y se cierren las heridas.
Y que se escapen los necios
con el rabo entre las piernas,
que nadie le ponga precio
al vino de las tabernas.

EL MOMENTO

Porque llevo tanto, tanto
esperando este momento,
cuando llegue llegará
seguramente a destiempo.
Tantas veces he vivido
su bondad anticipada,
que cuando llegue estará
ya marchita en la distancia.
Esperar es consumir
el alma de lo que esperas
es, poco a poco, morir,
poco a poco mientras llega.

A VECES, MUCHAS VECES

A veces una pluma
pesa más que aquel monte
y una luz puede ser
más negra que la noche.
A veces, muchas veces,
las mejores razones
no llegan a espantar
las mentiras del hombre.
Y el ruido que ciega
y el eco de las voces
se apoderan de todo,
cierran el horizonte.

ALGUNAS VECES

Algunas veces la vida
te retira la sonrisa,
vuelve la cara a tu paso,
parece que no es la misma.
O con ojos impasibles,
te mira cansada y frí­a
y tú te sientes extraño
y bajas también la vista.
Y es que la vida no siempre
juega la misma partida
y a veces se va tan lejos
que no parece tu vida.

CONCERTINAS

Me duelen las concertinas
crucificando esos cuerpos,
y me duelen sus heridas,
sus miserias y sus muertos.
Me duelen los mercaderes,
que trafican con sus sueños
y me duelen las razones
de los ricos, de los “nuestros”.
Me duelen esos chiquillos
inundados de desierto,
pues su dolor es de siempre,
viejo como el mundo viejo.
Y me duelen las mentiras,
que hablan de malos y buenos;
porque me duelen los blancos,
también me duelen los negros.

EN EL BALCÓN DE TUS OJOS

En el balcón de tus ojos
hay flores de mil aromas,
de esplendorosos colores
y de sorprendentes formas.
Flores que encienden el Sol
y suben por mis farolas,
y que siembran ambrosía
en el cielo de tu boca.
Por el balcón de tus ojos
trepo febril como alondra
que canta cuando te mira
y que rí­e cuando llora.
Desde el balcón de tus ojos
me descubro de otra forma,
luminosa, transparente,
imposible, misteriosa.