Del 1 de enero al 31 de diciembre de 2014 se irán sucediendo estos manojos de desolaciones, esperanzas, deseos, quejas, reproches…esa purga del alma que clama en el desierto. Estamos pillados. Nos tienen cogidos por los huevos (o por los ovarios) y no piensan soltarnos. La vida consiste en vivir…a pesar de todo.


YO LLEVO LA PENA DENTRO

Yo llevo la pena dentro,
tengo tan dentro la pena,
que ya no me duelen nada
las puñaladas de afuera.
Si llueve yo ya mojado
espero tras de la puerta
y si el calor se hace infierno
yo me quemo en mi candela.
Para nada necesito
que me maten o me hieran,
yo tengo la pena dentro,
yo llevo dentro la pena.

EL FINAL DEL VERANO

Hace ya algunos dí­as
que se nos fue el verano,
pero yo justo hoy
lo doy por terminado.
El 30 de septiembre
hacia el invierno salgo
con cara compungida
y amargura en los labios.
Me duele este camino,
absurdamente largo
que lleva hasta ese pozo
de huesos congelados.
Lo mismo que un reptil
me dispongo al letargo,
todo sigue su curso,
yo resucito en marzo.

PERO QUEDA MUY POCO

Tal vez no lo comprendas,
sé bien que no te importa,
¿es maldad, es olvido
o, quizás ambas cosas?
No sé cómo explicarte,
que tengo el alma rota,
que no encuentro razones
para seguir, muy pocas;
tan solo que no quiero
quedarme sin tu sombra.
Pero queda muy poco,
tan poco que ya sobra
discutir si es bastante.
Casi todo es historia.

ENTRE DOS AMORES

¡Cómo duele ese dolor,
que va minando por dentro!
¿Cómo nos cambia el dolor?
¿Tal vez nos hace más viejos?
¿O tal vez más transparentes?
¿Quizá nos vuelve más buenos?
Un amor es un dolor,
dos amores, un infierno.
Ella nada entre alimañas
con valor de terciopelo,
ejerciendo ese papel
lamentable, traicionero,
que los hombres han gozado
a lo largo de los tiempos.
Pero el penoso dolor
la va minando por dentro,
ese dolor imposible
que la cala hasta los huesos.

¿DOLOR?

¿Dolor?
Apenas nada duele,
aunque tenga las garras del dolor,
no duele, si tú quieres.
Aunque clave sus uñas
en mi piel tantas veces,
no vencerá el dolor,
ni apagará mi frente.
Aunque gane batallas
en esta guerra a muerte,
aunque aferre mi cuello
con sus manos dramáticas de nieve.
Aunque pueble mis noches
de negros alfileres,
aunque tape mis puertas,
y aunque me deje solo a la intemperie,
no vencerá el dolor,
porque ya no me duele.

DE LA BUFANDA AL BIKINI

De la bufanda al bikini,
del bikini a la bufanda,
asÍ­ andamos los rondeños,
sin prisa, pero sin pausa.
Farmagrip y Frenadol
en la farmacia de guardia,
calefacción en almÍ­bar,
braguitas refrigeradas.
Y navegando entre extremos
vamos acopiando canas,
no cabe el término medio
en esta tierra serrana.

MI HERIDA

Igual que un pez en un charco
yo me revuelco en mi herida,
con vocación suicida,
como una flecha en el arco.
Pero mi herida es mi herida
y la tengo que cuidar
pues me tiene que durar
hasta el final de mi vida.
Una herida es la frontera
entre el dolor y el olvido,
el runrun de lo que era,
la brasa de lo vivido.

DUELE

Se pudre en un infierno el corazón
y duele, duele y duele sin motivo,
porque nadie merece este dolor,
porque nadie merece este castigo.
Y no vale la pena el sufrimiento,
ella nunca pensó que me doliera,
¿por qué? “La carne es débil” no consuela
ni la farsa brutal de tantos besos.
No hay que llorar, febril, desesperado,
hay que apretar, intrépido los dientes,
darle aire al corazón para que vuele.
Perder, ganar, son cosas del pasado,
resistir, resistir eternamente
perdonándolo todo, pero duele.

UNA TARDE
E
Una tarde alegre y fresca
tan fresca como un arroyo,
tan llena como una luna,
tan brillante como el oro.
Una tarde que no es tarde,
que no es mañana tampoco,
sino la flor de la vida
navegando ante los ojos.
La vida que se hace vida,
pero tú no sabes cómo;
el amor hecho guirnalda
luciendo para nosotros.

QUE NO

Que no, que no, que no,
que nunca podré entender
esa maní­a de la gente
por ver el mundo al revés.
Lo ven los curas, las monjas,
los obreros y hasta el juez.
Lo ven los niños, los hombres,
las mujeres y también
lo ven los que lo ven todo,
todo aquello que hay que ver
¡Todo el dí­a viendo cosas
Para verlas al revés!

Y EN ESO USTED NO SE META

Vivir es andar y andar
en medio de un laberinto
guiados por un instinto
que nos empuja a llegar.
Y casi todo el camino
es una cuesta inclemente,
el mismo que tu vecino
va subiendo lentamente.
Y cuando crees que has llegado
hay que subir otro puerto,
otra vez duro e incierto,
con el corazón cansado.
¿Pero, dónde está la meta?
-se pregunta el caminante-.
Óigame, siga adelante
y en eso usted no se meta.

ESA BRUJA

Esa bruja sin escoba
tiene el alma de una arpí­a
salvaje como una loba
aislada de la jaurí­a.
Tiene la piel de un cordero
y la cabeza vacía;
su amor más grande, el dinero,
lo demás es tontería.
Esta lamentable bruja
sobre todo el mundo vierte
su veneno de maruja,
la ponzoña de la muerte.

AMOR

No pienso seguirte, amor;
yo, para ese viaje,
no necesito equipaje
ni llenarme de valor.
Bastante tengo con verte
partir y darme la espalda
sin que el vuelo de tu falda
me constriña a comprenderte.
Adiós, sin más despedida
es el final de esta historia.
Te llevaré en la memoria.
Son las cosas de la vida.

SOLO

Solo, en medio de la nada,
tan frágil, tan vulnerable,
tan brutal, tan implacable,
náufrago en la marejada.
Entre tantas soledades,
una más es poca cosa,
crisálida, mariposa
entre sus tristes verdades.
Solo, triste la mirada,
y cada vez más pequeño,
apenas un leve sueño:
nada en medio de la nada.

EL HOMBRE VII

Y sigue mientras subiendo,
siempre subiendo la cuesta,
incansable, incombustible,
un junco que no se quiebra
ni se humilla ante los vientos
que de todas partes llegan.
Y todos soplan de frente,
aunque por la espalda vengan.
Resistir es caminar,
caminar es una guerra,
una guerra es esta vida,
esta vida es una guerra.

LA MIRADA

Los árboles son gigantes,
que miro pero no encuentro
y la luna, una mujer
que vaga por el desierto.
Otras veces miro arriba
y lo que me hallo es el suelo,
o quiero marchar despacio,
pero termino corriendo.
Y es que yo miro las cosas
con mirada de Año Nuevo,
pero la vida está en prosa
y la mirada está en verso.

CANTAR

A mí­ me gusta cantar,
me gusta cantar a solas,
lo mismo que dan al mar
su canto las caracolas.
Y lo mismo que al trigal
con su canto de cristal
le cantan las amapolas.
Me gusta ser natural
y más la voz que los ecos:
aquella es fuente y caudal,
estos son arroyos secos.
Con toda sinceridad
me gustan más, de verdad,
los hombres que los muñecos.

CIUDADANO
S
Vuela una recua de coches
como estrellas en hilera
bajo el cielo de la noche
en la asfaltada pradera.
No hay campiñas ni veredas,
no hay montañas ni destino,
tan solo gris polvareda
escondiendo los caminos.
No se vislumbra el mañana
ni se recuerda el pasado,
tan solo un eco olvidado
entrando por la ventana.

A MÍ ME GUSTAN MÁS

A mí­, como a Machado,
me gustan más las voces que los ecos,
me gusta más el Sol que los escaños,
me gusta más el fuego
que la triste verdad contemplativa
repleta de silencios.
A mÍ­ me gusta más,
mucho más, y prefiero
amar y ser amado,
vivir y ser viviendo.
Vivir no es contemplar,
es meterse impertérrito hasta dentro.

ADIÓS

No pienso seguirte, amor;
yo, para ese viaje,
no necesito equipaje
ni llenarme de valor.
Bastante tengo con verte
partir y darme la espalda
sin que el vuelo de tu falda
me constriña a comprenderte.
Adiós, sin más despedida,
es el final de esta historia;
un final que sabe a gloria,
un adiós que sabe a vida.

LOS OJOS DE ESA MUJER

Los ojos de esa mujer
no tienen fuego ni tienen
color de mar ni de luna,
ni verdades ni poderes.
Son solo falsas ventanas,
oquedades en la nieve,
verdades que solo muestran
las mentiras que contienen.
Los ojos de esa mujer
son vacuidades que duelen,
mensajeros de la nada,
ojos que secan las fuentes.

UN DIAMANTE

Un diamante al rojo vivo,
sencillamente un diamante,
un ornamento exclusivo
en el mar de los colgantes.
¡Ay, esa piedra preciosa,
que cuelga pomposa y bella
del pecho de cualquier diosa,
del cuello de una doncella.
Solemnidad aparente
Y grandeza pervertida;
simulación de la vida,
que engaña pero no miente.

MI VELERO

Contra viento y marea
surca el mar mi velero,
venciendo tempestades,
naufragando en silencio.
Las olas me acompañan
como un amor secreto,
marcando mi camino
hacia el lejano puerto.
Contra el fuego cruzado,
me cubro como puedo,
pero nunca me escondo,
yo no sé cómo hacerlo.

SABINA

Siempre que quiero volar
igual que una golondrina,
o necesito escapar
me echo en brazos de Sabina.
Aire fresco, luna llena,
luz y ventanas abiertas,
un corazón de verbena
sin paredes y sin puertas.
Un verso roto, una nota,
una garganta vencida;
revolcarse en la derrota,
morir amando la vida.

LA NOVIA

La novia disfruta
su fiesta en el talle,
su dulce cadera
reclama el amor.
La flor le disputa
su olor, y en la calle
la desierta acera
fabrica el calor.
La luna en su ruta
Ilumina el valle
y allá en la pradera
florece otra flor.

MENTIRAS

Es de todos la pena y la mentira,
¿esconderse, por qué?
de nada vale.
Esos locos no saben que la vida
no merece la pena
sin coraje.
Razones y argumentos,
que nada significan,
que no entiende un cobarde.
Todos somos al fin,
por acción u omisión,
igualmente culpables.

RAREZAS

Donde fluye una lágrima
también brota una risa,
y las flores, a veces,
más parecen espinas
y el corazón un trozo
de metal; infinita
soledad puede ser
la infame compañÍ­a.
Porque ser no es tener,
ni tener da la vida
y las cosas no son
lo que engaña la vista:
la verdad es la otra
mitad de la mentira.

UNA TARDE DE VERANO

Una tarde de verano,
una languidez de siesta,
una placidez de fiesta,
un gin tonic en la mano.
Un relincho allá a lo lejos,
una música que suena:
jazz crepitando en la pena
de acordes turbios y viejos.
Un perro ladra su angustia
desde un corral del vecino,
y en un rosal del camino
se seca una rosa mustia.

LA NOVELA

Por sus pastas entro y salgo,
pastas negras que son puertas
a un mundo fugaz y mágico,
a una caja de sorpresas.
Atrapados en sus páginas
mil personajes revuelan,
como dioses invisibles,
que regresan a la Tierra.
No es nada fácil vivir
al filo de la existencia
y no es fácil existir
pendiendo de otra conciencia.
Nada como embelesarse
entre sus amplias fronteras,
nada como navegar
en el mar de una novela.

NO SÉ NADA

ÇYo sé bien que no sé nada,
poco más que una tortuga;
unos le llaman saber,
otros le dicen cultura,
pero, ¿qué vale mi ciencia
para un pez, para una trucha?
¿Y qué vale para mÍ­
y el resto de criaturas?
Pobre indecencia creerse
sabio a lomos de una duda.
Si solo tengo preguntas,
pero respuestas, ninguna,
¿cómo puedo presumir
de ser más que una tortuga?

NO CONOCE

No conoce la espina
lo que duelen sus besos
ni conoce la tarde
lo que pesa tu ausencia.
Y no saben las lágrimas
la sal que llevan dentro,
ni las mentiras saben
las ficciones que siembran.
No conoce la brisa
el poder de tu pelo,
ni saben las verdades
los puñales que llevan.

LOS BESOS QUE NO SE DAN

Los besos que no se dan
son besos que no se pierden,
nunca van a madurar,
siempre van a ser simiente.
Esos besos que no has dado
por dentro, crecen y crecen,
se hacen enormes montañas
y duelen, duelen y duelen.
Los besos que no se dan
son besos que nunca mueren,
pero son besos que nunca
vivirán como merecen.

FIESTA

Con su piel de azahar
y sus labios de fresa,
su frescura de rosa
y sus ojos de fiera.
Con su cara de luna
y su andar de princesa,
su mirada inocente
sus lúbricas caderas,
va llenando la calle
de sal y de pimienta,
de aromas de misterio,
de clarines de fiesta.

LA NOSTALGIA

A veces, solo a veces
me puede la nostalgia,
me invaden los recuerdos
y la pena me gana.
Pero muy pocas veces,
os juro, casi nada,
casi nunca me inclino
ante su piel llagada,
ante sus ojos tristes,
ante su triste alma.
Solo a veces, muy pocas
me vence la nostalgia.

JULIO

Julio ya ha declinado
con su rostro de infierno,
se lleva las alforjas
cargadas de momentos
fugaces, imposibles,
grandiosos, estupendos.
El verano reclama
los mejores deseos,
las mejores promesas,
los mejores recuerdos.
Julio siente que agosto
viene con viento fresco
a anunciar que el otoño
aparece a lo lejos.

OTRA TARDE DE VERANO

Una nube que se escapa
empujada por el viento,
una princesa de un cuento,
un gepeese y un mapa.
Cosas distintas, distantes
que no guardan relación,
¿pequeña contradicción
o la vida en un instante?
Y con la fe del que admira
mientras sigo meditando,
pasa el Talgo de Algeciras
hacia Madrid cabalgando.

PARADOJAS

Donde triunfa una voz
también reina el silencio,
y allÍ­ donde hay valor
suele haber también miedo;
la vida puede ser
un drama o un misterio
y la flor encerrar
un perfume o un veneno.
Un beso puede ser
un regalo del cielo
o una espina que lleva
al centro del infierno.
Donde nace una voz
también nace el silencio.

HORTELANOS

Ya van subiendo la cuesta
los alegres hortelanos;
van a sumarse a la fiesta
que parte en dos el verano.
Una fiesta merecida,
un descanso necesario,
una tregua en el diario
trajÍ­n brutal de sus vidas.
Pero ellos cantan canciones,
canciones de amor y guerra,
la de sacarle a la tierra
sus mejores bendiciones.

ESA VOZ

Una vez, una voz,
alguna vez te llama,
te busca, te reclama
impaciente, veloz.
Es la voz del silencio
que me abandona herido,
pero que yo sentencio,
displicente, al olvido.
Esa voz que me llama
sin llamarme, incansable,
como un novio indomable
en busca de su dama.

EL RECUERDO

El recuerdo se instala
como un dios en su templo,
en su trono imperial
majestuoso, soberbio,
capitán imponente
entre velas e incienso,
vencedor del presente,
protegido del viento.
A salvo de las olas
fugaces del cerebro,
alza sus parapetos
y se pone a vivir
sin que le importe el tiempo.

ELLOS
Hablan pero no escuchan,
andan pero no avanzan
y te miran si verte
y te vuelven la espalda.
Y se toman la vida
como un juego a la carta,
que siempre ganan ellos
y que ellas también ganan.
En el cielo de todos
viven bien a sus anchas
ese cielo que siempre
le roban a los parias.

SIN RUMBO NI DESTINO

Empezar la vereda,
terminar el camino,
caminar sin descanso
sin ruta ni destino,
entre la polvorienta polvareda,
por el sendero manso,
entre los verdes pinos,
es solaz de poetas,
de agrestes peregrinos
y de solitarios anacoretas,
desnudos de ambiciones,
vestidos de amapolas
y sonrisas inquietas,
con las almas repletas,
preñadas de canciones.

ENTRE DOS AMORES I

Deshojar la margarita,
estremecida, en silencio,
del amor establecido,
de los amores secretos.
Con razones de mujer
apurar el cáliz negro
y vencer con la osad­ía
de quien no teme los riesgos.
Frente al mundo, frente a todos
cumplir con gozo los sueños,
con una pasión sin lÍ­mites,
que no cabe en un encuentro;
quemando siempre por fuera,
ardiendo siempre por dentro.
AsÍ­ es ella en su verdad,
permanentemente fuego,
inconmensurable ardor,
que no le cabe en el pecho.

PRINCESA

La princesa se echó al mar
en busca de cualquier parte,
hacia un futuro imposible
hacia un terreno de nadie.
Porque la olvidó la historia,
¡pobre alma, triste carne!,
porque sus pobres razones,
¡dignidad inalienable!,
no casan con las mentiras
de nuestras pobres verdades.
Pero este mundo no quiere
que tú sigas adelante;
para ti, pobre princesa,
no hay presente que te salve
y por muy pronto que llegues,
llegas demasiado tarde.

EL CONDUCTOR

A salvo, dentro del coche,
de sus dudas y sus miedos,
como un soldado valiente,
como un valiente guerrero,
se siente un Dios poderoso,
entre la noche y el cielo,
un caballero invencible
en su caballo de acero.
En esa matriz helada
sintoniza con su cuerpo
y en su cabeza las luces
se confunden con sus sueños.

CORRER

Correr como las hojas
que el viento enloquecido
arrastra caprichoso
sin rumbo ni sentido.
Correr como una presa,
buscando un escondrijo,
correr, correr, correr,
sin ir a ningún sitio.
Y correr como corren
Las fieras y los niños,
sabiendo que los lleva
su implacable destino.

EL HOMBRE VI

Y es que vivir es soñar,
cerrar ciclos y abrir puertas,
delirar con cosas grandes,
disfrutar con las pequeñas
y sentirte libre, libre
lo mismo que las estrellas,
aunque estés encadenado
a una órbita siniestra.
Pero soñar es vivir
y solo el que vive sueña
y solo el que sueña vive
más allá de sus miserias.

ALGUNOS

Algunos se coronan
con su propio laurel almidonado,
con sus pompas solemnes,
sus verdades de barro,
sus mentiras solemnes,
con sus vicios privados.
Acopian distinciones
en sus pechos de plástico,
insignias de la cómica miseria
de un mundo sin sustancia,
febril, prefabricado,
en el que van dejando
sus mierdas, sus maldades, sus milagros.

EL FRUTO PROHIBIDO

Ese sol que no calienta,
esa sombra que no alivia,
esa voz que no responde,
esa llama que me olvida.
Esa luz que no me alumbra,
esos ojos que no miran,
esa plenitud desierta,
esa verdad que es mentira.
Y esos besos enterrados,
que antes de nacer se tiran,
esa locura imposible,
ese placer que lastima.
Ese querer sin poder,
esa mano que se estira,
ese camino que empieza
con sabor a despedida.

MEDICAMENTO

¡Ay, qué buen medicamento
es la risa, es tu sonrisa;
es lo mismo que una brisa
fresca, salida de un cuento.
Es la mejor medicina,
tan solo ella me cura,
me diluye en la locura
cuando su luz me ilumina.
Sin tu risa me abandona
la luz de mis propios ojos;
sin tu sonrisa me arrojo
solo al centro de la lona.

IMPOSIBLE LEJANÍA

Con su disfraz de madera
mueve la encina sus brazos
en la quietud del regazo
de su eterna primavera.
Ojos de luna y estrellas
se alborotan en su seno,
tibio verdor del terreno
adornado por su huella.
Imposible lejanÍ­a
cercana, pero distante,
azúcar del campo amante,
piel de amor, luz de alegrÍ­a.

LAS COSAS DE LA VIDA

A mÍ­ me gusta partir
para poder disfrutar
mucho más que de salir,
del placer de regresar.
La vida tiene estas cosas,
es una dama engreÍda,
francamente caprichosa,
informal y pervertida.
Es una moneda al viento,
cara y cruz; meta y salida,
saludos y despedida,
eternidad y momento.

EL HOMBRE V

Te paras a descansar,
a contemplar lo que llevas
y dices, ¡joder, no es poco;
es mucho para mis fuerzas!
He reído y he llorado,
me han dejado en la cuneta
y he ganado otras batallas
sin apenas darme cuenta.
He perdido tantas veces,
que una victoria pequeña
me hace pensar que el laurel
es propio de mi cabeza.

SOLEDADES

Los coches van dejando
un rastro de locura;
las calles, sin descanso
reciben una a una
las viejas soledades
de la masa que aúlla.
Una sirena llora
su llanto de amargura
y en la tarde la noche
avanza con su bruma.
EL HOMBRE III
Los hombres y las mujeres
siguen poblando la Tierra,
siguen creyendo en la vida,
aunque atizando la guerra,
porque la muerte es la vida,
cruz de la misma moneda.
Porque la vida y la muerte
son el alma de su esencia
y no es posible romper
esa alianza perpetua.
Los hombres y las mujeres
siguen dejando su huella.

EL HOMBRE IV

Y el camino es cuesta arriba,
aunque lo siembren de fiestas,
¡ay, cómo cuesta subir!
¡Ay, cuánto cuesta esta cuesta!
Pero el camino de espinas
tiene también recompensas:
tiene flores, tiene sombras
y tiene también sorpresas,
esas luces que iluminan
la oscuridad de la senda.
Sin sorpresas este mundo
apenas valdrÍ­a la pena.

EN UN INSTANTE

En un instante se pierde
fatalmente lo ganado,
en un momento tan solo
pueden borrarse tus pasos.
y en un instante también,
sin darte cuenta, los dados
pueden cambiar tu horizonte,
pueden darte un golpe bajo.
Aunque también, bruscamente,
puede surgir un regalo,
y retornar lo perdido,
como un beso del pasado.

NO ES FÁCIL

No es fácil para el hombre
plantarse ante el destino,
cabalgar en sus miedos,
enfrentarse al olvido.
No es fácil ser valiente
ni decir lo que digo,
ni andar sembrando besos
si todo está perdido.
No es fácil para nadie
derrotarse a sÍ­ mismo,
ni soportar estoicos
el dolor de estar vivos.

ATARDECER

Suelta al viento su melena
el árbol de la colina
y un perfume a yerbabuena
ha invadido la cocina.
A lo lejos se marchita
la flor del atardecer
y una luna señorita
del monte vuelve a nacer.
El paisaje, lentamente,
brumoso desaparece
y la espuma de la noche
entre los chopos florece.

EL HOMBRE II

Porque a pesar de las trampas,
los estorbos y las cuestas
los hombres viven soñando,
los hombres sueñan y sueñan.
Sin soñar es imposible
soportar tanta miseria,
escalar tantas montañas
y aguantar tanta indigencia.
No es fácil seguir de pie
cuando la vida se emperra
en olvidarse de ti,
en atarte con cadenas.

AL PIANO

Sentado al piano
se marca un bolero
piano, piano,
con aire salsero.
Sus dedos son besos,
que surcan la sala
fugaces, traviesos,
igual que una bala.
¡Ay, notas que cantan,
que ríen, que lloran,
mis males espantan
mis dichas afloran.

SERENIDAD

El verde somnoliento
de la tarde vencida
se agita con el viento
con voluntad rendida.
Trepa por la montaña
con dejadez de siesta
una luna que engaña
con su traje de fiesta.
El alma se retira,
serena, ensimismada
y en su quietud suspira
por la noche callada.

LO PROMETO

Pertenezco a los humanos,
pero también pertenezco
al reino de las estrellas
que pueblan el universo.
Porque todo me concierne,
porque nada me es ajeno
a todo suelo entregarme,
a todo atención le presto.
Y no me vale el que dice,
¡anda, eso es cosa de ellos
y deja el mundo correr,
a mÍ­ qué me importa eso!
Pero claro que sÍ­ importa,
me importa mucho, y por ello,
no dejará de importarme
nunca, nunca, lo prometo

EL SALVADOR

Y piensa el salvador
que el mundo necesita
su soberbia figura,
su fama y su sonrisa.
¡Ay, cabeza pequeña,
que no ve lo que mira!
Que los dioses nos libren
del salvador que anida
en todas las veredas,
en todas las esquinas.
Que no nos hacen falta,
que el mundo no precisa
ni sus medias verdades
ni sus torpes mentiras.
Salvadores, stop,
dejad en paz la vida.

SOLO ALGUNAS VECES

Algunas veces el Sol se apaga
en su propio fuego;
a veces  lo negro es blanco,
a veces lo blanco es negro.
Otras veces amanece
por la noche, a contratiempo,
y otras, a pesar de todo,
lo malo parece bueno
y la verdad es un fraude
y la mentira, algo auténtico.
Pero solo algunas veces,
porque lo normal no es eso.

EL HOMBRE
I
El hombre sube despacio
por una empinada cuesta,
tiene aspecto de cansado,
cristales en su cabeza.
Avanza muy lentamente,
burlando las duras piedras,
que crecen en el camino
como en el bosque las setas.
Va desnudo, aunque la ropa
cubra su pobre osamenta.
¿Con quién podrá compartir
sus delirios de poeta?

HUELLAS

¿Andar a contratiempo
caminar sin historia,
solo, en medio del mundo,
a salvo de las olas?
La vida deja siempre
sus huellas en las cosas
y en la sangre, en el pulso,
en la piel y en la boca.
Suturas en el alma
y llagas en las rocas,
y los dedos del tiempo
quemando en la memoria.

DESESPERADAMENTE

Buscando el Sol
desesperadamente,
escapando del suelo,
furiosa fiebre
que huye de las tinieblas
exponiendo la frente
al fuego abrasador,
al amor tentador,
desnudo, breve
y eterno como el cielo
que lo contiene.
Buscando el Sol
Deseperadamente.

LA META Y EL CAMINO

Si la podrá terminar,
se pregunta el que camina;
la vereda no termina
mientras quieras caminar.
Caminar, ese delirio
trepidante, sin cesar,
ese asfixiante martirio,
que no termina al llegar.
Porque la meta no existe,
tampoco existe el camino,
ese sueño del destino,
esa ilusión del poeta.

¡QUÉ MAÑANA!

Aquí estoy, ¡qué mañana!
caricias de un nuevo dí­a,
que recibo en mi ventana
disfrazado de alegrí­a.
Un poco ingenuo, inconsciente,
le meto mano a la vida
con optimismo imprudente
y arrojo de suicida.
Porque la vida me espera
con las uñas afiladas,
yo camino en la frontera
entre la dicha y la nada.

LA PAZ SONORA

Pasan despacio las horas,
con languidez vaporosa
y un radiante tono rosa
abriga la paz sonora.
Sonidos leves, livianos,
incipientes, naturales,
permanentes, inmortales
melodí­as del verano.
Es el silencio sonoro,
que acaricia cuando suena
como una noticia buena,
como un abrazo de oro.

EL POETA

Vestido d etiqueta
y con finos modales,
se convierte el poeta
en caja de caudales.
Por fuera, reluciente,
por dentro, bien guardados
los temblores que siente,
los besos olvidados.
El poeta precisa
vestirse de paisano,
y en mangas de camisa
ser solo ser humano.

LA RANA
La rana me mira
con ojos de fiesta,
y con voz de ángel
empieza cantar.
Su dulce mirada
taladra mis penas
y mueve mis hilos
aún por estrenar.

LA RUBIA

La rubia se mira
en la luna llena;
su cara de plástico
apunta a una estrella.
Con ojos de loba,
anhelante espera
la ocasión perdida
que oculta la niebla.
La rubia se tiñe
su alma morena
y el mundo la mira
con indiferencia.
UNA VEZ APENAS
Me apago y me enciendo
-perdida inocencia-
lo mismo que un sol
sin llama y sin mecha.
Tremenda aventura
acertar siquiera
una vez acaso,
una vez apenas.
Cuando yo me apago
arranca la fiesta,
y cuando me enciendo
la vida está en huelga.

EL RUIDO DEL SILENCIO

Hay veces que el silencio
pesa más que el ruido
y rompe las entrañas
donde habitan los gritos.
Dentro, dentro de ti,
sin luz y sin caminos,
el silencio se vuelve
tu peor enemigo
y ensordece su estruendo
como un brutal quejido.
A veces, el silencio
pesa más que el ruido.

POCO A POCO LA TARDE

Resbalando la tarde
se va colando
sin darte cuenta apenas
por tus labios.
Y sabe dulce,
sabe dulce el ocaso,
aunque parezca triste,
aunque el letargo
ponga plomo en las venas
y el cielo amargo.
Poco a poco la tarde
nos va llevando,
sin que nos demos cuenta,
hacia el ocaso.

REGRESAR

Me gusta mucho salir
y más me gusta el regreso;
el oficio de vivir
se parece mucho a eso.
Salir a la calle a andar,
aunque solo vaya a ser
por el inmenso placer
de volver a regresar.
Partir, correr, regresar,
porque el placer del regreso
es lo mismo que ese beso
que nunca pudiste dar.

YO QUIERO SER MARINERO

Yo quiero ser marinero,
marinero de alta mar
para poder navegar
sin prisas y sin sendero.
Yo quiero ser marinero,
marinero de alta mar.
Y a la grupa de un velero
vestido de fantasÍ­a
ir sembrando de alegrÍ­a
las frÍ­as olas de enero.
Yo quiero ser marinero,
un marinero sin mar,
sin mar, sin olas mi viento,
sin luna ni firmamento,
un marinero sediento
de las caricias del mar.
Yo quiero ser marinero,
Un marinero sin mar.

LOS TIPOS RAROS

A mÍ­ me gustan los friquis,
y me entusiasman los raros,
y el árbol viejo, sin hojas
más que el reluciente álamo;
el pecador insaciable
más que el fraile resignado
y más que el gélido invierno
me gusta el Sol del verano.
Me gustan más las mujeres
que los hombres, a caballo.
Y las estrellas fugaces
más que el poeta ilustrado.
y la Luna me apetece
más que el luminoso plástico,
el camino con espinas
más que el camino trillado;
más que la noche prefiero
la claridad de unos labios
y más que el silencio cómplice
me gusta el grito callado.
Me gustan los disidentes,
me gustan los tipos raros.

JULIO

Una sombra se pierde
por la calle desierta
y un céfiro que muerde
hace cerrar la puerta.
Agosto se avecina
en la tarde sedienta
y surgen por la esquina
sin darte apenas cuenta
suspiros y ternuras
de dos enamorados
envueltos en premuras
de fuegos encerrados.

EL VERANO IV

El verano es el invierno
sin achaques y sin canas,
la otra cara del infierno;
de la tarde, la mañana.
El verano es alegrÍ­a,
vida que invita a la fiesta,
subir bajando la cuesta,
convertir la noche en dÍ­a.
El verano nos acosa Y ataca
como un virus pernicioso,
que nos vuelve más hermosos
y anima todas las cosas.

LA TARDE

La tarde desaparece
misteriosa, lentamente,
mientras el alma se mece
con un vaivén permanente.
Crepúsculo alucinante
preñado de mortecinas
y turbadoras encinas,
manchas de noche ambulante.
En la tarde fugitiva
empieza a reinar la duda
pesada, febril y muda,
eterna, definitiva.

MI NIÑO

Mi niño sigue ahÍ dentro,
tan cerca, pero tan lejos,
que casi nunca lo encuentro
porque está detrás del viejo.
A veces quieren sacarlo
de mi vida los piratas,
y yo tengo que salvarlo
de esas repugnantes ratas.
Dale al niño lo que quiere
y entrégale tu cariño,
no mates nunca a ese niño,
pues si lo matas te mueres.

LA LUNA NO TE ESPERA

Por mucho que la llames,
la Luna no te espera;
ella sigue su ritmo,
de trotamundos vieja.
Sin alas ni destino
la Luna vuela y vuela
sin oÍr tu llamada,
sin mirarte siquiera.
Y sigue su camino
Indiferente y llena,
porque la Luna nunca,
Nunca, nunca te espera.

VERANO III

Se va colando el verano
como un ladrón en la noche,
disfrazado de fantoche
menudo, sutil, liviano.
Se va colando sin prisa,
mas se nota su presencia:
apagón en la conciencia,
resplandor en la sonrisa.El verano es el reposo
predilecto de las diosas,
de los dioses y las rosas,
caliente, pesado, hermoso.

DESASTRE

¿Es posible que todo,
todo sea un desastre?
¿Ni una sonrisa al viento?
¿Ni un suspiro en el aire?
Tan solo mercancí­as
sin luz, sin equipajes,
soledades perdidas
en el mar de la tarde.
Ni un gramo de ternura,
ni un soplo de coraje,
ni la sed del que busca
ni el hambre del que vale.
¿Es posible que todo,
todo sea un desastre?

RESISTIR

Y aquÍ­ sigo en el sendero,
sin ganas de acostumbrarme,
ni olvidar ni recordarme,
ni querer lo que no quiero.
Duro oficio el de vivir
sin sumirse en la corriente,
abocado eternamente
a un perpetuo resistir.
Resistir como un jabato
sin más armas que mis vidas,
tantas como las de un gato
con la inocencia perdida.

VERANO I

Aquellos días azules
siguen latiendo en mis sienes,
mañanas de terciopelo,
frescas, radiantes a veces,
las veces que la memoria
hace a gusto sus deberes.
¡Ay, esa bruja perversa,
que inventa lo que conviene!

VERANO II

El suelo amarillea,
el verde se hizo pasto
y el cielo manda fuego
sobre un suelo quemado.
Los árboles se mecen
con ojos de cansancio
y la Luna suspira
bajo su piel de astro.
El tiempo se hace eterno,
eternamente largo.